A casi cuatro años de la masificación de la inteligencia artificial generativa, este reporte de CENDA sintetiza la evidencia disponible hasta agosto de 2026 sobre sus efectos en el mundo del trabajo.
Los estudios revisados no muestran todavía una ola generalizada de desempleo atribuible a la IA. Las señales más claras aparecen, en cambio, en la transformación de las tareas, la intensificación del trabajo, los cambios en la contratación y las posibles dificultades de entrada al mercado laboral para trabajadores jóvenes.
El reporte analiza además el caso chileno, donde existen estimaciones sobre el potencial de transformación de la IA, pero aún faltan mediciones sistemáticas de sus efectos reales sobre empleo, condiciones laborales y distribución de las ganancias de productividad.
Una síntesis para separar mitos, señales de alerta y evidencia en uno de los debates centrales sobre el futuro del trabajo.