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Bolsas mundiales


Gráfico 1


El gráfico 1 muestra la evolución de las bolsas de comercio mundiales desde el inicio de la crisis secular en curso, similar a las iniciadas en los años 1969 y 1929. Los índices elaborados en base a www.mscibarra.com y se denominan en dólares estadounidenses deflactados por el índice de precios a consumidor de ese país,(CPI-USA), con base 100 en marzo del año 2000.
Se aprecian los grandes ciclos sucedidos desde el estallido de la denominada burbuja "punto com," a principios del año 2000. Durante el primero de ellos, cuya caída se extiende hasta principios del 2003, las bolsas globales pierden la mitad de su valor expresado en dólares corregidos por inflación. 
Dicha caída afecta por igual a los países desarrollados (índice MSCI World, línea roja) y emergentes (MSCI EM, línea naranja). Todas ellas caen igual que el conjunto de las bolsas mundiales (MSCI AWI,línea azul), que reúne tanto a las bolsas de países desarrollados como emergentes.
El movimiento del conjunto de las bolsas mundiales sigue de cerca el comportamiento de las bolsas de los países desarrollados (rojo), cuyo peso resulta determinante a lo largo de todo el período estudiado.
La recuperación del primer ciclo indicado, se extiende desde principios del año 2003 hasta fines del año 2007, pero sin lograr alcanzar la altura anterior la crisis en el caso de las bolsas de países desarrollados. En efecto, cuando este ciclo alcanza su máximo en octubre del año 2007, las bolsas desarrolladas (rojo) se encuentran todavía un cuatro por ciento por debajo del su valor de principios del año 2000, expresadas en dólares corregidos por inflación. 
Sin embargo, a partir del año 2003, el comportamiento de las bolsas de los países emergentes resulta amplificado durante la recuperación por lo que el economista Nuriel Roubini ha denominado la "madre de todas las burbujas de activos infladas con crédito." Se refiere al abundante dinero inyectado por los bancos centrales de los países desarrollados para evitar una recesión, parte del cual se ha "desparramado," hacia las monedas, bolsas y materias primas, en países emergentes, desde donde suele retirase bruscamente, como describe el Financial Times, que estima este flujo neto en 1,1 billones de dólares por año. El Wall Street Journal  estima coincidentemente que el flujo hacia mercados emergentes acumuló 4,4 billones de dólares entre 2009 y 2012.  Debido al enorme crecimiento de dicha burbuja, el conjunto de las bolsas mundiales logra el año 2007 superar apenas su nivel del año 2000.
El segundo ciclo se precipita con la crisis financiera iniciada en julio del año 2007 y que se manifiesta con toda fuerza el año 2008. En su caída las bolsas mundiales pierden nuevamente la mitad de su valor entre octubre del año 2007 y marzo del año 2009. 
En ese momento, su nivel cae por debajo del mínimo del año 2003 y hasta un 42 por ciento por debajo del máximo alcanzado a principios del año 2000, expresado en dólares corregidos por inflación. Las bolsas emergentes caen más violentamente, perdiendo un 60 por ciento de su valor, sin embargo, no alcanzan su mínimo anterior.
La recuperación del segundo ciclo se extiende hasta abril del año 2015, con una oscilación intermedia importante el 2011, parecida a la ocurrida el 2006, durante la recuperación anterior. Sin embargo, si se miden en dólares ajustados por inflación, a mediados del 2015 todavía no se alcanza el nivel máximo del 2007 y menos el del 2000. En efecto, medidas en esa moneda, las bolsas mundiales alcanzan en abril del año 2015 un 90 por ciento de su nivel de principios de la década del 2000. A partir de ese momento, oscilan lentamente hacia abajo hasta alcanzando en noviembre del año 2016 un nivel de 85 por ciento del que tenían a principios del siglo.

Gráfico 2


En el Gráfico 2 se aprecia que el "burbujazo" de los mercados emergentes alcanza su nivel más elevado a fines del año 2010. Donde mejor se aprecia es en la bolsa chilena que, medida en dólares corregidos por inflación, triplica en ese momento su valor de principios del 2000, elevándose casi doble por encima el conjunto de los emergentes y más de cuatro veces por arriba del conjunto de las bolsas mundiales o de los países desarrollados. Como se aprecia en el gráfico, la distorsión de la bolsa chilena sólo es comparable a la que afectó a los llamados países BRIC, Brasil, Rusia, India y China, hasta el año 2007, impulsados principalmente por este último.
Desde ese momento, la distancia entre los emergentes y desarrollados se ha venido acortando significativamente, a medida que los primeros pierden valor, mientras los segundos continúan su lenta recuperación.
Desde principios del año 2011 hasta noviembre del año 2016 y expresadas en dólares corregidos por inflación, las bolsas de países emergentes han perdido un tercio de su valor, mientras la bolsa chilena ha perdido más de la mitad del suyo. En el mismo período, las bolsas de países desarrollados han tenido un comportamiento plano, puesto que a fines del año 2016 su valor es apenas un 15 por ciento por encima del que tenían a principios del año 2010, y todavía por debajo, en un nivel 85 en una escala igual a 100 en marzo del año 2000.
A pesar de lo anterior, las bolsas emergentes y especialmente la chilena, continúan todavía por encima del promedio de las bolsas mundiales y de las de países desarrollados, por lo cual cabe esperar que la corrección en marcha, continúe. 
Cabe mencionar que los movimientos anteriores afectan simultáneamente a las bolsas de valores y las monedas de los países emergentes, y los índices en dólares corregidos por inflación reflejan la suma de ambos efectos.

 Gráfico 3


El gráfico 3 permite apreciar en toda su magnitud el "burbujazo" que afectó a los mercados emergentes, a lo largo de la crisis secular, al comparar las bolsas mundiales con las de los países desarrollados, a partir de marzo del año 2000.
Se aprecia que durante los tres primeros años de la crisis secular, los mercados emergentes (línea naranja) caen hasta un quinto más abajo que los desarrollados (línea roja constante, igual a 1), para igualarlos en el punto mínimo de la caída inicial, a fines del año 2002.
A partir de ese momento, se inicia la masiva especulación en las monedas y bolsas emergentes, las que se elevan por encima de los mercados desarrollados hasta más que duplicarlos en el punto más alto de la primera recuperación. De este modo, en octubre del 2007, los mercados emergentes están 2,3 veces más altos que los desarrollados.
Al precipitarse la segunda caída general, los mercados emergentes caen mucho más que los desarrollados, y aunque se mantienen por encima de éstos, la distancia entre ambos se reduce a 1, 7 veces, en el punto más bajo de la segunda caída general, que se alcanza a fines del 2008.
Nuevamente, la segunda recuperación general eleva a los mercados emergentes mucho más arriba que a los desarrollados y el "burbujazo" de los primeros alcanza su máximo a fines del 2010, cuando superan a los desarrollados en 2,6 veces. 
A partir de ese momento, el burbujazo emergente se desinfla de modo espectacular, aunque a fines del año 2016 todavía se encuentran valorizados 1, 4 veces más que los desarrollados, partiendo ambos de una base igual a principios del siglo.
Por otra parte, la suma total de los mercados mundiales no se ve mayormente afectada por el burbujazo emergente, puesto que el peso de las bolsas desarrolladas resulta todavía determinante en el conjunto. De este modo, el índice global (MSCI AWI, línea azul) se mueve al únísono de los mercados desarrollados. Como se aprecia en el gráfico, en el punto máximo de la "burbuja" emergente, en septiembre del 2010, el conjunto de las bolsas mundiales se eleva apenas un ocho por ciento por encima del índice de los mercados desarrollados.
El gráfico 3 permite apreciar con claridad el "hiperburbujazo" de la bolsa y el peso chilenos. Chile se despega velozmente del resto de los mercados emergentes a lo largo de los años 2009 y 2010, alcanzando su punto más alto a fines de este último año cuando se eleva 4,6 veces por encima de los países desarrollados. A partir de ese momento, invitablemente, a bolsa y el peso chileno se derrumban en términos absolutos, perdiendo más de la mitad de su valor entre fines del año 2010 y fines del año 2016. En ese mismo período, su distancia con los países desarrollados se reduce desde 4, 6 veces a 1,6 veces.

Gráficos 4 y 5









El Gráfico 4, que incluye los índices bursátiles y el precio del cobre, ambos medidos en dólares deflactados por el índice de precios a consumidor de los EE.UU., permite verificar el impacto correlacionado de la especulación sobre los mercados bursátiles y monedas de países emergentes, ambas medidas conjuntamente en los índices bursátiles, y sobre el precio de las materias primas. El "hiperburbujazo" provocado por el efecto amplificado de la especulación sobre todos estos mercados resulta impresionante, especialmente en el caso chileno.
Lo que más llama la atención es que todos ellos se expanden en forma exuberante precisamente durante la década de crisis secular, cuando el comportamiento de las bolsas y las economías de los países desarrollados atraviesa por una fase de debilidad. La explicación más plausible de dicho comportamiento parece ser que precisamente por las turbulencias de la crisis en los países desarrollados, los capitales que no encuentran espacios de inversión productiva en las economías principales se vuelcan a la especulación en los mercados bursátiles de países emergentes y asimismo sobre las materias primas. Ello se comprueba con las series de rentas mundiales que publica CENDA en base a las elaboradas por el Banco Mundial, que muestran su denominado "superciclo", el que presenta enormes "burbujazos" en las décadas de 1970 y 2000, cuando las economías centrales atravesaban por períodos de turbulencias seculares y por el contrario se desploma en las décadas de 1980 y 1990 y nuevamente en la década en curso cuando aquellas se recuperan y alcanzan más tarde su fase de auge.






Bolsas mundiales desde 2000







La valorización bursátil guarda necesariamente una relación con las economías subyacentes, por lo cual la comparación de la valorización total de las mismas (market cap), por una parte con las utilidades generadas por las empresas respectivas y por otra con su respectivo producto interno bruto (PIB), son quizás las mejores maneras de comprobar si las bolsas están experimentando una burbuja. Ello se verifica cuando la valorización bursátil excede significativamente a las utilidades de las empresas o al PIB. Ambas comparaciones, actualizadas, se pueden apreciar, por ejemplo, en el sitio www.gurufocus.com
El índice CAPE desarrollado por el premio Nobel Robert Schiller  (ver gráfico actualizado al día) muestra la relación del precio de las acciones en cada momento, comparada con un promedio móvil de las utilidades empresariales durante la década precedente. Es un buen indicador de la valoración accionaria, puesto que indica cuantos años de utilidades promedio permite pagar el valor de las acciones. 
El promedio de largo plazo de dicho índice es 16,5, es decir, el valor "normal" de las acciones representa poco más de 16 años de utilidades promedio de las respectivas empresas.
Dicho índice ha mostrado ser asimismo un indicador muy preciso del comportamiento de los ciclos seculares, alcanzando sus valores más elevados justo antes del inicio de éstos y sus mínimos cuando tocan fondo.
Se puede apreciar que en el curso de la presente crisis secular, el índice Case-Schiller ha estado muy lejos de los mínimos alcanzados en los ciclos seculares iniciados en 1929 y 1969. En esas ocasiones topó fondo en valores del orden de seis, es decir, cuando los precios de las acciones equivalían a seis años de utilidades promedio. En el ciclo secular actual, en cambio, el índice Case-Schiller alcanzó su punto más bajo en marzo del 2009, con un valor de 13,3. A octubre del 2015, su valor es 28,1, significativamente por encima de su promedio de largo plazo. De hecho, el múltiplo actual es el tercero más elevado de la historia, siendo sólo superado por los de 1929 (32,6) y 1999 (44,2) y similar a los que se alcanzaron a principios de esos años.
La capitalización bursátil actual de la economía de los EE.UU. equivale al 126 por ciento del PIB respectivo, muy cerca de su valor máximo previo al estallido de la burbuja "punto.com" el año 2000, cuando llegó a 149 por ciento del mismo. 
La situación anterior hace suponer que el ciclo secular en curso puede no haber topado fondo todavía, en l que se refiere a la valorización de los principales mercados financieros.
 

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