3.1 Resultados 82-12: Aportes y Beneficios



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Los aportes al sistema de AFP por parte de los afiliados (línea azul) y el fisco (línea roja) casi triplican los beneficios pagados por éste (línea naranja), quedando un excedente (área verde) de poco menos dos tercios de aquellos.

Los excedentes son muy parecidos a las cotizaciones obligatorias, mientras los beneficios son similares a los subsidios fiscales, lo que muestra que casi todas las cotizaciones se desvían hacia los mercados financieros, mientras el fisco financia la mayor parte de los beneficios.

El excedente es apropiado por las AFP y compañías de seguros, o traspasado a terceros bajo la forma de préstamos y capital accionario, en su mayor parte a unos pocos grandes grupos financieros, incluidos los propietarios de las AFP en primer lugar. 

Lo anterior demuestra que el sistema de AFP es en realidad un esquema de ahorro forzoso, puesto que sólo alrededor de un tercio de los aportes se utiliza para pagar pensiones, mientras el grueso se desvía a los mercados de capitales. El área de color verde muestra los inmensos excedentes que el sistema de AFP ha transferido de este modo.

Las cotizaciones obligatorias duplican los beneficios pagados y aumentan a una tasa creciente que en los últimos siete años supera el 10 por ciento anual promedio y crecen cada vez más rápido que los beneficios. Continuarán creciendo velozmente, al ritmo de la fuerza de trabajo, que crece aceleradamente debido a la favorable demografía propia de una economía emergentes, y del aumento de salarios. 

A ello hay que agregar la creciente formalización del mercado laboral, que es todavía muy precario. En promedio, la fuerza de trabajo cotiza un mes de cada dos. Las personas que cotizan 
cambian constantemente, a medida que acceden y dejan trabajos asalariados de muy corta duración, con períodos de trabajo por cuenta propia y cesantía intermedios. Las mujeres entran y salen constantemente de la fuerza de trabajo. 

Los beneficios, en cambio, van disminuyendo su ritmo de crecimiento, cuya tasa de largo plazo tiende a igualar el ritmo de aumento en el número de adultos mayores, que en Chile promedia 3,5 por ciento por año en la década en curso, tasa que se reducirá a 2,7 por ciento anual entre 2010 y 2050.

Como resultado de lo anterior, los excedentes 
 –es decir, los aportes totales menos los beneficios pagados por las AFP y compañías de seguros relacionadas con la previsión– crecen tan rápido como las cotizaciones. En los últimos siete años, vienen creciendo a una tasa de 10,5 por ciento anual, en promedio.

Todo ello comprueba la factibilidad de restablecer el esquema de reparto, puesto que las solas cotizaciones permiten cubrir todas las pensiones, incluidas las que pagan las AFP y compañías de seguros y crecen cada vez más rápido que éstas. Se podría doblar el monto de las pensiones y todavía quedaría un excedente.

Adicionalmente, el fisco podría ahorrar cuantiosos aportes fiscales, los que cubren más de dos tercios de las pensiones pagadas por el sistema de AFP