Inicio‎ > ‎Publicaciones‎ > ‎Series CENDA‎ > ‎Minería‎ > ‎

Precios del cobre





La serie compilada por COCHILCO, de ocho décadas de precios promedios anuales de la libra de cobre, medidos en centavos de dólar estadounidense corregidos por el Índice de Precios al por Mayor (IPM) de ese país, permite apreciar las dos grandes "montañas" de precios altos, o bonanzas del "superciclo" de precios del metal. Éstas tienen lugar durante las décadas de 1970 y 2000, durante las cuales el precio del cobre superó los cuatro dólares del año 2012 por libra. Ese nivel duplica su promedio de largo plazo, de 2,12 dólares del año 2012 por libraExpresado en gramos de oro, el precio promedio del cobre alcanza a 181 gramos de oro por tonelada, valor que sube hasta 318 gramos de oro por tonelada en los períodos de precios elevados y baja hasta un mínimo 100 gramos de oro por tonelada de cobre.

La bonanza anterior se extendió entre los años 1964 y 1980, período durante el cual el precio se mantuvo casi todos los años por encima del promedio de largo plazo. Es decir, los años de "vacas gordas" fueron quinceEn los períodos intermedios, en cambio, el precio del cobre se mantuvo la mayor parte del tiempo por debajo del promedio, alcanzando entre los años 2001 y 2003 su mínimo histórico de poco más de un dólar del año 2012 por libra. Se puede observar que tras la bonanza del anterior "superciclo" de precios, una vez que éstos cayeron por debajo de su promedio de largo plazo en el año 1975, no volvieron a superarlo sostenidamente hasta el año 2005. Es decir, los años de "vacas flacas" fueron treinta. 

Se aprecia que el mínimo alcanzado en los años 2001-2003, es significativamente inferior a las simas anteriores de precios, alcanzadas en los años 1939-1945 y 1984-1986. Mientras aquel bordeó un dólar por libra, éstas nunca cayeron por debajo de 1,2 dólares del año 2012 por libra. Este fenómeno puede quizás explicarse en buena medida por la sobreproducción mundial generada desde Chile a partir del año 1995 y hasta el año 2003, que fuera calificada como "crecimiento empobrecedor" por el economista Orlando Caputo, quien advirtió de su inminencia con años de antelación, sin que nadie le hiciera caso.

La serie permite apreciar que el actual precio del cobre, que entre enero y octubre del año 2014 promedia 3,07 dólares del año 2012 por libra, se encuentra todavía muy por encima de su promedio de largo plazo y a muchísima distancia de sus mínimos históricos. Si se toma como referencia el anterior período de "vacas gordas", transcurrió una década y media desde el momento en que el precio del metal se elevó sostenidamente por encima de su promedio de largo plazo, hasta que atravesó dicha barrera sostenidamente hacia abajo en el año 1981. 

Durante el "superciclo actual", el año 2015 habrán transcurrido sólo diez años desde que el precio del cobre superó nuevamente en forma sostenida su promedio de largo plazo de poco más de dos dólares por libra. De ello podría inferirse que resulta probable que el precio del cobre continúe por varios años más su oscilación hacia abajo. Sería de esperar que se mantenga generalmente por encima de su promedio de largo plazo, de 2 dólares del año 2012 por libra, hasta fines de la presente década, para luego seguir cayendo hasta alcanzar un nuevo mínimo en el curso del siguiente quinquenio.

Se trata de fenómenos muy complejos y muchas cosas pueden pasar. Es seguro, por otra parte, que los hechos históricos - y la evolución de la economía es parte esencial de la historia -, nunca se repiten del mismo modo ni menos exactamente en las mismas secuencias temporales. Sin embargo, si algo enseña la experiencia histórica, es que no hay peor error en estas materias que partir de la base que "esta vez será distinto" a como ha sucedido en ocasiones anteriores. Si ocurrió una vez puede suceder de nuevo, como ha escrito Primo Levi.

Como es sabido, los precios de los recursos naturales son determinados exclusivamente por la demanda y no guardan relación con su costo de producción, el que determina, en cambio,el precio de todos los demás bienes que no tienen restricciones de escasez. En estos últimos, el precio lo determina exclusivamente la oferta, la que puede acomodarse sin restricciones a las constantes fluctuaciones de la demanda.
Los períodos de altos precios coinciden con dos de los tres períodos de crisis secular que han tenido lugar en el pasado siglo, iniciados en 1969 y 1999, respectivamente. Ambas bonanzas no son exclusivas de este metal, sino que se manifiestan asimismo en el conjunto de recursos naturales que generan las mayores rentas mundiales.
Esta paradoja, que muestra como los precios de los recursos escasos aumentan precisamente en las décadas de crecimiento lento y turbulento de las economías más desarrolladas, se puede explicar en parte debido al excedente de capitales que, al no encontrar oportunidades rentables de inversión productiva en aquellas, se vuelca a la especulación, en parte en recursos.




El segundo gráfico muestra la evolución del precio del cobre y del oro, medidos por índices de precios de los mismos calculados en dólares corregidos por el IPM de EEUU, y con base 100 en marzo del 2000, a inicios de la crisis secular en curso desde principios del siglo XXI. Se aprecia la extraordinaria volatilidad del precio del cobre, que en varias ocasiones se duplica o cae a la mitad en períodos de uno o dos meses. El gráfico muestra asimismo como el precio del oro marca las crisis seculares con extraordinaria precisión, iniciando su subida exactamente con el inicio de la última crisis y alcanzando su máximo al iniciarse la recuperación de la anterior, a principios de los años 1980. Se aprecia asimismo que el precio del oro es mucho más estable que el cobre y muchas veces oscila en sentidos opuestos, en períodos breves.
 



 El tercer gráfico muestra la evolución mensual de los precios del cobre y oro, en ambos casos medidos por índices construidos a partir de series en dólares deflactadas por el índice de precios al por mayor de los EE.UU., y con base 100 en marzo del año 2000. 







El cuarto gráfico muestra más en detalle el índice del precio mensual del cobre, comparado con los índices accionarios de los países desarrollados, los emergentes, el conjunto de ambos y la bolsa chilena, todos medidos en Euros y con base 100 en marzo del año 2000, al inicio de la última crisis secular, que sigue en pleno curso. El mismo muestra con gran nitidez el enorme "burbujazo" especulativo que eleva los precios tanto del cobre como de los mercados emergentes y especialmente la bolsa chilena, al mismo tiempo que los mercados desarrollados oscilan sin poder recuperar sus niveles anteriores a la la crisis.


Precios metales


Comments