Desarrollo del Capitalismo en Chile bajo Pinochet

 

 

 

DESARROLLO DEL CAPITALISMO

EN CHILE

BAJO PINOCHET

 

 

 

 

 

 

 

 

NOVIEMBRE 1988

 

 

 

 

 

 

MANUEL RIESCO LARRAIN

 


DESARROLLO  DEL CAPITALISMO EN CHILE BAJO PINOCHET

 

PRESENTACION

 

América Latina sale con dificultades a la democracia. Chile no es una excepción. En el país la dictadura se acaba.

En pocos días más, el pueblo chileno concurrirá a las urnas para elegir un presidente y un parlamento democráticos. El gigantesco movimiento de la gente, que se había venido levantando durante años en oleadas sucesivas, ha alcanzado por fin la amplitud, altura y profundidad necesarias para barrer con todos los vestigios del régimen fascista que se impuso a los chilenos durante dieciseis años.

Se abren perspectivas ciertas de cambios importantes en la sociedad chilena en beneficio de su pueblo. Se conquistará la democratización del estado, el restablecimiento de la justicia y el respeto por los derechos humanos, y el pago de la deuda social contraída durante la dictadura.

En democracia millones de chilenos exigirán explicaciones acerca de lo que ha ocurrido y proyectos acerca de lo por venir. Estallarán definitivamente las compuertas que han intentado contener hasta ahora el desarrollo del pensamiento y se derramarán a raudales sobre la conciencia colectiva de todos, las ideas que, inspiradas en la experiencia de estos años, bullen en el seno del pueblo.

En el plano de las ideas se enfrentarán con fuerza lo viejo y lo nuevo, la reacción y el progreso, los intereses del pueblo y de quienes lo oprimen, Chile y quienes conculcan su soberanía.

Frente a este desafío gigantesco, la izquierda se alzará como una fuerza decisiva, con un pensamiento fresco y renovado, que asumiendo la historia en plenitud, y reafirmando su deber de hacer la revolución para terminar para siempre con la explotación del hombre por el hombre, será capaz de recoger todo lo nuevo que surge en nuestro país y en el mundo, y llenarlo de contenido progresista y popular.

Que este libro sea un modesto homenaje a todos aquellos que cayeron en estos años por demostrar que la causa de la libertad, la democracia, el progreso y la justicia seguía viva, a todos los que sufrieron la persecución, la prisión y el exilio, a todos los que lucharon contra la dictadura, a los trabajadores y el pueblo chileno, que son la base sólida y poderosa del futuro del país.

Santiago, 4 de Noviembre de 1989


DESARROLLO  DEL CAPITALISMO EN CHILE BAJO PINOCHET

INDICE GENERAL

 

Introducción.................................................................................................................. 1

Dar cuenta de lo nuevo desde un punto de vista de izquierda.............. 3

El Modelo Económico de la Dictadura y el "Populismo" de Izquierda..... 4

Corrientes Reformistas...................................................................... 7

Elementos Metodológicos................................................................. 9

Lo General y lo Particular.................................................................. 10

De lo Abstracto a lo Concreto........................................................... 13

Desarrollo Reciente de la Producción del Capital............................................................ 17

Crecimiento de la Producción de Valor e Incremento de los Asalariados 19

Crecimiento Absoluto de la Producción Capitalista............................ 19

Crecimiento Absoluto del Número de Trabajadores........................... 25

Declinación de la Clase Obrera............................................ 28

Crecimiento Absoluto del Número de Trabajadores Productivos........ 30

Ocupación en Actividades Productores de Bienes y Servicios  35

Aumento en la proporción de asalariados......................................... 43

Crecimiento de la población urbana..................................... 47

Aumento general en la proporción de asalariados................. 50

La clase obrera activa...................................................................... 52

Definición de la clase obrera activa....................................... 55

Transformación en el Campo............................................................ 58

Transformación de los Inquilinos en Proletarios................................. 59

El modo de producción del Latifundio.................................. 59

La Descomposición de los Campesinos........................................... 71

Comunidades Indígenas..................................................... 71

Asignatarios de parcelas de Reforma Agraria........................ 72

La pauperización de los campesinos : Campesinado pobre... 73

Campesinos Ricos y Medios................................................ 75

Importancia de los campesinos............................................ 80

Burguesía Agraria............................................................... 80

Industrialización Capitalista e Incremento de la Explotación................. 84

Ley de Producción de Plusvalía Relativa.......................................... 88

Crecimiento Absoluto de la Producción y Empleo en la Industria Transformadora     91

Desarrollo de la Gran Industria Maquinizada en la Industria Transformadora 95

La Industrialización Capitalista.............................................. 95

Industrialización capitalista de la industria manufacturera........ 98

Aumento en la Tasa de Explotación..................................... 109

Ley General de la Acumulación Capitalista....................................... 118

Desempleo y Población................................................................ 119

Acerca de las causas del desempleo.................................... 121

Ocupación y Salarios..................................................................... 125

Composición Orgánica del Capital.................................................. 131

Concentración y Centralización del Capital...................................... 137

Lo Pequeño es Bello.......................................................... 142

Concentración y Centralización del Capital en Chile.............. 145

Producción Progresiva de una Superpoblación Relativa y Ejército Industrial de Reserva       160

Desempleo y "marginalidad"................................................ 168

Una nueva definición de la clase obrera................................ 172

Movimiento Cíclico de la Economía Capitalista................................ 173

Empobrecimiento Relativo y Absoluto de la Clase Obrera como Consecuencia de la Acumulación Capitalista                175

El Descaro Burgués............................................................ 181

Testimonios de Obreros..................................................... 182

Salarios Reales................................................................... 183

Vivienda............................................................................ 195

Distribución del Ingreso...................................................... 199

Los Cambios Económicos y  la Clase Obrera.................................... 204

Aspectos del Desarrollo Reciente de la Circulación del Capital y la Producción Capitalista en su Conjunto              207

Circulación del Capital.................................................................... 207

Crecimiento del Mercado Interno................................................... 209

Solución del Problema por Marx.......................................... 209

Mercado Interno en Chile.................................................... 210

Recomposición Sectorial del Producto de la Industria Transformadora y Crecimiento del Mercado Interno    216

Desarticulación Productiva : Un Momento en el Proceso de Desarrollo del Mercado Interno                 220

Producción Capitalista en su Conjunto............................................ 228

Crisis Cíclicas Capitalistas.............................................................. 228

Renta de la Tierra.......................................................................... 251

Desarrollo Reciente del Imperialismo en Chile.............................................................. 255

Deuda Externa.............................................................................. 258

Desnacionalización del Patrimonio Productivo................................. 261

El Capital Monopolista Interno........................................................ 265

Burguesía Nacional....................................................................... 266

Desarrollo Reciente de la Economía Mundial................................................................ 271

Elementos Históricos................................................................................................. 278

Breve Reseña Histórica ................................................................. 279

Orígenes, Transplante del Feudalismo y Nacimiento del Capitalismo 279

Conquista y Colonia............................................................ 280

Independencia................................................................... 281

Nacimiento de la Burguesía y del Proletariado...................... 283

Imperialismo y Desarrollo Capitalista Hasta 1964.............................. 284

Balmaceda y la Contrarrevolución del 91......................................... 287

Rivalidad Interimperialista y Supremacía del Imperialismo Norteamericano  288

La Crisis de 1929................................................................ 289

Capitalismo de Estado y Desarrollo de la Industria Tranformadora 290

Gran Capital Extranjero y Nacional........................................ 292

Burguesía Media y Pequeña............................................... 294

Clase Obrera Industrial........................................................ 294

Pequeña Producción Mercantil, Latifundio y Comunidad Indígena                 295

Reformas Democráticas y Gobierno Popular................................... 297

Análisis de la Coyuntura Económica................................................ 301

Aspectos Generales : La Fase del Ciclo Económico......................... 303

Tendencia General de la Actividad :................................................ 303

Tendencia General del Empleo :.................................................... 304

Tendencia General de las Remuneraciones :.................................. 305

Tendencia General de las Ganancias.............................................. 305

Tendencia General de los Precios, Comercio Exterior, Tasa de Interés, Dinero y Crédito:     306

Particularidades Económicas Principales de la Coyuntura................. 309

Cambios Estructurales de la Economía Capitalista Mundial............... 309

El Ciclo Económico Mundial y el Ciclo en Chile :.............................. 311

Particularidades Extraeconómicas de la Coyuntura.......................... 312

Dominio Imperialista...................................................................... 313

Dictadura Fascista......................................................................... 315

Las Remuneraciones.................................................................... 315

Intervenciones, Privatizaciones y Pagarés...................................... 316

Operaciones con Pagarés de Deuda Externa....................... 317

La Deuda Interna de la Burguesía no Monopólica y Capas Medias.... 322

Campaña Electoral........................................................................ 323

Contradicciones Principales de la Coyuntura................................... 324

Remuneraciones y Empleo........................................................... 324

Ganancias y Actividad.................................................................... 325

Deuda Externa............................................................................. 328

Deuda Interna............................................................................... 328

Desarrollo del Capitalismo en Chile y Lucha Popular.............. 329

Una Economía Democrática para la Transición y Después............................................. 333

Mercado y Propiedad en el Socialismo............................................ 334

Esencia de la sociedad Mercantil en general................................... 334

Desarrollo de la sociedad mercantil...................................... 337

Rasgos de la Sociedad Mercantil.................................................... 344

La Propiedad Adecuada  a la Producción Mercantil.......................... 345

Reformas Democráticas en el Capitalismo y Avance hacia la Revolución Socialista            351

Democratización de la Economía................................................... 352

Otras Reformas Económicas Nacionales y Democráticas.................. 356

Recuperación de la Soberanía Nacional............................... 356

Rescate de la Renta de la Tierra  .......................................... 358

Pago de la Deuda Social..................................................... 359

Reformas y Revolución: Cambios de Cantidad y Saltos de Calidad... 361

Reflexiones Finales en Relación a la Democracia............................. 363


DESARROLLO  DEL CAPITALISMO EN CHILE BAJO PINOCHET

INDICE DE GRAFICOS

 

Gráfico Nº 1                Composición de clase de la población ocupada........................................ 17

Gráfico Nº 2                Producto geográfico bruto 1960-1988.................................................... 23

Gráfico Nº3                 Ocupación real total 1960-1988.............................................................. 26

Gráfico Nº 4                Industria manufacturera : % de Profesionales en obrero colectivo.............. 34

Gráfico Nº 5                Participación de sectores productivos en ocupación real total................... 36

Gráfico Nº 6                Ocupación agricultura y resto sectores productivos 1960-1988................ 37

Gráfico Nº 7                Ocupación gran santiago 1960-1988...................................................... 39

Gráfico Nº 8                Ocupación productores de bienes, gran santiago 1960-1988 .................. 40

Gráfico Nº 9                Ocupación productores de bienes, nacional 1960-1988.......................... 41

Gráfico Nº 10             Distribución ocupación productores de bienes........................................ 42

Gráfico Nº 11             Población urbana y rural.......................................................................... 48

Gráfico Nº 12             Composición de clase población ocupada, urbana y rural, 1985................ 49

Gráfico Nº 13             Variación de la composición de clase población ocupada, 1980-1985....... 51

Gráfico Nº14              Asalariados totales gran santiago,  1960-1982......................................... 52

Gráfico Nº 15             Estructura aproximada de la población ocupada en el campo, 1988........... 79

Gráfico Nº16              Industria manufacturera, empleo por tamaño de establecimiento............... 85

Gráfico Nº 17             Industria manufacturera, número de establecimientos por tamaño............. 86

Gráfico Nº 18             Industria manufacturera, nº de establecimientos sobre 500 personas........ 87

Gráfico Nº 19             Indice general de producción industrial, INE, 1960-1988.......................... 92

Gráfico Nº 20             Ocupación industria manufacturera, 1960-1988....................................... 93

Gráfico Nº 21             Industria manufacturera, participación en valor agregado por tamaño....... 100

Gráfico Nº 22             Industria manufacturera, part. en VA, empresas sobre 500 personas....... 102

Gráfico Nº 23             Industria manufacturera, part. en VA, empresas bajo 100 personas......... 103

Gráfico Nº 24             Industria manufacturera, consumo electricidad por tamaño empresa........ 105

Gráfico Nº 25             Industria manufacturera, cons. elec.por tamaño empresas sobre 500...... 106

Gráfico Nº 26             Industria manufacturera, variación valor bruto por empleado, 1967-79..... 108

Gráfico Nº 27             Industria manufacturera, tasa explotaciónpor tamaño empresa................ 110

Gráfico Nº 28             Industria manufacturera, tasa explot. por tamaño empresa, agregado....... 111

Gráfico Nº 29             Tasa desocupación real promedio 1966-1985....................................... 120

Gráfico Nº 30             Remuneraciones y empleo, 1960-1988................................................ 127

Gráfico Nº31              Industria manufacturera, Composición orgánica del capital...................... 133

Gráfico Nº 32.1        Industria manufacturera, concentración de producción........................... 158

Gráfico Nº 32.2        Industria manufacturera, concentración de producción, agregado........... 159

Gráfico Nº 33             Ocupación, desocupación y tendencia, 1976-1985............................... 163

Gráfico Nº 34             Ocupación, desocupación  y tendencia, gran santiago, 1960-1988......... 164

Gráfico Nº35              % desocupación gran santiago, 1960-1988........................................... 166

Gráfico Nº36              Indice remuneraciones reales, 1960-1988............................................. 184

Gráfico Nº37              Indice precios por quintiles de ingreso................................................... 186

Gráfico Nº 38             Consumo mensual promedio por hogar, 1969-1978.............................. 188

Gráfico Nº 39             Variación Consumo mensual promedio por hogar, 1969-1978................ 189

Gráfico Nº 40             Disponibilidad de alimentos por persona, 1965-1979............................. 190

Gráfico Nº 41             Consumo de calorías por persona, 1969-1978...................................... 191

Gráfico Nº42              Disponibilidad de calorías y proteinas por persona, 1965-1986............... 193

Gráfico Nº 43             Cambios en la composición del gasto familiar, 1969-1978....................... 194

Gráfico Nº 44             Vivienda aprobadas e iniciadas, sector público, 1965-1982.................... 196

Gráfico Nº 45             Déficit de viviendas en Chile................................................................. 197

Gráfico Nº 46             Condiciones habitacionales de familias chilenas..................................... 199

Gráfico Nº 47             Distribución del ingreso, 1960-1984..................................................... 200

Gráfico Nº 48             Producción de medios de producción y bienes de consumo, 1986......... 211

Gráfico Nº 49             Cambios ramales en industria manufacturera.......................................... 212

Gráfico Nº 50             Producc. medios de prod. y bienes de cons., 1980-1988....................... 213

Gráfico Nº 51             Importaciones medios de prod.y bienes de consumo, 1970-1986.......... 215

Gráfico Nº 52             Exportaciones medios de prod., bienes de consumo, 1970-1986.......... 216

Gráfico Nº 53             Demanda de carbón, 1900-1910.......................................................... 222

Gráfico Nº  54            Industria manufacturera, % de compras nacionales, 1967, 1985.............. 224

Gráfico Nº 55             Cambios ramales industria manufacturera, 1980-1988............................ 225

Gráfico Nº 56             Comercio exterior, 1970-1988.............................................................. 237

Gráfico Nº 57             Tendencia decreciente de la tasa de ganancia....................................... 240

Gráfico Nº 58             Tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ciclos............................. 241

Gráfico Nº 59             Resultados de 50 grandes empresas, 1977-1988.................................. 243

Gráfico Nº 60             Ganancias y actividad económica, 1977-1988........................................ 244

Gráfico Nº 61             EEUU, Impactode recesiones postguerra en consumo e inversión.......... 245


DESARROLLO  DEL CAPITALISMO EN CHILE BAJO PINOCHET

INDICE DE CUADROS

Cuadro Nº1       Ocupación real total, 1972-1988.................................................................. 27

Cuadro Nº 2      Composición de clase población ocupada.................................................... 51

Cuadro Nº 3      Destino de tierras expropiadas reforma agraria............................................... 69

Cuadro Nº 4      Estructura de clases en el campo,1960........................................................ 71

Cuadro Nº 5      Evolución del número de predios agrícolas, 1955-1980................................ 73

Cuadro Nº 6      Composición de clases en la agricultura, 1975-1986..................................... 77

Cuadro Nº 7      Evolución tamaño propiedad agrícola, 1965-1978........................................ 81

Cuadro Nº8       Tasa de crecimiento de población, 1960-1985............................................ 121

Cuadro Nº 9      Variación patrimonio 100 mayores empresas privadas, 1969-1978............... 150

Cuadro Nº10    Variación patrimonio grupo matte, 1978-1986............................................. 151

Cuadro Nº11    Variación patrimonio CMPC, (papelera ), 1969-1986.................................... 152

Cuadro Nº12    Variación patrimonio grupo angelini, 1978-1986......................................... 152

Cuadro Nº13    Patrimonio grupos principales, 1978.......................................................... 153

Cuadro Nº14    Patrimonio grupos principales, 1986.......................................................... 153

Cuadro Nº15    Patrimonio empresas públicas, 1986.......................................................... 154

Cuadro Nº 16   Control accionario empresas privatizadas.................................................... 156

Cuadro Nº 17   Ingreso monetario familias chilenas, 1988................................................... 201

Cuadro Nº 18   Fuentes de crecimiento industria manufacturera, 1974-1981....................... 219

Cuadro Nº 19   Concentración económica en el sector forestal, 1988.................................. 253

Cuadro Nº 20   Capital en industria, 1963.......................................................................... 294

Cuadro Nº 21   Obreros y empleados en industria y construcción, 1960.............................. 295

Cuadro Nº 22   Deuda externa convertida a1988............................................................... 318

Cuadro Nº 23   Origen de pagarés cancelados a 1988........................................................ 319

Cuadro Nº 24   Principales casos de recompra de deuda.................................................... 320

Cuadro Nº 25   Utilidades de las principales empresas, 1988.............................................. 326


"Hay progresos evidentes en el siglo transcurrido, ello no puede negarse…de todos los progresos de que el país se ha beneficiado, al proletariado no le ha correspondido sino contribuir a él pero para que lo gocen sus adversarios"

Luis Emilio Recabarren

"Ricos y Pobres"


Introducción

Chile ha alcanzado tardíamente cierto nivel de desarrollo capitalista y la dependencia del Imperialismo a que ha estado sometido durante los últimos cien años, se ha acentuado a medida que los monopolios, en particular los extranjeros, comenzaron a dominar en forma creciente su estructura económica.  Por otra parte, durante los últimos cincuenta años, el Estado ha jugado un papel cada vez más importante en la economía nacional.

Hasta hace poco perduraban en el país resabios en descomposición, del modo de producción semifeudal que fue trasplantado, exitosamente, por la colonización española, sobre las antiguas formaciones socio-económicas indígenas.  Hoy se observa una fuerte presencia de la pequeña producción mercantil y simultáneamente perduran en nuestro suelo manifestaciones de la comunidad primitiva.

En la década del sesenta se inició un proceso de profundas reformas, que culminó en las transformaciones revolucionarias impulsadas por el gobierno del Presidente Allende. Luego un proceso contrarrevolucionario llevó al poder absoluto al capital financiero  local, que en su alianza subordinada a los monopolios transnacionales, en un estado que tomó la forma de una dictadura fascista.

Chile ha vivido, en los últimos quince años, uno de los períodos de desarrollo capitalista más acelerados de su historia. Este ha estado determinado por la acción de las leyes generales de dicho modo de producción, las particularidades derivadas del desarrollo histórico del país, la situación internacional caracterizada por el paso al socialismo; la revolución científico técnica y todas sus consecuencias sobre la economía y la política mundiales; la acción del Imperialismo y su condición de dependencia.

Producto del desarrollo capitalista, se han producido modificaciones cualitativas en la estructura económica de la sociedad chilena. Estas han afectado a la población, incidiendo en su composición, actividad y conciencia. La clase obrera se ha fortalecido, y hoy constituye la principal fuerza revolucionaria y de progreso nacional.

El empeoramiento en las condiciones de vida de esta clase y la de amplias masas del pueblo, frente al exuberante enriquecimiento de la oligarquía financiera y sus cortesanos, la creciente explotación de amplias capas de la pequeña burguesía y aún de la burguesía a manos de los monopolios han ido generando condiciones objetivas para realizar profundos cambios en el país.

Estas adquieren una dimensión superior al coincidir con las transformaciones que están ocurriendo en el campo socialista, lo que abre inusitadas perspectivas a la lucha ideológica y práctica.

La comprensión de estos fenómenos exige un estudio de la realidad concreta en todos sus aspectos, a la luz del marxismo-leninismo. De allí que el estudio de los clásicos aparezca como condición indispensable para enfrentar este desafío colosal.

Desde el punto de vista ideológico, discrepamos de aquellas posiciones que niegan la evidencia del desarrollo capitalista o alguno de los rasgos esenciales que reviste este modo de producción en un país dependiente y, con quienes, tal vez encandilados por los cambios que genera ese desarrollo, pierden de vista su carácter contradictorio y profundamente reaccionario.

Este nuevo escenario condiciona la actividad práctica de los partidos revolucionarios, abre posibilidades a sus luchas y exige adecuaciones y redespliegues que difícilmente pueden concebirse e implementarse sin una comprensión científica de las nuevas realidades y de sus tendencias.

Este trabajo pretende entregar antecedentes y algunos elementos teóricos y metodológicos que posibiliten el avance colectivo en el conocimiento de la nueva situación que las fuerzas revolucionarias deberán enfrentar y aprovechar desarrollando y optimizando sus actividades prácticas y teóricas.

Dar cuenta de lo nuevo desde un punto de vista de izquierda

La existencia de diversas interpretaciones en torno a los fenómenos económicos no es un hecho casual sino algo necesario y estrechamente vinculado a la lucha de clases.

Algunas interpretaciones acerca de la evolución del proletariado en Chile, por ejemplo, persiguen disminuir el papel histórico de la clase obrera como dirigente de la revolución.  A menudo se presentan también en el campo marxista diferencias de matices, y a veces no tan de matices, en relación a la interpretación de los diversos fenómenos. Al respecto indica Lenin: "No menosprecieis las discusiones teóricas, nuestras divergencias teóricas en la marcha de la revolución se transforman continuamente en las más inmediatas divergencias prácticas"  [1].

La importancia política de alcanzar la dirección de la economía, fue una de las principales lecciones aprendidas, por el pueblo chileno, durante la experiencia del Gobierno Popular.  Se demostró entonces que cierta confusión y la proliferación de "divergencias prácticas" en el campo marxista, en lo que respecta a la dirección de la economía, sin ser determinantes, pueden constituirse en elementos determinantes para la derrota o la victoria de la revolución. La experiencia de la propia gran burguesía, con su "modelo económico", y sus "Chicago boys", es también ilustrativa al respecto, en el sentido opuesto.

Las posiciones progresistas enfrentan en este terreno a un adversario bien entrenado, que cuenta con un marco teórico estructurado, y con una capacidad de operación, medios y cuadros muy importante. Cuenta también con el apoyo del imperialismo como lo atestigua el convenio de la Universidad Católica de Chile con la Universidad de Chicago, que tiene ya más de treinta años.

 Por otra parte en el campo democrático, corrientes que no se plantean el cambio revolucionario cuentan con proyectos económicos estructurados y coherentes, que disponen de especialistas calificados y de aparatos académicos de alto nivel. Estos tienen importantes apoyos financieros provenientes de paises capitalistas desarrollados.

Para alcanzar la dirección de la economía, las fuerzas más avanzadas requieren, por lo tanto, elevar sistemáticamente su capacidad de operación, y contar con un marco teórico global, cientificamente fundamentado.

A pesar de la escasez de medios que dispone la izquierda para el trabajo científico, en los últimos años, en el país y en el exilio, ha tenido lugar un  proceso de desarrollo teórico que pretende dar cuenta, desde una perspectiva revolucionaria, de los enormes cambios ocurridos en el período reciente, en las economías chilena y mundial. Este trabajo se inscribe en dicho proceso y es un producto del mismo.

El Modelo Económico de la Dictadura y el "Populismo" de Izquierda

En la elaboración de este marco teórico se han criticado ampliamente los rasgos "populistas" que se detectan en el pensamiento económico tradicional de la izquierda.

Además de las orientaciones generales de la ofensiva ideológica burguesa en el terreno económico - la denostación sistemática de la URSS, del socialismo, del marxismo y la apología sistemática de los paises capitalistas desarrollados, del capitalismo, de la empresa privada - la crítica burguesa al "populismo" económico de la izquierda ha calado hondo en los medios académicos de nuestro país durante los últimos años.  Es probable que ello suceda porque, en parte, ésta se sustenta en algo verdadero.

Los ideólogos de la gran burguesía, sus economistas y portavoces, intentan sistemáticamente identificar el pensamiento del conjunto de sus oponentes con el "populismo", incluyendo en dicha posición a una serie de teorías económicas que, en general, no se avienen con las leyes objetivas de la economía.

En particular se identifica con las concepciones "populistas" al marxismo, a la política económica de los paises socialistas y a la dirección seguida en este campo por el gobierno de la Unidad Popular.  Según estos críticos las posiciones de sus opositores, y en especial la de los marxistas, consistirían en una mezcla de políticas proteccionistas, de control de precios y de intervención estatal arbitraria, cuya "ineficiencia económica" les resulta muy fácil demostrar.

Frente al así caricaturizado "socialismo", estos economistas se dan el lujo de aparecer como "modernos", "progresistas", y defensores de la "eficiencia económica".

Hasta tal punto ha sido efectiva esta ofensiva ideológica en medios profesionales de nuestro país, que no sólo son numerosos los economistas y profesionales que basan su apoyo a determinadas políticas gubernamentales en la suposición sincera de que con ello están impulsando la eficiencia y el progreso, sino que también hay muchos que, convencidos de que la única alternativa al fascismo son precisamente las caricaturas "populistas", que los propios ideólogos del régimen les atribuyen, hacen suyas dichas posiciones, como una forma de expresar su rechazo a la dictadura.

Es preciso reconocer que, a veces, esta campaña tiene fundamentos en las concepciones económicas de algunos opositores. Es efectivo también que en la dirección de la economía, durante el Gobierno Popular, se cometieron muchos errores. Por otra parte, en los paises socialistas existen numerosos problemas y algunas políticas económicas que, aunque se expliquen por razones histórico-políticas, hoy ya no se justifican y otras que no se han justificado jamás.

Las gestiones de los economistas del régimen expresan los intereses de quienes son sus patrones, los únicos que en definitiva se han beneficiado en la época actual: la oligarquía financiera nacional y extranjera. En otras palabras, las políticas económicas aplicadas por la dictadura, son funcionales al desarrollo capitalista del país en beneficio de los grandes clanes económicos.

Por otra parte, no cabe sino reconocer, como siempre lo hicieron los clásicos del marxismo, los rasgos progresivos del capitalismo en Chile. Por ejemplo, el monopolio capitalista representa un enorme progreso en relación a la pequeña o mediana producción.  Sin embargo, aunque el viejo modo de producción sea a veces capaz, de impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas, "incluso más rápidamente que antes", como planteara Lenin, la suya sigue siendo una salida reaccionaria, puesto que para todos los paises está abierta la opción progresiva, no capitalista, de desarrollo.

Esta afirmación se confirma en el caso chileno,  donde la alternativa histórica representada por el gobierno del Presidente Allende abrió perspectivas de desarrollo al país que, en todos los terrenos fueron más avanzadas que las puestas en práctica por la dictadura fascista.

Es por eso un contrasentido, que quienes que en nuestra época representan lo más reaccionario del pensamiento político y económico, y quienes justifican o callan frente a los crimenes fascistas, se muestren ahora como representantes del progreso.

A pesar de sus éxitos parciales en el terreno económico, mantiene su validez el aserto de que el principal enemigo de la eficiencia económica, en nuestra época, es el monopolio capitalista.  La ineficiencia del régimen actual, traducida en las crisis económicas de los últimos años, es consecuencia directa de la propiedad privada monopólica de los medios de producción.  Sólo la transformación revolucionaria de las relaciones y de la propiedad social de los medios de producción, es capaz de sustentar en nuestros días, una economía verdaderamente eficiente.

El socialismo ha planteado históricamente al capitalismo el reto de un desarrollo económico acelerado y  sin crisis. Los paises socialistas, a pesar de los numerosos problemas que aquejan a sus economías, y aunque todavía estén lejos de superar al capitalismo en algunos aspectos, han duplicado  los índices capitalistas de crecimiento de la producción y la productividad del trabajo, en beneficio de sus pueblos, durante las últimas cuatro décadas.

El proceso de la Perestroika, junto con demostrar que determinadas relaciones de producción socialistas que no han considerado adecuadamente el carácter mercantil del socialismo pueden generar profundas contradicciones con  el desarrollo de las fuerzas productivas, ha mostrado también otros fenómenos. Entre ellos, que la dirección consciente de la economía, basada en la propiedad social de los medios de producción, permite combinar acertadamente la planificación centralizada con la iniciativa descentralizada, los métodos directamente sociales con los métodos económicos de dirección, el interés material individual de trabajadores y el colectivo, el desarrollo armónico de los diversos sectores internos de la economía con la integración creciente a la división internacional del trabajo en términos de equilibrios macroeconómicos, políticas racionales de precios, rentabilidad de las empresas, ingresos según el trabajo, desarrollo del comercio internacional, hechos que tienen un notable significado.

Combinando adecuadamente la planificación y el mercado, el socialismo está en condiciones de permitir una eficiente asignación de recursos que aproveche al máximo la revolución científico técnica, destinada a acelerar el desarrollo socioeconómico con el objetivo de satisfacer las necesidades del pueblo.  Es importante sin embargo, depurar las concepciones de los economistas de oposición de enfoques "populistas", que, ciertamente, nada tienen que ver con el marxismo ni con el socialismo.

Frente a la crisis del régimen fascista, por otra parte, la propia gran burguesía se esfuerza hoy por reconformar, apresuradamente un proyecto que le permita pasar a ejercer directamente, sin intermediación militar ni reformista, el poder político.   Este intenta fundamentalmente dar una base consensual, no de fuerza, al régimen social y económico actual.

En lo económico el nuevo proyecto no presenta grandes modificaciones en relación al esquema que hasta ahora la gran burguesía en forma directa impuso al país, bajo el alero del régimen político impuesto por la dictadura militar. Es significativo, sin embargo, el énfasis que en este período empieza a poner, este sector, en los aspectos de "desarrollo social" del modelo.

Al parecer, su ofensiva principal apunta a demostrar que el capitalismo genera en su desarrollo una sociedad con tendencia a la homogeneización y justicia crecientes. De este modo buscan una justificación moral al régimen capitalista, razón por la cual las cuestiones de orden religioso han pasado a jugar un papel muy importante en el diseño de este nuevo marco ideológico burgués.

La convicción probablemente sincera, de muchos ideólogos no fascistas, acerca de las bondades morales del capitalismo, descansa sobre el supuesto de que, pasadas las etapas más duras del ajuste estructural que sufrió la economía chilena durante el período de la dictadura, se abrirá un período prolongado de relativa estabilidad y de crecimiento económico.

Sin embargo, las posibilidades de que ello ocurra son bajas.  No sólo por el carácter cíclico general del capitalismo, sino porque es muy probable que la solución de los desequilibrios acumulados recientemente a nivel mundial requiera una nueva crisis cíclica global de proporciones. Y aunque este optimista escenario se diese, el carácter contradictorio del modelo se expresará de una u otra forma.

La ley general de la acumulación, que en el período de "reestructuración" reciente se expresó en forma directa, se manifestaría en eventuales períodos de "bonanza" económica prolongada, dando por tierra, como ha ocurrido una y otra vez en el pasado, con las teorías que pretenden embellecer moralmente un régimen históricamente caduco.

Corrientes Reformistas

Junto a las teorías burguesas más reaccionarias y en oposición a las mismas, diversas corrientes democráticas han diseñado una concepción económica alternativa, que se propone eliminar o morigerar los aspectos más "sombríos" del desarrollo capitalista, integrando a la sociedad a los diversos sectores sociales hoy día "marginados" de la misma, y que constituyen, por lo tanto, una amenaza para ella.

Dicha concepción económica forma parte de una cosmovisión que abarca los más diversos campos, y levanta la democracia política como su objetivo principal.

Desde el punto de vista social, aún cuando estos proyectos surgen desde los sectores medios de la sociedad, tanto en sus principales portavoces como en su base social principal, engranan con los proyectos de las fracciones más democráticas del gran capital a nivel mundial y local.

Estas corrientes se proponen a si mismas como alternativas reformistas a la dictadura fascista y han logrado alcanzar un alto grado de madurez teórica.  Frente a la crisis de la dictadura, se han transformado en alternativa política y desde el punto de vista de la crítica al régimen fascista, su aporte ha sido muy importante.

Diversos estudios que se inscriben en estas corrientes de pensamiento, han documentado de manera contundente, a veces dramática, las nefastas consecuencias del desarrollo capitalista reciente sobre la mayoría de la población.  Sus propuestas económicas más representativas aparecen muy depuradas de rasgos "populistas", recogen las tendencias recientes del desarrollo económico mundial, y aparecen incluso con ventajas teóricas en relación a las concepciones hasta ahora dominantes, que presentan ciertos rasgos dogmáticos, al continuar absolutizando algunos aspectos de la teoría económica que, habiendo sido respuestas válidas en cierto momento, no parecen serlo ya hoy en la misma medida.

Las limitaciones de los proyectos reformistas son conocidas y en Chile quedaron de manifiesto durante los años sesenta. Su análisis de la "marginalidad", además de no ser exacto, pierde de vista que las contradicciones principales del régimen capitalista se dan precisamente en su seno, en las clases que generan su propio desarrollo y que lo sustentan, y que dichas contradicciones se expresan de muchas maneras, en distintos momentos, más allá de la voluntad suavizante de un Estado "integrador". Al dejar intactas las bases económicas del régimen actual, representadas  por el dominio de los monopolios nacionales y extranjeros, los proyectos reformistas están condenados, al fracaso.

Para la izquierda revolucionaria, el desafío es enorme. Sólo una concepción económica científica, que fundamentándose en la economía política, recoja los desarrollos progresivos de la ciencia económica, podrá ganar el respaldo de la población y de la mayoría de los economistas y otros profesionales honrados, para un proyecto de transformaciones económicas revolucionarias.  Ello, sin desconocer el rol preciso que juegan las concepciones ideológicas en general, y las económicas en particular, en el universo de las condiciones que hacen posible el cambio revolucionario de la sociedad.

Elementos Metodológicos

El estudio del desarrollo del capitalismo en Chile, de los cambios en la clase obrera y en la estructura económica, sólo puede ser abordado acertadamente "a partir del análisis de las leyes generales del desarrollo de la sociedad y su proyección concreta al país, es decir, apreciando lo general y lo particular de ese proceso". [2]

La influencia del sistema capitalista mundial está determinada por el desarrollo de sus contradicciones internas, las que en determinados momentos se agudizan, dando lugar a períodos de prolongadas crisis y transformaciones estructurales. En la época actual, la evolución de las relaciones entre los dos sistemas sociales mundiales, el capitalismo y el socialismo, es también un elemento decisivo.

El presente trabajo no pretende abarcar el estudio del desarrollo del capitalismo en el país en toda su complejidad, pero si dar cuenta en forma, más o menos amplia, de un aspecto del mismo; la expresión en Chile, durante el último tiempo, de las leyes generales del desarrollo capitalista, en determinados aspectos de la realidad.

La sola revisión de las manifestaciones simples de estas leyes tienen interés en sí. Por ejemplo, una de ellas establece que, a través de fluctuaciones cíclicas, la clase obrera crece en forma absoluta, y relativa con respecto a otras clases y capas de la población. La sola constatación de este fenómeno, en la realidad de nuestro país durante los últimos años, permite visualizar como, en virtud precisamente del desarrollo capitalista, la clase obrera ha acrecentado su importancia potencial como vanguardia de los sectores sociales que representan el progreso social.

Lo General y lo Particular

El énfasis metodológico del presente trabajo al estudiar la manifestación de los aspectos más generales del desarrollo capitalista en el país en los últimos treinta años, de alguna manera se contrapone a cierta tendencia tradicional a la absolutización de rasgos particulares en el análisis del desarrollo capitalista de paises atrasados y dependientes.  Como se critica en diversos pasajes del texto, ésta ha llevado a conclusiones que de una u otra manera niegan el desarrollo capitalista del país, o aspectos esenciales del mismo, con consecuencias negativas en diversos planos.

De allí que nos parezca pertinente recordar algunos alcances teóricos de la categoría de "lo general", en la lógica dialéctica.  Esta, según Iliénkov, "ocupa un lugar extraordinariamente importante en la composición…[de dicha lógica]", aún más, "…el materialismo…transforma la categoría de lo general en la categoría más importante de la lógica de la investigación concreta de los fenómenos concretos  que se desarrollan históricamente"  [3].

La dialéctica materialista sostiene "la realidad objetiva de lo general……en el sentido de la concatenación regular de los fenómenos materiales, en el sentido de la ley de su cohesión en la composición de cierto todo, en la composición de la totalidad que se autodesarrolla, cuyos componentes "están emparentados" en la esencia del asunto no en virtud de que poseen un mismo rasgo igual, sino en virtud de la unidad de génesis, en virtud de que todos tienen un mismo antepasado común, o diciéndolo más exactamente, en virtud de que surgieron en calidad de modificaciones variadas de una misma substancia, que tiene carácter completamente material, (es decir, que es independiente del pensamiento y de la palabra) " (subrayado en el original) [4].

La comprensión de los fenómenos concretos, se hace posible en la medida de que se descubre su antepasado común, la substancia material a partir de la cual estos fenómenos se han desarrollado.  En este caso, se trata de las leyes generales del modo de producción capitalista, como "lo general", el antepasado común de los fenómenos económicos concretos que tienen lugar en el país.

Estos fenómenos a menudo aparecen negando su origen; el desarrollo de las leyes generales muchas veces conduce a que las mismas aparezcan como su contrario. Durante las crisis económicas capitalistas, por ejemplo, ha tenido lugar una masiva destrucción de capital. El fenómeno de la crisis, sin embargo, visto como un momento en el desarrollo del ciclo capitalista, cumple un rol insustituible y necesario para la reproducción del capital.

Así comprende la dialéctica el desarrollo de lo general: "Lo general puede manifestarse exteriormente muy bien en forma de diferencias, incluso en forma de contrarios, que hacen que los fenómenos peculiares se complementen uno a otro como componentes de un todo, de un cierto "conjunto" plenamente real "de una totalidad orgánica", y no de una multitud amorfa de unidades, incluidas aquí en base de un rasgo más o menos casual. " (subrayado en el original) [5].

Lo general, para la dialéctica, no es algo abstracto, una creación vacía que resulta de abstraer algunos rasgos comunes a muchos fenómenos. Es, por el contrario, algo enteramente concreto, un fenómeno particular entre los fenómenos particulares.

"De otra parte, lo general, que se manifiesta precisamente en las particularidades, en las características individuales de los componentes del todo, sin exclusión, existe de por sí, lo particular junto a otros individuos particulares derivados de él. Aquí no hay nada de místico; el padre a menudo vive mucho tiempo junto a sus hijos. Y si no está presente, sin duda estuvo alguna vez, es decir, en la categoría de "ser efectivo" debe pensarse sin falta"  ([6]).

Por lo tanto, lo general no debe buscarse en las construcciones del pensamiento, sino en la realidad concreta. Se trata de investigar entre los fenómenos particulares aquellos que son al mismo tiempo los generales, es decir aquellos a partir de cuyo desarrollo se han originado todos los demás.

" El antepasado aquí, como regla no muere. Continúa viviendo junto con todos sus descendientes como individuo al lado de otros individuos, y la cuestión se reduce a descubrir entre los individuos singulares presentes a aquel que nació antes que los otros, y por eso pudo engendrar a todos los demás.……Aquí no se necesita la abstracción, sino el análisis……el análisis más riguroso de una relación única, plenamente específica y real, que existe entre los hombres……En el análisis de tal realidad……reducida a la forma más simple , se revelan las determinaciones generales……que luego, en los peldaños más elevados de su desarrollo y análisis, se hallan (se reproducen) como determinaciones generales abstractas…"  [7].

Es decir, se trata de investigar, de descubrir, lo general en lo particular, las leyes generales de producción capitalista tal como éstas se manifiestan, directamente, en forma simple, en nuestra realidad actual. Como se manifiestan dichas leyes generales no ya en su desarrollo, no en los fenómenos que son producto del desarrollo de dichas leyes, no en sus hijos, sino en las mismas como fenómenos particulares que constituyen lo general.

Ello es posible, ya que como dice Marx, lo general, "…deviene…en endiabladamente real…siendo, de una parte, nada más que differencia specifica mental, al mismo tiempo representa a cierta forma real especial junto a la forma de lo particular y lo único " (subrayado en el original)([8]).

El objeto de estudio, que este trabajo aborda sólo en parte, consiste entonces en la comprensión científica del conjunto de los fenómenos económicos que se desenvuelven en la actualidad, en nuestro país. Es decir, lo general se estudia con la finalidad de comprender más profundamente lo particular y singular de nuestra realidad.

Es que, "Lo general incluye, encarna en sí toda la riqueza de las particularidades no como "idea", sino como fenómeno completamente real, que tiene la tendencia de hacerse general y que desarrolla "de sí mismo" por la fuerza de sus contradicciones internas otros fenómenos igualmente reales, otras formas especiales del movimiento real……Lo general  encarna, encierra en sí, en su determinabilidad concreta, toda la riqueza de lo particular y de lo único, y no sólo como una posibilidad, sino como una necesidad de desarrollo……su existencia [de lo general] no suprime ni empequeñece la realidad de sus modificaciones, de los individuos particulares y dependientes de él"   [9].

Junto al estudio de las leyes más generales del desarrollo capitalista, valor, plusvalía, salario, ley general de acumulación, o circulación del capital se abordan en forma menos desarrollada los principales rasgos particulares de la estructura económica en nuestro país, a saber :

a) " …las relaciones de producción capitalistas dominantes están representadas por las empresas del capital monopolista, extranjero, nativo privado y estatal; por empresas de capital mixto, de capital medio y pequeño; entre las que se destaca un bloque dominante, formado por los monopolios…".

b) " Este bloque dominante se contrapone al resto de capas y clases de la población. La oposición entre ellos representa hoy día, en el nivel de la estructura económica, la contradicción principal o rectora, que es la forma peculiar en que en nuestro país se manifiesta hoy la contradicción fundamental del capitalismo…".

c) " …En el citado bloque dominante, el papel decisivo lo juegan los monopolios extranjeros, en particular norteamericanos, cuyo dominio genera el sistema de dependencia y explotación que sufre nuestro país, y que en el presente cobra la forma principal de la deuda externa…".

d) "…Junto a las relaciones de producción capitalistas se conservan relaciones precapitalistas, en particular la pequeña producción mercantil".

e) El estado, en poder de los monopolios capitalistas  [y con la forma de una dictadura fascista], juega [en Chile] un papel fundamental en la reproducción capitalista. [10]

De lo Abstracto a lo Concreto

La metodología marxista de investigación científica aborda el estudio de su objeto ascendiendo de lo abstracto a lo concreto. Es así como, siguiendo la estructura de "El Capital", abordamos primeramente los problemas de la esfera de la producción del capital: valor, plusvalía, salario, ley general de la acumulación. Tratamos también en esta sección los fenómenos relacionados con la acumulación originaria.  En dicho tratamiento se hace abstracción de fenómenos tan importantes como los cambios ocurridos en la estructura ramal de la producción, o los que dicen relación con el comercio exterior, y que son tratados a continuación, en la sección correspondiente a los cambios en la esfera de la circulación del capital.

En relación a la esfera de la producción y circulación en su conjunto, apenas se mencionan los temas principales a tratar: precios de producción, ganancia media, tendencia decreciente de la tasa de ganancia, contradicciones de dicha tendencia, capital comercial, capital dinero de préstamo, renta de la tierra, puesto que el avance de la investigación no nos permite, por el momento, ir más allá.

Seguidamente se aborda el estudio del imperialismo y los monopolios, para continuar con la economía mundial, aspectos históricos, y culminar con un análisis de coyuntura económica.

Se agrega un capítulo que, sin tener una ligazón metodológica directa con el estudio, está basado en éste. Se refiere a los cambios en el proyecto de sociedad a la que se aspira, como producto de las transformaciones internas y, principalmente, como resultado de las transformaciones que tienen lugar en el campo socialista.

A continuación se resumen, para el lector interesado, algunos aspectos teóricos de la metodología dialéctica de ascenso de lo abstracto a lo concreto .

"El método que se eleva de lo abstracto a lo concreto, donde "las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por vía del pensamiento" esto es definido por Marx como "el método científico correcto".[11]

Lo abstracto y lo concreto, en esta acepción, no se refieren a lo que está dentro de la cabeza o fuera de ella, como suele usarse en la terminología común, sino a los diferentes aspectos de un objeto determinado y grados de ligazón entre ellos que se consideran tanto en el pensamiento como fuera de él. En este sentido una representación mental puede ser abstracta, si considera sólo un aspecto de un objeto, o concreta, si considera los múltiples aspectos del mismo en su ligazón."En la concepción de Marx, lo concreto es "la unidad en la diversidad". [12]

Por otro lado, Marx " parte del hecho de que las abstracciones con ayuda de las cuales, por la síntesis de las cuales, el teórico reconstruye el mundo por el pensamiento, representan copias mentales de momentos particulares de la realidad objetiva misma, momentos puestos en evidencia por el análisis. Dicho de otra forma, suponemos como evidente que cada definición, tomada aparte, es el producto de la generalización y el análisis de los datos inmediatos de la intuición. En este sentido (pero solamente en este sentido) ella es producto de la "reducción" de lo concreto en la realidad a su expresión sintetizada y abstracta en la conciencia".

Esto último también es válido cuando el trabajo teórico se elabora a partir de un sistema de abstracciones ya preparadas, obtenidas anteriormente. En este caso, dicho trabajo " hace de ellas un análisis crítico…las verifica confrontándolas con los hechos y de esta misma forma recorre en cierto modo, nuevamente, el proceso", que se eleva de lo concreto en la realidad a lo abstracto en el pensamiento, y de allí a lo concreto en el pensamiento. "Así, el proceso teórico que conduce al conocimiento concreto está siempre al mismo tiempo, en cada uno de sus eslabones como en su conjunto, en un proceso de reducción de lo concreto a lo abstracto ".[13]

En este trabajo la investigación empírica, generalización de intuiciones, representaciones y datos de la realidad chilena, que acá se presenta se desarrolló a medida que se avanzaba en el estudio de "El Capital", siguiendo su orden original que va ascendiendo de lo abstracto a lo concreto en la sistematización de sus conceptos.

Si bien, entonces, "elevarse de lo concreto a lo abstracto, por una parte, y elevarse de lo abstracto a lo concreto, por otra parte, son aquí dos formas que se implican mutuamente, …es en este último momento el esencial …en el proceso de apropiación teórica del mundo…La reproducción de lo concreto en el pensamiento es el fin que determina el peso específico y la importancia de cada acto de generalización (es decir de reducción de lo concreto a lo abstracto) tomado por separado…naturalmente lo concreto en el pensamiento no …es la meta final…de la teoría se pasa a la práctica y este caso puede ser calificado también de paso "de lo abstracto a lo concreto"…la práctica es un fin en si"  [14].

El orden de tratamiento de las materias seguido, y tomado de "El Capital", "lejos de tener un carácter literario o estilístico", como ha sido descrito en algunos trabajos, "reproduce entre los ojos del lector todo el proceso de investigación que conduce a tales resultados …no en todos los detalles y desviaciones …sino en los puntos esenciales que la propia investigación ha mostrado que al pensamiento se le ha hecho progresar hacia la comprensión".[15]

La base materialista del método de ascenso de lo abstracto a lo concreto intenta seguir el desarrollo real de las cosas :

"A la concepción del desarrollo como sucesión de fenómenos que toman su origen los unos en los otros se relaciona la concepción materialista dialéctica del proceso de deducción de categorías del proceso que se eleva de lo abstracto a lo concreto, de lo general (que es en sí mismo un particular enteramente determinado) a lo particular (que expresa también una determinación general y necesaria del objeto).

La base general de partida de un sistema de determinaciones teóricas (el concepto de partida de una ciencia) expresa, desde el punto de vista de la dialéctica, las determinaciones teóricas concretas de un fenómeno típico enteramente particular y determinado, enteramente dado en la práctica sensible a la intuición empírica, en la práctica social y la experiencia. La particularidad de este fenómeno reside en que él es realmente (fuera de la cabeza del teórico), el punto de partida del desarrollo del conjunto de fenómenos en interacción que se estudia, de todo este concreto que está en el caso dado, el objeto de la reproducción lógica.

La ciencia debe comenzar donde comienza la historia real. El desarrollo lógico de las determinaciones teóricas debe expresar el proceso histórico concreto del devenir y del desarrollo del objeto. La deducción lógica no es otra cosa que la expresión teórica del proceso del devenir histórico de lo concreto estudiado".[16]

Cabe preguntarse, desde este punto de vista cuál es el aporte teórico del trabajo de investigación que acá se presenta y cuál es por lo tanto, el sentido de la generalización efectuada de intuiciones, representaciones y datos de la realidad chilena reciente.  Estos aparecen como "ilustraciones" de las leyes generales ya descubiertas hace cien años por Marx, en otra realidad completamente diferente.  Lo "nuevo" es, a nuestro juicio, la constatación de que también en la economía de un país atrasado y dependiente, en un período de transformaciones profundas, las tendencias principales pueden ser explicadas y percibidas acertadamente si se las entiende como desarrollos de las leyes del modo de producción capitalista.

Desarrollo Reciente de la Producción del Capital

El rasgo más general de la estructura socioeconómica de nuestro país lo constituye el dominio de las relaciones de producción capitalistas, "vale decir la base de la existencia y desarrollo de nuestra sociedad es, en parte decisiva, la explotación del trabajo asalariado"  [17].

Del total de personas ocupadas, más del 70% corresponden a asalariados, es decir, a personas que, por carecer de medios de producción, se ven en la obligación de vender su fuerza de trabajo para poder subsistir.

Gráfico Nº 1


De este gráfico es posible concluir que el movimiento de la economía, en Chile, está determinado por las leyes generales de la producción capitalista.

Para el marxismo, el capital es una relación de producción, básicamente la explotación masiva del trabajo asalariado. Por lo tanto la producción del capital se refiere precisamente a la producción de capitalistas y obreros que se da en el proceso de producción y reproducción capitalista de mercancías.

Entre las leyes más generales de la producción del capital se destacan la producción de valor, producción de plusvalía, salario y ley general de acumulación capitalista. Es usual, asimismo, tratar en este nivel lo relacionado con la acumulación originaria.

La ley fundamental de este modo de producción, consiste según Marx, en que el capitalismo es un régimen de producción de plusvalía. Se obtiene, como se sabe, solamente de la explotación de los obreros productivos. Por lo tanto, el desarrollo capitalista es sinónimo de desarrollo de la producción capitalista de mercancías y aumento en el número de obreros productores de mercancías.

En Chile, sin embargo, durante estos años, tanto la producción de mercancías, como la masa obrera han estado sometidas a grandes variaciones.  Esto ha originado un intenso debate del cual, muchos han concluido, en determinados momentos, que la tendencia predominante sería a la contracción de la producción y la clase obrera.

Crecimiento de la Producción de Valor e Incremento de los Asalariados

Del análisis global de la evolución de la producción de valor y de la clase obrera en Chile, en el período reciente, es posible concluir que la ley general ya formulada se ha expresado como tendencia predominante por encima de las grandes fluctuaciones experimentadas .

Crecimiento Absoluto de la Producción Capitalista

Indicador global de la evolución de la producción capitalista es el Producto Geográfico Bruto, o PGB.  Este refleja, aproximadamente, el valor nuevo creado por el trabajo humano en un año, y no el valor total de las mercancías producidas durante ese año, como suele pensarse. Ello porque no incluye el valor de las mercancías producidas en períodos anteriores, pero incorporadas como insumos a la producción anual.

Si se descompone el valor total de las mercancías producidas durante un año en :

valor total             =            c                 +             v           +            p    

                                Capital Constante    Capital Variable      Plusvalía

c puede representarse por el valor de las materias primas y otros elementos traspasados del período anterior, v por la masa de remuneraciones percibida en el período por los trabajadores productivos, y p por la masa de ganancias y renta obtenida en el período, parte de la cual se gasta en remuneraciones de trabajadores no productivos, entonces el Producto Geográfico Bruto mide, aproximadamente, el valor nuevo creado en ese período (v+p) y no el valor transferido de períodos anteriores (c).

De hecho, el PGB incluye una parte del valor transferido al producto desde los medios de producción, y que viene de períodos anteriores: el consumo de capital fijo, es decir la depreciación de los medios de trabajo. Sin embargo, este valor es relativamente pequeño, y se mantiene en un nivel bastante estable, inferior al 10% del PGB.

Es así como una de las formas de descomponer el PGB es la siguiente, ilustrada con cifras del PGB de 1980 (miles de millones de $ ):

        PGB        = Remun. trabajo +   Exced. Explotación   + (Imp. Indirectos-Subsidios) + Cons.Cap. Fijo

       $1.076       =      $ 411                           $ 431                                  $130                         $103

                                  v               +                                    p

El grueso del PGB está conformado por la masa de remuneraciones y ganancias, que junto con los impuestos indirectos representan aproximadamente el total del valor nuevo producido por el trabajo humano productor de mercancías.

Este valor puede descomponerse en la parte que repone el capital variable, es decir, los sueldos pagados a los trabajadores directamente productivos, que constituyen aproximadamente la mitad de los asalariados y la plusvalía. Parte de esta última se gasta en remuneraciones de trabajadores no productivos, impuestos, etc.

En el ejemplo se aprecia que el PGB incluye además el consumo de capital fijo, que es parte del capital constante consumido, pero que dicho valor no alcanza al 10% del PGB.

Por otra parte, este mide, aproximadamente, el valor nuevo producido por todo trabajo productor de mercancías, es decir, no sólo el de los obreros que trabajan sometidos al capital, y que en Chile, constituyen aproximadamente el 70% de los trabajadores ocupados, sino también el de aquellos que son productores independientes y que constituyen el 30% restante. (Ver Gráfico 1).

La metodología empleada para calcular el PGB consiste en sumar el valor agregado, es decir, el valor de la producción menos el valor de los insumos, de todos los sectores económicos. Desde el punto de vista opuesto, ello corresponde al consumo de las personas y del gobierno, la variación de las existencias, y la formación de capital fijo, sumando a ello las exportaciones y restando las importaciones  de bienes y servicios.

El valor es creado sólo por el trabajo de los obreros ocupados directamente en la producción de mercancías. Sin embargo, las cuentas nacionales capitalistas, por la metodología de cálculo referida, hacen aparecer parte de la plusvalía generada por los obreros productivos en el valor agregado al PGB por los sectores no productivos de la economía. Es el caso de los intereses percibidos por el sector financiero o el margen comercial, por ejemplo, en base a los cuales el comercio y el sector financiero, que no contribuyen sino minimamente a la producción de plusvalía, por trabajos productivos de almacenamiento y otros, aparecen participando, en conjunto, más que la industria manufacturera en el PGB.

De esta manera, el crecimiento relativo del sector servicios, cuya importancia creciente en el PGB durante un determinado período ha sido a veces interpretado como evidencia de un supuesto "desmantelamiento de los sectores productivos", significa principalmente que parte creciente de la plusvalía ha sido generada por el trabajo de los obreros productivos en otros renglones de las cuentas nacionales. De hecho, en los propios EEUU la participación de la agricultura e industria en el PGB norteamericano es aún inferior a la chilena, y ello, obviamente, no significa que en los EEUU la producción haya sido "desmantelada".También es necesario precisar que el PGB sólo refleja de manera aproximada el valor creado, debido a que contabiliza dos veces parte de la plusvalía y presenta una serie de distorsiones respecto del comercio internacional.  

El valor es trabajo socialmente necesario, y en general, la producción de valor sólo aumenta, si crece el número de obreros, la intensidad y/o la duración de la jornada de trabajo. Los cambios tecnológicos, por ejemplo, una vez que se generalizan, si bien son decisivos para incrementar el valor transferido, es decir la cantidad de capital constante, (materias primas, etc.), incorporado al producto por cada obrero, no tienen sin embargo, incidencia alguna en cuanto al valor nuevo creado, que es igual al tiempo de trabajo invertido en el proceso productivo. "Así pues, aunque la misma cantidad de trabajo transfiere siempre a sus productos la misma suma de nuevo valor, el antiguo capital transferido también a aquellos por el trabajo crece al crecer la productividad de éste" [18].  Esta es la razón por la cual el valor unitario de los productos disminuye al incrementarse la productividad del trabajo, cuando la misma cantidad de valor nuevo agregado se divide en más unidades producidas.

Sin embargo, la producción de valor, a nivel de una empresa o un país puede aumentar eventualmente sin que aumente y aunque disminuya en forma absoluta, el número de obreros ocupados allí en la producción.  Esto podría explicarse por el aumento en la cantidad de trabajo exprimida a los mismos obreros, pero también por el aumento en el rendimiento del trabajo, de esa empresa o país, en relación al resto del mercado.

Puesto que el precio de los productos está determinado por el mercado en su conjunto, la empresa o país que introduce una innovación tecnológica se beneficia mientras la misma no se generaliza. Mientras la productividad de una empresa es superior a la media del mercado, en un producto dado, se traduce en una transferencia de valor, desde las empresas menos productivas a las más productivas. En los productos denominados transables, es decir, cuyo precio está determinado por el mercado mundial, el desnivel de productividad del trabajo entre uno y otro país se traduce en transferencias de valor desde  los menos productivos hacia los más  productivos. Los productos transables, en Chile, constituyen alrededor del 40% del total, medidos en valor.

De esta manera, por ejemplo, los paises menos desarrollados que, en general tienen una productividad del trabajo menor que los más desarrollados, transfieren constantemente valor a estos últimos.

Dicha diferencia de productividad bien puede estar determinada, sin embargo,  en parte importante, por la mayor disponibilidad de un recurso natural, o la mejor calidad de éste. En el caso de Chile, por ejemplo, debido a la ley relativamente mayor de los minerales chilenos, un trabajador chileno produce más cobre, y puesto que éste se vende al precio internacional, genera mayor valor que un obrero norteamericano, suponiendo  que ambos emplean la misma maquinaria, trabajan con igual intensidad y durante el mismo tiempo. En este caso, la transferencia de valor bien puede operar a favor de un país como Chile, aún en relación a un país desarrollado.

Sin embargo, en lo que respecta a la productividad, las diferencias nacionales varían más o menos lentamente, y por lo tanto distorsionan en forma más o menos estable al PGB. Otro factor, altamente variable, es el que se expresa en las fluctuaciones de precios de los productos comercializados a nivel internacional. Igual que en el mercado local, ello ocurre cada vez que la producción no coincide con la demanda, es decir, cuando a nivel mundial se asigna trabajo en exceso o en defecto a la producción de una determinada mercancía. El resultado se manifiesta en alzas o bajas de precios, con la consecuente desvalorización o sobrevalorización del trabajo asignado a dicha producción.

Este fenómeno se manifiesta periodicamente, en las crisis cíclicas del capitalismo. En la base de esta crisis existe un fenómeno de sobreproducción.  Los capitalistas, guiados por el lucro, destinan a la producción mayor proporción de trabajo que el socialmente necesario, lo que se traduce en una depreciación del trabajo individual. Es decir, en esas condiciones, un determinado tiempo de trabajo de un determinado número de obreros,  con una intensidad determinada, que se cristaliza en un producto, se desvaloriza junto con éste. Puede suceder a la inversa, cuando existe subproducción.

Estas fluctuaciones afectan constantemente la relación entre los precios de los productos que importa y los que exporta un país, o sea, a los términos de intercambio. En el caso de Chile, durante varios años del último período, dicha relación ha sido muy adversa, lo que significa que el mismo trabajo, realizado por la misma cantidad de trabajadores, en el país, se ha traducido en menor valor, y esto también se  refleja en el PGB.En la relación de precios internacionales inciden además la presión monopólica de los diversos productores, las políticas arancelarias, y otros factores. Esto es determinante en la producción del valor que mide el PGB.

A pesar de las limitaciones enumeradas, el PGB constituye el mejor indicador disponible para medir la evolución de la producción de valor de un país capitalista. Medida por el PGB, la producción de valor en Chile durante los años del fascismo no se ha reducido y, considerando su evolución cíclica, en 1988 superó incluso su nivel máximo, alcanzado en 1981, alrededor de un 11%. El PGB de 1988 supera en alrededor de un 40% al máximo anterior, que se alcanzó en 1972.

Esto se aprecia en el gráfico Nº 2, que muestra la evolución del PGB entre 1960 y 1988 :   

          Gráfico Nº 2

La veracidad de esta evolución del PGB ha sido cuestionada[19], por economistas como Meller, que señala que la misma está basada en la nueva matriz insumo-producto elaborada en 1977, en que era diferente el peso relativo de los sectores y al empalmarse esta serie con los años anteriores, se subvalúan estos últimos. Sin embargo, es pertinente señalar que la revisión no cambia las conclusiones de la serie oficial, ya que el producto en 1981 supera el de 1972. La serie PGB del Banco Central, por lo demás, es la que utilizan en general también los organismos internacionales.

Del gráfico salta a la vista que la producción en Chile ha cumplido durante el último cuarto de siglo, la ley que establece que su desarrollo es cíclico. Estos ciclos, que entre 1960 y 1975 se caracterizaron por una baja y posterior recuperación del ritmo de crecimiento, a partir de 1973 experimentaron una baja apreciable y posterior recuperación del producto como tal.

En lo que se refiere al comportamiento del producto en el período reciente, considerado como un todo, aún en esta serie, se aprecia un bajo crecimiento de la producción, apenas de un 2,6% acumulativo anual, en promedio, para el período 1973-88, mientras la población creció al 1,7% anual, durante el mismo lapso.

Ciertamente el comportamiento del PGB, aún medido de acuerdo a la versión oficial acá utilizada, de ninguna manera bastaría,  para afirmar que la economía chilena se ha desarrollado aceleradamente durante el último período. Se puede dejar establecido en este punto, sin embargo, que por encima de las fluctuaciones sufridas, se ha impuesto la ley general que establece que el capitalismo se nutre, ante todo, del aumento en la producción de mercancías.

Esto tiene importancia, toda vez que, numerosos estudios efectuados durante el período, particularmente en los momentos de crisis, asumieron que la tendencia de la economía chilena era a la disminución de la producción. No pocas concepciones críticas a la actual política económica, por otra parte, y es preciso reconocerlo, se han basado precisamente en una supuesta "inviabilidad productiva" del "modelo económico" de los "Chicago boys".

El desarrollo capitalista, en general, se desenvuelve en medio de enormes y crecientes contradicciones que se ven agravadas por el hecho de ser el nuestro un país dependiente del imperialismo, y la actual una época, de cambios cualitativos y profunda crisis del sistema capitalista en su conjunto. Durante los años del fascismo, es decir, del régimen de los monopolios capitalistas instalados sin contrapeso por el poder absoluto de un estado terrorista, estas contradicciones se han agudizado a un grado extremo en Chile.

Ello ha proporcionado no pocos "argumentos" a quienes explican los fenómenos económicos del país, especialmente en sus aspectos "sombríos",  como fruto de una supuesta carencia de desarrollo capitalista. Sin embargo, como dice Lenin "…no hay nada más absurdo que deducir de las contradicciones del capitalismo su imposibilidad……eso significa ponerse a cubierto de la realidad desagradable, pero evidente, en las alturas celestiales de los sueños románticos". [20]

Crecimiento Absoluto del Número de Trabajadores

El factor determinante de la producción de valor, es, en última instancia, el número de obreros, unido a la duración e intensidad de su trabajo. Esta cifra es importante, aún con mayor razón en lo que respecta al peso de la clase obrera en el conjunto de la población.

La tendencia al incremento absoluto de la cantidad de obreros es otra formulación de la ley general capitalista. Analizada en relación al aumento de la producción de mercancías, "la acumulación, reproduce el régimen del capital en una escala superior, crea, en uno de los polos más capitalistas, o capitalistas más poderosos y en otro más obreros asalariados.…supone, por tanto, un aumento del proletariado "   (subrayado en el original) [21].

En Chile, el número de trabajadores ocupados ha crecido durante la dictadura.  Así lo demuestra el gráfico Nº 3. En el cuadro Nº 1 se presentan cifras sobre la ocupación total en el país, descontando los "ocupados" en los programas de empleo de la dictadura [22].

 

Gráfico Nº3 ([23])

En los últimos quince años ha variado fuertemente la masa total de ocupados y se ha agudizado el comportamiento cíclico de la economía. Durante la última crisis entre 1981 y 1983, medio millón de trabajadores fueron lanzados a la calle, y luego, entre 1982 y 1988, encontraron ocupación más de un millón y medio.  Considerando la evolución trimestral, en que las fluctuaciones son aún más agudas, la ocupación, primero se contrae en alrededor de 20% y luego se expande en un 60%, todo en un lapso de menos de ocho años. ¡Tal es la estabilidad que el capitalismo ofrece a millones de chilenos!.

Por encima de las fluctuaciones cíclicas, sin embargo, se aprecia que la ocupación total mantiene una tendencia previsible a la expansión.

En efecto, como lo evidencia el gráfico anterior, y el cuadro Nº 1, en 1988, cuando aún la economía no alcanza el punto de máximo auge en este ciclo, la ocupación total bordea los cuatro millones de trabajadores, descontando los vinculados a programas de empleo mínimo. Esto implica que alrededor de un millón de personas más que en 1981 o 1972, los puntos de auge de los ciclos anteriores, fueron ocupadas. Es decir, donde hace quince años había tres ocupados, en 1988 hay más de cuatro.  

 

Cuadro Nº 1

Chile : Ocupación Real Total

(Miles de Personas)

Período              Fuente           Ocup. Oficial     Pem+Pojh     Ocup. Real    Var. c/r 1972

1988,Sep              U.Chile                   4096,3             26,0             4070,3                40,0%

1981,Sep                  U.Chile                          3343,7               175,6                3168,1                         9,0%

1981,30 Jun        ODEPLAN                      3244,9               172,3                3072,6                         5,7%

1972,30 Jun      ODEPLAN                2907,8                 -             2907,8                    -

Fuente : Indic. Ec. y Soc. 1960-82; Sínt. Estad.; Bco. Central. INE.

En el Gran Santiago, (Gráfico Nº7), el aumento de la ocupación es aún mayor. En Santiago, excluidos los de programas de empleo mínimo, pasó de 1 millón de trabajadores en 1972, a 1.6 millones en 1988, es decir, se incrementó en un 60%.

Cabe destacar el aumento experimentado en la incorporación de la mujer al trabajo remunerado.  "En la última década, la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo femenina sobrepasa holgadamente a la masculina, de tal forma que de cada 10 chilenos que se incorporan hoy al mercado laboral, más de 4 son mujeres…hoy hay casi 700 mil mujeres más trabajando que las que había en 1970 ". [24]

Declinación de la Clase Obrera

Si la producción de valor ha sufrido variaciones importantes en Chile durante el último tiempo, ha sido fluctuante la masa obrera ocupada. Durante varios períodos esta disminuyó en forma dramática y durante largo tiempo se apreció una tendencia al incremento proporcional de los empleos en sectores de servicios, en desmedro de los de producción de bienes.

En algunos momentos la desocupación alcanzó, según cifras oficiales, a un tercio de la fuerza de trabajo, o sea, cerca de un millón de trabajadores. Por otra parte, múltiples formas de subempleo, han mantenido a cientos de miles de personas en situaciones lindantes entre la pequeña producción y la cesantía abierta. Esta situación ha servido de base a varios análisis que sostienen que la clase obrera se ha reducido, producto de la aplicación de la política económica de la dictadura.  Algunos de estos trabajos argumentan que la declinación de la clase obrera, al menos de la clase obrera ocupada en la producción, es un rasgo característico de la economía chilena en la actualidad. "En Chile, los "obreros" son cada vez menos, relativamente". [25]

De lo anterior se han aventurado algunas conclusiones sobre la supuesta pérdida de importancia de la clase obrera, producto de su disminución cuantitativa: "Los trabajos que aquí se presentan…señalan claramente la disminución, tanto en términos absolutos como relativos, de la participación de la clase obrera en el total de la población económicamente activa…una renovación del pensamiento social en Chile debe partir de allí para conocer adecuadamente la constelación de actores con los cuales se debe construir el futuro del país" , dice, por ejemplo, Ricardo Lagos al presentar el trabajo "Clases y Clasificaciones Sociales" de Javier Martínez y ArturoLeón[26].

        En investigaciones como la citada, se intenta demostrar la pérdida de protagonismo de la clase obrera mediante los siguientes procedimientos : 1) reduciendo la categoría de obreros (que alcanzarían, según Martínez sólo al 19.0% de la  fuerza de trabajo en 1982), sacando de ella a una gran cantidad de asalariados que clasifican como asalariados "medios" (19% en 1982), o en grupos "marginales" (9.5% en 1982); 2) no considerando los obreros agrícolas, a los que incluyen en el grupo "categorías sociales en la agricultura" (13.1% en 1982), y; 3) no incluyendo a los cesantes (19.6% en 1982). Los obreros, de acuerdo a la clasificación de Javier Martínez se reducen de 1 millón en 1971 (34.5%), a 697 mil en 1982 (19.0%).

De efectuar las rectificaciones señaladas, es decir, de incluir a los asalariados "medios" y "marginales", a los asalariados agrícolas y a los cesantes, según las mismas cifras de Martínez, los asalariados con rasgos obreros más o menos definidos habrían en realidad aumentado de 1.9 millones en 1971 (66.1%), a 2.6 millones en 1982 (71.3%).

A nuestro juicio, el error fundamental de los trabajos mencionados es confundir un momento de la evolución de la economía, como es un período de reestructuración ramal profunda, o una crisis económica, con la tendencia general: "una tendencia entre los exponentes de la tesis de la declinación de la clase obrera a congelar el análisis estructural y el proceso de formación de la clase obrera a un momento particular (el ciclo descendente del capitalismo) y sacar amplias generalizaciones históricas sobre la base de períodos de tiempo limitados ".[27]

Si, por ejemplo,  en lugar de seleccionar 1982 , el año peor de la última crisis, se tomara 1988 comparándolo con 1971, año de auge, incluso utilizando la clasificación de Martínez, el número de obreros  cambiarían en forma dramática.  La evolución de las cifras de ocupación disponibles, si bien incluyen a los obreros y a los pequeños productores, pueden dar al lector una idea de ello, en dos de los sectores más afectados en el momento que se hizo el estudio referido. El total de ocupados, obreros y artesanos, en la industria manufacturera, por ejemplo, se recuperó hasta alcanzar a 686 mil en el último trimestre de 1988. En 1971 y 1982, esta cifra llegaba a las 619 y 389 mil personas, respectivamente, de acuerdo a Martínez. En la construcción, por su parte, la ocupación total se recuperó a 271 mil en 1988. En 1971 y 1982, según el sociólogo, esta cifra alcanzaba los 209  y 63 mil personas, respectivamente.

El error metodológico anotado, se produce porque se analiza la realidad sin considerar en forma adecuada la relación de lo general y lo particular. Así, reducciones que ocurren durante la crisis económica o la reestructuración ramal de la producción, necesarios para asegurar el proceso de acumulación capitalista, y por lo tanto, el crecimiento y desarrollo de la clase obrera en el largo plazo, son generalizados  como la tendencia en sí.

Sin embargo tras este error, hay motivos que en algunos casos trascienden lo puramente teórico.  " Algunos teóricos reformistas, que tal como durante la coyuntura anterior [crisis] predijeron estancamiento permanente  e ingobernabilidad, hoy día  [auge] argumentan que es necesario adaptarse y preservar los aspectos dinámicos del patrón de acumulación en curso, aunque reformando sus aspectos autoritarios. Hacia fines de los 70 y comienzos de los 80, la tesis de la declinación de la clase obrera fue la base a partir de la cual ideólogos llamaban a alianzas con la élite para administrar la crisis; hoy día el crecimiento de la economía es la base de su llamado a transacciones interclasistas y coaliciones políticas con inclusión de todos para elegir un régimen civil. Es, por lo tanto, no la "declinación de la clase obrera", sino una disposición a colaborar con los nuevos centros de poder lo que constituye el centro de la política reformista " .[28]

Es posible que en otro ámbito de pensamiento, cierta tendencia a menospreciar a la burguesía, a negarle al capitalismo posibilidades de desarrollo, haya sido determinante para que otros análisis, que no se inscriben en el campo reformista, hayan incurrido en el mismo tipo de error.

Crecimiento Absoluto del Número de Trabajadores Productivos

En Chile predominan el modo de producción capitalista, que emplea trabajo asalariado, y la pequeña producción mercantil. De allí que las cifras de ocupación total consideren principalmente a estos dos conjuntos de trabajadores. En general son trabajadores productivos, tanto los obreros asalariados, como los pequeños productores de mercancías. En Chile ambos coexisten, producen mercancías y crean valor.

Cuando se trata de expresar el valor del trigo como precio ante el molinero que lo compra no se pregunta si lo produjo un obrero agrícola o un campesino independiente. Por otra parte, el PGB, refleja el valor creado por los productores de mercancías sometidos al capital, por los obreros productivos, y por los productores de mercancías independientes.

La mercancía es, "en primer término, un objeto externo, una cosa apta para satisfacer necesidades humanas, de cualquier clase que ellas sean. El carácter de estas necesidades, el que broten por ejemplo de la necesidad o la fantasía, no interesa en lo más mínimo para estos efectos. Ni interesa tampoco, desde este punto de vista, cómo ese objeto satisface las necesidades humanas, si directamente, como medio de vida, es decir como objeto de disfrute, o indirectamente, como medio de producción". [29]

Por otra parte, "en el tipo de sociedad que nos proponemos estudiar, los valores de uso son, además, el soporte material del valor de cambio" [30], es decir, las mercancías no sólo son objetos útiles, sino que se producen para el mercado, para el intercambio, donde el valor de cambio de éstas es la forma que adquiere la relación entre sus productores, quienes de esta manera intercambian sus trabajos. "Si prescindimos del valor de uso de las mercancías éstas sólo conservan una cualidad: la de ser productos del trabajo…trabajo humano abstracto…Pues bien, considerados como cristalización de esta sustancia social común a todos ellos, estos objetos son valores, valores-mercancías". [31]

Si bien "la utilidad de un objeto lo convierte en valor de uso"  y "esta utilidad no flota en el aire…lo que constituye un valor de uso o un bien es, por tanto, la materialidad de la mercancía misma, el hierro, el trigo, el diamante, etc."  [32], de allí no se desprende, ni mucho menos, que sólo sean mercancías los objetos "sólidos".

En efecto, respecto de la producción de servicios, o producción no material, Marx señala "1) Puede ocurrir que se traduzca  [la producción inmaterial] en mercancías, en valores de uso que revistan una forma personal, distinta del productor y del consumidor. Por consiguiente, estas mercancías pueden existir en el intervalo que separa la producción del consumo, pueden circular y venderse; tal acontece con los libros, con los cuadros, con todas las obras de arte, que no se hayan inseparablemente vinculadas al acto de creación artística…2) Hay, por el contrario, casos en que la producción no puede separarse del mismo acto de creación. Es lo que ocurre con todos los ejecutantes, actores, profesores, médicos, curas, etcétera"  [33] .

En este último caso está también, el transporte, que es considerado por Marx como trabajo productor de mercancías. "El valor de uso de las cosas sólo se realiza con su consumo, y este puede exigir su desplazamiento de lugar y, por tanto, el proceso adicional de producción de la industria del transporte"[34].

Es decir, también en la esfera de la producción de servicios, cuando el trabajo humano crea valores de uso, y estos son producidos para el mercado, dicho trabajo se considera productivo, y genera valor. Cuando es ejecutado como trabajo asalariado, para ser productivo requiere de algunas condiciones adicionales que se verán más abajo.

Actualmente en nuestra sociedad la producción de servicios adquiere peso creciente. Además, el avance de la producción mercantil hace que muchos servicios, y bienes, que se producían para el consumo directo y no para el mercado adquieran forma mercantil, por lo tanto, el trabajo que los produce pasa a generar valor.

Es el caso, por ejemplo, del servicio de aseo o la preparación de alimentos, que han adquirido recientemente en Chile forma mercantil. Estos, que realizaban trabajadores internos, en muchas empresas, hoy son encargados a concesionarios o contratistas. Lo que antes era un servicio producido por algunos de sus trabajadores, apropiado directamente por la empresa, hoy es sujeto de venta, es decir, este servicio se compra como un producto. De esta manera, el trabajo que antes no producía valor, porque su producto no iba al mercado, ahora pasó a generarlo. El mismo análisis puede realizarse, por ejemplo, para los servicios de computación, y otros.

En el modo de producción capitalista son considerados obreros productivos, quienes no disponen de medios de producción, y bajo el control del capitalista producen mercancías y plusvalía.  Por otra parte, son considerados obreros todos los que conforman el colectivo que genera el producto.

Al respecto dice Marx : "Si analizamos todo este proceso desde el punto de vista de su resultado, del producto, vemos que ambos factores, los medios de trabajo y el objeto sobre que éste recae, son los medios de producción, y el trabajo un trabajo productivo……Este concepto del trabajo productivo, tal y como se desprende desde el punto de vista del proceso simple de trabajo, no basta, ni mucho menos, para el proceso capitalista de producción…Con el carácter cooperativo del propio proceso de trabajo se dilata también, forzosamente, el concepto del trabajo productivo y de su agente, el obrero que produce. Ahora, para trabajar productivamente ya no es necesario tener una intervención manual directa en el trabajo; basta con ser órgano del obrero colectivo, con ejecutar una cualquiera de sus funciones desdobladas. La definición que dábamos del trabajo productivo, definición derivada del carácter de la propia producción material, sigue siendo aplicable al obrero colectivo, considerado como colectividad, pero ya no rige para cada uno de sus miembros, individualmente considerado.

De otra parte, el concepto de trabajo productivo se restringe. La producción capitalista no es ya producción de mercancías, sino que es, sustancialmente, producción de plusvalía. El obrero no produce para sí mismo sino para el capital. Por eso ahora no basta con que produzca en términos generales, sino que ha de producir concretamente plusvalía. Dentro del capitalismo solo es productivo el obrero que produce plusvalía para el capitalista o que trabaja para hacer rentable el capital. Si se permite poner un ejemplo ajeno a la órbita de la producción material, diremos que un maestro de escuela es obrero productivo si, además de moldear la cabeza de los niños, moldea su propio trabajo para enriquecer al patrono. El hecho de que éste invierta su capital en una fábrica de enseñanza en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas, no altera en lo más mínimo los términos del problema".  [35]

La descripción de estos rasgos de los trabajadores productivos es muy general,  y no basta para definir pertenencia a la clase obrera. Por una parte, es restrictiva, pues sólo se refiere a los obreros productivos, cuando tanto los improductivos como los cesantes, pertenecen también a la clase obrera. Por otra parte, para definir una clase social, es necesario considerar varios aspectos.

Cabe, hacer un alcance acerca de los especialistas técnicos, quienes constituyen una proporción crecientemente importante del obrero colectivo (gráfico Nº 8).

Gráfico Nº 4

                                                     Industria Manufacturera             

 

El porcentaje de técnicos asciende en la industria manufacturera en su conjunto, a cerca del 13% de los obreros productivos. En la gran industria, en cambio, dicho porcentaje alcanza a cerca de un 25%. Se aprecia asimismo una tendencia al aumento de la participación de los técnicos en el obrero colectivo, del orden de un 15% entre 1979 y 1982.

Las mujeres técnicas, que todavía constituyen sólo un porcentaje  inferior al uno por ciento del obrero colectivo han aumentado sin embargo su participación en un 35%, entre 1979 y 1982 .[36]

Los técnicos asalariados que trabajan en la producción son parte del obrero colectivo, son obreros productivos. Desde otros puntos de vista, sin embargo, considerando sus ingresos y modo de vida, la burguesía tiende a separarlos de la clase obrera. Sin embargo, el desarrollo de los rasgos más generales ya descritos, ha aproximado a estos sectores en forma cada vez más estrecha .

Constituyendo los asalariados la mayor parte de los ocupados en los sectores productivos, también aparecen en dichas estadísticas muchos pequeños productores, especialmente campesinos, y asalariados no productivos, como contadores, ejecutivos o administrativos, empleados en estos sectores. De allí que en las cifras de ocupación se sobreestimen el número de obreros productivos.

Desde otro punto de vista, en cambio, las cifras de ocupación de los sectores productivos subestiman la cantidad de los trabajadores productivos. En las estadísticas de estos sectores, no aparecen por ejemplo, muchos obreros del comercio y servicios que en realidad, ya constituyen obreros productivos. Es el caso de quienes trabajan en almacenamiento, traslado y empaque de mercaderías para el comercio.

Lo son también una cantidad significativa de ocupados en el sector servicios que trabajan para el mercado, ya sea por cuenta propia o como asalariados. Además, muchísimos asalariados que trabajan en el sector servicios, bajo el mando del capital, y produciendo plusvalía para sus patrones; como los obreros de talleres de reparaciones medianos y grandes, programadores y operadores de empresas de servicios computacionales medianas y grandes e incluso profesores de colegios particulares medianos y grandes.

Considerando los criterios anteriores, el número absoluto de los trabajadores productivos ha crecido en Chile, durante los últimos años.

Ocupación en Actividades Productores de Bienes y Servicios

Es efectivo que a largo plazo en Chile ha aumentado el peso relativo de los sectores productores de servicios, que incluyen el comercio, servicios de gobierno, finanzas comunales y sociales, en el empleo total. (Gráfico Nº 5)

        


           Gráfico Nº 5 (*)

Sin embargo, la tendencia a largo plazo a la disminución de la participación de los sectores productores de bienes y transporte en el empleo es variable a corto plazo, y actualmente se observa una inclinación al inverso, habiendo superado en 1988 los sectores productivos el 50% del empleo total.

Es posible detectar también, durante los últimos quince años cierta estabilización en esta proporción, que venía bajando rápidamente hacia 1973. Esta tendencia que se verifica, por lo demás, en el sistema capitalista en su conjunto, demuestra, la creciente importancia que han ido adquiriendo los trabajadores del sector servicios.

La parte principal de la disminución de la ocupación productora de bienes en Chile, se explica por el desarrollo del capitalismo en el campo. Este proceso ha reducido en forma absoluta la población rural (Gráfico Nº 11) y el número de ocupados rurales (Gráfico Nº 6).

 

Gráfico Nº 6

El empleo total en el sector agricultura/silvicultura/pesca, donde lo más significativo se concentra en agricultura/silvicultura, luego de reducirse en forma absoluta en alrededor de cien mil personas, entre 1960 y 1973, se mantuvo estancado durante diez años, para luego recuperarse levemente hacia 1988 y mantenerse de todos modos en niveles absolutos inferiores a los de treinta años atrás.

El resto de los sectores que producen de bienes y el transporte, en cambio, a pesar de presentar un comportamiento mucho más cíclico que la agricultura, han más que duplicado la ocupación, en los últimos treinta años. Mientras en 1960 el empleo en la agricultura era equivalente al de todos los demás sectores productores de bienes y transporte en conjunto, hoy día estos duplican al del sector agrícola.

Sólo en los últimos quince años, entre 1972 y 1988, la ocupación en el conjunto de estos sectores, que incluyen a la minería, industria, construcción, electricidad gas, agua, transporte y comunicaciones, pasó de alrededor de un millón de personas a 1,4 millones, es decir un 40%, incrementándose más que la ocupación total, que en el período creció un 30%, aproximadamente.

En parte, el fenómeno de pérdida de la importancia relativa de la ocupación agrícola refleja el desarrollo capitalista en el agro, en el sentido de que: "Por su naturaleza misma, el modo capitalista de producción hace disminuir constantemente la población agrícola con respecto a la no agrícola, ya que en la industria (en el sentido estricto) el crecimiento del capital constante a cuenta del capital variable va ligado al crecimiento absoluto del capital variable a pesar de su disminución relativa. En la agricultura, por el contrario, el capital variable, requerido para trabajar un campo dado, disminuye en sentido absoluto; por consiguiente, el crecimiento del capital variable es sólo posible cuando se trabaja nueva tierra, y eso presupone a su vez un aumento aún mayor de la población no agrícola "[37].

Sin embargo, los ocupados rurales incluyen a los asalariados y a los pequeños productores, y la disminución en la ocupación afecta, principalmente, a pequeños productores agrícolas independientes, a campesinos y no a obreros. En este sentido, el desarrollo capitalista en el campo  junto con incrementar al proletariado agrícola a costa de los pequeños productores, ha provocado la migración de estos últimos a la ciudad, donde pasan a engrosar las filas del proletariado activo o de reserva.

Esto se aprecia al analizar el empleo en el Gran Santiago donde además, se cuenta con series de ocupación homogéneas que abarcan todo el período de nuestro análisis. (Gráfico Nº 7).

Gráfico Nº 7

Las ocupaciones totales en este sector aumentan un 130% en los últimos treinta años - 900 mil -, mientras que las ocupaciones totales en el país sólo lo hacen en un 70% - 1.7 millones-  en el mismo período. Es decir, más de la mitad de las nuevas ocupaciones corresponden al Gran Santiago.

La tendencia anterior se ha acentuado en los últimos quince años. Es así como entre 1972 y 1988, mientras la ocupación total crecía un 33%, aproximadamente, el empleo total en el Gran Santiago creció en cerca de un 60%.

Los sectores productores de bienes y transporte, incluyendo a la agricultura, que no tiene gran significación en la zona,  crecen alrededor de un 50% entre 1972 y 1988. La industria que aumentó en cerca de un 45%.

A pesar de ello, como se aprecia (Gráfico Nº 8), la participación de los sectores productivos en la ocupación total, en el curso de los últimos treinta años, en el Gran Santiago, aunque muestra una leve tendencia a la baja, prácticamente se mantiene estable, hoy es superior al 40%, y es probable que recupere pronto un nivel parecido a los mayores históricos, que no han superado el 45%.

Gráfico Nº 8

La participación más estable de los sectores productores de bienes  y transporte en la ocupación total que se aprecia en el Gran Santiago, en relación al conjunto del país, se debe principalmente, a la menor incidencia que la ocupación agrícola tiene en la ciudad.

Por otra parte, en el conjunto del país, la disminución y estancamiento anotados respecto al número de ocupados en el campo, ha sido compensada por el aumento en la ocupación que registran los demás sectores productores de bienes y transporte. (Gráfico Nº 9).                                            

Gráfico Nº 9

Entre 1972 y 1988, el empleo del conjunto de los sectores productores de bienes y transporte se ha incrementado en alrededor de medio millón de personas, poco más de un 30%. Esto significa que la mitad de las nuevas ocupaciones del período han sido generadas por estos sectores que han crecido más o menos al mismo ritmo que el empleo total. Este creció aproximadamente un 33% en el período.

La evolución de la ocupación en los sectores productores de bienes y de transporte, versus los sectores productores de servicios, demuestra que, aparte de tendencias propias del desarrollo capitalista, como la que afecta al empleo agrícola, no hay evidencia de que en Chile se haya producido una disminución relativa de las ocupaciones productivas.

La composición del empleo en los sectores productores de bienes y transporte, indica que la industria transformadora  y la agricultura, seguidas de la construcción y el transporte son determinantes al respecto. (Gráfico Nº 10).

 

Gráfico Nº 10

Llama la atención, la importancia numérica de sectores como industria y agricultura/silvicultura/pesca, que en conjunto ocupan a un 70% de los trabajadores productores de bienes y transporte. Sin embargo, la importancia de estos trabajadores, más que por su número, está determinada por su ubicación en la producción. Esta situación se aprecia en el caso de los trabajadores de la minería quienes, sin tener una gran importancia cuantitativa, tienen una enorme jerarquía estratégica. Lo mismo podría afirmarse en relación al sector transporte. En la minería, además, de los ciento treinta mil ocupados en el sector, son los treinta mil empleados en la gran minería del cobre quienes en realidad tienen en sus manos el control de la principal industria del país.

Aquí queda de manifiesto la ley que establece que el capitalismo, persiguiendo aumentar la producción de plusvalía, hace crecer la producción y el número de trabajadores. Sin embargo, esta constatación no basta, para comprender en toda su dimensión los cambios sustanciales que han afectado a la producción y a la clase obrera en este período. Estos se pueden comprender sólo si, sobre la base de la ley general expuesta, se analizan sus particularidades.

Aumento en la proporción de asalariados

Las cifras de ocupación analizadas incluyen a los asalariados, trabajadores por cuenta propia, sus familiares, y a los empleadores. Es posible demostrar, sin embargo, que en el período reciente, los asalariados han crecido más rápido que lo que refleja el aumento de la ocupación total.

Muchos miles de personas pertenecientes a la pequeña burguesía, los llamados trabajadores por cuenta propia, y sus familiares no remunerados, se han visto forzados a engrosar las filas de la clase obrera, durante este período. Ello producto de la proletarización de la pequeña burguesía, generada por el desarrollo del capitalismo. Este fenómeno, en sentido estricto, no forma parte de las leyes de la producción del capital. Es un aspecto de su "Acumulación Originaria".

Dicho concepto se refiere a los diferentes procesos históricos, mediante los cuales, en diferentes paises, en los albores del capitalismo, fueron expropiados masivamente de sus medios los trabajadores de los viejos modos de producción. Así, en determinados momentos, masas de personas, principalmente campesinos "libres en un doble sentido, pues de una parte ha de poder disponer libremente de su fuerza de trabajo como de su propia mercancía, y, de otra parte, no ha de tener otras mercancías que ofrecer en venta" '[38] , se vieron obligados a contratarse como obreros.

Este proceso, sin embargo, se reproduce permanentemente una vez que el capitalismo adquiere vida propia y camina por sus propios pies. La pequeña producción mercantil, que opera y se regenera permanentemente "en los poros" de la sociedad capitalista moderna, va siendo liquidada también a medida que su propio desarrollo hace madurar las condiciones para ello. En este sentido, la acumulación originaria es un fenómeno permanente, bajo el capitalismo.

En las ramas nuevas de la producción, por ejemplo, es usual que los pequeños productores, modernos artesanos, científicos y técnicos creadores independientes jueguen un rol decisivo en los primeros pasos de la nueva rama. Muy pronto, sin embargo, los "tiempos heroicos" quedan atrás, y a medida que aumenta la escala de producción se va consolidando la producción capitalista, y con ella el empleo masivo de trabajo asalariado, que desplaza a los pequeños productores. La industria de los computadores personales, por ejemplo, empezó en un garaje y hoy aparece dominada por corporaciones gigantescas repitiendo en nuestros días lo que nuestros abuelos presenciaron respecto de la industria del automóvil.

En paises atrasados como Chile, la pequeña producción coexiste con el modo capitalista de producción. En las naciones capitalistas desarrolladas, como Alemania Federal o EEUU, la proporción de asalariados, que en nuestro país es del orden del 70%, supera el 90%. Lo contrario ocurre en paises más atrasados que el nuestro, donde la proporción de pequeños productores, fundamentalmente campesinos, es muy elevada, y en muchos casos alcanza al noventa por ciento de la población.

Estos "viejos" pequeños productores como los "nuevos", van siendo liquidados gradualmente por el avance del capitalismo, y así ha ocurrido en Chile en los últimos años. En los períodos de crisis el proceso se acelera, recrudecen las penurias de los pequeños productores, y a veces por decenas y centenas de miles se ven obligados a salir a vender su fuerza de trabajo como obreros.

Por otra parte en dichos procesos, usualmente no operan sólo mecanismos económicos sino que, cuando las condiciones económicas están para ello "en el seno de la sociedad se agitan fuerzas y pasiones"  y entonces "desempeñan un gran papel la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato; la violencia, en una palabra".[39]

En el caso de Chile la acumulación originaria se ha expresado con mucha fuerza durante los últimos años, y la dictadura fascista ha jugado en ello un papel determinante.

El paso de los pequeños productores al modo de producción capitalista se da, entonces, principalmente, a costa de la proletarización de los mismos, de su ruina o expropiación violenta. Un número reducido de pequeño-burgueses logran transformarse en capitalistas. Este fenómeno doble, en que la mayor parte de ellos se transforma en obreros, y otros, los menos, en capitalistas, se denomina descomposición de la pequeño-burguesía.

Considerando la importancia de estos procesos, y el grado de confusión bastante generalizado que se da entre la pequeña producción mercantil y la producción capitalista, citamos un párrafo de Marx:

"No todas las sumas de dinero o de valor pueden convertirse en capital, pues para ello es necesario que se concentre en manos de un poseedor de dinero o mercancías un mínimum determinado de dinero o de valores de cambio. La mínima expresión del capital variable es el precio o costo de una fuerza de trabajo empleada durante todo el año, un día con otro, para la obtención de plusvalía. Si este obrero contase con medios de producción propios y se bastase a sí mismo para vivir como obrero, sólo necesitaría trabajar el tiempo indispensable para reproducir sus medios de vida, v.gr. 8 horas diarias, y no necesitaría tampoco, por tanto, más que medios de producción para 8 horas al día. En cambio, el capitalista, que además de estas 8 horas le hace rendir, supongamos, 4 horas diarias de trabajo excedente, necesita contar con una suma de dinero adicional para adquirir los medios de producción adicionales. Sin embargo, bajo el supuesto de que aquí partimos, para poder vivir como un obrero cualquiera de la plusvalía diaria acumulada, es decir, para poder cubrir sus necesidades más perentorias, necesitaría dar trabajo a dos obreros, por lo menos. Si así fuera, la finalidad de su producción sería simplemente ganar para vivir y no incrementar su riqueza, como ocurre en la producción capitalista. Para poder vivir doble de bien que un simple obrero y volver a convertir en capital la mitad de la plusvalía producida, tendría que multiplicar por ocho el número de obreros que emplea y el mínimo de capital desembolsado. Claro que también él puede intervenir directamente en el proceso de producción, como un obrero más, pero en ese caso no será más que un término medio entre el capitalista y el obrero : un "pequeño maestro" artesano. Y al llegar a un cierto nivel de desarrollo, la producción capitalista exige que el capitalista invierta todo el tiempo durante el cual actúa como capitalista, es decir, como capital personificado, en apropiarse, y por tanto en controlar el trabajo de otros, y en vender los productos de este trabajo. El régimen gremial de la edad media quiso impedir violentamente la transformación del maestro artesano en capitalista poniendo una tasa máxima muy reducida al número de obreros que cada maestro podía emplear. El poseedor de dinero o de mercancías sólo se convierte en verdadero capitalista allí donde la suma mínima desembolsada en la producción rebasa con mucho la tasa máxima medieval. Aquí, como en las ciencias naturales, se confirma la exactitud de aquella ley descubierta por Hegel en su Lógica, según la cual, al llegar a un cierto punto, los cambios puramente cuantitativos se truecan en diferencias cualitativas.…El mínimum…para transformarse en capitalista varía con las distintas etapas de desarrollo de la producción capitalista y, dentro de cada una de estas etapas, con las diferentes esferas de producción, según las condiciones técnicas especiales imperantes en cada una de ellas". [40]

Cabe señalar que la tendencia a confundir a pequeños productores y capitalistas no es casual.  Ella es difundida en forma entusiasta por los grandes capitalistas, a quienes agrada que los pequeños productores se consideren tan capitalistas como ellos, que llamen "capital" a sus medios de producción, sean estos pequeñas parcelas, taxis, buses o camiones, lanchas de pesca, computadores personales, equipos dentales o estetoscopios, que desprecien a los obreros y se preocupen de defender la sagrada propiedad privada.

A tales extremos llega la mistificación al respecto, que para algunos ideólogos burgueses no sólo son capitalistas los pequeño-burgueses, sino también … ¡los obreros!  Así lo estima, por ejemplo, el autor de "La Revolución Silenciosa", Joaquín Lavín, quien define la extrema pobreza como "carencia total del  capital humano - nutrición, salud, educación, capacitación laboral - y del  capital físico - infraestructura de vivienda, agua potable, alcantarillado, equipamiento del hogar - necesarios para salir de esa condición". [41]

Establecida la tajante diferencia que existe entre el modo de producción [42] pequeño-burgués y el capitalista, que coexisten en Chile, cabe señalar también su estrecha relación : "En todas las formas de sociedad se encuentra una producción determinada, superior a todas las demás, y cuya situación asigna su rango e influencia a las otras. Es una iluminación universal donde se bañan todos los colores y a los que modifica en su particularidad. Es un éter especial que determina el peso específico de todas las cosas a las cuales ha puesto de relieve ". [43]

De esta manera, la pequeña producción mercantil que es un modo de producción escencialmente diferente de la producción capitalista, se encuentra subordinada a ésta, que es la dominante en Chile. Las formas en que la pequeña producción mercantil es subordinada, y modificada por la producción, son complejas y múltiples.  Una de ellas, por ejemplo, es la relación de los pequeños productores independientes con las grandes o medianas empresas capitalistas a las cuales proveen de insumos o servicios, como contratistas. Su grado de subordinación es tal que estos usualmente dependen de un sólo cliente que les impone condiciones a veces más exigentes que aquellas a las que someten a sus propios empleados. Estos métodos también se utilizan para subordinar completamente a pequeñas, y aún medianas empresas capitalistas a los grandes monopolios.

Otra forma en que la pequeña producción capitalista es "modificada en su particularidad", por la producción capitalista dominante, dice relación con aquella parte de la llamada "economía informal", constituida por trabajadores cesantes, parte del "ejército industrial de reserva", que en forma más o menos temporal, se dedica a actividades de pequeña producción independiente, desempeñando una gran variedad de ocupaciones de producción y servicios: " Yo me inventé esta pega : cuando la necesidad crea el órgano". [44]

Las estadísticas de ocupación disponibles incluyen a parte del ejército de desocupados, como algunos vendedores callejeros y "trabajadores por cuenta propia y familiares". También figuran en esta categoría los campesinos indígenas, cuyo modo de producción mantiene rasgos de la comunidad primitiva y otros trabajadores , cuya clasificación requiere un análisis más detallado.

El grueso de la cifra que las estadísticas de ocupación consignan como "trabajadores por cuenta propia y familiares", sin embargo, corresponde efectivamente a pequeña burguesía: a campesinos medios, pescadores, comerciantes, transportistas, profesionales independientes y otros.

Los autores de la teoría de la declinación de la clase obrera se han preocupado de llamar la atención acerca del  fenómeno de la desocupación disfrazada como "trabajo por cuenta propia", que para ellos es demostración adicional de que en la estructura económica del país la clase obrera pierde posiciones. Afirman que la ocupación puede aumentar, pero que gran parte de este aumento se hace a expensas del aumento de la proporción de productores independientes "informales", y no de asalariados: "El crecimiento del empleo en los años recientes es en parte real, pero también es reflejo de una resignación ante la desocupación o el desempleo disfrazado".[45]

Crecimiento de la población urbana

Uno de los fenómenos que evidencia la proletarización de la población chilena es el crecimiento de la población no agrícola a costa de la agrícola. Así se manifiesta una ley del desarrollo de la agricultura capitalista en sí, pero por otra parte, se expresa también la liquidación progresiva de la producción propiamente campesina a aras de la agricultura capitalista, con la consecuente migración a las ciudades. En Chile la población urbana ha crecido constantemente, a costa de la población rural, lo que se constata en el gráfico Nº11.

Gráfico Nº 11

La proporción de asalariados en la población urbana, es significativamente mayor que en la población rural.  Los asalariados urbanos alcanzaron a un 77%, en 1985, mientras en el campo dicha proporción era de 66%, el mismo año. La proporción de la pequeña burguesía, en cambio, que en los ocupados urbanos es de alrededor de 21%, en los empleados rurales constituye cerca del 38%, en 1985.

Gráfico Nº 12

Aumento general en la proporción de asalariados

Lo anterior implica que los asalariados de la población ocupada han crecido considerablemente en los últimos años, a medida que la gente ha migrado a las ciudades. Sin embargo, aparte de ello, los índices de asalariados muestran tendencia a crecer, tanto en el campo como en la ciudad.

El cuadro Nº 2 y el gráfico Nº 13, confirman que entre 1980 y 1985, durante la última crisis cíclica, mientras los asalariados aumentaron su participación en el empleo total, la pequeña burguesía perdió importancia relativa, tanto en el campo como en la ciudad. En ese período, la proporción de asalariados sobre el total de ocupados avanzó desde un 70% en 1980, a un 74% en 1985, para el país en su conjunto, a costa de una baja similar en la proporción de trabajadores por cuenta propia y familiares.

La importancia del cambio no es pequeña, y es así como en ese período, mientras los asalariados aumentaron un 14%, la pequeña burguesía disminuyó en un 8,5% en el país en su conjunto.

En el sector rural el cambio es aún más importante, pues se registró una disminución acentuada de los productores independientes, que bajaron en un 17,8%, en beneficio de los asalariados, que aumentan en el 8,5%. En este caso se registró además una disminución absoluta de los ocupados en la agricultura, pero no a costa de los asalariados, que aumentaron significativamente su número,  sino de los pequeños productores.

Ciertamente el período que abarcan estas últimas cifras es demasiado breve, y está atravesando por una crisis cíclica demasiado profunda, para obtener sólo de estos datos conclusiones definitivas. Ellas apuntan, sin embargo, en la misma dirección que el conjunto analizado en períodos mayores,  y puede decirse que en este lapso la ley general que establece que el capitalismo va avanzando a costa de otros modos de producción, se cumple en forma precisa.

Cuadro Nº 2

Gráfico Nº 13

El gráfico Nº 14 presenta una estimación del número de asalariados en el Gran Santiago, en los últimos años, considerando tanto a los ocupados como al total de desocupados.

           Gráfico Nº14

Del gráfico se desprende que el total de asalariados del Gran Santiago, ocupados y cesantes, se duplicó en número entre 1960 y 1982, creciendo a una tasa de 3.1% anual. Entre 1973 y 1982, en cambio, el incremento fue de un 46%, y la tasa anual de 4.3%. Es decir, lejos de disminuir, los asalariados aumentan en los últimos años a un ritmo mayor que antes.

La evolución de la ocupación ha dado la razón a Hugo Fazio que en 1983, en plena crisis, afirmaba respondiendo a los teóricos de la declinación obrera: "por muy complejo que sea el proceso, por variadas que sean las etapas intermedias que se registren e independientemente de la duración que éstas tengan…la tendencia es hacia el crecimiento de la población asalariada y, por ende, de la clase obrera ".  [46]

La clase obrera activa

La definición marxista de la clase obrera está estrechamente relacionada a la del trabajo productivo, puesto que, para Marx,"Desde el punto de vista económico, sólo puede llamarse "proletario" al obrero asalariado que produce y valoriza capital, viéndose lanzado al arroyo tan pronto como no sirve de nada a Monsieur Capital…"  [47].

Se ha hecho notar que "en 1844 Marx hizo hincapié en la enajenación del trabajo en cuanto definición negativa de las relaciones capitalistas de propiedad…y delimitante esencial de la clase obrera; en 1867 Marx destaca la producción absoluta y relativa de plusvalor".  [48]

Puesto que la producción de plusvalor sólo tiene lugar en la producción capitalista de mercancías, sean éstas bienes o servicios, algunos autores marxistas han concluido que la clase obrera estaría delimitada estrictamente a los trabajadores ocupados directamente de la producción de mercancías. Ello excluiría de la clase obrera, a una enorme cantidad de asalariados que trabajan en la esfera de la circulación de mercancías donde, como se sabe, no se producen valor ni plusvalía.

El mismo Marx, sin embargo, "en el capítulo cuarto de sus teorías del plusvalor, determina el trabajo productivo, en un enfoque capitalista, como trabajo que se cambia por capital ". [49]  Esta segunda acepción es más amplia y significa que es productivo, cualquier trabajo asalariado que valoriza capital, lo que es aplicable también, por ejemplo, al capital comercial que, como se ha dicho, opera en una esfera en que no se producen, sino que sólo se compran y se venden mercancías.

La ganancia comercial que valoriza el capital comercial, es una redistribución de la plusvalía generada en la esfera de la producción, desde los capitalistas industriales a los capitalistas comerciales. El asalariado de comercio, por su parte, no produce plusvalía, pero permite que el capitalista comercial que lo contrata se apropie de plusvalía redistribuida, en una masa mayor a lo que le paga como salario. Esta es la forma que adquiere en dicha esfera la explotación capitalista del trabajo asalariado.

Tal como lo explica el mismo Marx, sin embargo, " Para el capitalista industrial los gastos de circulación aparecen y son en realidad gastos muertos. Para el comerciante son la fuente de su ganancia…por consiguiente la inversión que suponen estos gastos de circulación es, para el capital mercantil, una inversión productiva. Y también el trabajo comercial comprado por él es, para él, un trabajo directamente productivo".  [50]

Lo que se ha planteado en relación al capital comercial, como ejemplo de un capital que opera en la esfera de la circulación, es aplicable también a otros capitales que operan en dicha esfera, en general a los servicios no productores de mercancías.

Ciñéndose a esta última acepción del trabajo productivo, bajo el capitalismo, otros autores han incluido a los asalariados de comercio y servicios no productores de mercancías, en la clase obrera: "Los intentos de separar a los asalariados de la esfera comercial y de servicios de aquellos que participan en actividades directamente productivas no son tampoco nuevos. Marx ya en "El Capital" analizó exhaustivamente las similitudes y diferencias entre estos sectores de asalariados. Su análisis lleva a la conclusión que, básicamente y como tendencia histórica, forman parte de una misma clase social, dentro de la cual, obviamente, existen capas diferentes". [51]

El problema no es sencillo, puesto que:"Nos encontramos así con una contradicción …en el pensamiento del autor de El Capital. ¿Es, pues, efectivamente una contradicción ?. Si, lo es. Pero se trata de una antítesis teórica que refleja una contradicción real…la contradicción de que sólo es productivo el trabajo realizado bajo formas capitalistas en la esfera de la producción…y, a la vez, es productivo todo trabajo que se cambia por capital, esto es, también en la esfera de la circulación".[52]

Frente a este problema se puede distinguir entre contenido y forma del trabajo productivo "Según la primera definición, trabajo productivo es el trabajo que produce plusvalor; según la segunda, el trabajo "que retorna al capitalista más de lo que recibe de él bajo la forma de salario", es decir, el trabajo que crea ganancia en general…De paso sea dicho, considerada filosóficamente, la antítesis examinada no hace más que reflejar en un ejemplo concreto la contradicción general entre esencia y fenómeno, entre contenido y forma".[53]

Sin embargo queda pendiente una cuestión: "¿que definición debemos aplicar, la que corresponde a la esencia o al fenómeno ?. Por lo visto la que corresponde al fenómeno, pero no por el hecho de corresponder a éste, sino en cuanto coincide con el concepto de sumisión de trabajo al capital. En los hechos, la forma general del trabajo productivo capitalista equivale a la sumisión del trabajo al capital, o sea, todo trabajo subordinado al capital es productivo en el sentido amplio del término"[54]

La conclusión de Cristián Fazio al respecto: "lo que realmente delimita las fronteras de la clase obrera no es en si el carácter productivo de su trabajo, sino el hecho de estar sometida al capital. Por consiguiente, aquellos trabajadores o grupos de trabajadores que están sometidos al capital pertenecen a la clase obrera "  [55] (el destacado es nuestro).

Finalmente, concuerda en lo que es común a todas las formas de sumisión del trabajo al capital: " 1.- La relación entre el capitalista y el obrero reviste una forma mercantil o dineraria…2.-uno posee los medios de producción y subsistencia, el otro la fuerza de trabajo; es decir, las condiciones objetivas del trabajo pertenecen por completo o, al menos parcialmente al no trabajador. 3.- La fuerza de trabajo se une a los medios de producción bajo el mando del capital que obliga aquella a trabajar más horas que las estrictamente necesarias para reproducir la fuerza de trabajo misma".  [56]

Definición de la clase obrera activa

Con todas las salvedades clásicas relativas a las definiciones, que no recogen los fenómenos en su desarrollo y transformación, nos aventuramos a afirmar que:

"la clase obrera en actividad está conformada por todos los trabajadores asalariados, manuales e intelectuales, que viven principalmente de la venta de su fuerza de trabajo, y se encuentran sometidos al capital ". 

Esta definición , si bien excluye de la clase obrera al conjunto de los "trabajadores por cuenta propia y familiares", considera dentro de ella a la gran mayoría de los asalariados, incluyendo trabajadores manuales e intelectuales, trabajadores ocupados en la producción o servicios, en forma temporal o permanente, a condición de que vivan principalmente de la venta de su fuerza de trabajo.

Plantea una restricción importante que se refiere a la condición de sometimiento al capital. Esto no permite considerar como parte de la clase obrera, del proletariado, a capas asalariadas importantes y muy disímiles, como los funcionarios militares y civiles del estado, los asalariados del servicio doméstico o los ejecutivos y directores de empresas, entre otros. En conjunto estas capas, incluyen en Chile, a algunos centenares de miles de asalariados.

Dicha restricción, sin embargo, recoge el proceso de proletarización que han sufrido durante estos años masas asalariadas que, sin estar directamente sometidas al capital, han visto a sus centros de trabajo pasar paulatinamente a regirse como empresas capitalistas. Es el caso de miles de profesores y trabajadores de la educación y la salud, o funcionarios de empresas públicas. En relación a estos últimos, su condición entraña sometimiento a un capitalista individual.  Podría serlo también a la clase capitalista, representada por el Estado, por ejemplo. Implica sí, la necesidad de valorizar el capital al cual están sometidas.

También la restricción planteada permite comprender como "acumulación originaria", y, por lo tanto parte del proceso de proletarización, a la expulsión de amplias masas de funcionarios públicos asalariados que tuvo lugar durante los primeros años de la dictadura:  "En seis años, (1973 a 1979), en el sector público fueron eliminados 95 mil empleos ". [57]

El hecho de no considerar estrictamente clase obrera, a una parte no poco significativa de los asalariados, no implica menospreciar la significación de dichas capas.

Si se considera el desarrollo de las relaciones capitalistas en cada uno de los sectores considerados, se aprecian fenómenos de descomposición y otros, producto de los cuales, muchos de los pequeños productores no capitalistas, y otro tipo de trabajadores que están presentes en las estadísticas de ocupación productiva, se transforman efectivamente en obreros, sin que el cambio se refleje en éstas.

Por otra parte, el paso de formas más simples a otras más complejas de relaciones capitalistas, hasta culminar en la gran industria maquinizada, acentúan el proceso de sometimiento de los obreros al capital, acarreando con ello un acelerado proceso de proletarización.

Transformación en el Campo (*)

Durante los últimos años las relaciones de producción se han desarrollado en forma acelerada en el campo chileno. Partiendo de esta base puede argumentarse en forma convincente que se ha producido una proletarización masiva del campesinado. "El proletariado del campo ha crecido en el marco de la profundización del capitalismo en el agro en los últimos años"   ([58]).

A pesar de la sostenida disminución de la población agrícola a lo largo de muchos años, la agricultura sigue siendo, junto con la industria manufacturera, la rama de la economía mas numerosa en cuanto a sus trabajadores. En el campo laboran actualmente cerca de un sexto de los trabajadores ocupados, y alrededor de un tercio de los trabajadores productores de bienes y transporte: cerca de 700 mil personas, sin contar sus grupos familiares.

La revolución ocurrida en las relaciones de producción agrarias durante las últimas décadas es probablemente una de las transformaciones sociales más profundas que ha tenido lugar en la historia del país.  En relación a la clase obrera, su impacto es enorme.  Según James Petras, en dicho período los obreros agrícolas pasaron "de unas decenas de miles a casi medio millón de obreros asalariados en 1988 "  [59].

Hasta hace muy poco perduraban en el campo chileno resabios, en descomposición, del modo de producción semifeudal que fue trasplantado, exitosamente, por la colonización española, sobre las antiguas formaciones socio-económicas indígenas, y cuya extraordinaria persistencia fue responsable, en medida importante, del atraso del país. "Hasta la década del cincuenta el sistema de haciendas continuaba globalmente vigente. Un 50% de la población rural estaba -según el censo de 1955- en alguna de las categorías ocupacionales …… relacionadas con las haciendas." afirma José Bengoa[60].

Hoy terminaron definitivamente las relaciones precapitalistas asociadas a la hacienda, y fueron reemplazadas en la totalidad de las empresas agrícolas por otras netamente capitalistas.  Por otra parte se produjo una acelerada descomposición entre los campesinos poseedores de tierra, que se transformaron masivamente en obreros agrícolas, por una parte, y otros, los menos, en burguesía agraria.

Los procesos mediante los cuales se ha desarrollado el capitalismo en el agro chileno, han sido básicamente los más generales de la acumulación originaria en el campo: paso de los campesinos desde la economía basada en la prestación personal a la capitalista, y descomposición del campesinado independiente.

Todo esto en Chile estuvo condicionado de manera particular por la transformación revolucionaria de las relaciones de producción que tuvo lugar durante los gobiernos de Eduardo Frei y, de Salvador Allende: la Reforma Agraria.  Y, más tarde, por el desenlace que dio a este proceso por la dictadura fascista.

Transformación de los Inquilinos en Proletarios

Según Bengoa "gran cantidad de población rural ha pasado en un plazo de menos de quince años, del sistema de inquilinaje a la subproletarización … El inquilino tradicional, habituado a un régimen de hacienda paternalista, se ha cambiado por un trabajador asalariado …" ([61]).

Este proceso se desarrolló en dos momentos: la transformación gradual de la antigua hacienda en empresa capitalista y de sus inquilinos en obreros agrícolas, a lo largo de casi un siglo, y la transformación violenta de los mismos, a partir de la Reforma Agraria y su culminación fascista.

El modo de producción del Latifundio

El régimen económico predominante en la hacienda era el latifundismo-inquilinaje, forma precapitalista de rasgos semi-feudales.

Este modo de producción, de acuerdo a Alejandro Lipschutz, se desarrolló a partir de las formas semifeudales, encomienda o mitas,   transplantadas exitosamente por los conquistadores españoles sobre las formaciones señoriales indígenas, cuando terminaron los lazos legales de sujeción de los indígenas a los encomenderos, y las restricciones impuestas por la corona a la disposición de su propiedad. El proceso de constitución del latifundio, según este autor, se habría generalizado especialmente a partir de la independencia de los paises americanos, a principios del siglo pasado.

Claudio Gay, citado por Hernán Ramírez Necochea, describe la naturaleza del régimen de inquilinaje como "…el último eslabón de la esclavitud, casi en todo semejante a la de encomienda menos la servidumbre perpetua ". [62]

Para Bengoa los rasgos económicos del régimen latifundiario son muy definidos:   "La hacienda tradicional chilena se caracterizaba no sólo por su gran extensión -latifundio- sino principalmente por las relaciones sociales -de trabajo- que allí se daban. No todo latifundio es necesariamente una hacienda. La hacienda retiene en su interior una gran cantidad de población trabajadora estable. Son los inquilinos principalmente, que tienen derechos a tierras (goces, cercos, regalías, etc.) y que deben pagar por ellas una renta en trabajo (obligaciones) a las tierras patronales. Son microunidades campesinas incrustadas al interior de la macrounidad; son economías campesinas semi-independientes. El inquilino posee sus aperos (medios de trabajo) toma sus propias decisiones económicas, vende parte de su producción, establece también relaciones de medierías con la hacienda, etc... No se trata -como lo han visto algunos autores- de un "pago en especies" que la hacienda retribuye a sus trabajadores; la situación es al revés; la hacienda le cede sus tierras a sus inquilinos y estos le pagan en trabajo a la economía hacendal " ([63]).

"Esta renta en trabajo tiene diversas variantes: en el valle central de chile lo común es que a cambio de una casa (puebla) un huerto a su alrededor (cerco), un trozo (una cuadra) de tierra para sembrar (regalía), derechos de pastoreo (talajes) y leña, tuviera que pagar a la economía hacendal, el trabajo del dueño de casa (200 días al año aproximados) un trabajador adicional (obligado) normalmente hijo del dueño de casa y una mujer (lechera). Como en las familias inquilinas había fuerza de trabajo sobrante, la hacienda contrataba esa mano de obra cuando había necesidad, a cambio de pago monetario y en especies, ración de comida (porotos) y galleta (pan); a este grupo se les denominaba "voluntarios". Es el grupo "asalariado" propiamente tal más antiguo. La hacienda contrataba también para las siembras y cosechas personal de fuera del predio; se les denominaba "afuerinos", denotando su condición de extranjeros……" ( el destacado es nuestro) ([64]).

La explotación en el sistema de inquilinaje adquiere la forma de apropiación  directa del tiempo de trabajo excedente del inquilino, quien además posee medios de producción. En el capitalismo, por el contrario, la explotación cobra la forma de apropiación del valor del producto excedente en que se realiza dicho tiempo de trabajo excedente (plusvalía), del obrero. Como éste, no posee medios de producción, o no los posee en cantidad suficiente, se ve obligado a vender su fuerza de trabajo al capitalista. La diferencia entre el inquilino y el obrero es, pues, enorme.

Los rasgos del régimen del latifundio se asemejan al viejo sistema de pago en trabajo, predominante en muchos paises de Europa en el siglo pasado. La Universidad de Cambridge, citada también por Hernán Ramírez, dice al respecto: " La mejor comparación a nuestro alcance para comprender la situación del campo en Francia e Italia durante la primera Edad Media, se encuentra indudablemente en la América Latina de la centuria diecinueve". [65]

En su obra "Desarrollo del Capitalismo en Rusia" Lenin describe: " La esencia del sistema económico de entonces consistía en que toda la tierra de la unidad de la hacienda agrícola dada, es decir, del bien patrimonial dado, se dividía en señorial y campesina; esta última era entregada en nadieles a los campesinos, quienes……la cultivaban con su trabajo y sus aperos y se mantenían en ella. El fruto de ese trabajo de los campesinos era un producto necesario, según la terminología de la economía política teórica; era necesario para el campesino, puesto que le proporcionaba los medios de subsistencia, y para el terrateniente, ya que le daba la mano de obra; exactamente igual a como el producto que compensa la parte variable del valor del capital es producto necesario en la sociedad capitalista. El plustrabajo de los campesinos lo constituía el cultivo de la tierra del terrateniente por ellos mismos y con los mismos aperos; el producto de ese trabajo iba a parar a manos del terrateniente. El plustrabajo se diferenciaba aquí, por consiguiente, del trabajo necesario, en el espacio : cultivaban la tierra señorial para el terrateniente y los nadieles para sí; [y en el tiempo], para el terrateniente trabajaban unos días de la semana, y para sí los otros ……Ese sistema económico lo llamamos economía basada en la prestación personal " ( subrayado en el original) ([66]).

Precisamente en esta característica de prestación personal, esencial del sistema de inquilinaje, que este régimen aplicó durante siglos en Chile, puso freno al desarrollo de las fuerzas productivas. En efecto, parte importante del tiempo de trabajo excedente de los inquilinos, era apropiado gratuitamente por los hacendados, para la producción directa de valores de uso para su goce personal y familiar: alimentos, mansiones patronales, parques, coches, crianza de cabalgaduras, aperos o servicios "personales", etc., para goce de estos últimos y sus familias. Sólo una parte del tiempo de trabajo excedente era empleada en la producción de mercancías, destinadas a la venta, cuyo importe se destinaba también, a satisfacer aquellas "necesidades" de los terratenientes que no podían atender el trabajo directo de sus inquilinos.

De esta manera, el poder y la riqueza de éstos se sustentaba en el número de sus inquilinos, y sus límites, en la cantidad de valores de uso de que podían usufructuar. La técnica atrasada y rudimentaria, con que los campesinos trabajan la tierra no les interesaba mayormente, puesto que los tenía sin cuidado el producto, y les interesaba en cambio el pago en trabajo que éstos les tributan.

La riqueza y el poder del capitalista, por el contrario, se basan en la cantidad de plusvalía de la que es capaz de apoderarse y ésta, a diferencia de los valores de uso que interesan al terrateniente, es ilimitada.

Allí se genera el carácter conservador del terrateniente, a quien le interesa fundamentalmente mantener el sistema de producción vigente, frente al estilo emprendedor del capitalista, quien sin cesar lanza una y otra vez su capital a la circulación, innova métodos e industrializa, para acumular plusvalía en forma ilimitada. El que la mayor parte de la población se mantuviese por siglos ligada a este sistema de inquilinaje, limitó también el desarrollo del capitalismo por su base: la disponibilidad de obreros.

La diferencia esencial entre el modo de producción latifundiario y el capitalista, se expresó como "nítida diferencia entre la burguesía y la aristocracia" , cuyo "antagonismo  o lucha de clases …constituyó - en última instancia - la esencia de nuestro desenvolvimiento histórico en el siglo pasado "  [67], dice Ramírez Necochea. Hace dos décadas tomó la forma de un violento enfrentamiento entre un gobierno burgués y los latifundistas con motivo de la ley de Reforma Agraria, impulsada por el primero sin que hubiera "por ejemplo, ninguna declaración de la SOFOFA que haya objetado en principio la ley de Reforma Agraria"  , comenta Alejandro Foxley[68].

Esta diferencia entre latifundistas y capitalistas no es correctamente considerada por algunos autores, quienes utilizan indistintamente el concepto de "burguesía agraria" o "fracción de la burguesía",  para referirse tanto a los latifundistas pre-reforma agraria como a los capitalistas agrarios actuales.  Esto sin perjuicio, naturalmente, del proceso de descomposición del latifundio y su transformación gradual en empresa capitalista.

Transformación "pacífica" de la hacienda en empresa capitalista : Descomposición del Latifundio

El régimen de pago en trabajo, en su forma pura, según Lenin, requiere, para su predominio "……las siguientes e indispensables condiciones : en primer lugar, el imperio de la economía natural. La hacienda ……debía constituir un todo cerrado, que debía bastarse a sí mismo y que mantenía muy débiles relaciones con el mundo restante. La producción de trigo para la venta por los terratenientes, desarrollada en especial durante el último tiempo del régimen de servidumbre, anunció ya la disgregación del viejo régimen. En segundo lugar, esa economía necesitaba que el productor directo dispusiese de medios de producción en general y de tierra en particular; más aún, era preciso que estuviese sujeto a la tierra, puesto que de otra manera no tenía el terrateniente garantizada la mano de obra. Así, pues, los modos de obtener el plusproducto en la economía basada en la prestación personal y en la economía capitalista son diametralmente opuestos : el primero se halla basado en la concesión de tierra al productor, el segundo en la liberación del productor de la tierra. En tercer lugar, condición de ese sistema de economía es la dependencia personal del campesino con respecto al terrateniente. Si éste no tuviera un poder directo sobre la persona el campesino no podría obligarlo a trabajar para sí al hombre que posee tierra de nadiel y que tiene una hacienda propia. Se requiere pues una "coerción extraeconómica"…las formas y grados de esa coerción pueden ser los más distintos…En cuarto lugar, por fin, premisa y consecuencia del sistema de economía descrito era el estado en extremo bajo y rutinario de la técnica, pues la hacienda era trabajada por pequeños campesinos agobiados por las necesidades, humillados por la dependencia personal y la ignorancia " ( destacado es nuestro) [69].

En nuestro país, el inquilinaje fue un sistema de transición entre un régimen basado en la prestación personal en forma estricta, que existió en Chile durante la colonia, y hasta el siglo pasado, y el régimen capitalista.  Más que a la inexistencia de formas legales, éste se debió fundamentalmente a la sujeción ideològica y cultural de los campesinos a la tierra, al avance de la producción mercantil - que en el agro experimentó un gran auge desde mediados del siglo pasado con las exportaciones de trigo a California - y a un cierto grado de desarrollo de las fuerzas productivas en el campo.

Como régimen de transición fue natural que el inquilinaje "reuniese los rasgos del sistema de prestación personal y del capitalista  " [70].  La transformación de la hacienda en empresa capitalista, y de los inquilinos en obreros, venía produciéndose desde hace tiempo en forma creciente.  "El sistema de trabajo hacendal……había sufrido muchas modificaciones en el período que va entre los años treinta-cuarenta y la reforma agraria de los años sesenta. Las haciendas se habían modernizado, habían especializado sus producciones. La mano de obra se fue asalarizando cada vez más y hubo grandes regiones del país donde la tendencia señalaba la eliminación del inquilinaje. Había por supuesto otras áreas donde hasta los años sesenta no se pagaba en metálico y solo se empleaba a inquilinos. Pero la tendencia general era otra. Disminuía el número de inquilinos y obligados y aumentaba el número de "voluntarios" o asalariados rurales netos " [71].

La fusión parcial entre capitalistas y terratenientes, la adquisición de tierras por parte de empresarios mineros, la colonización predominantemente burguesa de tierras del sur de Chile, experimentados desde fines del siglo pasado, aceleraron la transformación de la hacienda en empresa capitalista.  Sin embargo, dicho proceso caminó lentamente, hasta el impulso revolucionario que le imprimió la Reforma Agraria.

El carácter de este régimen hacendal se expresó en el doble carácter de sus inquilinos, en parte campesinos y en parte proletarios.  "El movimiento campesino chileno estuvo constituido por trabajadores permanentes de fundos y se organizó en torno a las demandas tendientes a mejorar las condiciones de trabajo (mejoras salariales, regalías, seguridad social, mejores viviendas, etc)  … [ y ciertamente la tierra, la reivindicación principal del movimiento campesino ]…. Es un movimiento de trabajadores permanentes en proceso de proletarización, que no se habían constituido aún como proletariado rural. El movimiento expresaba esta doble conciencia, por un lado campesina y por otro asalariada" , señala Bengoa[72].

 El carácter proletario y campesino de los inquilinos al momento de realizarse la Reforma Agraria, era contradictorio, pero predominó en definitiva éste último,lo que quedó de manifiesto una vez producida dicha Reforma: " La mayor parte de los beneficiados de la reforma agraria rearticularon su sistema económico parcelario al interior del área reformada y éste se constituyó en la principal actividad económica familiar. La mayor parte por tanto, aspiró a la división de los asentamientos en parcelas individuales …"[73].

El carácter campesino de los inquilinos variaba de región a región, e incluso en predios aledaños, dependiendo del carácter más o menos capitalista del modo de producción anterior.  Carlos Ortúzar, un investigador, que durante el período de Reforma Agraria trabajó como campesino en dos asentamientos contiguos del sector reformado, relata que, mientras en el primero la cooperativa funcionaba relativamente bien, en el segundo "que estaba separado … …por un brazo de cerro… …falta interés colectivo, imperaba el desorden , y era económicamente mal llevado"  [74].

"El Tito", trabajador del asentamiento "malo", dice: "Yo pelié por este asentamiento y el primer año trabajé duro. Fue el año del entusiasmo y poco a poco abrí los ojos a muchas cosas nuevas para nosotros. Hoy no sé si hubiera sido mejor no haberlos abierto nunca, pues así tiene uno menos preocupaciones, ve menos problemas y malas intenciones. Después del año de entusiasmo prometí no volver a trabajar duro "  [75].

Esto a pesar de los esfuerzos de CORA (*) por organizar debidamente la producción: "El encargado…[de CORA]…habló como una hora y media, en las cuales las constantes eran el "espíritu de sacrificio", el espíritu de superación, el ataque al egoísmo y el individualismo "   (los comentarios entre [...] son nuestros)[76].

Ortúzar explica la diferencia entre ambos asentamientos de la siguiente manera:"Esta permanencia de la institución inquilinaje asumía características peculiares de acuerdo a las características anteriores que hubiera tenido la explotación agrícola y las relaciones de trabajo.

Así por ejemplo, el segundo asentamiento…[el "malo"]…tuvo en sus últimos veinte años, antes de la expropiación, un patrón ausentista que delegaba la administración a sucesivos representantes, y la producción se basaba en relaciones de mediería con los inquilinos. Esta experiencia anterior era un antecedente directo que enfatizaba los rasgos individualistas, que se m,anifestaban luego de la expropiación. En cambio en el primer asentamiento…[el "bueno"]…, existían matices diferentes, producto de la explotación de ciertos rubros que exigían un trabajo colectivo e interdependiente como era la lechería y anteriormente la minería. En las minas habían trabajado los abuelos. Eran explotaciones de cobre de las cuales era propietaria una compañía francesa que además era dueña del predio antes de su expropiación "  ( los comentarios entre [… ] son nuestros) [77].

La estructura de la tierra al momento de iniciarse la Reforma Agraria era, entonces, transicional,  se entremezclaban elementos del viejo modo de producción latifundiario con el capitalista. De ello se derivaba el carácter de los inquilinos, en parte campesinos, en parte proletarios. La hacienda se transformaba internamente, en forma lenta, en empresa capitalista, y los inquilinos de campesinos en proletarios.

Pero no es suficiente afirmar que el fenómeno presentaba "lo uno y lo otro":  " La dialéctica (a diferencia del eclecticismo) no razona según el principio "  de un lado, del otro lado", sino que indica en todos los casos el lado determinante, el momento de unidad de contrarios que es decisivo en el caso considerado" , dice Iliénkov[78].  En este caso, fueron determinantes los rasgos precapitalistas de la hacienda, la persistencia del sistema de "pago en trabajo", y por ende, el carácter predominantemente latifundista, no burgués, de los propietarios de tierras, y  predominantemente campesino  no proletario, de los inquilinos.

Si hacia los años sesenta, hubiera predominado efectivamente el capitalismo en el campo, si ya entonces los terratenientes hubiesen sido "uno de los sectores de la burguesía" y los inquilinos predominantemente proletarios, sería difícil explicar donde podría haber encontrado sus bases objetivas un proceso revolucionario tan profundo y generalizado como la Reforma Agraria.

A pesar de describir en forma precisa las diferencias entre el modo de producción del latifundio y el capitalista, algunos autores sobrevaloran el carácter proletario de los inquilinos al momento de iniciarse la Reforma Agraria. Dicha sobrevaloración ha sido funcional a la conclusión que los ha llevado posteriormente a sostener una supuesta "campesinización" y no proletarización de los trabajadores agrícolas durante los últimos años.

Se atribuye, por ejemplo, la manifestación de rasgos campesinos en los inquilinos durante el proceso  de Reforma Agraria, no a su preexistencia, sino al proceso  mismo: "La Reforma Agraria …alentó los aspectos campesinistas de los trabajadores agrícolas (ex inquilinos y por tanto semicampesinos y semiasalariados) y opacó las tendencias más propiamente asalariadas …" [79] . Parecería más correcto señalar, sin embargo, que la Reforma recogió, incluso en forma insuficiente, las tendencias campesinas que aún predominaban en el inquilinado.

Es probable, que el énfasis que se dio entonces a la constitución de cooperativas, asentamientos, y aún haciendas estatales, como alternativa a la distribución individual de tierras, durante el proceso de Reforma Agraria no haya interpretado el verdadero carácter de los trabajadores del campo.

Ese énfasis, correcto cuando se trataba de fundos explotados en forma predominantemente capitalista, puede haber sido, en alguna medida, responsable del distanciamiento de una parte significativa de los ex-inquilinos, que mayoritariamente no provenían de empresas de ese tipo del proceso de Reforma que se produjo hacia 1973.

Transformación revolucionaria : La Reforma Agraria

La Reforma Agraria en Chile terminó en poco más de tres años con los latifundios, y por ende, con el sistema de pago en trabajo.  Originalmente, perseguía la distribución de la tierra de los latifundios a los campesinos, en la perspectiva del desarrollo capitalista en el campo. El proceso tuvo, sin embargo,  una conducción contradictoria, porque entre las fuerzas sociales que lo impulsaban se encontraba -junto a fracciones de la burguesía y el imperialismo- la clase obrera.

La dirección que dicha clase imprimió al proceso, durante el gobierno de Salvador Allende, lo encaminó hacia la constitución de cooperativas campesinas, asentamientos, y haciendas estatales, en la perspectiva del socialismo.

La dictadura fascista, por su parte, culminó la Reforma Agraria restaurando en forma pura su contenido capitalista.  Devolvió parte importante de la tierra expropiada a sus antiguos dueños, pero bajo una forma que sólo permitía la empresa capitalista y no la reconstitución de la antigua hacienda. Desalojó violentamente a miles de campesinos de los antiguos asentamientos, despojándolos de sus medios de producción y obligándolos a transformarse en proletarios. Repartió finalmente parte de las tierras expropiadas entre los campesinos, entre los cuales se verificó un rápido proceso de descomposición, que abrió paso allí también la empresa capitalista y la proletarización campesina. "A diferencia de otros paises donde suceden procesos contrarrevolucionarios, en Chile no se volvió a la situación anterior …… no hay reconstitución del latifundio y la hacienda "  [80].

El cuadro Nº 3 presenta el destino de las tierras expropiadas, luego de terminada la "contra-reforma" , o más bien culminación de la Reforma Agraria que, en un sentido capitalista,  impulsó por  la dictadura.

Cuadro Nº 3

Destino dado por la dictadura a las tierras expropiadas durante la Reforma Agraria

Destino de la Tierra                                                       hectáreas básicas   hectáreas físicas

                                                                                                  (%)                          (%)

Instituciones del estado                                                                                         6,5                                            6,9

Antiguos propietarios (reservas de menos de 80 hás)                     26,4                                         28,4

Otras empresas capitalistas (remates públicos)                                     19,0                                         31,6

Sub-total empresas capitalistas y estatales                       51,9                            66,9

Campesinos (parcelas individuales)                                     48,1                            33,1          

Total tierras expropiadas ( aprox. 10 millones hás)              100,0                           100,0

Fuente :  Bengoa, J. "El Campesinado Chileno después de la Reforma Agraria". SUR, Pgs.46. Las hectáreas básicas son unidades de igual calidad de tierra.

La mayoría de las tierras quedó en manos de empresas capitalistas, o como parcelas de campesinos independientes:" Los predios son de menor tamaño que los antiguos, y de mayor nivel de capitalización. Surge un amplio estrato campesino que posee buenas tierras y tamaño suficiente para desarrollar una explotación familiar, si las condiciones económicas generales se lo permitieran " ( destacado es nuestro)  [81].

Simultáneamente la dictadura expulsó de los asentamientos a decenas de miles de campesinos, despojándolos violentamente de sus medios de producción y obligándolos a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir: "Se produce el desplazamiento de casi cincuenta mil familias que vivían en el sector reformado……estos sectores no emigran a la ciudad sino que se mantienen en el campo, formando pequeños villorrios de campesinos sin tierra  …Van a ser parte importante de la mano de obra estacional que requerirá el capitalismo expansivo tanto en la fruticultura como en el sector forestal……" [82].

A éstos se sumaron los "voluntarios" que trabajaban en los asentamientos y vivían en los fundos, lo que agregó una o dos decenas de miles de personas a los expulsados durante esta fase del proceso de "acumulación originaria" capitalista en el campo. Parte importante de los nuevos trabajadores agrícolas, pasaron a trabajar fuera del predio, y muchos de ellos por temporadas.

Bengoa y otros autores consideran que el carácter temporal del empleo de los nuevos asalariados agrícolas y el hecho de que la mayoría de ellos viva hoy fuera de los predios es demostrativo de su carácter no proletario.  Sin embargo al hacerlo no toman en cuenta que lo esencial es que para sobrevivir estos trabajadores están obligados a vender su fuerza de trabajo. Independientemente de si viven dentro o fuera de los predios o si su trabajo es permanente o temporal, ello los transforma en proletarios.  El hecho de que vivan fuera de los predios, asemeja aún más a los asalariados temporales que no tienen tierras, a la clase obrera urbana, además que los integra definitivamente al intercambio mercantil como vendedores de fuerza de trabajo y compradores de bienes salarios.

La Reforma Agraria se aceleró el proceso de transformación de la hacienda en empresa capitalista directamente al devolver sus a antiguos terratenientes, transformados en capitalistas agrarios, al rematar otras, y al expulsar a  miles de campesinos de la tierra.  Indirectamente, mediatizó también este proceso por la descomposición de los campesinos beneficiados con las expropiaciones.

Algunos autores se niegan a reconocer carácter progresista alguno a la Reforma Agraria en su conjunto, incluyendo su culminación fascista. A su juicio el desarrollo capitalista del campo no era el objetivo buscado por los campesinos que fueron quienes más lucharon por este proceso que se consiguió además, a costa de la más brutal explotación de ellos mismos.

En relación al proyecto de desarrollo basado en la propiedad campesina, individual y colectiva, iniciado por el proceso de Reforma Agraria, la etapa de culminación capitalista que implementó la dictadura supone obviamente un desmesurado retroceso, adecuado al carácter históricamente reaccionario del capitalismo en la época actual. De haber sido derrotada la contrarrevolución en 1973 la Reforma Agraria habría tenido otro final: los campesinos habrían avanzado hacia la gran propiedad agraria socialista a través de la cooperación y ello les habría ahorrado los indecibles sufrimientos ha que han sido sometidos durante estos años.

Es indispensable sí, no perder de vista que la contrarrevolución de 1973 no devolvió el poder a los viejos latifundistas. Lo entregó a monopolios capitalistas, aliados del imperialismo, quienes culminaron este proceso desarrollando el capitalismo agrario y proletarizando masivamente a los campesinos.

En este sentido, la Reforma Agraria como un todo, incluyendo su culminación fascista, si se compara con la situación existente en el campo en 1965, puede considerarse una verdadera revolución capitalista, y, como tal,  progresiva en relación al antiguo régimen de inquilinaje y haciendas.

Respecto de la vieja estructura agraria, el desarrollo capitalista actual en el campo constituye  un legado progresista de la Reforma Agraria, impulsada por los gobiernos de los Presidentes Frei y  Allende.  La significación histórica, el impacto en el desarrollo capitalista del país, y la proletarización desatada por este proceso no han sido valorados aún suficientemente, en cuanto a las posibilidades de organización, lucha y fortalecimiento de la clase obrera en nuestro país.

La Descomposición de los Campesinos

Hacia 1960, la estructura de la población activa en la agricultura era aproximadamente la siguiente :

Cuadro Nº 4

Chile : Estructura de clases del campo hacia 1960

Tipode Ocupación                                                    Número de Trabajadores         (%)

                                                                                                                                   

Inquilinos y otros trabajadores dependientes de Latifundios                           315,370                                 47,4

Comuneros Indígenas y Norte Chico                                                            133,000                                20,0

Productores Familiares                                                                               109,500                                16,5

Otros minifundistas                                                                                      39,300                                 5,9

Otros Propietarios Agrícolas independientes                                                     67,830                              10,2               

Total Población económicamente activa                                                      665,000                           100,0

Fuente :  Bengoa, J. "El Campesinado Chileno después de la Reforma Agraria". SUR, Pgs. 36-37.

Aparte de los inquilinos y otros trabajadores agrícolas dependientes de haciendas, a esa fecha existían por lo menos 300.000 campesinos independientes y comuneros que constituían alrededor del 50% de la población económicamente activa en el país.

Comunidades Indígenas

Es necesario hacer presente, el gran peso que tenía en esa época en el campo, la economía comunal que mantiene rasgos del modo de producción comunista primitivo, previo a la pequeña producción mercantil. En dicho sistema la tierra, o parte importante de ella, pertenece a la comunidad, y se explota en forma colectiva. En este sector predomina la economía natural, es decir, la producción para el consumo de la comunidad, y no para el mercado.

Un análisis más detallado de este importante sector de la estructura económica que, como señala Alejandro Lipschutz, constituye la base del indigenismo, queda lamentablemente fuera del alcance del presente trabajo.

La legislación indígena,  conquista histórica obtenida durante el gobierno del Presidente Allende por los campesinos comuneros, particularmente los pertenecientes a minorías étnicas establecía la protección de la propiedad comunal indígena. En su reemplazo, el fascismo estableció la propiedad individual, y por lo tanto la división de la propiedad comunal campesina con el objeto de acelerar el proceso de descomposición de este importante sector de la economía campesina.

Asignatarios de parcelas de Reforma Agraria

Al sector campesino tradicional se agregó, en años recientes, un nuevo e importante sector de pequeños productores campesinos: los cerca de 38.000 asignatarios de parcelas de Reforma Agraria. Estos se distinguen del estrato anterior no sólo por la forma en que accedieron a la tierra, sino porque tienen tierras de mejor calidad, ubicadas generalmente en el valle central.

La dictadura asignó un tercio de las tierras expropiadas por la Reforma Agraria, de acuerdo a su superficie física, y alrededor de la mitad de las mismas, medida en unidades de calidad equivalentes a estos campesinos. Ellos cumplen un papel fundamental en la economía; "poseen unos nueve millones de hectáreas, equivalentes a alrededor de un 30% de la superficie agropecuaria total, poseen buenas tierras; un 30% del total es arable y casi un 10% de riego. Su aporte a la alimentación de la población chilena es significativo. Suministran más de la mitad de la producción de hortalizas, remolacha y arroz y más del 70% de la de porotos, papas y arvejas" .[83]

Los propietarios agrícolas son hoy día más numerosos que hace quince años. (Cuadro Nº 5).

Cuadro Nº 5

Chile : Evolución del número de los predios agrícolas

1955-1980

Tipode Ocupación                                                                               1955                                   1980

                                                                                                                                   

Propiedades Familiares y Minifundios                                               116,200                                275,000

Props. Multifamiliares, Latifundios (1955)  y Empr.Capitalistas             34,800                                 45,000

Total Predios Agrícolas                                                                   151,000                                320,000

Fuente :  Foxley, Alejandro. "Chile y su futuro". pgs. 167-169.  Bengoa, J. "El Campesinado Chileno después de la Reforma Agraria". SUR, Pg.30. Cifras en letra itálica  son estimadas por nosotros a partir de porcentajes dados por los autores citados.

Algunos autores consideran que la existencia de más propietarios agrícolas familiares, prueba la existencia de un proceso de "campesinización" durante los últimos años. Como se verá a continuación, sin embargo, el incremento de los propietarios agrícolas, en estos años, es parte del proceso de descomposición del campesinado, una de las vías en que se desarrolla el modo de producción capitalista en el campo.

Como resultado de este proceso, entre los campesinos chilenos se forman los grupos clásicos: Campesinos Ricos, que se incorporan a la burguesía agraria, en una de sus diversas capas, Campesinos Pobres, que se incorporan al proletariado, agrícola y urbano, y Campesinos Medios, que se encuentran entre los dos grupos anteriores y que se mantienen como productores independientes.

La pauperización de los campesinos : Campesinado pobre

El momento principal de descomposición campesina es la pauperización, o empobrecimiento Esta situación que afecta a la mayoría de ellos,  los obliga en definitiva a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

Dicho proceso afectó al sector campesino tradicional, de producción comunal y pequeña producción mercantil individual, que existían antes de la Reforma Agraria.  "En el sector campesino minifundista se producía desde varias décadas un rápido proceso de descomposición campesina. La subdivisión creciente de las tierras, el agotamiento de la fertilidad natural, la falta de capitales de inversión y de operación, etc., venía provocando la masiva expulsión de mano de obra de este sector. Las economías campesinas independientes han sido las fuentes principales de la mano de obra que migra a las ciudades y fuente de la gran masa de afuerinos, trabajadores agrícolas temporales, asalariados agrícolas no permanentes de todo tipo. Más de la mitad de la población activa rural pertenecía a este estrato.

Este sector se podría diferenciar internamente en un contínuo que va desde el "campesino propiamente tal" que con el trabajo familiar en su pequeña propiedad le alcanza para la reproducción suya y de su familia, hasta el pequeño propietario que sólo usa su propiedad como lugar de residencia y obtiene todos sus ingresos como asalariado. En los rangos intermedios se encontraba la gran mayoría que trabaja su predio parte del año y otra buena parte -él y su familia, especialmente los hijos mayores- trabajan como asalariados (rurales y urbanos) .

Este proceso de diferenciación interna y descomposición campesina se fue acentuando en los últimos años como consecuencia de la crisis agrícola del país, y del poco apoyo estatal que hoy día recibe el campo " 

La pauperización ha afectado también, aunque en condiciones particulares, a los nuevos parceleros formados por la Reforma Agraria: "Los problemas de este sector son enormes, ya que poseen una importante deuda de arrastre, deben pagar la tierra, no tienen implementos ni medios de trabajo y están sometidos a precios en baja como producto de la política agrícola en vigencia "  ([84]). Como resultado del avance capitalista en el campo durante los últimos años, aproximadamente la mitad de estos nuevos parceleros se han visto obligados a vender sus tierras : "Las duras condiciones en que debieron iniciar su experiencia como productores independientes, la falta de capital, el costo del crédito y la falta de apoyo del estado explican que más de la mitad de los beneficiarios ha vendido sus tierras en condiciones muy poco ventajosas "  [85]. Muchos otros asignatarios de la Reforma Agraria se mantienen en condiciones de difícil subsistencia, agobiados de problemas.

Quienes sostienen la teoría de la "campesinización" no consideran debidamente, a nuestro juicio, el hecho que, como resultado del proceso de pauperización que ellos mismos admiten, que la mayoría de los propietarios de tierras son a la vez trabajadores asalariados. Muchos campesinos pobres, propietarios de tierras, se encuentran en proceso de transformarse en proletarios agrícolas. Característica esencial de estos trabajadores es que no pueden vivir del cultivo de su tierra, por lo que están obligados a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

Su proletarización definitiva corresponde a un proceso de cambio de cantidad en calidad. Mientras para algunos campesinos la venta de su fuerza de trabajo constituye un fenómeno esporádico, o que tiene lugar en un período muy corto del año, para otros el trabajo asalariado se ha transformado ya en la forma principal.

Parte de estos últimos, particularmente mujeres, se emplean en el servicio doméstico y otras formas de trabajo asalariado que no implican sumisión al capital. La mayoría, sin embargo, se transforma en asalariados sometidos al capital, en la ciudad y, principalmente durante los últimos años, en el campo. Estos trabajadores pueden ser considerados  proletariados.

Se estima que, hoy, aproximadamente "un 50% del campesinado chileno por lo menos, esto es unas 150 mil familias campesinas, con una población cercana al millón de personas y una población activa cercana a los 200 mil " [86], son campesinos pobres, es decir, propietarios agrícolas que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

Respecto a la tendencia a considerar campesinos y no proletarios, a los campesinos pobres y a los "subproletarios", Lenin sostiene:  "se comprende a menudo con excesiva rigidez la tesis teórica de que el capitalismo requiere un obrero libre, sin tierra. Eso es del todo justo como tendencia fundamental, pero en la agricultura el capitalismo penetra con especial lentitud y a través de formas extraordinariamente diversas. …al incluir a los campesinos pobres entre el proletariado rural no decimos nada nuevo. Esa expresión se ha utilizado ya por muchos escritores, y sólo los economistas del populismo hablan con tenacidad del campesinado en general como de algo anticapitalista, cerrando los ojos al hecho de que la mayoría de los "campesinos" ha ocupado ya un lugar del todo determinado en el sistema general de la producción capitalista, precisamente el lugar de obreros asalariados agrícolas e industriales " [87].

Campesinos Ricos y Medios

El segundo momento del proceso de descomposición campesina es la transformación de algunos campesinos en burguesía agraria.

Junto a miles de campesinos que se pauperizan y se ven obligados a vender su fuerza de trabajo, hay otros, pocos, que pasan a las filas de la burguesía: "Los campesinos ricos……En la situación chilena actual representan un sector muy pequeño en número. Son prácticamente parceleros de la Reforma Agraria que obtuvieron sus predios plantados con frutales ya en producción o a punto de entrar a ella. Muchos de estos parceleros contratan crecientemente mano de obra y tienden a transformarse en pequeños empresarios frutícolas. En la región centrosur-(Chillán) se ha podido ver que algunos campesinos productores de porotos e exportación también van en un proceso creciente de enriquecimiento; a este grupo se podrían agregar aquellos campesinos especializados en hortaliza de consumo fresco y que tienen una ubicación cercana a Santiago u otras ciudades importantes. "   ([88]).

Respecto a los campesinos ricos no existe estimación numérica precisa, excepto de que  "representan un grupo muy pequeño " [89]. Se cree además, que parte importante de ellos proviene de"alrededor de un tercio de…[los asignatarios de parcelas de Reforma Agraria, que]…ha logrado sobrevivir, modernizarse y elevar la productividad "   ( los comentarios entre [… ] son nuestros) [90].

Sin embargo ello no nos debe a menospreciar, la importancia económica de este sector, tanto en relación a la producción como en cuanto al desarrollo del mercado interno para el capitalismo, desde el punto de vista económico, y menos en cuanto son potenciales aliados sociales de la clase obrera.

Los campesinos productores o medios, se estiman en "…algo así como setenta y cinco mil familias y una población de menos de medio millón de personas "  [91]. Esta estimación es hecha por Bengoa "sin ningún asidero científico, sólo la percepción de quien ha caminado por el campo" [92].

Si se considera el total de las propiedades agrícolas familiares existentes (Cuadro Nº 6), se aprecia que, entre los 275.000 propietarios familiares, 150.000 estarían en transición entre el campesinado y el proletariado. Estas cifras se refieren a los propietarios, y no incluyen a sus familiares ocupados en la misma actividad. 

A partir de los datos del total de activos en la agricultura consignados en los censos de 1965 y 1976, se ha deducido el número de campesinos medios y burguesía agraria, restando los trabajadores remunerados de dicho total. 

El personal remunerado permanente de predios grandes del Censo de 1965 se ha considerado aparte de la categoría obreros agrícolas, puesto que en su mayor parte, correspondía a trabajadores dependientes del sistema de haciendas. Estos corresponden aproximadamente a la mitad del total de trabajadores remunerados, o una cuarta parte del total de activos en la agricultura, ese año. En 1976, al terminarse las haciendas, desapareció esta categoría.

 Finalmente, se incluye en la clasificación de "obreros agrícolas" a todos los asalariados que no viven permanentemente en predios grandes, en 1965, y a todos los asalariados, en 1976. Dicho sea de paso, se aprecia que el fenómeno de los trabajadores temporales tenía un desarrollo importante también en 1965.

 

Cuadro Nº 6

Entre 1965 y 1976, los trabajadores por cuenta propia y familiares, aumentan levemente, en forma absoluta y relativa. Este fenómeno fue interpretado por varios autores como prueba de una tendencia a la campesinización de los trabajadores agrícolas, en oposición a su proletarización.

Si bien la culminación fascista de la Reforma Agraria puede haber producido un aumento momentáneo de los "trabajadores por cuenta propia" en desmedro de los asalariados, la evolución de la ocupación agrícola con posterioridad al censo de 1976 demuestra que la tendencia de fondo es el aumento relativo y absoluto de los asalariados, y a la disminución relativa de los campesinos independientes.

El cuadro Nº 2  consigna que mientras los asalariados del sector aumentan en un 8%, entre 1980 y 1985, los trabajadores por cuenta propia de este sector disminuyen en un 18%, en el mismo período.

El cambio más significativo, sin embargo, es el que afecta a los campesinos dependientes de haciendas. Esta categoría de campesinos desapareció entre los años señalados.  Es cierto que se trataba en parte de obreros hacia 1965, en la misma medida que, para entonces, el viejo latifundio mostraba un grado avanzado de descomposición, es decir, de transformación en empresa capitalista. En este sentido la categoría de "campesinos dependientes de haciendas" incluye trabajadores que eran en parte campesinos y en parte obreros. Con todo, lo determinante del proceso de Reforma Agraria es, precisamente, la persistencia predominante a esa fecha de los rasgos campesinos en la mayor parte de los trabajadores agrícolas.

En la actualidad, se estima que los obreros agrícolas superan el medio millón, mientras los campesinos propiamente tales son alrededor de trecientos mil.

Gráfico Nº 15

El total de ocupados en la agricultura alcanza a 900 mil personas. El grupo principal lo constituyen los asalariados, que son más del 60% del total, y al menos son unos 540 mil trabajadores. Dado que dichos asalariados, en su abrumadora mayoría, trabajan sometidos crecientemente al capital, puede decirse que constituyen proletariado agrícola propiamente tal. Los temporeros, son un subconjunto de los obreros agrícolas, y alcanzan unos 400 mil trabajadores, aproximadamente.

Los trabajadores por cuenta propia y familiares; pequeños productores principalmente, y comuneros conforman el otro grupo de importancia. Son al menos 315 mil trabajadores agrícolas, y proporcionalmente representan alrededor de un 35  por ciento del total de ocupados.

Del total de personas ocupadas en la agricultura, alrededor de 320 mil son propietarios de tierras. La mayoría de los propietarios son, a la vez, trabajadores asalariados, muchos de ellos temporeros. Otros, unos 75 a 80 mil, son campesinos independientes, no asalariados, y aparecen como "trabajadores por cuenta propia" en las encuestas de ocupación. Estos y sus familiares, constituyen la pequeña burguesía agraria.

La burguesía agraria constituye el grupo menos numeroso, siendo del orden de 40 mil propietarios. Cabe observar que la estimación numérica indicada puede ser abultada y considerar como burguesía a empresarios no suficientemente desarrollados como tales como para ser considerados "burguesía". El número total de deudores agrícolas importantes con los bancos privados, que puede ser otro estimador de la burguesía agraria, no alcanza a superar los veinte mil.

Importancia de los campesinos

A pesar del énfasis que se ha colocado en demostrar la acelerada proletarización de los campesinos que ha tenido lugar en el último tiempo, en Chile no se puede concluir, ni por asomo, que los campesinos han dejado de tener importancia, en Chile. Su importancia numérica de cien mil productores, que con sus familiares se acercan a una población de alrededor de medio millón de personas, serviría por si sola para acreditar que son, de lejos, el sector principal de las capas medias.

Parte importante de los nuevos proletarios agrícolas, cientos de miles de ellos, continúan siendo  campesinos pobres, siguen poseyendo tierra, aún cuando ésta no les alcance para vivir. La conciencia campesina de éstos es, muy fuerte.

Burguesía Agraria

El cuadro Nº 7, presenta la evolución de la propiedad agraria en Chile, en los últimos años :

Cuadro Nº 7

Chile : Evolución del tamaño de la propiedad agrícola

1965-1978

Estratos                               1965                               1973                                      1978

                          % Nº Predios  % H.R.B         % Nº Predios  % H.R.B             % Nº Predios  % H.R.B

 

0 - 5                        81,4           9,7                      79,3          9,7                       71,3            9,8

5 - 20                      11,5         12,7                      11,3        13,1                       20,1          24,9

20 - 40                      3,0           9,4                        3,3        11,6                        3,0          11,6

40 - 80                      2,0         12,8                        3,7        25,0                        4,6          32,8

+ de 80                    2,1         55,4                        0,0          0,0                        0,1            2,9

Sector Reformado       -              -                        2,4        40,6                        0,9          19,1 (*)

Total                     100,0       100,0                     100,0      100,0                     100,0        100,0

 

(*) Remates de tierras del Estado.Sin datos posteriores.  HRB=Hectáreas de Riego Básico, unidades de calidad equivalente. Fuente :  J. Bengoa, "El Campesinado ……", Pg. 49

Mientras los predios de más de 80 hectáreas básicas, en 1965 eran alrededor de 5.000, un 2,1% del total de predios, abarcaba el 55% del total de tierras, medidas en unidades de superficie de calidad equivalente. En este estrato se encontraban los latifundios, que mantenían el régimen de inquilinaje.

La totalidad de estos predios, más algunos de superficie menor,  fue expropiada por la Reforma Agraria. El número de predios expropiados durante este proceso alcanzó a poco más de 5.800, de los cuales 1.408 fueron expropiados en el período 1965 -70 y 4.401 entre 1970 y 1973 [93].

Durante el período 1965-73, se produjo además una subdivisión de los predios no expropiados, creciendo especialmente el tramo de predios privados entre 40 y 80 hectáreas básicas. La asignación de reservas a los ex-propietarios  por la Reforma Agraria contribuyó a este fenómeno.

Con posterioridad a 1973, creció la importancia de los tramos entre 40 y 80 hectáreas básicas, y entre 5 y 20 HRB. En éstos se concentran las explotaciones capitalistas medianas y las propiedades de lo campesinos medios, respectivamente.

Consideradas en número, las explotaciones agrícolas entre 5 y 20  HRB, en general explotadas por campesinos medios, eran aproximadamente 60.000, en 1978. Las explotaciones entre 20 y 80 hectáreas, explotadas por la burguesía agraria media, alcanzaban poco más de 20.000, ese mismo año. Hacia 1978, las propiedades de más de 80 HRB abarcaban menos del 3% de la superficie total, medida en HRB.

La cifra anterior es en realidad algo mayor, puesto que parte importante de las tierras rematadas, acerca de cuya extensión individual no hay datos en el cuadro, son tierras forestales, que se remataron de grandes extensiones. Con todo, el tamaño promedio de las tierras rematadas es del orden de 60 HRB.

El tamaño de explotación predominante en el agro, luego de la Reforma Agraria es, aquel adecuado a la empresa capitalista media, por una parte, y a la explotación campesina, por otra parte. Sin embargo, el desarrollo capitalista posterior ha tendido a concentrar y a centralizar rápidamente las tierras. Ello ha afectó principalmente a los pequeños productores, pero también a los capitalistas agrarios medios.

Según Foxley "Datos más recientes, provenientes de roles tributarios, señalan…una tendencia a la reconstitución de predios de gran tamaño : a fines de 1980 los predios de más de 80 hectáreas de riego básico representaban cerca del 20%  del total de la superficie agrícola "  [94]. Hay que considerar, además, que el tamaño de los predios establecido en los roles tributarios subestima el proceso de centralización de tierras, ya que puede haber diferentes roles tributarios para un solo propietario.

La centralización de tierras es particularmente importante en el sector forestal, donde" cinco grupos económicos concentran más de la mitad de las plantaciones existentes en el sector , por lo que puede suponerse que en tierra sus propiedades son aún más concentradas "  [95]. Esto se traduce en que las extensiones de tierras forestales que poseen los principales grupos económicos equivale a provincias enteras.

En el sector frutícola existen empresas que poseen explotaciones agrícolas capaces de dar trabajo a más de cinco mil personas en plena temporada. Ello equivale aproximadamente a la cantidad de trabajadores de la industria del salitre. En otro rubro, empresas agrícolas como la propietaria de la ex-hacienda Ñuble y Rupanco, hoy en manos del grupo árabe Bin-Mahfouz, controlan también extensiones enormes de tierra.

Sin perjuicio del proceso de centralización y concentración de tierras, en el campo, continúan predominando, desde el punto de vista de la propiedad en primer lugar, la empresa capitalista media, y luego la pequeña propiedad campesina.  Así como hemos subrayado la importancia de los campesinos medios, como aliado social de la clase obrera, es pertinente destacar la relevancia social de la burguesía agraria media, en un sentido similar.

Entre los problemas que afectan a este sector de capitalistas,  se destacan el endeudamiento con los bancos y los abusos a que los someten las grandes empresas compradoras de productos agrícolas, a las cuales están crecientemente subordinados en los rubros más diversos. Gran parte de éstos  se originan en políticas de subsidio a la agricultura de sus paises que mantienen las principales potencias imperialistas.

Las contradicciones entre este sector social y el gran capital nacional y extranjero, se han hecho presentes con gran agudeza en algunos períodos, a lo largo de los últimos años.  De allí que para la clase obrera, es necesario considerar debidamente a este sector burgués en la perspectiva de ampliar las alianzas de clase hacia todas las capas interesadas en las transformaciones antimonopolistas que el país necesita.

Industrialización Capitalista e Incremento de la Explotación

Un sector que ha sido muy afectado por las contradicciones del desarrollo capitalista del último tiempo, es la industria manufacturera (*).  Además de la pérdida de importancia relativa en su aporte de  el PGB, durante varios años una serie de otros indicadores  señalaban que se estaban  contraviniendo las leyes generales de desarrollo capitalista, al generarse un proceso de "desindustrialización", o "desmantelamiento" de esta industria.

Ello fue particularmente significativo durante los primeros años de la dictadura cuando, fundamentalmente la apertura de la economía al exterior, afectó en forma apreciable a una parte de las industrias. A esto se sumó el efecto de la crisis cíclica de 1983, año en que la industria manufacturera figura, perdiendo terreno en forma importante. Hasta 1983, tanto el empleo industrial, como el número de establecimientos industriales, habían descendido.                   

Gráfico Nº16

Luego de haberse recuperado, hacia 1979 en el punto máximo del ciclo económico anterior, los niveles de empleo de 1967, en la mayoría de los tramos de tamaño, hacia 1983 el empleo en la industria manufacturera cayó en forma generalizada. Esta reducción fue mayor en las industrias manufactureras con más de 1.000 obreros, en las cuales el empleo se reduce sistemáticamente, hasta llegar, en 1983, a una cuarta parte del total alcanzado en 1967.

Es necesario hacer presente, que las estadísticas de la industria manufacturera incluyen un amplio sector de talleres artesanales, que abarca los tramos de 5-9 personas ocupadas casi en su totalidad, y buena parte del tramo siguiente, de 10-19 personas por establecimiento.

Hacia 1979, último año en que existe un censo que incluye el tramo inferior, el empleo en dichos tramos bordeaba los sesenta mil trabajadores, alrededor de un 20% del total de los registrados como ocupados en la industria manufacturera en su conjunto por el censo industrial de ese año. En estos tramos de tamaño de "industrias", no predomina la producción capitalista, sino la pequeña producción mercantil.

Gráfico Nº 17

El mismo fenómeno que afecta al empleo, entre 1967 y 1979, se aprecia en relación al número de empresas que se reduce en todos los tramos. En los inferiores, donde predomina la pequeña producción mercantil, la reducción es significativa y entre 1967 y 1979, el número de estos talleres se reduce en cerca de un 20%. Entre 1967 y 1983, último año de crisis, los talleres de 10-19 operarios se reducen en un 40%.

En los tramos de 20 a 500 trabajadores, donde predomina la producción capitalista, la cantidad de empresas se mantiene en forma más estable, aún cuando también disminuye entre los años considerados. Sin embargo la reducción es mayor en el tramo de empresas con más de 500 trabajadores.

Gráfico Nº 18

En dicho tramo, el número de empresas registrada por los censos y encuestas industriales se reduce en un 46%, entre 1967 y 1983. En el superior que registran estas estadísticas, de empresas con más de 1.000 trabajadores, la reducción es de un 75%.  En estos tramos dicha reducción no necesariamente significa la liquidación de la empresa considerada, pero sí un descenso apreciable en el número de sus trabajadores, que la pasa al tramo inferior.

En apariencia, estos fenómenos estarían contradiciendo las leyes del desarrollo capitalista, y no es extraño que se haya generalizado la idea que la industria manufacturera estaba en franco retroceso en el país, con el consecuente impacto sobre el proletariado industrial.  Dicha percepción no sólo se difundió entre los cientistas sociales, sino también en amplias masas proletarias, que habían sido lanzadas a la calle por el proceso de reestructuración, y aún cierre de industrias. Para ellos, la desindustrialización no fue un concepto abstracto, sino una dolorosa realidad.

La situación de disminución absoluta que afectó, durante varios años a los trabajadores de la industria manufacturera fue uno de los principales argumentos esgrimidos por los teóricos que sustentan aún, la teoría de la declinación de la clase obrera.

La propagación de las concepciones que minusvaloran el desarrollo capitalista en la industria transformadora, y sus implicaciones negativas en relación al papel de la clase obrera, hacen indispensable demostrar como las leyes generales de la acumulación capitalista se verifican también en la industria transformadora.

Ley de Producción de Plusvalía Relativa

Aún siendo importantes para el capitalismo los métodos específicos de producción de plusvalía absoluta, tales como la prolongación e intensificación de la jornada de trabajo, los salarios inferiores al valor de la fuerza de trabajo, el método capitalista fundamental consiste, sin embargo, en la producción de plusvalía relativa y esto se logra sólo mediante el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo.

El desarrollo de la producción capitalista, a partir de la pequeña producción, pasa por la cooperación simple y la manufactura, hasta conformar la gran industria capitalista. De allí que, el desarrollo capitalista sea sinónimo de industrialización.

Como se sabe, la plusvalía es aquella parte del valor producido por los obreros y apropiado por los capitalistas, que excede el valor de su fuerza de trabajo, el que se les reembolsa en forma de salarios.  Mientras el valor de la fuerza de trabajo depende del costo de reproducción del obrero, el valor producido por éste depende del tiempo de trabajo y de la intensidad del mismo. Si el capitalista prolonga la jornada o aumenta la intensidad del trabajo, aumenta aquella parte del valor producido de la cual se apropia en forma gratuita. Este método de aumentar la producción de plusvalía se conoce como "producción de plusvalía absoluta", y tiene como límites la extensión de la jornada, y el agotamiento de los obreros.

Si se reducen los salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo, se aumenta la parte del valor producido por los obreros del que se apropian los capitalistas. Dicho sistema, sin embargo, topa con límites económicos, como la competencia entre los capitalistas, y extraeconómicos, como la resistencia de la clase obrera. Esta última encuentra terreno propicio cuando las condiciones económicas, especialmente el aumento del empleo en períodos de auge, presionan los salarios al alza.

La única forma efectiva e ilimitada que el capital tiene, entonces, para aumentar la producción de plusvalía, es la producción de plusvalía relativa. Esta consiste en que, manteniendo constante la duración de la jornada, se reduce aquella parte de ella en que el obrero reproduce el valor de su fuerza de trabajo.

Cuando un capitalista mejora la productividad del trabajo en su empresa por sobre la media de su mercado, introduciendo una mejora tecnológica por ejemplo, puesto que el valor de las mercancías, y por ende el precio de las mismas, está dado por la media del mercado, y ésta no cambia significativamente porque un sólo capitalista mejore su productividad, el trabajo de los obreros del capitalista en cuestión  se potencia, en términos de producción de valor.  De esta manera, éste requiere una parte menor de la jornada de sus obreros para que éstos produzcan las mercancías que, vendidas al precio promedio del mercado, o incluso por debajo de éste, le permiten recuperar el valor de esta fuerza de trabajo. Siendo menor esta parte de la jornada, denominada tiempo de trabajo necesario, aumentará la otra, denominada tiempo de trabajo excedente, en que los obreros trabajan gratuitamente para el capitalista.

Si el cobre extraído por un colectivo de obreros manuales e intelectuales, aumenta al doble, gracias a la introducción de nuevas máquinas o a una mejor planificación de la mina, y antes se requería el cobre producido en media hora diaria de trabajo para pagar los salarios del personal, bastará con quince minutos de trabajo diario para reproducir el valor de sus salarios. Si la jornada de trabajo sigue siendo de ocho horas, el tiempo de trabajo necesario habrá disminuido de media hora a quince minutos, y el tiempo de trabajo excedente, donde todo lo que se produce, una vez descontados insumos, y gastos fijos, es plusvalía para la empresa, habrá aumentado proporcionalmente.  Esto requiere, naturalmente, que el precio del cobre se mantenga constante, lo que, por encima de las fluctuaciones normales del precio, ocurrirá mientras el resto de las minas de cobre no aumenten su productividad en una proporción similar.

Cuando la productividad del mercado haya aumentado en igual proporción que la de la empresa, la ventaja de ésta desaparecerá, y, con ello, la producción de plusvalía adicional lograda. Por ello, esta plusvalía se denomina "extraordinaria". Aunque sea transitoria, la plusvalía extraordinaria es un acicate permanente de los capitalistas para incrementar la productividad del trabajo.

Por otra parte, si las mejoras de productividad introducidas disminuyen el valor de los bienes que consumen los obreros, se desvalorizará la fuerza de trabajo de éstos, disminuirán los salarios y el tiempo necesario para reproducirlos.  Por lo mismo, aumentará la parte de la jornada destinada a la producción de plusvalía. En este caso, además, la ganancia para los capitalistas será permanente.

Producto de esta ley, el capitalismo revoluciona las fuerzas productivas, incrementa la composición orgánica del capital, concentra y centraliza la producción, opera en forma cíclica y en definitiva hace crecer el ejército industrial de reserva. Por ello se desarrolla también desde formas simples de relaciones capitalistas, y a través de la manufactura,  hasta conformar la gran industria maquinizada. Esto ocurre en todas las ramas de la economía, y ciertamente en la industria transformadora o manufacturera.

Es imposible prescindir de algunas de estas leyes de la producción capitalistas que conforman un todo. De no actuar la ley de plusvalía relativa, tampoco actuarían las que se encadenan a partir de ésta, producto de la cual el capitalismo suavizaría su carácter contradictorio.

Llama la atención, la insistencia de diversos autores marxistas en minimizar la acción de la ley de la plusvalía relativa en las economías capitalistas subdesarrolladas. Según dichos autores, en éstas no opera la ley de plusvalía relativa como cuestión principal, y a los burgueses no les interesa mayormente desarrollar las fuerzas productivas, sino se contentan con la extracción de plusvalía absoluta.

De producirse en éstas plusvalía relativa, se lograría principalmente a costa de la reducción de los salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Los capitalistas recurrirían entonces a la coerción extraeconómica para forzar dicho resultado en forma permanente. "La economía … dependiente reproduce en forma específica la acumulación del capital basada en la superexplotación del trabajador "  [96].

Los capitalistas usan y abusan de los métodos de producción de plusvalía absoluta, particularmente de la extensión inaudita de la jornada de trabajo, y hacen todo lo que está de su parte para reducir los salarios de los trabajadores.  Esta situación se da hoy con mayor frecuencia en las economías subdesarrolladas, que en los paises capitalistas centrales.

Es absurdo suponer sin embargo, que los capitalistas de paises subdesarrollados actúan contra de sus propios intereses, abandonando la herramienta principal con que cuentan para aumentar la plusvalía extraída a sus obreros. Esta herramienta es la plusvalía relativa. Ello sin contar, con el hecho que se ven obligados a ello por la competencia, a riesgo de ser barridos del mercado.

Este tipo de formulaciones teóricas está vinculado a cierta tendencia existente en algunos cientistas sociales a menospreciar las potencialidades del capitalismo y la burguesía en los paises subdesarrollados.  Dicha tendencia se manifiesta en diversas formas, una de las cuales consistió precisamente, en Chile, en la interpretación errónea de los fenómenos que sacudieron a la industria manufacturera en los años recientes. Se supone entonces que ellos conducirían, como en efecto aparecía en la superficie, a la destrucción de la misma. 

Por encima de las fluctuaciones y vaivenes transitorios, la ley de la industrialización capitalista se manifestó como tendencia predominante, también en la rama de la industria manufacturera.

Crecimiento Absoluto de la Producción y Empleo en la Industria Transformadora

Para analizar el comportamiento de la industria transformadora, es necesario partir de lo que ha sido su movimiento global, a lo largo del tiempo. En el gráfico siguiente, se presenta la evolución de la producción de la industria manufacturera en Chile, durante los últimos treinta años.

Gráfico Nº 19

La actividad de la industria transformadora ha estado marcada por los ciclos de la economía en general, los que se acentúan en dicha rama.  Luego de la baja evidente de la producción industrial durante la crisis de 1975, recién durante 1981 la producción de esta industria alcanzó el nivel máximo de 1972. En esta serie estadística la producción de 1981 es levemente inferior a la de 1972. En otra, elaborada por SOFOFA[97] , la producción de 1981 supera levemente la alcanzada en 1972.

A partir de la crisis de 1982, que comenzó a manifestarse en la industria transformadora en 1980, dicho nivel de producción se volvió a recuperar hacia 1986, alcanzando a fines de 1988, aproximadamente un nivel 10% superior al de 1972.

Se aprecia así como, luego de atravesar por dos profundas crisis, la industria manufacturera ha superado su máximo histórico y, en el auge cíclico actual, continúa creciendo de tal modo que durante tres años consecutivos, ha superado al de la economía en su conjunto.

          Gráfico Nº 20 (*)

Luego de bajar en el ciclo de 1975, el empleo en la industria transformadora recuperó hacia 1981 los niveles máximos alcanzados en 1972, superándolos incluso levemente.

En la crisis cíclica de 1982, la ocupación volvió a bajar en más de cien mil personas, para recuperarse hacia 1986. En 1988 superó el nivel de 1981 en un 28%, aproximadamente, considerando la serie homogénea 1979-88 elaborada por INE y graficada arriba. (Esta serie es la utilizada por SOFOFA en sus estadísticas de empleo).

Según otra serie de empleo, preparada por la Universidad de Chile, la ocupación en la industria manufacturera pasó de 554 mil trabajadores en Marzo de 1981, máximo del ciclo anterior, a 712 mil ocupados en Marzo de 1988, con un incremento porcentual también del 28%. Según ésta, la ocupación en la industria manufacturera alcanzó a 758 mil trabajadores en Septiembre de 1988.

Es posible concluir, entonces, que la producción y el empleo globales de la industria transformadora, a través de dos profundos ciclos, recuperó en 1981 y 1986, y superó ampliamente en 1988, el nivel máximo alcanzado en 1972.  La rapidez de la recuperación y posterior crecimiento de esta industria después de la última crisis cíclica, es más evidente en la evolución del empleo que en la actividad.

La evolución global del sector desmiente a quienes alguna vez sostuvieron  que la tendencia predominante en la industria manufacturera era al desmantelamiento. Tampoco permite afirmar que el sector haya permanecido estancado, ya que se ha visto sometido a violentas reducciones y expansiones.

La tendencia general de crecimiento que el sector mantuvo hasta 1973, se quebró ese año, y sólo muy recientemente se recuperó la tendencia de crecimiento de largo plazo. Dicho proceso fue condicionado por la apertura de la economía al comercio internacional a partir de 1975. Al eliminarse el proteccionismo con que operaba la industria transformadora, se produjo un cambio de precios relativos, en los sectores transables y no transables de la economía que, aún cuando afectó a sólo algunas ramas de la industria transformadora y benefició a otras, parece haber repercutido negativamente hasta fecha reciente en el conjunto del sector.

Dicho fenómeno afectó principalmente a la pequeña producción, que las estadísticas asimilan a las empresas capitalistas propiamente tales, y a las empresas de cooperación simple y manufactura, al interior de la industria transformadora. Esto estimuló, sin embargo, el desarrollo acelerado de la gran industria mecanizada, en prácticamente todas las ramas de la industria transformadora, y particularmente en aquellas con mayores ventajas comparativas (*).

Desarrollo de la Gran Industria Maquinizada en la Industria Transformadora

No parece acertado, entonces, hablar de "desindustrialización", o de un "desmantelamiento" de la industria transformadora en general, aún cuando estos conceptos podrían aplicarse a determinadas ramas.

Tampoco ha disminuido en este sector el número de obreros, aún cuando el empleo ha sufrido violentas fluctuaciones, y sólo recientemente ha aumentado.

Se podrá argumentar que durante largos años el crecimiento de la producción y el empleo fue nulo, y eso es efectivo. Sin embargo, ello se dio sobre el trasfondo de un fuerte desarrollo de la gran industria capitalista, al interior la industria transformadora.

La Industrialización Capitalista

Antes de pasar al análisis estadístico, cabe recordar algunas cuestiones teóricas, referentes al proceso de industrialización capitalista.

Dicho proceso, como se ha dicho, es consecuencia de la acción de la ley de plusvalía relativa. Es decir, la razón del paso de formas inferiores de organización capitalista, como la cooperación simple y la manufactura, a formas superiores como la gran industria maquinizada, se debe a la necesidad capitalista de aumentar la productividad del trabajo.

Las fases clásicas por las que atraviesa el proceso de industrialización son tres: cooperación simple, manufactura y gran industria maquinizada.

La cooperación simple, primer nivel de la producción capitalista se diferencia de la pequeña producción mercantil en cuanto al proceso de trabajo, exceptuando el hecho de que el mismo lo realizan muchos trabajadores reunidos. Este sólo hecho, como señala Marx, potencia la fuerza colectiva, permite realizar tareas que serían imposibles para trabajadores aislados, y aumenta la productividad del trabajo. Una cadena de trabajadores puede transportar cargas de manera más rápida que trabajadores individuales trabajando por separado.

La cooperación simple capitalista se realiza bajo el mando del capital, que es capaz de reunir a numerosos productores independientes y proporcionarles los medios de producción y subsistencia de los cuales han sido previamente expropiados. En el trabajo agrícola, aún en la agricultura capitalista, es muy común encontrar este tipo de organización como forma predominante.

Toda la producción capitalista, por otra parte, se efectúa en cooperación y, en este sentido, la cooperación es la forma general de la producción capitalista.  En la manufactura capitalista la cooperación se hace más compleja, al introducirse la división del trabajo. De esta manera, los artesanos reunidos por el capitalista ya no tienen que ver con todas las etapas del proceso, sino con aspectos parciales del mismo, en los que se especializan.

En el caso de Chile, ramas enteras como la construcción, por ejemplo, han operado durante largos años como producción capitalista manufacturera. El predominio de esta forma de organización explica particularidades de estas ramas, como el tarifado nacional de los trabajadores de la construcción, forma que mantiene rasgos de la organización de los antiguos artesanos. Es sabido que en la construcción las especialidades dan origen a familias de "maestros" enfierradores o soldadores. Es frecuente, asimismo, que los trabajadores de la construcción llamen "gremio" a su organización.

Si alguna razón justifica el apellido de "manufacturera" que recibe en Chile la industria transformadora, ella es el amplio predominio de la manufactura capitalista en esta rama.  En Chile numerosas industrias son propiamente manufacturas, como por ejemplo muchas fábricas de vestuario, calzado, talleres mecánicos y algunas maestranzas.  A esta categoría, en sus niveles inferiores, pertenecían también,  por ejemplo, las industrias electrónicas y otras armadurías de la zona norte que en algún momento fueron desmanteladas.

La gran industria maquinizada capitalista, su forma superior de organización, se caracteriza porque la fábrica se transforma, debido precisamente a la maquinización, en un gran autómata, en torno al cual los trabajadores laboran como otras tantas piezas de la misma.

La gran industria maquinizada borra las especialidades de la mayoría de los trabajadores, los homogeniza, mientras requiere, por otra parte, especializar hasta sus grados máximos a otros trabajadores, los que deben adquirir un elevado nivel científico, para dirigir la producción y controlar y desarrollar las máquinas, crecientemente complejas.

En nuestro país tienen el carácter de gran industria maquinizada, desde hace largos años, la gran minería del cobre, carbón y salitre, así como la industria pesada, el acero, la celulosa y el papel o la generación de energía eléctrica. También tienen este carácter los grandes medios de transporte y comunicaciones.

Si bien en el desarrollo histórico del capitalismo se pueden distinguir épocas en que predomina una u otra forma de organización, el desarrollo de la producción capitalista de la cooperación simple a la manufactura y de allí a la gran industria maquinizada, es un proceso que se desarrolla continuamente, en ramas o regiones atrasadas, pero también en las ramas nuevas, recién nacidas, aún en los paises capitalistas más avanzados.

Ultimamente, en Chile, el proceso de industrialización capitalista, entendido de esta manera, se ha generalizado en las más diversas ramas y actividades.

En la construcción, por ejemplo, se han introducido máquinas como las enfierradoras, o moldajes metálicos, etc, que están transformando la rama, haciéndola avanzar en su proceso de industrialización capitalista. Lo mismo ha ocurrido en la generalidad de las ramas.

Tal vez el proceso más significativo de industrialización es el que se da en la agricultura. Es así que los parronales, por ejemplo, manejados por sistemas centralizados de riego por goteo, se acercan ya a formas de organización propias de la gran industria maquinizada.

La consecuencia social del proceso de industrialización capitalista es muy profunda, y dice relación con la clase obrera. En efecto, el paso de las formas inferiores de organización capitalista a las superiores va acompañada del sometimiento cada vez mayor de la clase obrera al capital, que se hace completo sólo al alcanzar la producción capitalista el nivel de gran industria maquinizada. Esta forma de organización del trabajo, en que la fábrica se transforma en un gran autómata al cual quedan completamente sometidos los obreros, es "la forma de organización del trabajo adecuada al modo de capitalista de producción".

Es así que el paso de la cooperación simple a la manufactura, y de ésta a la gran industria maquinizada, lejos de ser exclusivamente un problema técnico, que también lo es, constituye una transformación de las relaciones de producción capitalistas, que afecta a capitalistas y obreros.

En relación a la clase obrera, el proceso descrito se traduce, como se ha dicho, en una suerte de proletarización del proletariado, al aumentar su grado de sometimiento al capital. Lo anterior de ninguna manera puede interpretarse en el sentido de no valorar en toda su dimensión al proletariado que trabaja en cooperación simple o manufactura. Ciertamente dichos trabajadores forman parte del proletariado plenamente, y sus condiciones de vida son muchas veces peores que la del proletariado de la gran industria maquinizada.

Con todo, parece importante subrayar la importancia decisiva del proletariado de la gran industria maquinizada. Esta capa del proletariado, aunque muchas veces tenga niveles salariales superiores, es también la que está sometida a una tasa de explotación mayor, considerando la productividad de su trabajo. Precisamente en razón de su importancia, el gran capital, y particularmente el imperialismo orientan su trabajo de manera principal hacia éste sector del proletariado, con la finalidad de separarlo del resto de la clase obrera. Por la misma razón, dicho sector está siempre en el centro de las preocupaciones de las fuerzas que se proponen el cambio revolucionario de la sociedad.

Industrialización capitalista de la industria manufacturera

El proceso de industrialización capitalista descrito ha sido muy significativo en la industria manufacturera en los años recientes, como se demostrará a continuación. Ello a pesar de los profundos y dolorosos cambios que han tenido lugar en esta rama, o más bien precisamente debido a ellos.

Para analizar las tendencias de este desarrollo, se considerarán los datos de las encuestas y censos industriales, ordenados por tramos de tamaño.

En el gráfico siguiente  se analiza el comportamiento de la producción, medida por el valor agregado, en los diferentes tramos de tamaño de empresas industriales.

El valor agregado se calcula restando de la producción vendida el valor total de los insumos, materias primas, equipos, etc., que la empresa debió adquirir para producir.

Desde otro ángulo, el valor agregado corresponde aproximadamente al valor (*) creado por los trabajadores de dicha empresa, parte del cual vuelve a ellos en forma de salarios, mientras otra parte toma la forma de ganancia de la empresa, interés pagado a los bancos, etc.

Gráfico Nº 21     

En el gráfico se aprecia que pierden importancia productiva relativa las empresas pequeñas, de menos de 100 personas y las medianas, entre 200 y 500 personas. Mantiene su peso relativo el tramo entre 100 y 200 personas.

En el otro extremo, también se aprecia una pérdida en el peso relativo de las empresas de más de 1000 personas.

El mayor incremento de importancia productiva se produce, sin embargo, en las empresas de 500 a 1000 personas, las que incrementan su participación en el valor agregado desde menos de un 20%, en 1967, a cerca de un 40%, en 1983, es decir, duplican su importancia.

Si se consideran las empresas de 500 y más personas, la participación en el valor agregado de las grandes industrias en su conjunto aumenta del 30%, en 1967, a cerca del 45%, en 1983, situación que se describe en el gráfico siguiente:

Gráfico Nº 22

Lo contrario ocurre con las empresas de menos de 100 personas, como se muestra en el gráfico siguiente:

Gráfico Nº 23                              

Se aprecia pues, un fenómeno de reestructuración al interior de la gran industria, en virtud del cual, en general, las empresas de más de 1000 personas reducen su tamaño, cambiando muchas de ellas al tramo inferior, pero a la vez aumentando su producción.

Lo decisivo, sin embargo, es que mientras la participación de las pequeñas empresas disminuye, ésta aumenta en la empresas mayores, en el valor agregado por la industria transformadora. Esta tendencia se acentúa con la crisis de 1980.

En otras palabras, sobre la base de una producción máxima similar a la de 1972, se ha producido al interior de la industria transformadora un fuerte desarrollo relativo, que alcanza al 50% entre 1967 y 1983, de los tramos donde predomina con certeza la gran industria capitalista

Dicho desarrollo se ha producido a expensas de tramos donde tienen un gran peso otras empresas industriales que en verdad son talleres artesanales, o empresas en que predomina la cooperación simple o la manufactura.

Es decir, el desarrollo del capitalismo en la industria transformadora, si bien ha ocasionado incluso el cierre de algunas grandes industrias, y ha obligado a muchas de ellas a disminuir el número de sus trabajadores, ha significado que este segmento en su conjunto, propiamente la gran industria capitalista transformadora, haya crecido en un 50%. Lo contrario ha ocurrido con la pequeña producción y los talleres de cooperación simple y manufactura, en la industria transformadora, los que se han reducido.

Otra estadística que apunta en la misma dirección es la de consumo de energía eléctrica. Este es un indicador importante del grado de maquinización. Dicha estadística se presenta en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 24

Se puede observar que el aumento de la maquinización, medido por este indicador, es un fenómeno general que abarca todos los tramos de tamaño. Sin embargo, este aumento es muy importante en los tramos medios y superiores, lo que se aprecia en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 25

Se puede apreciar que en la gran industria el consumo de energía eléctrica se ha más que cuadruplicado en el período considerado, siendo muy importante el incremento durante la crisis de 1982.

Ciertamente incide sobre este índice la simple reducción de personal, pero ello no explica sino una parte pequeña del incremento, lo principal del cual se debe a la mecanización que ha tenido lugar.

El desarrollo acelerado de la gran industria maquinizada capitalista, al interior de la industria transformadora, necesariamente se debe traducir en un aumento de la productividad del trabajo.

Como se sabe, la productividad del trabajo consiste, en términos estrictos, en la capacidad de producir  valores de uso por unidad de tiempo. Esto, en término de valor, significa la capacidad de transferir capital constante, materias primas, etc., a los productos, en una jornada de trabajo.

Una forma de medir la capacidad productiva del trabajo, consiste en estimar el valor total del producto, por obrero. Dicho valor total incluye, como es lógico, no sólo el valor agregado al mismo por cada obrero, el que tiende ser más o menos constante, sino el valor transferido al mismo desde las materias primas, etc., el que aumenta a medida que aumentan las unidades producidas por cada obrero, como consecuencia de la maquinización.

Estas estadísticas se presentan en el gráfico siguiente, calculadas a partir de los censos de 1967 y 1979 para el sector de la industria transformadora, corrigiendo los precios por el deflactor implícito del PGB  :

Gráfico Nº 26

Esto señala una tendencia al aumento en la productividad del trabajo, que es particularmente fuerte, del orden de 80%, en las empresas de más de 500 personas.

La gran industria, entonces, lejos de haberse "desmantelado",  ha desarrollado fuertemente su capacidad productiva.

Aumento en la Tasa de Explotación

El objetivo perseguido por el capitalismo mediante el desarrollo de la gran industria maquinizada es, como se ha dicho, la producción de plusvalía relativa mediante el incremento de la tasa de explotación, es decir, de la proporción entre el tiempo de trabajo excedente y el tiempo de trabajo necesario.

Confirmando lo anterior, el incremento de la tasa de explotación de los obreros, complemento inseparable del desarrollo de la gran industria, ha sido extremadamente fuerte, en los años del fascismo, en Chile.

Se ha estimado la tasa de explotación a partir del valor agregado y los salarios, dividiendo la diferencia entre el valor agregado y los salarios, es decir la ganancia, por los salarios.

Este estimador está sesgado, por una parte, puesto que la ganancia no es igual a la plusvalía producida, existiendo una tendencia a que sea superior a ésta en las industrias con composición orgánica del capital superior a la media, e inferior en las demás. A lo anterior hay que agregar el efecto de los precios de monopolio. Ambos factores tienden a sobrestimar la tasa de explotación en las industrias grandes.

Por otra parte, puesto que sólo los trabajadores directamente productivos producen todo el valor, y por lo tanto toda la plusvalía, un cálculo más preciso debería considerar sólo los salarios de estos trabajadores. Como se han considerado, en cambio, los salarios de todos los trabajadores, el estimador utilizado tiende a ser menor que la tasa de explotación real. Con todo, es indicador utilizado puede ilustrar aproximadamente la evolución de la tasa de explotación.

Estas estadísticas se presentan en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 27

 

Se puede apreciar en el gráfico anterior, así como en el siguiente, que existe un fuerte aumento, del orden de un 70%, en la tasa de explotación en la industria transformadora en su conjunto.

Este aumento se debe,  sin embargo, principalmente al fuerte incremento de la tasa de explotación en los tramos donde predomina y se ha desarrollado la gran industria maquinizada. En el hecho, la tasa de explotación aparece disminuyendo en los tramos inferiores de la industria transformadora, mientras que en las empresas de más de 500 trabajadores, crece 3.75 veces.

La crisis de 1982 es muy importante, también, a este respecto.

Si la medición se efectuara en 1988, es probable que la tasa de explotación se haya incrementado nuevamente en forma espectacular, considerando el aumento en las utilidades de las empresas, y la disminución y luego estancamiento de los salarios, que han tenido lugar desde 1983.

Gráfico Nº 28

Ciertamente inciden en el aumento de la tasa de explotación los métodos específicos de producción de plusvalía absoluta, aumento de la duración y la intensidad de la jornada de trabajo, salarios por bajo el valor de la fuerza de trabajo, etc.

En este sentido tienen algún asidero las opiniones de quienes atribuyen a estos factores el aumento de la tasa de explotación, así como el aumento de productividad experimentados en la industria manufacturera.

Sin embargo, estos factores afectan a toda la industria transformadora por igual, cuando no en mayor medida en las industrias menores.

Se ha visto, en cambio, que el incremento verdaderamente importante de la tasa de explotación se da en los tramos superiores, lo que demuestra que es en realidad el desarrollo de la gran industria maquinizada lo que explica este incremento.

El análisis estadístico efectuado, que demuestra el acelerado desarrollo de la gran industria capitalista en la industria transformadora, durante los años del fascismo, no hace sino confirmar la experiencia práctica de miles de obreros y profesionales que trabajan en la industria chilena.

Ellos han podido apreciar, a veces mejor que muchos economistas,  como durante estos años se ha producido una transformación sustantiva del aparato industrial, caracterizada por importantes cambios en el proceso productivo.

Se ha llevado a cabo una renovación completa de la maquinaria utilizada, incorporándose incesantemente la última tecnología mundial, que multiplica en varias veces la productividad por persona.

La computación se ha incorporado masivamente a los procesos productivos.

Se aprecia también un fuerte incremento en la incorporación de controles automáticos, que acompañan cada vez más a la nueva maquinaria que reemplaza a la antigua.

Junto con ello, se han llevado a cabo importante mejoras en el diseño y calidad de los productos, así como fuertes reducciones en el valor unitario de los mismos.

En la producción, se han incorporado en forma creciente al obrero colectivo profesionales altamente calificados que, mediante la operación de computadoras y otros medios, planifican la producción. Por otra parte se ha acentuado la diferenciación entre los distintos miembros de este obrero colectivo.

Se ha producido, en síntesis, un importante desarrollo de las fuerzas productivas, con un aumento en la socialización del trabajo. Todo esto ha ocasionado "el más radical cambio en las relaciones de producción", en la industria transformadora.

Las dos crisis que ha atravesado la economía en estos años, han ocasionado una fuerte contracción en la cantidad de personas empleadas, seguidas de una gradual recuperación en el empleo, seguida luego de un rápido crecimiento del mismo.

Se ha producido una agudización de todos los "aspectos sombríos" del capitalismo :

Las nuevas máquinas, que ahorran trabajo humano, han servido, en manos de los capitalistas, para prolongar la jornada de trabajo hasta límites inconcebibles, así como para aumentar brutalmente la intensidad del mismo. Las condiciones ambientales del trabajo se han deteriorado. Se ha intensificado la subordinación completa del trabajo al capital, y ha crecido el fantasma de la cesantía.

Ha tenido lugar en la industria transformadora, así como en la producción en general, durante los años del fascismo, un proceso de desarrollo de la gran industria capitalista. Durante varios años, sin embargo, no se manifestó en la superficie sino como su contrario, es decir, como desmantelamiento y destrucción de la industria.

Ello condujo a que en la percepción de muchas personas el proceso de desarrollo de la industria no se reflejara sino como lo que aparecía, es decir, como destrucción de la misma. Ello en forma generalizada, y no sólo entre los economistas, sino también, por ejemplo, entre muchos obreros que perdieron su trabajo, y no pocos industriales que vieron quebrar su empresa.

En el caso de los economistas, muchos de ellos fueron confundidos por las estadísticas globales, las que, especialmente si se observaban en forma estática, sin percibir, por ejemplo, su fuerte oscilación cíclica, indicaban también un fenómeno de estancamiento de la industria manufacturera.

Muchos economistas confundieron así lo que era un momento de un proceso de desarrollo, la reducción del empleo y la actividad industrial durante las crisis, por ejemplo, con la tendencia de dicho movimiento.

El error metodológico principal de, sin embargo, consistía en que los economistas no se detuvieron a apreciar el desarrollo de las relaciones de producción que estaba teniendo lugar al interior de la industria, independientemente de su reducción o crecimiento, quedándose en cambio en las estadísticas que medían esto último.

Al respecto dice Lenin  "……precisamente el paso de la manufactura a la fábrica tiene una importancia particularmente grande en el desarrollo del capitalismo. Quien confunda estas dos fases se priva de la posibilidad de comprender el papel transformador y progresista del capitalismo. Precisamente este error es el que cometen nuestros economistas populistas, quienes, según hemos visto, identifican ingenuamente el capitalismo en general con la industria"fabril "……es risible reducir la cuestión del desarrollo de la gran industria maquinizada a la sola estadística fabril. Esto no es únicamente una cuestión de estadística, sino de las formas y fases por las que pasa el desarrollo del capitalismo en un país concreto. Unicamente después de haber aclarado la esencia de esas formas y sus particularidades distintivas tiene sentido ilustrar el desarrollo de una u otra forma mediante datos estadísticos estudiados debidamente"([98]).

Los errores metodológicos anotados no fueron cometidos por casualidad, sin embargo, en algunos casos. En efecto, las estadísticas que apuntaban hacia la destrucción de la industria manufacturera, y sobre todo a la reducción de la clase obrera industrial, fueron exhibidas una y otra vez como pruebas contundentes de las teorías que anunciaban la pérdida de importancia social y política del proletariado en general.

No es fácil comprender, sin embargo, porque otros economistas, que ciertamente no adherían a las teorías señaladas, cometieron también, durante largo tiempo, los mismos errores metodológicos. Entre estos últimos se incluye ciertamente el autor de este trabajo, que durante años compartió las tesis de reducción de la industria y la producción en general como consecuencia de la aplicación del modelo económico de la dictadura.

En parte importante ello puede explicarse por el desconocimiento existente acerca de las leyes generales del modo de producción capitalista. Precisamente este factor constituye una de las motivaciones para escribir el presente trabajo, en la esperanza que el mismo pueda ayudar a difundir el conocimiento de estas leyes en nuestro país.

En los errores señalados no dejaron de ejercer su influencia diversas teorías económicas que tendían a subestimar las potencialidades de desarrollo del capitalismo en paises subdesarrollados, y que fueron muy difundidas en Chile durante la década de 1960 y principios de los 70.

No es ajena a la reiteración de errores como los descritos, sin embargo, la persistencia en algunos medios de cierta tendencia al menosprecio de la burguesía de estos paises, a la cual se negaba en cierto grado el carácter de tal, al suponer que no presentaba entre sus rasgos aquello que es esencial a la burguesía en general : el desarrollar la producción de plusvalía absoluta y relativa.

Cabe señalar, finalmente, que durante la polémica de los años recientes en torno al tema, aquellas posiciones, al principio muy débiles, que percibieron en forma relativamente más temprana que otros el proceso de desarrollo capitalista en curso, lo hicieron muchas veces, sin embargo, de manera unilateral. Es así que, mientras unos afirmaban que existía destrucción de la industria, por ejemplo, los otros afirmaban lo contrario, que ésta se desarrollaba, apoyándose cada opinión en estadísticas y razones teóricas que subrayaban uno u otro aspecto del asunto.

Como se ha visto acá, en realidad el proceso de destrucción existió, fue enteramente real, sólo que constituía un momento del proceso que en definitiva marchaba en la dirección opuesta, que era la que subrayaba la teoría.

El planteamiento unilateral de la posición que con el tiempo se ha demostrado más acertada, ciertamente no contribuyó a un convencimiento rápido de quienes sustentaban la posición contraria. Es cierto, por otra parte, que ello siempre ocurre en polémicas científicas y de otro tipo, y lo nuevo siempre nace en forma más o menos unilateral, pero no por ello deja de ser importante recoger la experiencia que surge de la polémica vivida.

Por ejemplo en relación al efecto que tiene la industrialización capitalista sobre la "proletarización" del proletariado, es decir el incremento de su grado de sumisión al capital, acá se ha destacado su aspecto principal, la tendencia predominante, que ciertamente consiste en que la masa proletaria acentúa sus rasgos de tal a medida que la gran industria se desarrolla y generaliza, a costa de formas capitalistas más simples.

Antes se ha llamado la atención, también, acerca de la importancia del paso de los asalariados de talleres en que predomina la pequeña producción mercantil, a la producción capitalista propiamente tal, para el desarrollo de la clase obrera. En las estadística de la "industria manufacturera" se ha visto que alrededor de un 20% de los asalariados que trabajan en establecimientos de menos de 10 trabajadores se encuentran, desde este punto de vista, en la antesala de la clase obrera, sin pertenecer aún plenamente a ella.

Efectivamente, la tendencia es que los talleres que sobrevivan se transformen en empresas capitalistas, y que éstas a su vez pasen de formas inferiores a formas superiores de organización, hasta culminar en la gran industria maquinizada. Ello implica que los asalariados de talleres, en parte pequeños productores y en parte obreros, se transforman definitivamente en proletarios y van acentuando su carácter de tales a medida que se hace más compleja su forma de producir, y por lo tanto mayor su sumisión al capital. Por su parte, los propietarios de los talleres que sobreviven, en parte maestros artesanos y en parte capitalistas, se transforman en capitalistas propiamente tales, y los muy pocos que vuelvan a sobrevivir se desarrollan hasta convertirse grandes industriales.

Aunque todo ello sea cierto, sin embargo, y se imponga como tendencia, de allí no puede inferirse, de manera alguna, que el proceso se desarrolle siempre en esa dirección. Por el contrario, en Chile se ha vivido masivamente un proceso en dirección contraria, durante algunos años.

Nadie podría dudar, por ejemplo, que el carácter proletario de los trabajadores de industrias con más de 1.000 trabajadores, por ejemplo, es más acentuado que el de aquellos que trabajan en empresas menores. Nadie podría argumentar que el carácter proletario de un obrero del salitre, por ejemplo, que ha estado absolutamente sometido al capital, por generaciones, hasta el punto que su vivienda, que está ubicada en medio del desierto, le pertenece a la empresa, es más acentuado que el de un maestro carpintero de la construcción, por ejemplo, que siempre tiene la alternativa, y en parte los medios de producción, para desarrollar su oficio en forma independiente. Ello desde el punto de vista económico, naturalmente, referido a grandes masas, no a individuos, y sin que implique valoración de unos u otros grupos.

Sin embargo, como se ha visto, el desarrollo de la maquinización y nuevas formas de organización del trabajo fue más acentuado precisamente en las industrias mayores y, durante algunos años, se redujo el número y la proporción de los obreros que allí trabajaban.

En la industria del salitre, por ejemplo, los trabajadores bajaron de más de quince mil a menos de cinco mil, en pocos años, mientras la producción en definitiva aumentó. Lo mismo ocurrió en forma generalizada en la gran industria, destacándose casos como las textiles, en que tres grandes industrias se fusionaron en una sola, que con menos de la mitad de los trabajadores produce más que el conjunto de las anteriores.

Los trabajadores que fueron así "repelidos por las máquinas"  terminaron trabajando en empresas capitalistas menores, muchos de ellos "por su cuenta" , o en talleres no propiamente capitalistas o, durante varios años, simplemente cesantes. Desde el punto de vista de su ocupación - y sólo desde éste punto de vista- el carácter proletario de estas amplias masas aparece entonces reduciéndose, durante un período más o menos prolongado.

Al mismo tiempo, sin embargo, los trabajadores que permanecieron trabajando en las industrias reestructuradas aumentaron su grado de sumisión al capital, su grado de explotación, etc., en forma apreciable. El proceso de reestructuración fue general, además, y por lo tanto la mayor parte de la masa obrera que permaneció ocupada aumentó su grado de sumisión al capital, aún cuando trabajara en establecimientos ubicados en tramos de menos personas.

Una vez culminado el proceso de reestructuración industrial, y en consonancia con el alza del movimiento cíclico de la economía en general, el empleo industrial vuelve a crecer en forma generalizada, en todos los tramos de ocupación. De esta manera, ya no se trata de "menos obreros más proletarizados", como en un primer momento, sino de "más obreros más proletarizados", en la actualidad.

Junto al proceso anterior, que se dio con mayor nitidez en la industria manufacturera, minería y otros sectores donde ya predominaba la gran industria maquinizada, centenares de miles de trabajadores se incorporaban a las primeras fases de la producción capitalista, la cooperación simple, por ejemplo en el campo.

En la cosecha de uva en la zona de Copiapó, por ejemplo, se emplea a decenas de miles de obreros, y no son pocas las empresas agrícolas que, durante esos períodos, emplean a cuatro o cinco mil trabajadores, es decir, lo mismo que la industria del salitre actual. En la zona de San Felipe, en la época de cosecha de fruta, sólo en los "packings" trabajan más de veinte mil obreros, en su mayoría mujeres : casi  tantos como en la gran minería del cobre.

En todas estas nuevas industrias, asimismo, inevitablemente se desarrolla la tendencia al paso de formas inferiores a formas superiores de organización, es decir, se verifica el proceso de industrialización capitalista.

De esta manera, la ley se impone, pero no en una forma linea, simple, sino cíclica, compleja, en forma de avances y retrocesos sucesivos.

Ley General de la Acumulación Capitalista

Son válidas también en nuestro país las leyes que rigen la acumulación capitalista. La reproducción ampliada del capital, como fuerza productiva y como relación de producción, constituye un rasgo esencial del capitalismo. El desarrollo capitalista es sinónimo de reproducción ampliada capitalista.

En el curso de la reproducción ampliada capitalista, en forma de una sucesión cíclica de períodos de crisis, depresión, crecimiento y auge, crece la riqueza, aumenta la clase obrera en general, y los obreros productivos en particular, se produce concentración y centralización del capital, desvalorización y destrucción de éste, se incrementa su composición orgánica y se verifica un  progreso técnico acelerado, se produce atracción y repulsión de los obreros por las máquinas y  crecimiento del ejército industrial de reserva : rige en definitiva  la ley general de la acumulación capitalista.

"Ningún período de la sociedad moderna ofrece un campo tan adecuado para el estudio de la acumulación capitalista como estos últimos veinte años"([99]).

Estas palabras de Carlos Marx, escritas hace más de 120 años , mantienen hoy, en el Chile de 1988, una vigencia extraordinaria. Puede confirmarse que en estos años, como en los períodos de crisis sociales en general, las diversas leyes que rigen el desarrollo social se han expresado en la superficie en forma bastante directa, mucho más que en los períodos de desarrollo "pacífico". Esta aseveración, que es válida para las leyes del desarrollo social en general, es aplicable también a las leyes del desarrollo económico.

En este sentido bien puede afirmarse que, durante estos años, el pueblo chileno ha recibido una lección multitudinaria de economía política, durante la cual la esencia de las leyes del desarrollo económico se han puesto en evidencia ante millones de personas. Dando un nuevo mentís a sus apologistas, el capitalismo se ha mostrado descarnadamente ante millones de chilenos como lo que es, un régimen económico que revoluciona las fuerzas productivas, pero que al mismo tiempo atenta contra el bienestar de la mayoría, y agudiza las contradicciones de todo orden, en el seno de la sociedad, y en la relación de esta con la naturaleza.

En lo que sigue se pretende ilustrar como se ha manifestado en nuestro país, directamente y de manera dramática, la más cuestionada de las leyes generales del desarrollo capitalista: la ley general de la acumulación capitalista.

Este descubrimiento científico de la economía política marxista ha sido sometido al más despiadado ataque por parte de los economistas burgueses. Ya Bernstein, uno de los padres del revisionismo, hace casi cien años afirmaba que de esta ley no había dejado "piedra sobre piedra".

La ley general de la acumulación, ley descubierta por Marx, junto a aquella que establece la necesidad de la dictadura del proletariado para transitar al socialismo, son verdaderas piedras de toque de esta doctrina, y una adecuada comprensión de las mismas parece importante.

Considerando los objetivos de este trabajo se ha estimado conveniente dar a este tema un tratamiento teórico y estadístico relativamente detallado. La verificación de la acción de esta ley es, además, consecuencia y prueba del acelerado proceso de desarrollo del capitalismo en Chile en el último  período.

Confiamos en no cansar al lector con las numerosas citas que se insertan en el texto. En verdad ha parecido al autor que difícilmente pueden escogerse palabras mejores que las del propio Marx, y otros clásicos, para describir diversos aspectos que acá se tratan.

Desempleo y Población

"La sociedad chilena estaba acostumbrada a tasas de desempleo moderadas, como las del período 1960-1970, que ascendía al 6.4 por ciento de la fuerza de trabajo…[ y entre 1970 y 1973 dicha tasa bajó al 4%, habría que agregar]…. Entre 1974 y 1987, dicha tasa - incluyendo en ella los adscritos a los programas de emergencia del gobierno - saltó en promedio al 20%; vale decir, se ha más que duplicado el registro histórico sobre la materia. En ciertos años, como en 1983, incluso uno de cada tres trabajadores carecía de empleo. "    ( los comentarios entre [… ] son nuestros) ([100]).

Este fenómeno se aprecia en el gráfico siguiente, en el que se presenta la evolución del desempleo a nivel del país durante los últimos años. A partir de 1975 se han agregado a los desempleados los inscritos en los programas de "ocupación" del gobierno, PEM y POJH.                                   

Gráfico Nº 29             

Como se puede apreciar en el gráfico, con la salvedad del período del Gobierno Popular, el desempleo ha crecido fuertemente en el país en el último período.

Se ha verificado en Chile la "producción progresiva de una superpoblación relativa o ejército industrial de reserva ". ([101]) (*).

Una de las cuestiones necesarias de establecer, al iniciar este análisis, se refiere a la relación entre el desempleo y el incremento de la población. Ello porque una de las argumentaciones tradicionales de los economistas burgueses, desde tiempos de Malthus y anteriores, ha sido que el incremento de la masa de desocupados, así como la miseria de las grandes masas, que acompañan a la acumulación capitalista, serían consecuencias de la acción de una pretendida "ley natural" de población.

En Chile, la tasa de crecimiento de la población ha sido constantemente decreciente, en los últimos años, como se puede apreciar en el cuadro siguiente :

 

       Cuadro Nº 8

Chile : Tasas de Crecimiento de la Población

(%)

        Período                   Tasa Anual

1960-1965                    2.12%

1965-1970                    1.88%

1970-1975                    1.77%

1975-1980                    1.72%

1980-1985                    1.69%

1985                                  1.60%

Fuente: Indic. Ec. Sociales 1960-82

Síntesis Estadística1979-85

Bco. Central de Chile.

Si bien la población ha crecido considerablemente, durante los últimos años, el aumento de la desocupación no se debe a que se haya acelerado en Chile, durante estos años, la tasa de crecimiento de la población. Esta tasa, por el contrario, se ha frenado.

Acerca de las causas del desempleo

Es necesario, entonces, buscar las causas del incremento de la desocupación y su secuela de miserias en el movimiento de la acumulación capitalista. Y aquí surge nuevamente la pregunta :

¿Es la "incapacidad de las nuevas estructuras capitalistas", la "tendencia a desmantelar los sectores productivos", la "desindustrialización", en suma ¿es la supuesta falta de acumulación capitalista producto del "modelo económico de chicago" lo que ha provocado el aumento de la cesantía y la miseria durante estos años?

¿ O  éste se debe, por el contrario, a la aceleración del proceso de acumulación capitalista, producto precisamente del "modelo económico …… expresión de los intereses del reducido grupo de empresarios que hoy día controlan gran parte de la actividad económica privada  " ([102]), apoyados en el control absoluto de un estado terrorista ?

La primera concepción, como se ha visto,  está muy difundida en medios de oposición. En último análisis, sin embargo, esta concepción presupone que la acumulación bajo este régimen debería promover un desarrollo "relativamente estable y dinámico", que beneficie a la clase obrera. Si tal fenómeno no se produce, entonces la causa no podría ser otra que la falta de acumulación.

Tal supuesto corresponde, precisamente a la visión "rosada" del capitalismo que difunden sin pausa sus apologetas :

"  La pobreza es un círculo vicioso que se relaciona con la falta de crecimiento del país……A mayor desempleo mayor pobreza; a más bajo nivel de ingresos por persona mayor pobreza; y a mayor desigualdad en la distribución del ingreso, también  mayor pobreza……sólo el crecimiento es capaz de hacer bajar los índices de miseria, porque el crecimiento produce un aumento en el empleo y una mejor distribución del ingreso……la manera de encarar la pobreza es aumentar la inversión"([103])

La visión crítica expuesta más arriba, que achaca los males de la sociedad capitalista al supuesto mal funcionamiento de ella, se pone de actualidad principalmente en períodos de crisis, cuando los problemas económicos se multiplican.

En épocas de auge, en cambio, cuando la evidencia del crecimiento obliga a todos a reconocer el dinamismo económico del capitalismo, algunos enfoques críticos cambian de orientación, y parecieran atribuir entonces los males de la sociedad a la voluntad de los gobernantes, sus asesores económicos, o de algunos capitalistas.

Esta es la impresión que dejan, por ejemplo, las críticas que se hacen al modelo económico en curso en obras como "Los Silencios de la Revolución", de Eugenio Tironi.

Sin perjuicio de los sesgos con que trata determinados aspectos, como  la evolución de la clase obrera o la "marginalidad", por ejemplo,  los que se critican en el presente trabajo, dicha obra es una brillante" …crónica del lado oscuro …[de la]…verdadera revolución"  que ha tenido lugar en el país, fenómeno respecto del cual el autor reconoce que "…nadie podría negarlo"  , así como que muchos aspectos del cual "…han significado considerable  progreso para el país  " ( los comentarios entre […] son nuestros)[104].

Los "Silencios de la Revolución" salió al paso oportunamente, además, a la descripción descaradamente apologética que hace Joaquín Lavín de dicho proceso en su obra "La Revolución Silenciosa", y no dejó de tener importancia en la derrota que las fuerzas democráticas propinaron a la dictadura fascista en el plebiscito de 1988. En este sentido, es una obra que será considerada siempre con respeto por pueblo chileno.

En su análisis, sin embargo, Tironi se limita a la descripción de los "aspectos sombríos" del modelo, sin entrar a explicar cual es la ligazón económica interna que existe entre el desarrollo capitalista y dichos aspectos sombríos, por otro, ligazón que hace de las "sombras" una consecuencia necesaria de la "revolución".

De allí que el lector que se pregunte cual es la razón por la cual la "revolución silenciosa" produjo los dramáticos efectos que sus apologetas han intentado mantener en el silencio. A esta pregunta no hay respuesta en la obra, como no sean los que se derivan como consecuencia del carácter dictatorial con que fue impuesta. Si no hay ligazón económica entre la "revolución" y sus "silencios", la razón de estos últimos se debe buscar, entonces, en la voluntad de quienes impusieron el modelo de una manera tal que produjo los efectos que por largo tiempo se intentó silenciar.

No sería necesario, por lo tanto, efectuar cambios que afecten la naturaleza del régimen económico que produjo la "revolución", sino sólo reducir los efectos perniciosos del mismo mediante un acto de  voluntad del nuevo gobierno, acto garantizado por el carácter democrático del nuevo régimen político.

Tironi se propone así" integrar el presente y el pasado, el cambio y la continuidad, a ' triunfadores' y a 'perdedores' …[para lo cual es necesario]…poner fin a la pobreza y reducir las desigualdades sociales y, al mismo tiempo,, atreverse a depositar la soberanía en los individuos y la sociedad, confiando en su libertad…bases sobre las que podría nacer un proyecto nacional común, que diera fundamentos éticos a la convivencia y a la cooperación"   ( los comentarios entre [… ] son nuestros)[105]

Desde el punto de vista del marxismo, en cambio, el aumento del ejército industrial de reserva, y la consecuente miseria de la clase obrera, es consecuencia, en general, de la acción de la ley general de la acumulación capitalista, la que determina "la influencia que el incremento del capital ejerce sobre la suerte de la clase obrera"([106]).

" Una ley que, como todas las demás, se ve modificada en su aplicación por una serie de factores que no interesa analizar aquí "  ([107]) , y que por lo tanto no excluye que en determinados períodos, en determinados paises, la acción de estos factores  contrarresten la acción de la ley y así, por ejemplo, puedan verificarse períodos relativamente largos en que el ejército industrial de reserva no aumente significativamente, o en que los salarios reales se mantengan relativamente altos.

En Chile, sin embargo, durante los años del fascismo, como en la historia del desarrollo capitalista en general, estos factores  no han impedido que la ley se exprese con la precisión y nitidez de una orden militar.

En el análisis de la expresión concreta de esta ley en Chile se estudiarán el aumento en la composición orgánica del capital, la concentración y centralización del capital, el aumento y las fluctuaciones del ejército industrial de reserva, los ciclos capitalistas y las crisis, y, las consecuencias de la acción de la ley general de la acumulación, en cuanto "determina una acumulación de miseria equivalente a la acumulación de capital " ([108]).

Ocupación y Salarios

Antes de analizar la influencia de un aumento en la composición orgánica del capital, corresponde metodologicamente estudiar el caso en que la acumulación se produce sin que ésta varíe, o bien el caso más general en que el ritmo de la acumulación supera el ritmo de aumento de la composición orgánica del capital.

En este caso " las necesidades de la acumulación pueden sobrepujar el incremento de la fuerza de trabajo o del número de obreros, la demanda de obreros puede preponderar sobre su oferta, haciendo con ello subir los salarios . Más aún; cuando los supuestos anteriores se mantengan invariables durante cierto tiempo, los salarios tienen necesariamente que subir "([109]).

Marx analiza este caso de la siguiente forma : " Bajo las condiciones de acumulación que hasta aquí venimos dando por supuestas, las más favorables a los obreros, el estado de sumisión de estos al capital reviste formas un poco tolerables……Pero, así como el hecho de que algunos esclavos anduviesen mejor vestidos y mejor alimentados. de que disfrutasen de un trato mejor y de un peculio más abundante, no destruía el régimen de la esclavitud ni hacía desaparecer la explotación del esclavo, el que unos obreros, individualmente, vivan mejor, no suprime tampoco la explotación del obrero asalariado. El hecho de que el trabajo suba de precio por efecto de la acumulación del capital sólo quiere decir que el volumen y el peso de las cadenas de oro que el obrero asalariado se ha forjado ya para sí mismo, pueden tenerle sujeto sin mantenerse tan tirantes "([110]).

Marx recuerda, una vez más, que la finalidad del sistema capitalista consiste en la producción de plusvalía, y que " el aumento del salario sólo supone, en el mejor de los casos, la reducción cuantitativa del trabajo no retribuido……esta reducción no puede rebasar jamás ni alcanzar siquiera el límite a partir del cual supondría una amenaza para el sistema "

Antes de llegar a dicho límite, sin embargo, es inevitable que : " la acumulación se amortigue al subir el precio del trabajo, si esto embota el aguijón de la ganancia. La acumulación disminuye. Pero, al disminuir, desaparece la causa de su disminución, o sea, la desproporción entre el capital y la fuerza de trabajo explotable. Es decir, que el propio mecanismo del proceso de producción capitalista se encarga de vencer los obstáculos pasajeros que él mismo se crea. El precio del trabajo vuelve a descender al nivel que corresponde a las necesidades de explotación del capital, nivel que puede ser inferior, superior o igual al que se reputaba normal antes de producirse la subida de salarios  " (subrayado en el original) ([111]).

Lo anterior pone un límite económico, de carácter cíclico, a la expansión económica capitalista. No es ésta la causa única de los ciclos, en la teoría de Marx, pero sin embargo es una que incide siempre en los mismos. De hecho, un indicador general de la cercanía del momento de crisis cíclica es precisamente el alto índice de ocupación, y nivel de salarios relativamente elevado, que se verifica hacia el final de la etapa de auge.

El movimiento de la tasa de ganancia descrito arriba por Marx, en cambio, si bien no está determinado exclusivamente por el alza o baja de los salarios, efectivamente constituye el instrumento de navegación principal de la economía capitalista. Su oscilación ya sea precipita al sistema en las crisis cíclicas, o pone término a las mismas.

En Chile lo anterior se verifica de manera general, como se puede apreciar en el gráfico siguiente:

Gráfico Nº 30                   

Se aprecia, que tanto el empleo como los salarios reales siguen, en general, las alternativas del ciclo económico, siendo más sensibles al mismo los últimos. En efecto, el movimiento del empleo, y particularmente de los salarios reales, marca los ciclos de 1960, 1965, 1969 1975 y 1982. Se aprecian asimismo en forma nítida los cambios cualitativos que sufre el movimiento de la acumulación en 1971-73, 1974-75 y 1982.

En general, se aprecia el ajuste del movimiento de los salarios reales al movimiento del empleo, que establece la ley general siendo este ajuste es muy preciso, en algunos períodos. Entre 1976 y 1981, por ejemplo, se verifica un crecimiento en paralelo el empleo y los salarios reales.

Los salarios reales, sin embargo, no alcanzan ni siquiera en su mejor momento el nivel de 1970, y menos aún el nivel máximo de 1972, que fue un 27% superior a este último. Posteriormente, el empleo y los salarios descienden violentamente con la crisis de 1982, y los últimos, luego de una pequeña recuperación, vuelven a descender hasta alcanzar, a mediados de 1985, su nivel mínimo, que es alrededor de un 15% inferior a 1981, y un 34% inferior a 1972 . Hacia fines de 1988, el índice de remuneraciones alcanzaba un nivel cercano a 91. Ello se verá en detalle más adelante, al estudiar el efecto de la ley general sobre las condiciones de vida de la clase obrera.

Es necesario precisar que, aún cuando " A grandes rasgos, el movimiento general de los salarios se regula exclusivamente por las expansiones y contracciones del ejército industrial de reserva, que corresponden a las alternativas periódicas del ciclo industrial " (12),  de acuerdo a Marx la evolución del empleo y los salarios reales no está determinada exclusivamente por el mecanismo arriba descrito por él.

Es así, por ejemplo, que el ritmo de recuperación del empleo y los salarios durante 1984 pareciera no obedecer solamente a este mecanismo, sino también a la política económica "expansiva", aplicada entonces por el gobierno (gabinete Jarpa-Escobar), a raíz de la situación política creada por las protestas de 1982.   La posterior recaída de los salarios, en 1985 pareciera obedecer a la política "recesiva" (Buchi), aplicada a raíz de la restricción  impuesta por imposición imperialista del pago de la deuda externa.

El ejemplo anterior refleja en un plano, el de la política, el hecho planteado por el mismo Marx, que el nivel general de salarios depende, además de factores puramente económicos, de la correlación de fuerzasque se da entre proletariado y la burguesía.

Dicha correlación de fuerzas, que se expresa también el plano de la lucha reivindicativa, aún cuando actúa en los marcos de la determinación económica, es la que en definitiva fija las proporciones en que capitalistas y obreros se distribuyen el valor creado por estos últimos.

La teoría económica neoclásica afirma  que las remuneraciones están determinadas por la productividad del trabajo.

Esta tesis, como muchas otras de la teoría económica neoclásica, describe acertadamente la apariencia de un fenómeno, pero distorsiona su esencia. Por lo mismo, es acertada hasta cierto punto, pero en el fondo es falsa.

Lo que ocurre con las remuneraciones, al igual que con muchos otros fenómenos, es que su apariencia no sólo no coincide con su esencia, sino que es opuesta a ella.

Es como el fenómeno del día y la noche. En apariencia el sol gira alrededor de la tierra, y la humanidad vivió convencida que, por lo tanto, la tierra ocupaba el centro del universo hasta que Galileo, entre otros, descubrió la esencia del fenómeno.

Las remuneraciones aparecen  como el precio del trabajo. Su esencia, sin embargo, es que corresponden al precio de la fuerza de trabajo. La diferencia entre ambos conceptos contiene todo el secreto de la economía política.

En efecto, el trabajador vende al capitalista su capacidad de trabajar , no su trabajo, a cambio de un salario.

El capitalista, en cambio, se queda con todo el trabajo realizado, que es la fuente única del valor agregado en el proceso productivo. Parte del valor creado por el trabajo vuelve al trabajador como salario. El resto da origen a las diferentes formas de ganancia del capital y renta de la tierra.

Siempre, entonces, la "productividad" del trabajador excede, y con creces, al salario que éste recibe. La diferencia no pagada, es lo que se denomina llamada plusvalía.

Naturalmente, hablamos de empresas capitalistas, es decir, aquellas que emplean masivamente trabajadores asalariados.

¿ Que relación existe entre los salarios y los precios? Aparentemente mucha. Así se le aparece  a los capitalistas, para quienes los salarios son un componente más del costo, y si suben los salarios entonces suben los precios.

La teoría económica neoclásica, que suele elevar a nivel de verdades científicas las cosas tal como se le aparecen a los capitalistas en sus cabezas, se apresura a establecer una relación de causa efecto entre remuneraciones e inflación, y amenaza con la "espiral de remuneraciones-precios" frente a cualquier alza de remuneraciones.

Nuevamente, sin embargo, la apariencia de las cosas contradice su esencia.

El precio de los productos depende, en última instancia, del trabajo que tienen incorporado, y no del salario que reciben los trabajadores. Y es el mercado mundial, en la mayoría de los casos, el que fija el trabajo socialmente útil que, a su vez,  determina el precio de los productos.

Porque, en una economía abierta como la chilena, ¿que efecto tendría un alza de salarios de los temporeros sobre los precios de la fruta en el mercado norteamericano, por ejemplo? Absolutamente ninguno. Lo mismo puede decirse en relación a los productos que compiten con importaciones : su precio no depende para nada  del nivel interno de remuneraciones.

Es cierto que en los productos no transables, es decir aquellos que no se importan ni se exportan, pueden ser objeto de ciertas presiones alcistas si suben las remuneraciones, pero ello es relativo, puesto que no sólo los obreros compran.

Por supuesto que otro sería el cuadro si parte importante de los aumentos de remuneraciones se traducen un aumento del déficit fiscal, por ejemplo, pero aquí la fuente de una eventual inflación es el déficit, y no el alza de remuneraciones; y el asunto es encontrar fuentes de financiamiento -que las hay- para subir las remuneraciones, en lugar de intentar evitar su alza.

¿De que depende, entonces, el salario?  Está determinados por el valor de la fuerza de trabajo, es decir, el valor de lo que necesitan los trabajadores para vivir dignamente con sus familias, pero dependen también de la fuerza relativa de capitalistas y obreros.

La fuerza de los obreros depende, en parte, de factores económicos, siendo el principal de estos el ciclo económico.

En efecto, cuando el ciclo se acerca al auge y crece el empleo, como ocurre en la actualidad, se crean condiciones económicas favorables para la lucha reivindicativa. Y de hecho los salarios tienden a crecer a medida que el ciclo se acerca al auge. Lo contrario ocurre durante la crisis. Allí lo que crece es el ejército de desocupados, cuya sombra se levanta, como un fantasma, para atenuar la lucha de los trabajadores por mejores salarios.

La teoría económica neoclásica, en cambio, afirma que el nivel de empleo está determinado por el nivel de salarios, y predica a los obreros que no pidan subir los suyos porque van a quedar cesantes.

Si así fuera, sin embargo, ¿como se explica que el empleo sea máximo precisamente  cuando los salarios también alcanza su máximo nivel, en el auge del ciclo, o que el empleo sea mínimo en la crisis, cuando los salarios son también muy bajos?

La fuerza relativa de los trabajadores y capitalistas depende también, sin embargo, de factores extraeconómicos.

La dictadura, con su secuela de represión al movimiento obrero,  plan laboral, proscripción de los partidos obreros y democráticos, etc., ha incidido fuertemente en el nivel de las remuneraciones.

Con el advenimiento de un gobierno democrático, sin embargo, todo esto va a cambiar, y la fuerza relativa de los trabajadores va a aumentar. Y eso hará aumentar los salarios en forma más o menos brusca.

Y no debe asustar a nadie si las remuneraciones suben un 15%, o un 30%, o un 50%. El país no se derrumbará por ello, no habrá catástrofes de ningún tipo sólo por esto. El único efecto será que los capitalistas tendrán que repartir en forma menos injusta que hasta ahora el valor creado por sus trabajadores, y del cual se apropian.

Porque la principal consecuencia de un alza de remuneraciones es una baja similar en las utilidades de las empresas. Y aquí está la madre del cordero.

Como se sabe, en este terreno hay mucho,  mucho paño que cortar. Sólo en 1988 las utilidades crecieron en más de un cincuenta por ciento, mientras las remuneraciones apenas lo hicieron en un dos o tres por ciento, descontando en ambos casos la inflación.

Nadie propone que los capitalistas no ganen nada. El capitalismo no funcionaría sin utilidades, y tampoco está en la orden del día terminar con él. Las utilidades cumplen, además, una importante función social en este régimen, cual es la inversión.

Al respecto, sin embargo, cabe recordar que las remuneraciones también cumplen esta función social, al menos en Chile, con el sistema de AFP, donde los trabajadores deben obligatoriamente y en forma fija, destinar alrededor de un doce por ciento a ahorro-inversión, lo que es parecido, si no mayor, a lo que los capitalistas han destinado, en promedio, a estos efectos.

Si aún a Galileo le costó trabajo mostrar al "establishment" de la época su evidente descubrimiento, muchos capitalistas no aceptaran jamás que un alza de salarios no tenga sino las más catastróficos consecuencias.

Composición Orgánica del Capital

Efectuado el análisis precedente, corresponde estudiar la evolución en nuestro país de la composición orgánica del capital. En razón de la importancia de este problema, parece apropiado iniciar este estudio precisando la definición científica del concepto.

Marx define la composición orgánica del capital de la siguiente forma :

 " El factor más importante, en esta investigación, es la composición orgánica del capital ……la composición del capital depende de la proporción en que se divide en capital constante o valor de los medios de producción y capital variable o valor de la fuerza de trabajo, suma global de los salarios……doy a la composición de valor, en cuanto se halla determinada por la composición técnica y refleja los cambios operados en ésta, el nombre de composición orgánica del capital. " ([112]).

A continuación, Marx establece la relación de la composición orgánica con la productividad del trabajo, y descubre la ley de su movimiento :

"Prescindiendo de las condiciones naturales……y de la destreza de los productores independientes y aislados , el grado social de productividad del trabajo se refleja en el volumen relativo de medios de producción que el obrero convierte en producto durante un cierto tiempo y con la misma tensión de la fuerza de trabajo. La masa de medios de producción con que un obrero opera crece al crecer la productividad del trabajo. Los medios de producción juegan aquí un doble papel.. El incremento de unos es efecto, el de otros  condición determinante de la creciente productividad del trabajo. Así, por ejemplo, con la división manufacturera del trabajo y la aplicación de maquinaria se elabora más materia prima durante el mismo tiempo; es decir, el proceso de trabajo absorbe una masa mayor de materias primas y materias auxiliares. Esto es efecto……De otra parte, la masa de maquinaria puesta en movimiento……[etc.], es condición……Pero sea condición o efecto, el volumen creciente de los medios de producción comparado con la fuerza de trabajo que absorben expresa siempre la  productividad creciente del trabajo. Por consiguiente , el aumento de ésta se revela en la disminución de la masa de trabajo, puesta en relación con la masa de medios de producción movidos por ella, o sea, en la disminución del factor subjetivo del proceso de trabajo comparado con el factor objetivo.

"Este cambio operado en la composición técnica del capital, este incremento de la masa de medios de producción, comparada con la masa de fuerza de trabajo que la pone en movimiento, se refleja, a su vez, en su composición de valor, en el aumento del capital constante a costa del capital variable "([113]) (Subrayado en el original).

Esta ley, que constituye el "factor más importante" para explicar la influencia de dicha acumulación sobre la suerte de la clase obrera, se ha manifestado en Chile, durante los últimos años.

"Grandes empresas se han visto obligadas a introducir innovaciones tecnológicas en sus sistemas productivos para enfrentar la competencia externa en el mercado interno o bien para competir en el mercado internacional  "  ([114]).

En el gráfico siguiente se presenta la composición orgánica del capital y la variación de la misma, en la industria manufacturera chilena, entre 1967 y 1983. Se estima la composición orgánica del capital por su "efecto", es decir, por " la masa de materia prima y productos auxiliares absorbidos por el proceso de trabajo".

Gráfico Nº 31       

Como se puede apreciar, entre 1967 y 1983 la composición orgánica del capital, así estimada, ha crecido en un 86%, es decir, prácticamente se ha duplicado, para la industria manufacturera en su conjunto, considerando como tal a todos los establecimientos con más de 10 personas. En la gran industria, considerando como tal las empresas de más de 500 personas, la composición orgánica del capital ha aumentado en un 250%, es decir,  se ha más que triplicado, en este período.

Por otra parte, " ……los cambios en la composición del capital sólo indican aproximadamente los cambios que se operan en sus elementos materiales…la primera diferencia crece con la segunda, pero en grado menor " ([115]), lo que pareciera quedar también demostrado por los antecedentes expuestos más arriba, que muestran que el consumo de energía eléctrica por obrero ha aumentado, en el mismo período, aproximadamente en un 250% para la industria manufacturera en su conjunto, y en un 355% para las empresas con más de 500 personas.

Es interesante destacar que durante el período 79-83, que incluye los años de la crisis, la composición orgánica del capital sigue aumentando, y en la industria manufacturera en su conjunto, a un ritmo mayor que antes. Esto apunta a que la crisis capitalista habría cumplido su papel de selección natural, sobreviviendo a ella aquellas empresas que tienen una tecnología superior.

Es de suponer que el proceso anterior se ha manifestado con fuerza en otros sectores productivos, como la minería, agricultura, pesca, construcción y transporte, en consideración a que, como se ha visto, el desarrollo capitalista en dichos sectores parece haber sido aún más extensivo que en la industria transformadora.

El impacto de este fenómeno sobre la relación entre la acumulación y el empleo es importante.

En efecto, según estos datos, en 1967 el capital en la  industria manufacturera se descomponía en 78% de capital constante y un 22% de capital variable. En 1983, en cambio, la proporción era de un 87% de capital constante y un 13% de capital variable. Así, mientras en 1967 un aumento de capital, por ejemplo de 100 millones, se traducía en un aumento del capital variable de 22 millones, para obtener ese mismo incremento en el capital variable, y el consecuente impacto en el empleo, en 1983, el aumento del capital tendría que ser de 169 millones : un 69% mayor.

En la industria con más de 500 personas, según el mismo cálculo,  para que un aumento de capital produjera el mismo efecto sobre el capital variable que en 1967, tendría que ser, en 1983, un 178% mayor, es decir, casi tres veces más grande. Cabe señalar que, dada la forma que se estimó la composición orgánica del capital, estas cifras, en rigor, se refieren a la relación entre el capital constante invertido en materias primas y materiales, y el capital variable. Esta parte del capital constante es, sin embargo, la más importante, y refleja de manera general el movimiento del conjunto del capital constante.

Lo anterior explica en parte importante la disminución del empleo que se verificó en la industria, y en particular en la industria de más de 500 personas, durante algunos períodos.

Con todo, en nuestro país se ha verificado que " aunque el proceso de la acumulación disminuya la magnitud relativa del capital variable, no excluye con ello, ni mucho menos, el aumento de su magnitud absoluta "  ([116]).

En efecto, como se ha visto, el empleo en la industria manufacturera y en los sectores productivos en general ha alcanzado en la actualidad el nivel máximo histórico superando ampliamente los máximos anteriores. Ello estaría indicando, sin embargo, considerando el cambio en la composición orgánica, que la acumulación de capital productivo en los últimos años habría sido bastante más importante de lo que generalmente se piensa.

Lo anterior demuestra que, en nuestro país, "……con la acumulación de capital se desarrolla el régimen especificamente capitalista de producción, y el régimen especificamente capitalista de producción impulsa la acumulación de capital.. Estos dos factores económicos determinan, por la relación compleja del impulso que mutuamente se imprimen, ese cambio que se opera en la composición técnica del capital y que hace que el capital variable vaya reduciéndose continuamente a medida que aumenta el capital constante ".([117]) (Subrayado en el original).(*)

Concentración y Centralización del Capital

" En los últimos años se ha generado en la economía chilena un proceso de acumulación y concentración de capitales de una magnitud realmente espectacular " ([118]).

En efecto, las tendencias anotadas se han manifestado en Chile con tal fuerza que son evidentes para todos. Sin embargo, en la interpretación de este fenómeno se han manifestado algunas tendencias que tienden a deformar su verdadero significado.

Por una parte, hay quienes afirman que este fenómeno se habría remitido exclusivamente a la centralización de los capitales existentes, sin que se haya verificado simultáneamente una acumulación significativa. Tal interpretación pareciera reflejar, nuevamente, una tendencia a menospreciar el desarrollo de la acumulación capitalista en Chile.

Por otra parte, se afirma que la concentración de la riqueza se habría producido "como resultado de la aplicación de un modelo de desarrollo concentrador y excluyente " ([119]), y no como resultado una tendencia inherente al modo de producción capitalista.

Quienes sostienen esta última posición se preguntan : "¿ Es compatible este tipo de concentración de propiedad con una sociedad verdaderamente democrática? La interrogante surge cuando por sociedad democrática entendemos entre otras cosas una comunidad que ofrece igualdad de oportunidades a todos sus integrantes; una sociedad en que el poder político y el poder económico están descentralizados y distribuidos de manera de evitar las dictaduras políticas o económicas de las minorías; y una sociedad en que los frutos del quehacer productivo se reparten en forma relativamente equitativa intentando evitar tanto la extrema pobreza como la extrema riqueza ". ([120]) 

La interrogante que surge ante tales planteamientos es, naturalmente, ¿Será compatible una democracia como esa, entendida de una manera tan amplia, con el régimen capitalista, en particular cuando éste ha alcanzado el grado de desarrollo que evidencia en Chile ?

Ciertamente algún grado importante de democracia es compatible con este tipo de concentración de la propiedad, y también con grados aún mayores, como lo atestiguan los paises capitalistas más desarrollados, pero de ninguna manera esta democracia es capaz de "evitar las dictaduras económicas de las minorías ", o de repartir "los frutos del quehacer productivo ……en forma relativamente equitativa", evitando "la extrema pobreza y la extrema riqueza".

Para esta posición, " Los trabajadores ya no aceptan como un hecho natural e inevitable que los sacrificios que impone el desarrollo y los beneficios que de éste se derivan, se repartan en forma desigual. Lo que ellos cuestionan es que la riqueza social, creada por el trabajo de todos, se vaya concentrando en pocas manos. No es la propiedad privada lo que impugnan, sino la concentración privada de los capitales, tanto productivos como financieros, y el modo como ésta se logra "(el subrayado es nuestro) ([121]) .

Es decir, el problema principal para los trabajadores no sería la apropiación del fruto de su trabajo por parte del capital, cualquier capital, sino la desigualdad y la concentración de la riqueza.

Por otra parte, sostienen que : "el control de los mercados por parte de las grandes empresas, en las ramas industriales más importantes, no se explica tanto por la ineficiencia de las medianas o pequeñas empresas sino más bien por su desconocimiento de los objetivos económicos perseguidos por el estado y, sobre todo, porque no tuvieron acceso al crédito externo " ([122]) .

Parece bastante claro que, más que de los trabajadores, estas posiciones representan el legítimo sentir de los "pequeños, medianos e incluso grandes empresarios", que  se han arruinado o se ven amenazados de desaparecer por la acción de los grupos económicos.

Este hecho hace aún más destacable la claridad con que estos sectores, en muchos casos, han enfrentado la lucha antimonopolista, en estos años, y confirma una vez más que en nuestro país la contradicción principal, es decir la forma en que se manifiesta la contradicción fundamental de la sociedad capitalista, hoy día es la que enfrenta a la oligarquía financiera, nacional y extranjera, con el resto de la población.

Para analizar la concentración y centralización de capitales en Chile, parece pertinente partir de la definición científica de estos conceptos, destacando los aspectos principales de los mismos, así como las leyes más generales de su movimiento.

La concentración se define como sigue  :  " Todo capital individual es una concentración, mayor o menor, de medios de producción, con el mando consiguiente sobre un ejército más o menos grande de obreros……Al aumentar la masa de la riqueza que funciona como capital, aumenta su concentración en manos de los capitalistas individuales, y, por lo tanto, la base para la producción en gran escala y para los métodos especificamente capitalistas de producción "  (subrayado en el original) ([123]).

Se deja en claro, simultáneamente, las limitaciones de la concentración :

 "Dos puntos caracterizan esta clase de concentración, basada directamente en la acumulación y más bien idéntica a ella. El primero es que la concentración creciente de los medios sociales de producción en manos de capitalistas individuales se haya, suponiendo que las demás circunstancias no varíen,  limitada por el grado de desarrollo de la riqueza social. El segundo, que la parte del capital del capital social adscrita a cada esfera concreta de producción se distribuye entre muchos capitalistas, enfrentados como productores de mercancías independientes los unos de los otros y en competencia mutua. Por consiguiente, la acumulación y la concentración que ésta lleva aparejada, no sólo se dispersan en muchos puntos, sino que, además, el incremento de los capitales en funciones aparece contrarrestado por la formación de nuevos capitales y el desdoblamiento de los capitales antiguos. Por donde, si, de una parte, la acumulación actúa como proceso de concentración creciente de los medios de producción y de poder de mando sobre el trabajo, de otra parte funciona también como resorte de repulsión de muchos capitales individuales entre sí  ".([124])

En este punto cabe hacer algunas reflexiones en relación al fenómeno de los "contratistas", que se ha generalizado en Chile durante los últimos años. Así se ha denominado la tendencia que se ha dado, principalmente en la gran industria, a entregar determinados servicios, antes desempeñados por trabajadores de la gran empresa, a empresas contratistas menores. Ello ha sido de gran importancia, por ejemplo, en la gran industria del cobre, y en otras, donde el número de trabajadores 'contratistas' a veces incluso iguala y supera al de los trabajadores "de planta".

Tal fenómeno corresponde en lo esencial, como Marx lo señala más arriba,  a la acción de la ley de concentración creciente del capital. En efecto, la mayoría de los servicios que son entregados a contratistas lo pueden ser en la medida que, por el propio proceso de concentración, es decir de crecimiento de la empresa, han alcanzado un volumen tal que es posible    que sean enfrentados como negocios independientes.

En este sentido, el fenómeno de los "contratistas" es un reflejo más del proceso de concentración creciente del capital, y como tal, necesario dentro del capitalismo.

El fenómeno, sin embargo, no refleja exclusivamente su esencia, y ni siquiera lo hace en forma directa, la mayoría de las veces. Es así que el fenómeno de los "contratistas" aparece normalmente en la superficie como el intento de las grandes empresas de rebajar sus costos de personal, despidiendo personal propio y subcontratando funciones con empresas menores que pagan mucho menos a sus trabajadores. Ello ocurre así, efectivamente, pero no parece ser ésta la esencia del problema, sino el aumento de la concentración del capital, como se ha dicho arriba,.

La reflexión anterior puede tener alguna importancia en el sentido de definir propuestas alternativa adecuadas frente al fenómeno. Quizás éstas no sean las de simplemente recontratar al personal de los "contratistas" por parte de la empresa principal. De hecho, dicha propuesta puede significar tal vez una vuelta atrás, que choca con las tendencias económicas del desarrollo, y no es por tanto adecuada. Propuestas alternativas pueden considerar, en cambio, que el nivel de remuneraciones y garantías de los trabajadores contratistas se eleven de manera sustancial.

La centralización, por su parte, se define como sigue :

"Esta dispersión del capital global de la sociedad en muchos capitales individuales y esta repulsión de sus partes integrantes entre sí aparecen contrarrestadas por su movimiento de atracción……Se trata de la concentración de capitales ya existentes, de la acumulación de su autonomía individual, de la expropiación de unos capitalistas por otros, de la aglutinación de muchos capitales pequeños para formar unos cuantos capitales grandes. Este proceso se distingue del primero en que sólo presupone una distinta distribución de los capitales ya existentes y en funciones; en que, por tanto, su radio de acción no está limitado por el incremento absoluto de la riqueza social o por las fronteras absolutas de la acumulación……Se trata de una verdadera centralización, que no debe confundirse con la acumulación y la concentración "(Subrayado en el original) ([125]) .

Es cierto que,  " aunque la expansión e intensidad relativas del movimiento de centralización dependen también, hasta cierto punto, del nivel ya alcanzado por la riqueza capitalista y de la superioridad del mecanismo económico, los progresos de la centralización no obedecen, ni mucho menos, al incremento positivo del capital social……La centralización puede efectuarse cambiando simplemente la distribución de los capitales ya existentes…… "([126]).

Así, por ejemplo, durante las crisis económicas, es decir cuando la acumulación se trueca en destrucción de capital, es precisamente cuando los "progresos de la centralización" suelen ser más acelerados.

No es menos cierto, sin embargo, que la concentración y centralización son  procesos que se complementan, siendo los principales mecanismos generales de centralización la concurrencia y el crédito, productos a su vez de la acumulación:

 "A la par que la producción y la acumulación capitalistas, y en idénticas proporciones, se desarrollan la concurrencia y el crédito, las dos palancas más poderosas de la centralización de capitales. Además, los progresos de la acumulación aumentan la materia centralizable, es decir, los capitales individuales, mientras que la expansión de la producción capitalista crea, de una parte, la necesidad social, y de otra, los medios técnicos de esas gigantescas empresas industriales cuya viabilidad exige una previa centralización de capital……La centralización complementa la obra de la acumulación, puesto que permite a los capitalistas industriales extender la escala de sus operaciones "  ([127])  .

Finalmente, la concentración y centralización socializan la producción, es decir, la organizan en escalas cada vez mayores, con tecnologías cada vez más avanzadas, con grados de interrelación cada vez más altos :

"Ya sea este resultado consecuencia de la acumulación o de la centralización ……, el efecto económico es siempre el mismo. Al crecer las proporciones de los establecimientos industriales se sientan por doquier las bases para una organización más amplia del trabajo colectivo de muchos, para un desarrollo mayor de sus impulsos materiales; es decir, para la transformación cada vez más acentuada de toda una serie de procesos de producción explotados aisladamente y de un modo consuetudinario en procesos de producción combinados social y cientificamente organizados" ([128]).

Todo ello se traduce en la aceleración del cambio en la composición orgánica del capital, con sus consecuencias sobre el empleo:

"es evidente que la acumulación, o sea, el incremento paulatino del capital mediante la reproducción……es un proceso harto lento, comparado con la centralización,……De este modo, además de reforzar y acelerar los efectos de la acumulación, la concentración amplía y acelera al mismo tiempo las transformaciones operadas en la composición técnica del capital, permitiendo aumentar el capital constante a costa del capital constante y reduciendo, como es lógico, la demanda relativa de trabajo "([129]).

Lo Pequeño es Bello

El avance en el proceso de socialización del trabajo tampoco es lineal, sin embargo, como la mayoría de los procesos, y no excluye que en determinados momentos el curso de dicho avance proceda transitorianmente en la dirección opuesta. Ello ha ocurrido de hecho durante los años recientes, en ciertos aspectos.

La miniaturización, por ejemplo, ha permitido que en pocos años los computadores reduzcan su tamaño y valor, al mismo tiempo que multiplican su potencia. Es así que hoy día un computador personal, que está al alcance de millones de personas, puede tener una potencia superior a la que hace pocos años sólo poseían enormes computadores, a los que por su elevado valor sólo podían acceder grandes empresas.

Ello no sólo ha ocurrido con los computadores, sino con numerosos procesos tecnológicos. Un complejo de manufactura flexible, por ejemplo, está constituido por unidades relativamente reducidas en relación a las anteriores lineas de producción en serie. Dichas unidades, altamente automatizadas, pueden reprogramarse con gran facilidad para producir diferente tipo de componentes o productos.

El fenómeno descrito ha llevado a algunos autores a plantear que la tendencia histórica hacia la concentración se habría invertido, avanzándose ahora, en cambio, hacia la desconcentración, como dirección principal.

En un libro clásico al respecto, "Lo Pequeño es Bello", E.F. Schumacher plantea, por ejemplo :

" La tecnología de producción por las masas[que el autor opone a la producción  en masa]…, utilizando lo mejor del moderno conocimiento y experiencia, conduce a la descentralización, compatible con las leyes de la ecología, moderada en su uso de recursos escasos, y diseñada para servir a la persona humana en lugar de hacer de ésta un siervo de las máquinas. Yo la he denominado tecnología intermedia para significar que es vastamente superior a la tecnología primitiva de eras pasadas pero al mismo tiempo mucho más simple, barata, y libre que la supertecnología de los ricos. Uno puede también llamarla tecnología de auto-ayuda, o tecnología democrática, o del pueblo-una tecnología a la cual cualquiera puede tener acceso y que no está reservada a aquellos que ya son ricos y poderosos "  (destacado en el original, los comentarios entre […] son nuestros) [130]

De lo anterior, dichos autores concluyen que la pequeña producción individual vuelve a adquirir un impulso que se hace determinante para la economía en su conjunto. Las implicancias teóricas de tal planteamiento son muy vastas y de ser efectivas,ciertamente negarían, por ejemplo, la necesidad de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, entre otras cuestiones.

Pareciera ser que el error central de los autores mencionados consiste, como se ha dicho, en que no perciben que el movimiento actual en dirección a la descentralización no constituye sino un momento de un proceso que en verdad avanza en la dirección opuesta, es decir, hacia una socialización cada vez mayor de la producción.

De hecho incluso en el mismo momento que la tecnología se miniaturiza y la producción se descentraliza, paralelamente tienen lugar, en otros planos, movimientos en la dirección opuesta.

Es así que en la industria de los computadores, por ejemplo, la tecnología ha avanzado simultaneamente hacia la miniaturización de los computadores personales, y hacia la construcción de supercomputadores cada vez más complejos. Ello paralelamente al avance de las comunicaciones que permiten interconectar unos y otros computadores en gigantescas redes.

Las redes de comunicación son de tal envergadura que su componente principal, los satélites artificiales, sólo pueden ser desarrollados e instalados por corporaciones estatales de las potencias más grandes, o de varias naciones en conjunto.

Los sistemas de manufactura flexible, por su parte, en la misma medida que se descentralizan y reducen sus componentes, se hace más complejo el grado de interrelación entre estos. Es así que en estos conjuntos de manufactura flexible gigantescos sistemas computacionales llevan control preciso e instantáneo de los requerimientos y producciones de cada uno de las pequeñas plantas que componen el conjunto. Unidos de esta manera por un sistema global de programación computarizado, un conjunto de unidades productivas, cada una de las cuales es más reducida que las antiguas plantas de producción en serie, forman en conjunto, en cambio, un sistema muchísimo más vasto y complejo que aquellas.

Son en verdad estas tendencias hacia la interrelación creciente, a la conformación de sistemas cada vez más gigantescos, lo que marca la tendencia predominante, aunque simultáneamente se verifiquen procesos de miniaturización y decentralización, como momentos del mismo proceso.

El avance de la producción hacia grados de interrelación, o socialización, cada vez más elevados, es una idea central del marxismo, aunque ciertamente no es exclusiva de éste.

De hecho, como se verá al final de este trabajo en relación al régimen socialista, es precisamente esta ley la que, en su desarrollo, permitirá que los hombres se liberen definitivamente del "fetichismo mercantil", es decir, de la necesidad de atribuir a una característica de las mercancías, el valor de éstas, lo que en realidad son relaciones entre hombres, los intercambios de sus trabajos. En efecto, ello será posible cuando el grado de socialización de la producción sea tal , que cada productor conozca el destino exacto de su producto, liberándose por lo tanto de la necesidad de producir ciegamente para el mercado.

Por otra parte, es justamente en la acción de esta ley, en la tendencia a la socialización creciente de la producción, que Marx basa toda su teoría del desarrollo social Más adelante, cuando se analicen las transformaciones de la economía capitalista mundial en el período, así como en el último capítulo, cuando se hable de las transformaciones en el socialismo, se volverá a destacar la importancia crucial de esta ley.

Concentración y Centralización del Capital en Chile[131]

En Chile, el movimiento conjunto de la centralización y la acumulación de capitales ha adquirido una dinámica poderosa, durante los últimos años.

Este proceso ha corrido a parejas con las alternativas del ciclo económico, siendo, en el caso de la centralización, "sus palancas principales la concurrencia y el crédito",  como corresponde a la ley general. La concentración y la centralización se han potenciado mutuamente, acelerando en su movimiento la socialización de la producción capitalista, y adecuando las relaciones de producción capitalistas al avance de ésta.

Por otra parte, en este período, ciertamente el proceso ha estado condicionado de manera particular, y decisivamente, por el desarrollo histórico del país, por la intervención del estado en favor de los grupos económicos, y por el movimiento del capitalismo a escala mundial

A raíz de la crisis de 1975 y luego a partir de la crisis de 1982, se produjeron, en los años inmediatamente posteriores, procesos de centralización y concentración sin precedentes.

Confluyeron a estimular este proceso factores económicos, como el aumento de la concurrencia, la se ha desarrollado de manera cualitativa a raíz de la liberación de precios interna y la apertura al exterior. Ello ha sido una palanca poderosa de centralización, ya que redunda en la quiebra de numerosas empresas que no pueden resistir las nuevas condiciones competitivas.

El crédito, la otra "palanca" económica de la centralización, por su parte,  ha tenido un desarrollo espectacular durante el período. El capital dinero creció de un 15% del PGB, en 1973, a un 40% del PGB, en 1981([132]), fenómeno determinado en forma importante por la política de liberalización del mercado de capitales que impulsó la dictadura,  unida a una coyuntura favorable de la economía internacional en este sentido, lo que aceleró fuertemente la centralización de capitales.

La acción de las leyes económicas fue acelerada decisivamente por la intervención extraeconómica, en lo que el ingeniero Héctor Donoso, uno de los más tenaces luchadores contra la forma capitalista de este proceso, ha denominado las dos "olas privatizadoras" impulsadas por la dictadura.

Las "olas privatizadoras" han consistido en el traspaso que la dictadura hizo a los grupos económicos, primero a partir de 1973, de la mayor parte de las 507 empresas y bancos que llegaron a constituir el área social de la economía durante el gobierno del Presidente Allende, y luego el traspaso aún mayor que la dictadura efectúa a partir de 1984, tanto de las empresas y bancos intervenidos a raíz de la crisis de 1982, como de aquellas empresas que aún permanecían en manos del estado por ser consideradas estratégicas.

A raíz del primer flujo de centralización y acumulación, entre 1974 y 1981, dos grupos económicos llegaron a controlar, en 1981, más del 40% del patrimonio de las 250 mayores empresas del país, así como el 40% de las colocaciones totales del sistema bancario. Estos dos grupos, sin embargo, entre otros, fueron a la quiebra en con ocasión de la crisis de 1982.

A raíz de la crisis, el estado interviene la parte decisiva del sistema bancario, y las propiedades de los grupos en falencia, entre ellos los principales. La concentración de propiedad en manos del estado, dominado por la dictadura fascista, alcanza entonces un grado aún más elevado que el logrado por el Gobierno Popular.

A partir de 1983, se produce un nuevo flujo de centralización y acumulación del capital en manos privadas, el que es estimulado de manera decisiva por el estado que, como se ha dicho, traspasa  ahora a los grupos económicos no sólo las empresas intervenidas a raíz de la crisis, sino también las consideradas estratégicas.

Un rol muy importante en este segundo flujo lo juega el imperialismo, puesto que capitalización  de la deuda externa juega un rol decisivo en la segunda privatización, y el capital extranjero se apropia de una parte muy importante, cercano al 50%, de las empresas privatizadas. Este fenómeno será analizado en detalle más adelante, en el capitulo relativo a la penetración imperialista.

El proceso de centralización y concentración, así como el desarrollo capitalista del país en su conjunto, han estado condicionado decisivamente, entonces por el golpe militar que, luego del gobierno popular, restauró el dominio de los monopolios en un grado superior. Ha incidido el denominado cambio en el patrón de reproducción capitalista, que tiene lugar a raíz del golpe militar, y que es reflejo de los cambios cualitativos que se operan en el capitalismo a nivel mundial. Han sido determinantes en el proceso los rasgos particulares de capitalismo monopolista de estado que se presentan en el país la acción del imperialismo.

Fernando Dahse define de la siguiente manera los "grupos económicos" que estudia en su trabajo :

"personas naturales o familias que tenían un patrimonio a diciembre de 1977, igual o superior a los diez millones de dólares. Se estimó que este límite era razonable para ser considerado como 'extremadamente rico' y contar con méritos suficientes para ser incluido en el 'mapa de la extrema riqueza' "([133])

La primera conclusión de la investigación de Dahse es que " El número de grupos económicos se ha incrementado [entre 1969-1978] , a costa de una fuerte disminución de empresarios individuales. Así como también el número de empresas que controlan y el patrimonio de las mismas " ([134]). En efecto, de "aproximadamente veinte " grupos existentes en 1970, estos pasan a ser 37 en 1978([135]).

A continuación, al analizar la propiedad de las 250 mayores empresas privadas, Dahse concluye :

"……sólo cinco grupos económicos controlan [en 1978] el 36% de las 250 mayores empresas [privadas], y el 53% del patrimonio de éstas……los capitalistas extranjeros controlan [en 1978] el 14% de las empresas en referencia y el 13% de su patrimonio "([136])

En relación al capital dinero, sus conclusiones son :

" La banca privada, en [1978], es controlada por no más de 50 personas naturales. Si se compara esta concentración con la existente en el año 1970, se puede afirmar que ésta es hoy considerablemente mayor ……el patrimonio bancario de los grupos económicos se incrementó en 1978 respecto a 1977 en un 37.72%. Superior incremento experimentó el patrimonio de las financieras……este incremento alcanzó en el mismo período al 84%  ……los bancos pertenecientes a los grupos económicos controlaban, en diciembre de 1978, el 60.5% del crédito bancario……las Financieras de los grupos económicos controlaban, al 31 de diciembre de 1978, el 63% de las colocaciones de esas instituciones ……cuatro de cinco [fondos mutuos] están controlados por los grupos más grandes del país……27 de las 30 acciones más transadas en la bolsa de comercio, en diciembre de 1978, vale decir el 90%, corresponden a sociedades anónimas que son controladas por los mencionados grupos……el Fondo Mutuo BHC destina el 57% de sus captaciones a la adquisición de bonos, pagarés, debentures y depósitos a plazo de los bancos, empresas y sociedades ……del grupo Vial……el 61% del valor de la cartera de acciones del Fondo Mutuo Cooperativa Vitalicia son acciones de empresas controladas por el grupo Cruzat-Larraín ……sólo seis grupos económicos canalizaban, al 31 de diciembre de 1978, el 25,3% del crédito interno otorgado por los bancos central, comerciales y del Estado consolidado al sector privado no bancario……pero lo más impactante es que algo más de cien personas estaban endeudadas, a través de sus empresas o directamente, en una suma que ascendía a US$ 1,712.9 millones, vale decir, el 52% del crédito privado no bancario que otorgaba el sistema financiero consolidado. "([137]).

Al analizar "Los Grupos Económicos y el Proceso de Acumulación del Capital Productivo en el Período 73-78 ", Dahse concluye lo siguiente :

" El patrimonio de las cien empresas productivas [privadas más grandes del país] se incrementó en el período 69/78, en un 52.4%. Tal aumento no deja de ser sorprendente……a partir de 1974 se ha producido una espectacular concentración de la propiedad de capitales productivos y……, además, la  'recuperación económica' para los grupos económicos se logró mucho antes de lo que se afirma oficialmente, ya que el patrimonio global de las empresas que controlan prácticamente se duplicó en el período 69/78…… si se compara el incremento del patrimonio global de ……cien empresas……con el de …… cuarenta y una empresas controladas por los cinco grupos económicos más grandes, se podrá observar que las primeras lo hicieron en un 52.4% y las segundas en un 96.8%……esta diferencial refleja claramente el espectacular proceso de concentración de la propiedad y la acumulación productiva que se ha producido en los últimos años……por último, si se compara la evolución del patrimonio global de las 41 empresas controladas por los cinco grupos mencionados con el de las 59 restantes……se podrá observar que el primero se incrementó en un 96.87% y el segundo sólo en un 13.8%. (ver cuadro siguiente) Estas cifras vendrían a confirmar una vez más la hipótesis de que el desarrollo dinámico de las empresas privadas chilenas está crecientemente ligado a su vinculación con alguno de los grandes conglomerados económicos. Además parece señalar una tendencia a que el crecimiento de la economía chilena corresponda exclusivamente a la expansión de los grandes grupos económicos " ([138]).

Cuadro Nº 9

Variación del Patrimonio de la 100 Mayores Empresas Productivas Privadas

(MILL US$ Dic78)

 

Propietario                            Número de                                             Patrimonio                                                  Variación

                                                      Empresas                         1969                           1978                                            1969/78

 

Cinco Grupos(*)                          41                              607,9                                    1.196,8                           96,9%

Otros                                                 59                              699,9                         796,8                                          13,9%

Total                                                   55                                        1.307,8                     1.993,6                           52,4%

 

Fuente : F. Dahse, Mapa de la Extrema Riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 197-200.

(*) Cruzat-Larraín, Vial, Matte, Angelini, Luksic.

Javier Vial, entonces jefe del segundo grupo económico, por su parte, declaraba en 1980 que las empresas que adquirió a CORFO, valían en esa fecha más de seis veces lo que pagó por ellas seis años antes.

Este fenómeno de acumulación ha continuado desde 1978 a la fecha, a través de la crisis de 1982-83.  La magnitud de este proceso se aprecia en los cuadros que siguen, que señalan en parte la estructura de la gran propiedad privada y estatal, en Chile, y su evolución en el curso de los últimos años.

Cuadro Nº 10

De acuerdo al estudio de Dahse, el patrimonio del grupo Matte, el principal del país en 1986, se incrementó en 108% entre 1978 y 1986, en moneda del mismo valor.

Se aprecia en el cuadro siguiente que la Cía. Manufacturera de Papeles y Cartones, empresa principal del grupo, había aumentado su patrimonio en un 54% en la década de 1969 a 1978, y un 85% adicional en los seis años siguientes. Ello significa que en el período prácticamente triplicó su tamaño, medido en moneda de igual poder adquisitivo.

 

Cuadro Nº11

 

Variación del Patrimonio de la Cía. Manufacturera de Papeles y Cartones

(MILL US$ Dic78)

 

                 Patrimonio                                                                                                                Variación

1969                  1978                        1986                                                        1969/78                       1978/86

 

  148                    229                             425                                                        54,7%                          85,6%

 

Fuentes : F. Dahse, Mapa de la Extrema Riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 197-200. "El poder económico de los Grandes Grupos Empresariales vs. el poder del estado" APSI 31/08/87.CMPC : Memoria y Balance 1985.

Tipos de Cambio: a) 30/12/69=Eº11.5  por dólar. IPM USA : a) 12/78=100 b) 12/69 =49.8 c) 12/86=143

El Grupo Angelini, por su parte, segundo en importancia, creció un 240% en el período 1978-1986, como se aprecia en el cuadro que sigue :

Cuadro Nº12

Como se aprecia en los cuadros que siguen, la composición de los grupos varió sustantivamente en el curso de la crisis de 1982, pero la centralización del capital aumento, en su conjunto, en el período.

Se puede apreciar también que ya en 1986, antes de que se produjera la entrada verdaderamente masiva del capital extranjero[139], ya dos de los principales grupos eran extranjeros, Compañía de Tabacos, CCT, y Bin Mahfouz, situación que no se daba en 1978.

 

Cuadro Nº13

Cuadro Nº14

Si se observan las utilidades de los principales grupos en 1986, por otra parte, en el cuadro anterior, y se las compara con las utilidades de las empresas estatales que aparecen en el cuadro siguiente, se aprecia que los seis grupos principales obtenían casi el doble de utilidades que todas las empresas entonces en poder del estado, aunque los patrimonios de estas últimas eran superiores.

Cuadro Nº 15

Esta situación se está desarrollando rápidamente en estos años, por la política masiva de venta de empresas estatales, en curso. De la lista de empresas estatales en 1986, a 1988 han sido privatizadas total o parcialmente ENDESA, ENAP, CTC, IANSA, LAN, LABORATORIO CHILE, ISE, PEHUENCHE, entre otras que están avanzando hacia la privatización. Dicha política fue importante en la centralización de capitales en 1974-78, y lo es más aún ahora. La importancia de la penetración imperialista en la estructura productiva a raíz de estas privatizaciones será discutida más adelante, en el capitulo correspondiente.En el cuadro siguiente se presenta el resultado de la "segunda ola" de privatización de empresas estatales, realizada a partir de 1982.

Cuadro Nº 16

RELACIONES PORCENTUALES DE PARTICIPACION ACCIONARIA EN EMPRESAS ESTATALES PRIVATIZADAS, 1986-1988

(30 de junio de 1988)

SOCIEDAD                   Porcentaje                        Control 10                   Control                        Control

                                             Privatizado                          Mayores                  Extranjero                 Extranjero

                                                   (%pr)                             Accionistas                  c/r % pr                    c/r  control

                                                                                                 c/r %pr                                                      10>Accionistas

CAP                                100,0                                     44,3                             39,2                             88,5

CHIILMETRO             100,0                                     58,4                             25,9                             44,4

CHILGENER              100,0                                     71,7                             61,1                             85,2

CHILQUINTA             100,0                                     72,5                             30,7                             42,4

EMEC                            100,0                                  100,0                                0,0                                0,0

ENAEX                             66,6                                  100,0                             34,4                             34,4

EMELAT                      100,0                                     48,0                                0,0                                0,0

ENDESA                         31,6                                     47,8                             25,6                             53,6

ENTEL                             51,1                                     70,8                             33,7                             47,5

ECOM                            100,0                                           s/i                                0,0                                0,0

IANSA                               87,3                                     55,0                             50,1                             92,5

EMEL                             100,0                                           s/i                                0,0                                0,0

LAB.CHILE                    67,2                                     37,2                             18,0                             48,4

PILMAIQUEN            100,0                                  100,0                             95,5                             95,5

PULLINQUE              100,0                                  100,0                                0,0                                0,0

SOQUIMICH               100,0                                     62,5                             39,5                             63,2

SCWAGER                    44,0                                     51,1                             32,3                             63,1

CTC                                    64,8                                     70,0                             63,4                             90,6

TELEX-CHILE           100,0                                  100,0                                0,0                                0,0

Fuente : Rozas, Patricio-Marín, Gustavo, "El Mapa de la Extrema Riqueza Diez Años Después"         , CESOC/PRIES-CONO SUR, Pg. 69.                       

Las conclusiones en relación a la concentración de la propiedad de los autores Rozas y Marín, autores del cuadro anterior, son las siguientes :

"   a) los diez mayores accionistas privados controlan, en promedio, el 70% de las acciones privatizadas de las empresas transferidas al sector privado;

b) en sólo cuatro de 17 empresas privatizadas, los diez mayores accionistas privados controlan porcentajes inferiores al 50% del total accionario de cada firma; en las 13 restantes, el porcentaje controlado es superior al 50%  " [140].

En la lista no se incluyen los bancos ni las empresas de la llamada "área rara", es decir, las empresas pertenecientes a los grupos Vial y Cruzat, principalmente' que pasaron a poder estatal al quebrar estos grupos en 1982 y también fueron privatizadas posteriormente.

Las cifras de aumento del patrimonio de los grupos económicos apuntan al incremento simultaneo de la concentración y la centralización, puesto que las empresas controladas por los grupos aumentan y a la vez crecen.

El gráfico siguiente presenta la evolución de la participación en el valor de la producción por empresa, en la industria manufacturera, así como la variación de la misma, entre 1967 y 1983. Ello indica desde otro punto de vista, de acuerdo a la producción, el mismo fenómeno.

 

Gráfico Nº 32.1                               


Gráfico Nº 32.2                       

Como se aprecia en el gráfico, la concentración ha crecido en forma importante en la industria manufacturera, en los últimos años. Nuevamente, se aprecia que la crisis cumple un importante papel en este sentido. Se aprecia asimismo que el aumento mayor se aprecia en los tramos superiores, y principalmente en las empresas de más de 500 trabajadores, las que han duplicado su participación unitaria en el valor agregado total de la industria manufacturera.

Las cifras anteriores demuestran que en Chile, al contrario de lo que sostienen quienes afirman que sólo se habría verificado la centralización de capitales, ésta ha estado unida a la acumulación, condicionándose y potenciándose mutuamente ambos procesos.

Las consecuencias de este fenómeno han sido que " el control al menos del sector privado de la economía se encuentra en manos de un número muy reducido de grandes grupos económicos; a través de este control estos conglomerados pasan a tener una cuota predominante de poder en la sociedad chilena "([141])

Respecto a la concentración y centralización de capitales, además de las particularidades anotadas antes, cabe destacar las siguientes :

El grado de control de los monopolios en Chile claramente corresponde a la etapa actual, decadente, imperialista del capitalismo. Se manifiestan en nuestro país tres de los rasgos principales del capitalismo de nuestra época : concentración de la producción, control del capital financiero y exportación de capitales, que en nuestro país se denomina con justicia "fuga de capitales". No se presentan los otros dos rasgos principales, ya que no existen transnacionales basadas en capitales chilenos, ni participa nuestro país en la repartición territorial del mundo, a excepción de Isla de Pascua. Existen sin duda tendencias en ese sentido ('Chile hacia el pacífico', 'gran nación', etc.), pero no adquieren rasgos concretos como en India,Brasil, Sudáfrica, etc. Otros rasgos propio del capitalismo de nuestra época, consecuencia de los anteriores : desarrollo desigual, carácter parasitario de la burguesía, etc., se presentan también de manera marcada.

El rol del imperialismo es, como se ha mencionado, decisivo en todo el proceso, en primer lugar a través de la entrega masiva de capital dinero a los grupos económicos en el período 76-81, luego a través de la presión para la intervención y transferencia de fondos estatales a los grupos arruinados por la crisis, y en la actualidad, a través de uso de la deuda externa para producir, a través del mecanismo de capitalización de pagarés, y la nueva venta de empresas públicas, una centralización masiva de capital.

Dichas particularidades, así como la cuestión de la burguesía nacional,  serán analizadas en capítulos posteriores.

Producción Progresiva de una Superpoblación Relativa y Ejército Industrial de Reserva

La consecuencia principal de la acumulación del capital para la suerte de la clase obrera está dada por la tendencia al incremento del ejército industrial de reserva. Presentamos a continuación la formulación de esta ley en palabras de su descubridor :

"La acumulación del capital, que al principio sólo parecía representar una dilatación cuantitativa, se desarrolla, como hemos visto, en un constante cambio cualitativo de su composición, haciendo aumentar incesantemente el capital constante a costa del capital variable.

"El régimen especificamente capitalista de producción, el desarrollo a él inherente de la fuerza productiva del trabajo, y los cambios que este desarrollo determina en cuanto a la composición orgánica del capital, no sólo avanzan a medida que progresa la acumulación o crece la riqueza social, sino que avanzan con rapidez incomparablemente mayor, pues la simple acumulación o el aumento absoluto del capital global de la sociedad va acompañado por la centralización de sus elementos individuales, y la transformación técnica del capital adicional por la transformación técnica del capital primitivo…… Y como la demanda de trabajo no depende del volumen del capital total, sino solamente del capital variable, disminuye progresivamente a medida que aumenta el capital total, en vez de crecer en proporción a éste. Es cierto que al crecer el capital total, crece también el capital variable, y por tanto la fuerza de trabajo absorbida por él, pero en una proporción constantemente decreciente. Los intervalos durante los cuales la acumulación se traduce en un simple aumento de la producción sobre la base técnica existente, van siendo cada vez más cortos. Ahora, para absorber un determinado número adicional de obreros y aún para conservar en sus puestos, dada la metamorfosis constante del capital primitivo, a los que trabajan, se requiere una acumulación cada vez más acelerada del capital total. Pero no es sólo esto. Además, esta misma acumulación y centralización creciente se trueca, a su vez, en nuevos cambios en cuanto a la composición del capital, impulsando nuevamente el descenso del capital variable para hacer que aumente el constante. Este descenso relativo del capital variable, descenso acelerado con el incremento del capital total y que avanza con mayor rapidez que éste, se revela, de otra parte, invirtiéndose los términos, como un crecimiento absoluto constante de la población obrera, más rápido que el del capital variable o de los medios de ocupación que éste suministra. Pero este crecimiento no es constante, sino relativo : la acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades de explotación del capital, es decir, una población obrera remanente o sobrante " (subrayado en el original) ([142]).

Como se puede apreciar, el aumento del ejército industrial de reserva se trata de un fenómeno complejo, en la base del cual se encuentran la acumulación del capital, y el cambio en la composición orgánica que ésta trae consigo, acelerados ambos y en interacción mutua con la centralización del capital.

El resultado general del proceso es una tendencia al crecimiento simultáneo, tanto de los obreros ocupados como del ejército industrial de reserva, con un incremento relativo de éste último. "Es decir, que el rápido desarrollo de los medios de producción y de la productividad del trabajo, así como de la población productiva, se trueca, capitalistamente, en lo contrario : en que la población obrera crece siempre más rápidamente que la necesidad de explotación del capital. " (subrayado en el original) ([143]).

Esta ley se ha manifestado en Chile de una manera palmaria durante los últimos años.

En el gráfico siguiente se presenta la evolución del empleo y del desempleo, en todo el país, entre 1976 y 1985, años entre los cuales existe una serie homogénea.  Al desempleo se han agregado las personas inscritas en los programas de "ocupación" (PEM y POJH), las que, a su vez, se han restado del empleo. Se han ajustado asimismo a ambas series, funciones que permiten estimar sus tendencias a través de los ciclos.

 

        Gráfico Nº 33

Como se puede apreciar, siguiendo el curso cíclico de la producción, el  empleo total ha aumentado siguiendo una tendencia de crecimiento de 1.3% anual, durante los últimos 10 años. Cabe recordar que, como se ha indicado antes, estos datos de ocupación total subestiman, en general, el crecimiento de la ocupación asalariada, dado que incluyen a la pequeña burguesía ocupada, la que, como se ha demostrado antes, ha disminuido proporcionalmente en favor de los asalariados ocupados.

La desocupación, por su parte, también ha crecido, y a un ritmo cinco veces mayor que la ocupación.

Tomando el período 1972-1988, comparando años de relativo auge del ciclo, en cifras redondas, mientras el empleo total del país crece de tres a cuatro millones, es decir, en un tercio, el desempleo crece de cien a cuatrocientas mil personas, es decir, se cuadruplica.

Actualmente, a nivel nacional el desempleo alcanza al 7%, aproximadamente.

En las cifras de desempleo se incluyen programas de empleo de emergencia estatal, las que se restan de los ocupados.

Lo anterior se confirma con los datos del Gran Santiago, que se presentan en el gráfico siguiente. Allí la disponibilidad de series más largas permite apreciar mejor el fenómeno.

Gráfico Nº 34

Como se ha visto antes, a través de sus ciclos, la ocupación total en el Gran Santiago crece alrededor de un 60% entre 1972 y 1988, pasando de un millón de trabajadores, a un millón seis cientos mil, aproximadamente.

La desocupación, en cambio, se incrementa de 40 mil desocupados en 1972 a más de doscientos mil en 1988, es decir, se multiplica por cinco veces. En su punto máximo, durante la crisis de 1983, la desocupación en Santiago alcanza a medio millón de personas, alrededor de un 35% de la fuerza de trabajo.

Tomando el período de treinta años como un todo, mientras la ocupación crece de setecientas mil personas a un millón seis cientas mil, es decir, aproximadamente un 128%, la desocupación sube de alrededor de cincuenta mil personas a más de doscientas mil, es decir, se cuadruplica.

Si se ajustan curvas por métodos estadísticos, de modo de percibir tendencias más allá del movimiento cíclico, el resultado es que la curva ajustada a los ocupados señala un incremento promedio anual del empleo de 2,4% anual. El desempleo, en cambio, muestra una tendencia de crecimiento promedio de 9,4%, en el período considerado.

El resultado del fenómeno es que la proporción de desempleados, que se presenta en el gráfico siguiente, ha crecido siguiendo una tendencia de alrededor de 7% anual.

 


      Gráfico Nº35

Evidentemente, los ritmos de crecimiento del desempleo experimentados durante los últimos años no necesariamente deben mantenerse en forma permanente, existiendo, como se ha dicho arriba, muchas contratendencias a la ley, que pueden hacer que esta se exprese de otras maneras en determinados períodos.

Lo que interesa demostrar acá es que el fenómeno observado en nuestro país, lejos de obedecer a "violaciones" de las leyes generales capitalistas, obedece por el contrario precisamente a la acción de dichas leyes,  más o menos "libres" de contratendencias.

El crecimiento de la cesantía, por otra parte, lejos de ser una traba para la acumulación capitalista, es condición de la misma : "…… si la existencia de una superpoblación obrera es producto necesario de la acumulación o del incremento de la riqueza dentro del régimen capitalista, esta superpoblación se convierte a su vez en palanca de la acumulación del capital, más aún, es una de las condiciones de vida del régimen capitalista de producción. Constituye un ejército industrial de reserva, un contingente disponible…"   (subrayado en el original) ([144])

Es decir, esta característica del desarrollo del capitalismo en Chile en los años recientes, que se ha denominado "desempleo estructural ", y que frecuentemente es presentada como una de las "pruebas" del "fracaso del modelo económico", constituye prueba precisamente de lo contrario, es decir, de las favorables condiciones para el acelerado desarrollo capitalista que dicho "modelo" ha creado en el país.

En relación al aumento del ejército industrial de reserva en Chile, parece importante considerar, además,  particularidades como las siguientes :

La reducción del aparato administrativo estatal, ocurrida inmediatamente después del golpe militar, que lanzó a la cesantía a miles de obreros. "El empleo público total se redujo en aproximadamente un 20% entre 1973 y 1978  "[145]

Más arriba se ha señalado como este fenómeno de hecho disminuyó los asalariados ocupados, pero de aquel sector que, por no estar sometido directamente al capital, tenía rasgos proletarios menos definidos. Aún cuando muchos de ellos pueden haber terminado como trabajadores por cuenta propia, lo probable es que la mayoría volvió, tarde o temprano, a trabajar como asalariados, pero ahora bajo el dominio directo del capital. Es lo que puede concluirse de la mantención de un empleo público reducido, de un aumento del empleo general, y de un incremento de la proporción de asalariados, fenómenos que se han documentado más arriba extensamente. De esta manera, la reducción de los empleados fiscales de hecho redundó, probablemente, en una relativa proletarización de este sector de asalariados.

La culminación fascista de la reforma agraria y la posterior descomposición de los campesinos, que ha despojado violentamente de sus medios de producción a miles de ex inquilinos-luego asentados, y luego a los pequeños propietarios y asignatarios de parcelas CORA, arruinados, que se ha estudiado arriba en detalle.

El rol del imperialismo en este aspecto pareciera ser, nuevamente, restar cuantiosos recursos a la acumulación interna, vía la deuda externa, principalmente, con el consecuente impacto en el empleo. Cabe señalar, con todo, que este efecto es de dos caras, ya que si bien se restan recursos a la acumulación extensiva, también se restan a la acumulación intensiva, es decir, al aumento de composición orgánica del capital.

Con todo, la causa principal del aumento del ejércio de desocupados durante los últimos años ha sido ciertamente la acción directa de la ley de la acumulación, es decir, éste se ha debido principalmente al incremento de la composición orgánica del capital en magnitudes sin precedentes.

Tal es el resultado principal de la reestructuración profunda de la economía en el período reciente, y ese es el contenido principal, a nivel de la producción del capital, del llamado nuevo patrón de acumulación capitalista del país.

Desempleo y "marginalidad"

Es bastante conocido el marco conceptual dualista utilizado por determinados sectores democráticos para criticar los efectos del desarrollo capitalista, que ellos atribuyen principalmente no al régimen capitalista mismo, sino al modelo económico de la dictadura.

De acuerdo a dicho marco conceptual, el efecto negativo principal del modelo sería la exclusión de una parte mayoritaria de la población  :

" ¿ Que caracteriza al escenario social emergente? Básicamente, una organización de la sociedad en donde coexisten, prácticamente sin tocarse, una tendencia modernizadora para élites cada vez más integradas al mundo internacional, y una tendencia al empobrecimiento de una masa mayoritaria de la población…En otros términos, lo que se ha creado es una  sociedad dual, con 'desarrollos separados' para estos dos tipos de chilenos…Al costado de…[la]…economía moderna ha surgido otra, de subsistencia, que ni siquiera llega al mercado, en manos de un sector marginal o 'informal' que, en vez de disminuir, toma dimensiones cada vez más espectaculares"  (el destacado y los comentarios entre [… ] son nuestros)[146].

Dicho marco conceptual, que tiene gran influencia en corrientes burguesas de la sociología contemporánea, constituyó la base teórica de los modelos reformistas ensayados en Chile y América Latina durante la década de 1960.

Cabe señalar, sin embargo, un cambio importante en relación a las conceptualizaciones de aquel momento. En efecto, en aquel entonces la "marginalidad" reflejaba principalmente la migración a las ciudades y consecuente incorporación a la población excedentaria del capitalismo de los campesinos, que eran expulsados por los viejos modos de producción en  proceso de descomposición, y mantenían sus rasgos de tales. Los "marginados" de hoy, en cambio,  son ante todo producto de la acumulación capitalista misma, es decir, son ex-obreros.

Este cambio es recogido por el enfoque dualista de hoy : " Los pobladores del otro Santiago no son un sector social de tipo tradicional, encerrados en una sub-cultura campesina…siete de cada diez pobladores son nacidos en Santiago, y entre los jóvenes menores de 19 años, ello sube a nueve de cada diez. Veinte años atrás, la mitad de los pobladores eran migrantes y habían nacido fuera de la capital " [147]

Las limitaciones teóricas del marco dualista son también conocidas. Dicha concepción ubica las contradicciones principales de la sociedad entre ésta y su periferia, y no al interior de la sociedad capitalista misma. En este marco de análisis, si bien las contradicciones internas de la sociedad capitalista, entre las clases sociales, por ejemplo, son reconocidas y tomadas en cuenta, no son las determinantes.

Es así que la solución propuesta consiste, no en transformar de raíz la sociedad capitalista en sí sino, en integrar a ella a los sectores marginados, como se ha dicho, "integrar el presente y el pasado, el cambio y la continuidad, a 'triunfadores' y 'perdedores'  "[148].

No es extraño, entonces, que el marco dualista haya servido de base teórica a soluciones reformistas, cuyas limitaciones prácticas fueron conocidas por los chilenos en el pasado reciente.

Se han analizado más arriba las deficiencias de la base empírica que dicha concepción ha utilizado para demostrar su validez, en lo relacionado con la evolución de la ocupación y la clase obrera. Se ha mostrado, por ejemplo, como las fundamentaciones estadísticas de la declinación de la clase obrera han partido de la base de proyectar un momento en el desarrollo de ésta, cual es su merma durante la crisis, como la tendencia definitiva.

En relación a los desempleados, la fundamentación empírica del aumento de la marginalidad ha partido también de un hecho real, aunque transitorio, para proyectar a partir de éste una tendencia equivocada.

Es un hecho que, durante algunos años, se verificó un fenómeno de aumento de la exclusión en amplios sectores de desocupados, entendida ésta como mayor alejamiento de los mercados y vínculos menos fuertes con el sector capitalista.

En caso alguno se trata de una pérdida absoluta de vínculos, puesto que la producción marginal está integrada a la reproducción del capital en la medida en que sus mercancías, bienes y servicios, " son consumidos por los agentes de la producción capitalista, abaratándose la reproducción de la fuerza de trabajo o creciendo la riqueza material del capitalista al poder comprar mercancías más baratas para su consumo individual o productivo " [149].

Este fenómeno afectó a los "…'pobres urbanos'…, …todos aquellos que por no encontrar trabajo en empresas capitalistas…se dedican a actividades temporales, de baja remuneración y escasa calificación "   [150].

Estos trabajadores, como se ha visto más arriba, aparecen en las estadísticas de empleo formando parte de los "trabajadores por cuenta propia y familiares".

Dicha categoría de "trabajadores por cuenta propia" está conformada, en lo grueso, por productores independientes propiamente tales : campesinos medios, pescadores artesanales, transportistas independientes, profesionales liberales, etc.. De allí que se haya utilizado dicha categoría, más arriba, para estimar a la pequeño burguesía, y se ha comprobado su importancia, a la vez que su tendencia a reducirse relativamente.

Sin embargo, una fracción no despreciable del millón de trabajadores que, aproximadamente, compone hoy dicha categoría ocupacional son en realidad "pobres urbanos", tal como se han definido más arriba.

En 1982, por ejemplo, los "comerciantes marginales" definidos por Martínez[151] que incluyen los vendedores, artesanos y operarios, excluyendo los propietarios de comercio, que trabajan en el comercio por cuenta propia o como familiares no remunerados, son 105.400. Los "trabajadores marginales de servicios", que de acuerdo a Martínez incluyen  trabajadores en servicios personales, obreros y jornaleros excluyendo los de minas y canteras, todos los cuales trabajan por cuenta propia o como familiares no remunerados, son 56.100, ese mismo año.

En conjunto, por lo tanto, los trabajadores por cuenta propia clasificados como "comerciantes marginales" y "trabajadores marginales  de servicios" sumaban 161.500 en plena crisis de 1982. Ese año, el total de trabajadores por cuenta propia sumaba 825.000 personas, es decir, los trabajadores por cuenta propia considerados marginales eran, ese año, alrededor de un 20% del total de la categoría mencionada.

Probablemente dicha proporción tiende a disminuir a medida que el ciclo económico va recuperando actividad y el empleo va creciendo principalmente debido al incremento de la ocupación asalariada, como se ha visto más arriba. Sin embargo, se aprecia que la proporción de trabajadores que pueden ser definidos como marginales es importante entre los "trabajadores por cuenta propia".

"De acuerdo a Marx, las categorías …[de 'pobres urbanos']…pertenecen a la sobrepoblación relativa, excedente en relación a las necesidades medias de valoración del capital " (los comentarios entre [… ] son nuestros)[152].

La distinción entre sobrepoblación relativa y ejército industrial de reserva es importante :

" Siendo parte de la sobrepoblación relativa, los desocupados no constituyen necesariamente una fracción del ejército industrial de reserva. Entre "sobrepoblación relativa" y "ejército industrial de reserva" media una diferencia de funcionalidad. La sobrepoblación es producto del desarrollo capitalista, la otra cara de la acumulación del capital, ya sea en los marcos del capitalismo "maduro", con el incremento de la composición orgánica del capital, ya sea en el proceso de acumulación originaria. La sobrepoblación relativa se convierte en ejército industrial de reserva cuando deja de ser un mero producto pasivo, transformándose en palanca activa de la acumulación de capital. Para ello debe desempeñar dos funciones. La primera, convertirse en algún momento  en reserva real del capital; la segunda, ejercer presión sobre el ejército obrero activo, contribuyendo a la sumisión de éste al capital …"  ( destacado es nuestro) [153].

En Chile, durante varios años, se produce el fenómeno que" grandes masas de sobrepoblación no pueden ser "consumidas" por el capital, por diversas razones, siendo una de las principales la alta composición orgánica del capital .Para subsistir, la "población superexcedentaria" se dedica a actividades marginales, venta callejera, servicio doméstico, etc. "  [154] .

En dicho fenómeno real se han basado, entonces, las teorías dualistas para obtener las conclusiones que más arriba se indicaban.

La tendencia a la exclusión señalada, sin embargo, se revierte decisivamente en el curso de los últimos años, en la medida que el auge del ciclo económico se superpone a la culminación de un período de profunda reestructuración productiva que dura varios años y se incrementa el empleo a un ritmo muy rápido, en forma absolutamente inesperada para muchos. Parte importante de la población superexcedentaria se transforma entonces en reserva real del capital, y los desocupados que la conforman pasan a constituirse efectivamente en ejército de reserva del capital.

Una nueva definición de la clase obrera

Con los elementos anteriores, parece pertinente y posible proceder a ampliar la definición de la clase obrera activa dada  más arriba.

Recordando nuevamente las restricciones válidas a las definiciones en general puede ser útil entregar la siguiente definición :

 

 

 

"la clase obrera está conformada por todos los trabajadores asalariados, manuales e intelectuales, que viven principalmente de la venta de su fuerza de trabajo, y se encuentran sometidos al capital, sea que éstos se encuentren en actividad o formando parte del ejército de reserva del capital ". 

La definición anterior, entonces, caracteriza a los "desocupados en su conjunto como parte del ejército industrial de reserva, y a los "pobres urbanos'…[parte de la población superexcedentaria pero no del ejército industrial de reserva]…como 'capas que viven un proceso de proletarización' "  (los comentarios entre [… ] son nuestros)[155].

Movimiento Cíclico de la Economía Capitalista

" El curso característico de la industria moderna, la línea -interrumpida sólo por pequeñas oscilaciones- de un ciclo decenal de períodos de animación media, producción a todo vapor, crisis y estancamiento, descansa en la constante formación, absorción más o menos intensa y reanimación del ejército industrial de reserva o superpoblación obrera. A su vez, las alternativas del ciclo industrial se encargan de reclutar la superpoblación, actuando como uno de sus agentes de reproducción más activos.

"Este curso peculiar de la industria moderna, que no se conoce en ninguna de las épocas anteriores de la humanidad, no hubiera sido concebible tampoco en los años de infancia de la producción capitalista. La composición del capital fue transformándose lentamente. Por eso su acumulación hacía crecer, en general, la demanda de trabajo. Lentamente, como los progresos de su acumulación, comparados con los de la época moderna, iba tropezando con las barreras naturales de la población obrera explotable, barreras que sólo podían derribarse por medios violentos……La expansión súbita e intermitente de la escala de producción es la premisa de su súbita contracción; ésta provoca, a su vez, una nueva expansión, que no puede prosperar sin material humano disponible, sin un aumento del censo obrero, independiente del crecimiento absoluto de la población……Toda la dinámica de la industria moderna brota, por tanto, de la constante transformación de una parte del censo obrero en brazos parados u ocupados sólo a medias. Una de las cosas en que se revela la superficialidad de la economía política es en que presenta las expansiones y contracciones del crédito, que no son más que un síntoma de las alternativas del ciclo industrial, como causa determinante de éstas. Del mismo modo que los cuerpos celestes, al ser lanzados en una dirección, repiten siempre el mismo movimiento, la producción social, una vez proyectada en esa línea alternativa de expansiones y contracciones, se mantiene ya siempre dentro de ella. Los efectos se convierten a su vez en causas y las alternativas de todo este proceso, que reproduce constantemente sus propias condiciones, revisten la forma de la periodicidad " (destacado es nuestro)([156])

Esta ley de la acumulación capitalista, que establece la forma de movimiento de dicho modo de producción,  se ha manifestado con todo su vigor en Chile durante los últimos años. Como ha sido ilustrado en cada uno de los gráficos anteriores que presentan series de datos en el tiempo, las alternativas del ciclo capitalista aparecen determinando la evolución de todas las variables económicas.

Este fenómeno ciertamente no es privativo de la economía chilena, sino que está condicionado por la misma tendencia, producida en el sistema capitalista mundial.

Es necesario mencionar, sin embargo, que el ciclo no se produce debido a una causa externa, como afirman muchos economistas, sino debido al carácter capitalista interno de la economía chilena, que se rige por las mismas leyes que el capitalismo a nivel mundial.

Los ciclos capitalistas mundiales, externos, actúan a través del condicionamiento de los ciclos capitalistas internos. Si estos últimos no existieran, si Chile tuviera, por ejemplo, una economía socialista, planificada, los ciclos externos no se traducirían en crisis internas.

Frente al fenómeno de la crisis cíclica, se produjo entre los economistas en general, en Chile, un importante grado de desconcierto, y muchas de las interpretaciones ofrecidas, aunque aludían a uno u otro aspecto del fenómeno, no apuntaban a la esencia del mismo.

En el campo burgués la crisis de 1982 significó la bancarrota teórica de los denominados "chicago boys". A fines de 1981, cuando la crisis estaba desencadenándose, los principales voceros de la economía oficial proclamaban triunfalmente el advenimiento del mejor de los mundos y pronosticaban el más rosado porvenir. La tristemente famosa consigna gubernamental de entonces, "vamos bien, mañana mejor", refleja adecuadamente hasta que punto la crisis sorprendió en mal pie a estos "teóricos", que hasta entonces acostumbraban en su soberbia a tratar de "gasfíteres" a todo el que discrepara de ellos.

En ciertas corrientes del campo de la oposición, así como durante la época de auge algunos economistas vacilaron en sus apreciaciones críticas frente al aparente "éxito del modelo", cuando sobrevino la crisis se hicieron presentes nuevamente prejuicios respecto a la supuesta "inviabilidad" del capitalismo.

Casi unánimes han sido los economistas, por otra parte, en "presentar las expansiones y contracciones del crédito, que no son más que un síntoma de las alternativas del ciclo industrial, como causa determinante de ésta",  revelando ciertamente con ello bastante "superficialidad".

Otras interpretaciones de la crisis han presentado cierta tendencia a menospreciar el carácter cíclico, general, de la misma, absolutizando algunos aspectos "estructurales" de esta crisis en particular.

La raíz de estas últimas interpretaciones se encuentra, a nuestro juicio, en la dificultad de algunos autores para aceptar el hecho que en Chile se pudiera haber producido efectivamente, durante los años de auge, el fenómeno de superproducción capitalista, es decir de sobreinversión,  que es premisa necesaria de toda crisis cíclica.

Debido a la importancia de esta ley capitalista se intentará analizar, más adelante, algunas de sus causas y "efectos que se convierten a su vez en causas y las alternativas de todo este proceso".

Empobrecimiento Relativo y Absoluto de la Clase Obrera como Consecuencia de la Acumulación Capitalista

Marx resume la ley general de la acumulación de la siguiente manera :

" Cuanto mayores son la riqueza social , el capital en funciones, el volumen y la intensidad de su crecimiento y mayores también, por tanto, la magnitud absoluta del proletariado y la capacidad productiva de su trabajo, tanto mayor es el ejército industrial de reserva. La fuerza de trabajo disponible se desarrolla por las mismas causas que la fuerza expansiva del capital. La magnitud relativa del ejército industrial de reserva crece, por consiguiente, a medida que crecen las potencias de la riqueza. Y cuanto mayor es este ejército de reserva en proporción al ejército obrero en activo, más se extiende la masa de la superpoblación consolidada, cuya miseria se haya en razón directa a los tormentos de su trabajo. Y finalmente, cuanto más crecen la miseria dentro de la clase obrera y el ejército industrial de reserva, más crece también el pauperismo oficial. Tal es la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista. Una ley que, como todas las demás, se ve modificada en su aplicación por una serie de factores que no interesa analizar aquí". (Subrayado en el original)([157])

Más adelante , vuelve a formular la ley así : " La ley según la cual, gracias a los progresos hechos por la productividad del trabajo social, puede ponerse en movimiento una masa cada vez mayor de medios de producción con un desgaste cada vez menor de fuerza humana es una ley que, dentro del régimen capitalista, en que los obreros no emplean los instrumentos de trabajo, sino que son estos los que emplean a los obreros, se trueca en esta otra : la de que cuanto mayor es la fuerza productiva del trabajo y mayor, por tanto, la presión ejercida por el obrero sobre los instrumentos que maneja, más precaria es su condición de vida : la venta de la propia fuerza para incrementar la riqueza de otro o alimentar el incremento del capital " (Subrayado en el original) ([158]).

Recuerda Marx que: "dentro del sistema capitalista, todos los métodos encaminados a intensificar la fuerza productiva social del trabajo se realizan a expensas del obrero individual; todos los medios enderezados al desarrollo de la producción se truecan en medios de explotación y esclavización del productor, mutilan al obrero convirtiéndolo en un hombre fragmentario, lo rebajan a la categoría de apéndice de la máquina, destruyen con la tortura de su trabajo el contenido de éste, le enajenan las potencias espirituales del proceso de trabajo en la medida que a éste se incorpora la ciencia como potencia independiente; corrompen las condiciones bajo las cuales trabaja; lanzan a sus mujeres y a sus hijos bajo la rueda trituradora del capital……De donde se sigue que, a medida que se acumula el capital, tiene necesariamente que empeorar la situación del obrero, cualquiera sea su retribución, ya sea ésta alta o baja " (Subrayado en el original) ([159])

Y, a continuación, plantea : "Finalmente, la ley que mantiene siempre la superpoblación relativa o ejército industrial de reserva en equilibrio con el volumen y la intensidad de la acumulación mantiene al obrero encadenado al capital con grilletes más firmes que las cuñas de Vulcano con que Prometeo fue clavado a la roca. Esta ley determina una acumulación de miseria equivalente a la acumulación de capital."  (Subrayado en el original) ([160])

Como se puede apreciar, la formulación dada por Marx a la ley no puede ser más clara: Es la acumulación capitalista, y el consecuente aumento de la composición orgánica del capital, la que produce en forma creciente una superpoblación relativa. Por otra parte, el desarrollo capitalista del proceso de trabajo incrementa la intensidad de éste a expensas del obrero, empeorando desde diversos aspectos las condiciones de su trabajo. De estos hechos, y de la agudización de las contradicciones del capitalismo a medida que éste se desarrolla, se deduce que "… a medida que se acumula el capital, tiene necesariamente que empeorar la situación del obrero, cualquiera sea su retribución, ya sea ésta alta o baja "([161]).

El empeoramiento de la situación del obrero es, en primer lugar,  absoluto.

Es común que en torno a este punto, aún entre autores del campo marxista, se ceda terreno a los ideólogos burgueses. Es así que ya Kautsky, por ejemplo, en los tiempos en que aún defendía el marxismo,"en su crítica de Bernstein, fue extremadamente moderado, situándose en esencia, en la vía del revisionismo……Kautsky considera que la tesis de Marx puede ser interpretada en dos sentidos. En primer lugar, puede interpretarse como una tendencia superada por tendencias de signo contrario. En segundo lugar, el empeoramiento de la situación de la clase obrera es relativo y no absoluto, o, como dice Kautsky, la depauperización de la clase obrera es social y no física. Entonces la situación de la clase obrera empeora : 1) en comparación con la situación de la burguesía; 2) en relación con el crecimiento de las necesidades materiales, pero no empeora absolutamente. Mejora en lo absoluto……Marx siempre y en todas partes habla de la clase obrera en su conjunto……jamás negó que sectores aislados de obreros, en determinados momentos y condiciones, pudieran mejorar su situación. La clase obrera en su conjunto está compuesta por obreros que trabajan y obreros que no trabajan; y si con el desarrollo del capitalismo crece la masa de trabajadores, también crece la masa de quienes no trabajan. La situación de estos obreros que no trabajan, como ya hemos visto, influye en la situación de quienes trabajan. Por esto, la situación de la clase obrera, en su conjunto : 1) en realidad empeora y no [sólo] como tendencia, 2) empeora en forma absoluta y no [sólo] relativamente "([162]).

De otra parte, " Los adversarios del marxismo-leninismo interpretan de una forma vulgar y simplificada la teoría de la depauperización, atribuyéndole al marxismo el criterio erróneo de que, con el desarrollo del capitalismo "el obrero se convierte en indigente". Estos detractores del marxismo afirman calumniosamente que, de acuerdo con la teoría de la depauperización, el bienestar de los obreros empeora de año en año y de mes en mes. Debemos señalar que Marx habló siempre de la depauperización como una tendencia del capitalismo que se produce desigualmente en los distintos paises, en distintos períodos, y a la cual se contraponen muchos otros factores. Uno de éstos es la lucha de la clase obrera por el aumento del trabajo y las mejores condiciones de vida. Muchos de los factores que gustan citar los detractores del marxismo, se explican por el hecho de que la tendencia al empeoramiento del nivel de vida depende de la coyuntura económica general. En los períodos de auge, los obreros viven mejor que en las etapas de crisis "([163]).

Parece oportuno recordar también que para el marxismo : " Las necesidades naturales, el alimento, el vestido, la calefacción, la vivienda, etc., varían con arreglo a las condiciones del clima y a las demás condiciones naturales de cada país. Además, el volumen de las llamadas necesidades naturales, así como el modo de satisfacerlas, son de suyo un producto histórico que depende, por tanto, en gran parte, del nivel de cultura de un país y, sobre todo, entre otras cosas, de las condiciones, los hábitos y las exigencias con que se haya formado la clase de los obreros libres. A diferencia de las otras mercancías, la valoración de la fuerza de trabajo encierra, pues, un valor histórico moral "(subrayado en el original) ([164]).

En otras palabras, a medida que avanza la ciencia y la técnica, y se desarrollan las fuerzas productivas, van cambiando las "llamadas necesidades naturales"; por ejemplo, desaparecen algunas enfermedades crónicas, se masifica el consumo de nuevos productos, sube el nivel cultural mínimo "socialmente aceptado", etc.; de esta manera, cambia también "el modo de satisfacerlas".

Finalmente, es importante destacar que " El empeoramiento de la situación de los trabajadores, su depauperización absoluta, se produce, frecuentemente, a pesar del crecimiento del salario real y del incremento del consumo. Al incrementarse la intensidad del trabajo aumenta la necesidad de una mejor alimentación, asistencia médica, etc., y si el incremento de las necesidades no se satisface plenamente, se produce un empeoramiento absoluto de la situación de la clase obrera "([165]).

Para el marxismo, por lo tanto, la depauperación de la clase obrera con la acumulación capitalista es, además de relativa, absoluta; afecta a la clase obrera considerada en su conjunto, ocupados y desocupados, no se produce de manera contínua, sino por oleadas, siguiendo las alternativas del ciclo económico; si bien durante ciertos períodos y para ciertos sectores, existen contratendencias que transitoriamente condicionan la forma en que se expresa la ley, éstas no determinan una tendencia en sentido contrario; las "necesidades naturales" que cada vez se satisfacen menos, son un producto histórico, cambiante y, finalmente, el empeoramiento puede darse a pesar del aumento del salario real, considerando las condiciones de trabajo y de vida generales de la clase obrera.

Con todo, cabe advertir acerca de posibles interpretaciones dogmáticas de la ley de empeoramiento absoluto y relativo de la clase obrera con el desarrollo capitalista. Ello ha ocurrido en el campo marxista, aún durante largos períodos en los cuales la depauperación absoluta no se manifestaba en los paises capitalistas desarrollados, evidenciándose en cambio un mejoramiento substancial de las condiciones de vida de los obreros.

Al respecto son importantes las opiniones de E. Varga, conocido economista marxista húngaro-soviético, quien dice al respecto :

"Entre los marxistas existe una opinión general de estimar que la depauperización relativa bajo el capitalismo es un fenómeno permanente…en cambio, se presentan serias diferencias al abordar el problema de la depauperización absoluta"[166].

Varga se refiere a las opiniones de algunos economistas soviéticos que "demostraban " que la depauperización absoluta continuaba aún en el período de postguerra, en los paises capitalistas desarrollados. Al respecto la opinión de Varga es que, en dicho período, las condiciones de vida de los trabajadores mejoraron sustancialmente. Así, hacia 1964 escribe:

"Es un hecho indiscutible que en los paises desarrollados, después de la segunda guerra mundial, hubo un considerable incremento del salario real y no una depauperización absoluta. Claro que la intensidad del trabajo también aumentó, así como el valor de la fuerza de trabajo. El aumento del salario real no siempre corresponde a un mejoramiento del nivel de vida del obrero y sólo es un factor, aunque importante, de este bienestar. Teóricamente la depauperización absoluta es posible, aún cuando los salarios reales aumentan, si la intensidad del trabajo aumenta, es decir si el desgaste muscular y nervioso, como dice Marx, crece con mayor rapidez que el salario real. pero en …[dicho período]…en los paises desarrollados prácticamente esto no acontece"   ( los comentarios entre [… ] son nuestros) [167].

Recuerda Varga, citando a Marx, que ésta es " una ley que, como todas las demás, se ve modificada en su aplicación por una serie de circunstancias…"  [168], y entre estas circunstancias que actúan como contratendencias menciona :

" La organización de los obreros, su oposición constante y creciente…La existencia del campo socialista obliga al capital y al estado a adaptar sus relaciones con la clase obrera de su país a las condiciones en que se desarrolla la lucha de los dos sistemas mundiales…El capital monopolista, bajo las condiciones de lucha de dos sistemas antagónicos, otorga concesiones a la clase obrera para que ésta no opte por la vía revolucionaria"   [169].

Con posterioridad a la época de esta polémica, las agudas crisis de los años 70 y 80 vinieron a poner de manifiesto una vez más, la ley de empeoramiento absoluto de la clase obrera bajo el capitalismo, aún en los paises desarrollados. En Chile, como se verá a continuación, dicha ley se manifiesta con toda claridad en estos años, condicionada favorablemente además por el régimen fascista imperante. Con todo, no cabe perder de vista las prevenciones de E.Varga, respecto a rechazar dogmáticamente la posibilidad que, por períodos más o menos largos, el capitalismo sea capaz de mejorar sustancialmente la situación de los trabajadores.

El Descaro Burgués

Para nuestros "ideólogos" burgueses, lo que ha tenido lugar en Chile, en estos años, es un "mejoramiento de la calidad de vida".

El director del Instituto Nacional de Estadística, Alvaro Vial (*), constataba recientemente : " un fuerte mejoramiento en el nivel de vida de la población……las grandes masas tienen ahora acceso a la salud, vivienda, educación y a una enorme variedad de bienes de consumo……como consecuencia de lo anterior, las diferencias en el nivel de vida se han reducido y las oportunidades se han ampliado a capas de la población que hasta hace pocos años estaban ausentes del bienestar material……[admitió que]……hay problemas en los indicadores netamente económicos, como la tasa de desempleo……a consecuencia de la recesión internacional……[pero]……los hogares son más cómodos y placenteros que antes. La clase media, compuesta en décadas anteriores por profesionales e intelectuales, se ha visto acrecentada por un enorme contingente de personas que han empezado a compartir beneficios antes reservados para unos pocos……las grandes masas han pasado a tener acceso a la propiedad y ésta se ha difundido en grados importantes. Uno de los objetivos de todos los gobiernos, que es crear más propietarios y no más proletarios, se ha cumplido con creces en este período……mientras en 1970 el 74,2% de los hogares tenía un aparato de radio, en 1982 el 84,5% contaba con este elemento…En el caso de los televisores, el porcentaje pasó de 19,5% a 78,3%; refrigeradores, de 29.1% a 48,7%; y auto de 10,2% a 17.8%. En 1982, el 34,6% de los hogares contaba con una lavadora……Se cuenta con informaciones independientes de la José María Caro  y Lo Hermida [poblaciones populares], que muestran resultados absolutamente coincidentes con los que acabo de dar……a modo de ejemplo, en Lo Hermida el 73.1% de las familias dispone de un televisor blanco y negro, y en la José María Caro, un 91% del total "  ([170]).

Alvaro Bardón no podía quedar ausente de este debate. Para él no se conocen estudios que demuestren que la distribución del ingreso ha mejorado en alguna época en este país… desde la independencia nacional, o la época de don Diego de Almagro……([171]), y por lo tanto, estos estudios, que en efecto, a excepción del período de la Unidad Popular, muestran un deterioro creciente en la distribución del ingreso, no tienen ninguna significación.

Testimonios de Obreros

Los obreros entrevistados en las poblaciones de Santiago, en 1985 entregan testimonios bien diferentes a la visión rosada de los "distinguidos" economistas arriba citados :

"Hace mucho tiempo que no como carne, estaba haciendo sólo comidas en base a huevo……"

" Mire, antes había más trabajo, y nosotros comíamos bien, nunca un desayuno pelado como ahora, uno tenía unos pancitos con mantequilla……, compraba su leche……, la carne se comía un poco más seguido……; ahora se ven unos huesos no más……Hay veces que falta la plata, y si no hay se les hace a los niños no más, total, con una taza de té uno se la pasa……"

" Fruta, para serle franca, no se come nunca, ella le compra a las niñas un plátano, una manzana……pero no es todos los días……"

"Aquí es normal ver que una familia se instala con su mediagua al fondo de las casas, todos los que nos hemos casado aquí, nos hemos venido a vivir con los papás……"  

"En la noche se arma una cama acá en el comedor, duermen dos jóvenes, un jovencito que no estudia que tiene 16 años y un soltero que trabaja en la Universidad……Sacamos ese sillón para la cocina y aquí se arma una marquesita, ahí dos camas más, un camarote y tengo otra camita más……acá duermen dos jóvenes, allá duerme mi esposo y yo duermo con la niñita más grandecita, ella duerme con una de las niñas y mi hija duerme con otra niña que tengo……Bueno, ella duerme con su sobrinita chica, mi hija duerme con la otra niña y yo duermo también con una y mi esposo duerme sólo"   [172].

Salarios Reales

En el gráfico siguiente se puede apreciar la evolución de los salarios reales en Chile,  durante los últimos quince años, calculados a partir del IPC corregido(*).

Gráfico Nº36

Como se puede apreciar, los salarios reales, si bien han seguido las alternativas del ciclo económico, no han alcanzado ni siquiera en su mejor momento los niveles de 1970, sin mencionar ya los niveles obtenidos en 1971 y 1972, durante el Gobierno Popular. Un trabajador promedio, que hubiera logrado mantenerse ocupado en forma permanente durante los últimos doce años, ha dejado de percibir 2.4 años de sueldos, en relación a lo que ganaba en 1970; y casi cuatro años de sueldos, en relación a lo que percibió entre 1971 y 1973.

La evolución de las pensiones y asignaciones familiares es aún peor. Es así que hasta 1980, éstos índices habían disminuido un 11% y un 18%, respectivamente, por debajo de los salarios reales.([173])

Es decir, ha habido un fuerte empeoramiento absoluto de los salarios reales. Sin embargo, este índice de salarios reales subestima el real deterioro de los mismos, para los obreros ocupados.

En efecto, " El Padre José Aldunate …[calculó]…una canasta de consumo mínimo para una familia popular de 5 personas. No se trataba, siquiera, de un conjunto de alimentos que permitieran una alimentación suficiente y equilibrada según las pautas internacionales, sino un paquete básico que garantizara la supervivencia……en los últimos diez años……el costo de la canasta mínima subió 225 veces mientras que el IPC oficial (corregido) aumentó 155 veces. En otras palabras, el precio de esta canasta popular aumentó un 45% más que el índice oficial de precios(corregido). Además se debe destacar que esta canasta mínima costaba en septiembre de 1984 $13.648.-. cifra muy superior al ingreso mínimo familiar(IMF) ($9.866)……conviene considerar como ha variado el IMF con relación a algunos productos básicos. Resulta que de 1981 a 1984 su poder de compra medido en pan ha disminuido en un 47,9%; medido en movilización colectiva, ha bajado en un 71.4%; y medido en gas licuado ha bajado en un 57,2% "  ([174]).

El efecto de alza mayor de precios para los artículos consumidos por los obreros se aprecia en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº37          

Se aprecia que el IPC , aún después de la corrección efectuada, subestima el alza de los precios relevantes para el 40% de los quintiles uno a tres, es decir, la población de menores ingresos,. Mide aproximadamente el alza de precios que afecta a los quintiles tres y cuatro, es decir, los sectores de ingresos medios, pero sobrestima el alza de precios relevante para el 20% más rico de la población. De esta manera se comprueba una vez más que la inflación perjudica especialmente a los obreros.

Consumo de  los Obreros

A la baja anotada en los salarios reales, se suma al aumento de la tasa de cesantía, y en conjunto determinan un fuerte empeoramiento absoluto del consumo de los obreros.

" No hay mejor indicador de la pobreza que el hambre, y de hecho éste es un fantasma que ronda sin descanso…en 1986, ocho de cada diez familias habitantes en poblaciones de Santiago ingerían menos calorías que el mínimo recomendado por la FAO/OMS. Pese a esto, la alimentación les consume hasta el 70 por ciento del gasto familiar "  [175].

En el gráfico siguiente se muestra como el consumo de los hogares, medido a  partir de las encuestas realizadas en 1969 y 1978, ha bajado en el 60% más pobre de la población.  Se ha mantenido en el quintil cuarto, y por el contrario, ha subido en el 20% de mayores ingresos.

Gráfico Nº 38

En el gráfico siguiente se muestran las variaciones en el consumo para los diferentes estratos, entre 1969 y 1978.

Gráfico Nº 39

Esta misma comparación, efectuada en relación a 1970, 1971 o 1972, años para los cuales no se dispone de la encuesta, serían más dramáticos aún.

El resultado de los menores ingresos reales es que la población obrera se alimenta peor, siendo el hambre y la desnutrición una condición normal para la mayoría de la población obrera. Esto se aprecia en los gráficos que siguen.

Gráfico Nº 40

 

El gráfico anterior presenta la evolución de la disponibilidad de alimentos por persona. Se aprecia que la misma subió fuertemente durante el Gobierno Popular, lo que demuestra que durante esos años, si bien hubo desabastecimiento relativo, frente al fuerte incremento del poder adquisitivo, hubo un aumento importante en el abastecimiento absoluto. Durante la dictadura, en cambio, la disponibilidad de alimentos ha bajado sostenidamente, siendo ya en 1977/79 un 15% inferior a 1971/73.

En el gráfico siguiente se presentan la evolución del consumo de calorías y proteínas entre 1969 y 1978.

Gráfico Nº 41

Se aprecia que, entre los años medidos por las encuestas, el consumo de calorías y proteínas por persona cae fuertemente para el 80% de la población de menores ingresos, es decir, para el conjunto de la clase obrera, y también para los sectores medios. Aumenta, en cambio, para el 20% de la población de mayores ingresos. Ya se ha mencionado que estas mismas comparaciones, efectuadas en relación al período del Gobierno Popular, serían más dramáticas aún.

En el gráfico siguiente se presenta la evolución de la disponibilidad de calorías y proteínas por persona para un período más largo. Allí se aprecia que entre 1971-72 y 1986 la disponibilidad de alimentos por persona se reduce en un 25%, aproximadamente.

Se puede ilustrar lo anterior suponiendo que la población se alimente sólo de pan. En ese caso, si antes en promedio se consumían cuatro panes por persona, hoy se dispone de sólo tres.

       Gráfico Nº 42

En el gráfico siguiente se presenta un fenómeno más complejo, que se ha producido entre los años medidos por encuestas. En dicho gráfico se aprecia que la fuerte disminución del gasto, y la mayor alza de precios, que han afectado a los sectores de menores ingresos, si bien han determinado una fuerte disminución en el consumo de calorías, por parte de esos sectores, esta disminución se ha visto amortiguada, en parte, por una recomposición de la canasta de alimentos que proporcionan las calorías consumidas.

De esta manera, mediante un consumo de alimentos de menor calidad, pero que proporcionan calorías más baratas, la población obrera ha logrado de alguna manera sobrevivir a la disminución de sus ingresos y alza de precios de productos. Este cambio en sus hábitos de alimentación, demuestra que en Chile también ha operado la ley de obtención de plusvalía relativa en su forma más general : se ha producido una disminución en el valor de la fuerza de trabajo. Esto ha sido planteado como tesis por algunos autores.([176])

Gráfico Nº 43      

Numerosos estudios apuntan consistentemente en la misma dirección. Entre estos parece importante destacar la opinión de organismos internacionales :

"Mientras que, en 1964, Chile se situaba en la categoría de riesgo alimentario(junto a otros seis paises de América Latina y el Caribe), entre 1969 y 1971 había pasado a la suficiencia plena. Entre 1979 y 1981, en cambio, Chile había vuelto a la categoría de riesgo, esta vez con sólo cuatro paises latinoamericanos, siendo además el único en la región que en 20 años pasa de la primera a la segunda categoría, según FAO y CEPAL…Mientras en 1969 el 47.6 % de los hogares no lograba alimentarse adecuadamente, en 1978 no lo hacía el 54.4 % y en 1984, el 61 % de los mismos"   [177].

Todo lo anterior " es consistente con un conjunto de otros indicadores. Según cifras oficiales en los últimos catorce años ha bajado : el ingreso en 14.1 por ciento; la disponibilidad de bienes en 16.8 por ciento; 'la disponibilidad de bienes de consumo en 22.7 por ciento…" [178]

Vivienda

Otro ámbito en que se aprecia el empeoramiento absoluto y relativo de la clase obrera es en la vivienda. En el gráfico siguiente se presentan algunos datos al respecto.

Gráfico Nº 44

Se aprecia que mientras la superficie total construida en promedio anual, durante el período fascista, ha sido algo menor que en los períodos anteriores, particularmente respecto a 1971/73, la verdadera situación de la clase obrera en relación a la vivienda se aprecia en la fuerte disminución, de un 30%, en el número de viviendas construidas anualmente.

En efecto, la construcción de viviendas se ha orientado también a los sectores de mayores ingresos, habiendo aumentado el tamaño de la vivienda promedio en alrededor de un tercio. Como resultado de lo anterior "Para el año 1983 la estimación oficial……[del déficit de viviendas]……era de 744.113 y la del Colegio de Arquitectos de 844.829. Arellano, por su parte……estima que  [entre 1974 y 1980] el déficit aumentó en, al menos, 167.000 unidades "  ([179]).

En el gráfico siguiente se presenta la evolución del déficit de viviendas en Chile. Se puede apreciar que el problema, a excepción de ciertos períodos, en lugar de disminuir, va en aumento.

      Gráfico Nº 45

El mejor indicador disponible de la situación de vivienda es la disponibilidad por cada mil habitantes. Al respecto :

"Comparando el resultado de 1987 con la labor habitacional de los tres gobiernos precedentes, se confirma que Chile ha retrocedido 30 años en la satisfacción de una necesidad tan básica como es la vivienda. En 1987, se ha construido 3,85 viviendas por cada mil habitantes, cifra que coincide exactamente con el promedio registrado por el gobierno de Alessandri (1959-1964), siendo de todas maneras una cifra inferior a la alcanzada en 4 de los 6 años de dicho gobierno (1959, 60, 61 y 62).

El resultado es también inferior en un 14,3% al promedio construido por la administración Frei y que ascendió a 4,4 viviendas por cada mil habitantes. Esta administración logró resultados superiores al de 18987 en 4 de los 6 años de su mandato : 1965, 67, 68 y 69. Finalmente es inferior en un 37,4% al promedio registrado durante el gobierno de Allende y que se elevó a 5,29 viviendas por cada mil habitantes.

Igual situación ocurre si se compara la superficie habitacional construida por cada mil habitantes y que alcanzó en 1987 a 231 m2, cifra notablemente inferior a los promedios alcanzados por los tres gobiernos anteriores. Alessandri : 260 m2; Frei : 271 m2; y Allende 294 m2.

Por si hubiera alguna duda, comparemos el consumo per cápita de cemento, el insumo básico en la construcción!Se observa que el promedio durante 1974 y 1987 alcanza a 2,80 sacos por habitante /año, mientras que el gobierno de Allende registra un consumo de 3,31 sacos, según las estadísticas proporcionadas por el Instituto Chileno del Cemento "  [180].

La carencia de vivienda se refleja en el drama de los "allegados", es decir, familias que comparten una vivienda con otras. Al respecto :

" El drama de los allegados, drama silencioso, hipócrita, que no se expresa en la calle, sino que se oculta en los patios interiores o dentro de las casas, existe, y afecta la vida cotidiana y directa de 750.000 familias.

Si agregamos las otras 750.000 familias que deben acoger a estos allegados y que por sus condiciones de precariedad de vida se afectan también profunda y directamente, se puede asegurar que el drama de los allegados llega a 1.500.000 familias de chilenos!un 485 de las familias chilenas…una de cada dos familias chilenas sufre el drama de ser allegada "  [181].

Las condiciones habitacionales de las familias chilenas se presentan en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 46

El resultado de la falta de vivienda es el hacinamiento creciente de la población en viviendas estrechas :

"Una encuesta realizada en 1985 descubrió en las poblaciones la presencia de 6,5 personas por domicilio, en circunstancias que el promedio nacional llega a 4,2.  Al mismo tiempo, ese estudio encontró que en el 41 por ciento de los hogares el número de personas por dormitorio era superior a tres; veinte años atrás, sólo el 21 por ciento de los hogares poseía un grado de concentración semejante "  [182].

Distribución del Ingreso

Finalmente, en el gráfico siguiente se presenta la evolución de la distribución del ingreso. Allí se aprecia claramente que, con excepción del período del Gobierno Popular, la distribución del ingreso ha ido empeorando progresivamente a medida que se desarrolla el capitalismo en nuestro país. En la actualidad, mientras el 20% de mayores ingresos percibe el 61% del ingreso, el 40% más pobre no alcanza a percibir el 9%.

                Gráfico Nº 47

Las cifras porcentuales del gráfico anterior no dan una idea de la magnitud de las desigualdades en la distribución del ingreso en Chile como la que se puede apreciar en las magnitudes absolutas de los ingresos de unos y otros chilenos. Es impactante analizar éstas, según han sido recopiladas por el profesor de la Universidad Católica de Chile, Dn. Arístides Torche.

El investigador mencionado, de reconocido prestigio académico, y que no puede ser acusado de ser un opositor al régimen de Pinochet, publicó su estudio a mediados de 1988, y su conclusión remeció la conciencia del país : según el profesor Torche en Chile hay cinco millones de pobres, casi la mitad de la población.

Los corifeos del régimen compitieron entre sí en intentar descalificar de todas las maneras posibles el estudio referido. Sus esfuerzos fueron vanos, sin embargo, y la verdad al respecto, conocida por todos los chilenos en base a su experiencia cotidiana,  fue demostrada inapelablemente por este estudio científico.

En el cuadro siguiente se presentan los resultados del profesor Torche, en cuanto a ingresos familiares de la población :

Cuadro Nº 17

En el cuadro se aprecia que alrededor de cinco millones de personas deben subsistir con un ingreso familiar de menos de $1.000, unos cuatro dólares, por día. Son los cinco millones de pobres del profesor Torche.

En el extremo inferior, un diez por ciento de las familias, las de menores ingresos, deben subsistir con un ingreso familiar de $295, poco más de un dólar, por día. Casi un millón y medio de personas se encuentran en esta situación.

Si se compara el ingreso familiar promedio del diez por ciento de las familias que tienen menores ingresos, con las del diez por ciento que tienen mayores ingresos, se comprueba que el ingreso de estos últimos es casi veinte y cinco veces mayor que el de los primeros.

Con todo, la encuesta en que se basa el estudio del profesor Torche considera sólo ingresos promedios de familias "normales". Es así que el ingreso promedio de las familias del decil superior no alcanza a los mil dólares mensuales.

Las verdaderas diferencias en la distribución del ingreso aparecen cuando se consideran los ingresos de los grandes capitalistas, y se los compara con los ingresos de los chilenos "normales".

Los dos grupos económicos principales del país, encabezados por las familias Matte y Angelini,  se embolsaron durante 1988 la suma de $400 millones de pesos al día[183], suma que corresponde a las utilidades de las empresas que controlan.

Dicha cifra es 1,35 millones de veces mayor que el ingreso promedio de las familias más pobres. Por otra parte, si se observa la columna quinta del cuadro anterior, que consigna los ingresos familiares totales acumulados de todas las familias, se puede apreciar que los deciles 1, 2 y 3, es decir, un treinta por ciento de las familias chilenas, sobreviven gastando diariamente un total de $446 millones de pesos.

En otras palabras, las dos familias más ricas del país se apropian diariamente de la misma cantidad de dinero con que sobreviven el treinta por ciento más pobre de las familias chilenas.

Como se puede apreciar en la última columna del cuadro, los ingresos de las dos familias más ricas equivale al ingreso de más de cuatro millones de chilenos.

Los ingresos de las familias chilenas más ricas empalidecen, sin embargo, cuando se consideran los pagos que se hacen al imperialismo. Sólo por concepto de intereses y amortizaciones de deuda externa,  entre 1982 y 1987  se han pagado un promedio de 1.879 millones de pesos diarios a los bancos extranjeros.

Como se puede apreciar en el cuadro anterior, esta cifra equivale a los ingresos familiares totales de un setenta por ciento de las familias chilenas, unos nueve millones de personas.

En otras palabras, los recursos que se pagan por intereses y amortizaciones de la deuda equivalen a los que serían suficientes para duplicar el ingreso del setenta por ciento de los chilenos.

Todo lo anterior demuestra, de manera bastante conclusiva, que la ley general de la acumulación capitalista se ha manifestado concretamente en Chile, de manera bastante evidente, durante los últimos años.

En nuestro país, de manera creciente : "…… lo que en un polo es acumulación de riqueza es, en el polo contrario, es decir, en la clase que crea su propio producto como capital, acumulación de miseria, de tormentos de trabajo , de esclavitud, de despotismo y de ignorancia y degradación moral "  (Subrayado en el original) [184].

Los Cambios Económicos y  la Clase Obrera

Como conclusiones de este trabajo, en relación al impacto sobre la clase obrera, de los cambios económicos más generales que han tenido lugar en la esfera de la producción del capital, durante el período fascista, pueden enumerarse las siguientes :

• La clase obrera en su conjunto ha crecido numéricamente en forma acelerada, más rápidamente que en cualquier otro período histórico. Los asalariados han aumentado su número en forma absoluta, y también relativa al resto de la población. Ello es consecuencia, y a su vez causa, del hecho categórico que Chile es hoy un país más capitalista que antes.

• En el campo, la culminación capitalista del proceso de reforma agraria aceleró violentamente la proletarización de los campesinos: despojando de tierra a decenas de miles de ellos; acelerando violentamente la transformación de la antigua hacienda en empresa capitalista, y; acentuando la descomposición del campesinado independiente.

• El sector más importante de la clase obrera, los obreros ocupados en la producción, ha aumentado su importancia numérica en forma absoluta, y ha crecido también su importancia cualitativa, debido al desarrollo de su sector principal: el proletariado de la gran industria capitalista.

• La gran industria capitalista se ha desarrollado no solamente en la industria "manufacturera", sino en todas las ramas productivas. En la industria transformadora, menos industrias, más modernas, concentran hoy día una importancia mayor en la producción.

• La clase obrera industrial ha acentuado su diferenciación: junto a un número creciente de obreros no calificados, se incorporan cada vez más a ella sectores profesionales y otros altamente calificados.

Esto tiene un doble efecto, por una parte  proletariza objetivamente a amplios sectores de las capas medias. Por otra parte, sin embargo, crea condiciones para que la burguesía, acentuando esta diferenciación, logre conformar una "aristocracia obrera", constituida por estos sectores.

Con ello puede crearse una base objetiva para desarrollo del oportunismo, y con ello, para la división del movimiento socialista. Algunos de estos elementos se hacen presentes en la actualidad.

• Un número importante de obreros ha pasado a desempeñarse en los  sectores no productivos de la economía.

• El grado de explotación de la clase obrera ha crecido hasta alcanzar límites inauditos. La lucha por la jornada de ocho horas, por una intensidad normal del trabajo, por salarios justos, por condiciones ambientales adecuadas, se desenvuelve sobre la base de problemas que son, hoy día, mucho más agudos que antes.

• La apropiación capitalista del producto del trabajo de los obreros: la contradicción fundamental de la sociedad capitalista; es hoy día más aguda que nunca, especialmente en condiciones de que la economía remonta la última crisis, y las utilidades de los capitalistas son fabulosas, mientras los salarios reales de los obreros se mantienen en su nivel más bajo, posterior a la última crisis.

•La ley general de la acumulación capitalista se ha manifestado en Chile con la claridad de una orden militar :

Con la acumulación ha crecido el capital, y su concentración; aceleradas por una violenta centralización de capitales; y también el número de obreros; incrementándose al mismo tiempo la composición orgánica del capital y la productividad del trabajo; siguiendo el curso cíclico de la acumulación; se ha multiplicado el ejército industrial de reserva; como consecuencia de lo cual se ha deteriorado  brutalmente la situación de millones de obreros, junto al resto de las masas del pueblo.

• Cabe hacer presente que la economía presenta en la actualidad síntomas de recuperación.

Ello debería tender a aumentar el empleo, reducir el ejército de reserva, y aumentar los salarios reales, creando con ello condiciones nuevas y más favorables para el desarrollo de la lucha sindical.

• La recuperación que hoy se vive, por otra parte, siendo la que corresponde esperar, luego de la última crisis, está, sin embargo, fuertemente condicionada por la evolución de la economía mundial.

Ello se expresa, principalmente, en la crisis de la deuda externa, pero repercute directamente también en la situación económica de la clase obrera, la que es hoy, principalmente por ese motivo, más angustiosa que nunca.

• La economía capitalista parece presentar, actualmente, a nivel mundial,  síntomas de que la inevitable crisis en que debe desembocar su movimiento, adquiere en esta oportunidad caracteres muy profundos.

Dicha crisis, que aún no se desata, podría crear condiciones también muy favorables, en otro sentido, para el desarrollo de la lucha revolucionaria en nuestro país.

• Aparte del impacto que tiene sobre la clase obrera, más arriba detallado, el desarrollo del capitalismo en Chile, durante los últimos años, ha significado la ruina o la expoliación de cientos de miles de pequeños productores, así como de miles de burgueses pequeños y medios, a manos de los monopolios;  acentuando de esta manera, más que nunca, la contradicción principal de la sociedad Chilena : la que enfrenta a la oligarquía financiera, aliada al imperialismo, con el resto del país.

• Es, finalmente, el acelerado desarrollo capitalista del país en los últimos años; determinado por la acción de las leyes generales de dicho modo de producción, con las particularidades derivadas de su desarrollo histórico, de la evolución del capitalismo a nivel mundial, de la situación  internacional en general, en la época actual, en la fase presente de cambios cualitativos de todo orden sobre la base de la aceleración de la revolución científico técnica, de la acción del imperialismo y su condición de país dependiente ; lo que está creando condiciones en la sociedad chilena en su conjunto, para que la clase obrera, encabezada por su núcleo fundamental, el proletariado de la gran industria, asuma la conducción de un amplio movimiento democrático, antiimperialista, y antioligárquico, que sea capaz de derribar a la dictadura, y encaminar al país por la senda del desarrollo independiente, en dirección al socialismo.


Aspectos del Desarrollo Reciente de la Circulación del Capital y la Producción Capitalista en su Conjunto

Como se ha explicado más arriba, la metodología del presente trabajo sigue la estructura de "El Capital" de Marx, avanzando de lo abstracto a lo concreto desde la esfera de la producción del capital a la de la circulación del capital y de ahí a la esfera de la producción y circulación capitalista en su conjunto.

El avance actual de la investigación sólo ha permitido tratar en forma más o menos completa la primera esfera, es decir, la que corresponde a la producción del capital. A ello está dedicada toda la sección anterior del trabajo, que constituye la parte principal del mismo.

El estudio de la esfera de la circulación del capital es más limitado en el presente trabajo, y sólo se mencionan algunos aspectos, como el desarrollo del mercado interno, la recomposición ramal y la desarticulación y rearticulación productiva.

El estudio de la producción y circulación en su conjunto es mucho más limitado aún, y se remite a la enumeración de los temas a tratar. Se incluye en este capítulo, sin embargo, un tratamiento teórico más o menos amplio de las crisis cíclicas.

Circulación del Capital

La circulación del capital incluye el estudio de los diferentes ciclos del capital : capital dinero, capital mercancías y capital productivo, la rotación del capital, y la reproducción y circulación del capital social en su conjunto. A este último aspecto corresponde el estudio de la composición ramal de la economía, sector I, sector II, mercado externo, mercado interno, etc.

La circulación del capital incluye, entonces, tanto fenómenos de la circulación de mercancías como de la producción de las mismas. En este sentido, es importante distinguir con claridad el concepto de circulación del capital de la circulación de mercancías. Este último concepto, a diferencia del primero, se refiere básicamente a la compra y venta de mercancías.

Los cambios más visibles de la economía chilena en el último tiempo, por ejemplo, se han manifestado en la esfera de la circulación del capital : a ella corresponden la baja de aranceles, recomposición ramal, reinserción en el mercado mundial, etc..

Se ha producido en Chile, durante los últimos años, un violento reacomodo ramal de la producción.

La producción de cobre, por ejemplo, aumentó de 0,9 a 1,4 millones de toneladas entre 1974 y 1986, la producción de uva aumentó en un 450% , la superficie plantada con pinos pasó de 290,000 a 1,300,000 has. en 1987, y la pesca aumentó sus exportaciones de 22 a 640 millones de dólares, en el mismo período. La industria manufacturera, en cambio, sólo aumentó su producción en un 8%, en el mismo período, aún cuando durante los últimos años, este sector crece más rápido que el conjunto, siendo así que en 1987, por ejemplo, mientras el empleo real total  aumentó un 5.8%, el empleo en la manufactura creció un 14.3%.

La articulación de la producción interna al mercado mundial en el período también ha sido muy rápida.

Las exportaciones totales han crecido a una tasa 2.3 veces más rápida que el PGB, y han aumentado de 1,250 a 7,000 millones de dólares nominales, entre 1973 y 1988. El número de productos exportados subió de 412  a 1,343 , las empresas exportadoras aumentaron de 208 a 2,780, y el número de paises de destino de las exportaciones desde 60 a 117, entre 1973 y 1987. El comportamiento de las importaciones ha sido similar.

Todo ello ha inducido a varios autores a caracterizar el período a partir de sus efectos en esta esfera, sin considerar debidamente lo que metodologicamente está primero, que son los cambios en la esfera de la producción del capital.

Ello ha sido tradicional, por lo demás, en el análisis económico, y es así que se aprecia, por ejemplo,  en la historia económica de América Latina, una tendencia a una periodización que podría calificarse de "arancelaria" : "desarrollo hacia afuera", "desarrollo hacia adentro", "sustitución de importaciones", etc.".

        La tendencia a explicar los fenómenos a partir de los cambios en la esfera de la circulación se relacionan muchas veces, también, con una concepción acerca del imperialismo que lo visualiza principalmente como fenómeno de exportación de mercancías, y no de exportación de capital, o enfatiza principalmente los efectos del imperialismo en la esfera de la circulación del capital. En este sentido, los aranceles ocupan también el centro de la preocupación de estos autores.

        Por otra parte, es común encontrar en varios autores una serie de errores en relación a la comprensión misma de las leyes de la circulación del capital. Algunos de estos errores se emparentan con viejas incomprensiones acerca de la forma en que el capitalismo desarrolla su mercado interno y realiza la plusvalía.

Se analizarán críticamente en este trabajo, por ejemplo, algunas incomprensiones relacionadas con la desarticulación de la economía debida a la transnacionalización, el espacio "extremadamente reducido" de valorización del capital en estos paises, etc.

En este estudio se mostrará como las tendencias generales, inherentes a la reproducción capitalista, si bien con dificultades y con determinadas deformaciones,  se imponen aún frente al entrabamiento que significa el dominio del imperialismo sobre estos paises. , sin que ello implique de manera alguna, como se menciona reiteradamente en este trabajo, que la explotación imperialista, y la dependencia del país se atenúen, muy por el contrario, ellas se incrementan, a medida que el capitalismo se desarrolla en estos paises.

Crecimiento del Mercado Interno

El problema del desarrollo del mercado interno capitalista es uno de los fenómenos difíciles de comprender en este modo de producción y se ha prestado permanentemente a confusiones, siendo  ilustrativa al respecto, por ejemplo, la polémica de Lenin con los populistas rusos, a principios de siglo.

La principal dificultad para comprender el problema del mercado interno proviene de la contradicción inherente a este régimen, entre su tendencia a producir cada vez más, por una parte, y a mantener a la gran masa del pueblo en una creciente miseria, por otra.

Solución del Problema por Marx

Marx resuelve este problema demostrando que, aún sin recurrir al comercio exterior, el capitalismo es capaz de crear, mediante su propia dinámica, un mercado interno suficiente para absorber la cantidad creciente de mercancías que genera en su reproducción ampliada.

En su demostración, Marx divide la producción en dos grandes sectores, el sector I, productor de medios de producción, y el sector II, productor de medios de consumo, y demuestra que el mercado interno capitalista crece, y crece más rápidamente en el sector I, es decir, aquel sector que produce materias primas, maquinarias e infraestructura, como edificios, caminos, etc. . Al interior del sector I, a su vez, la mayor importancia la adquiere el sector productor de maquinarias.

Lo anterior sin perjuicio de la necesaria ligazón del sector I con la producción del sector II. En efecto, en último término, la producción de medios de producción está determinada siempre por la producción de bienes de consumo, y en este sentido opera siempre, en último análisis, la  capacidad de consumo de las masas, siempre limitada en el capitalismo.

Por otra parte, el capitalismo también hace crecer el mercado interno a expensas de viejos modos de producción, a los que desarticula.

Al terminar el latifundio y la economía de autoconsumo que lo acompaña, por ejemplo, y verse despojados de medios de producción miles de campesinos, aunque estos bajan su consumo, sin embargo compran más mercancías.

Los capitalistas agrarios, por su parte se transforman en un mercado importante de medios de producción.

Mercado Interno en Chile

En Chile, dado que existe comercio exterior, la ley que establece que el sector I es mayor que el sector II, y que crece más rápidamente que éste, se verifica necesariamente para la suma de la producción interna más las importaciones, y menos las exportaciones, de ambos sectores.

Las diferentes ramas se entrelazan así unas con otras, desarrollando el mercado capitalista interno, y también con el mercado mundial.

También en la producción interna, sin embargo, se verifica esta tendencia, así como en el comercio exterior, en forma independiente.

Es decir, la producción interna del sector I es bastante mayor que la del sector II, y crece más rápidamente, y otro tanto ocurre con las importaciones. En las exportaciones, por el contrario, y como cabría esperar, crece más rápido el sector II.

En la producción interna, el sector I, que produce medios de producción, materias primas, productos intermedios y "bienes de capital", constituye ya la parte principal del producto total, y crece más rápidamente que el sector II, que produce bienes de consumo.

Producción Interna

 En la producción interna,  el sector I es predominante en forma absoluta en la minería y agricultura, y menor en otros sectores. Ponderando los diferentes sectores según su producción aproximada de medios de producción o bienes de consumo final, y agrupándolos, se ha estimado que el sector I, en la producción interna, es alrededor de un 60-70% del total, de acuerdo a esta estimación.

Esto se aprecia en el gráfico siguiente, donde se señalan las ponderaciones utilizadas en cada sector :

Gráfico Nº 48

El sector I crece también más rápidamente. La industria manufacturera, por ejemplo,  se desarrolló primeramente como elaboradora de bienes de consumo, y es aún, luego de casi un siglo de desarrollo capitalista, una industria transformadora muy incipiente.

Es así que en 1967 el sector I constituía aproximadamente el 41% del total del producto industrial. En 1979, sin embargo, dicho porcentaje había crecido al 46%, y en 1988 ya constituye más del 48% del producto industrial, aproximadamente. Esto se verifica en los gráficos siguientes:

Gráfico Nº 49

En el gráfico se puede apreciar que, entre 1967 y 1979, disminuye la proporción de las ramas que producen bienes de consumo, durable y habitual, en cambio crecen los bienes intermedios para la industria.

Ponderando cada sector en relación a su aporte al producto total, y agrupándolos según se trate de medios de producción o bienes de consumo final, se observa, en las últimas columnas del gráfico, que el sector I, productor de medios de producción, crece de un 41% a un 46% del total, como se ha dicho. Lo contrario se verifica en el período para el sector II, productor de bienes de consumo, el que se reduce de un 59% a un 54% del total, entre 1967 y 1979.

La evolución entre 1979 y 1988 se presenta en el gráfico siguiente.

Gráfico Nº 50 (*)

La estadística disponible a partir de 1979 es mejor que la anterior en lo que respecta a la estimación del sector I y el sector II, en la industria manufacturera. En efecto, a partir de 1979 SOFOFA (*) publica una estadística en que agrupa el producto de las diferentes ramas industriales atendiendo a su destino, según sea éste el consumo final o intermedio.

De acuerdo a esta clasificación, se aprecia como el sector I sigue creciendo más rápidamente que el sector II entre 1979 y 1988, tanto así que, mientras el sector I ha crecido un 28% entre los años considerados, el sector II lo ha hecho en un 16%.

Aplicando estas tasas de crecimiento anteriores a las proporciones válidas hasta 1979 para el sector I y II, entonces 46% y 54% del producto industrial total, respectivamente, se concluye que en 1988 el sector I constituye ya un 48,5 % del producto industrial total.

Estas tendencias, evidentes en plazos muy largos, no se expresan siempre en forma directa. Por el contrario, opera permanentemente, y en períodos en forma más aguda, una dialéctica de desarticulación-rearticulación de los enlaces productivos internos.

Ello ocurre cuando el capitalismo desarticula viejos modos de producción, pero también en la producción capitalista. Al bajarse los aranceles en 1975, por ejemplo, se produjo una fuerte desarticulación de la producción interna, la que volvió a articularse luego, pero sobre una base productiva superior. En otras palabras, se verifica, en el largo plazo, una tendencia al aumento del intercambio interno entre los sectores, sin perjuicio que, simultaneamente, aumente el comercio exterior. Por otra parte, en el comercio exterior se verifica una creciente tendencia a la exportación de productos manufacturados.

Comercio Exterior

El comercio exterior, por su parte, muestra también en el largo plazo una tendencia creciente hacia las importación de medios de producción y hacia la exportación de productos manufacturados.

Alrededor del 80% de las importaciones del país consisten en medios de producción, y sólo cerca del 20% son bienes de consumo, aunque esta proporción varía con la evolución del ciclo, aumentando la proporción de los bienes de consumo en las importaciones durante los períodos de auge económico.

Ello se puede apreciar en el gráfico que sigue :

Gráfico Nº 51

Esta proporción era muy diversa en el pasado, particularmente antes de 1929, cuando en las importaciones los bienes de consumo tenían mucho mayor importancia.

Con todo, Chile sigue siendo un país muy atrasado al respecto, ya que sus exportaciones mineras, aunque en forma decreciente, todavía más del 50% del total. 

En cuanto a las exportaciones, estas tienden a diversificarse, aumentando aquellas que tienen un mayor grado de elaboración, como son las industriales, que han pasado de poco mas de un diez por ciento del total, en 1970, a más de un 30%, en 1987.

Las exportaciones agropecuarias y del mar, por su parte, de un 3% del total, han subido a más de un quince por ciento del total. Sólo el cobre con 1,757 millones de dólares, representaba todavía, en 1986, el  42% de las exportaciones totales. Ese mismo año, por otra parte, el harina de pescado y el óxido de molibdeno, que son productos con escaso grado de elaboración, representaban todavía el 22% y el 9%, respectivamente de las exportaciones clasificadas como industriales.

El comportamiento de las exportaciones se presenta en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 52

Recomposición Sectorial del Producto de la Industria Transformadora y Crecimiento del Mercado Interno

Un fenómeno que indiscutiblemente se ha producido en el último tiempo, al interior de la industria transformadora así como en la economía en general, es una recomposición de la producción entre las diversas ramas.

Este fenómeno es propio de la acumulación capitalista, como lo señala Marx :

"Si nos fijamos en el capital global de la sociedad, vemos que la dinámica de su acumulación provoca a veces cambios periódicos, mientras que otras veces sus elementos se reparten simultáneamente entre las diversas órbitas de la producción. En algunas de éstas, cambia la composición del capital sin que crezca su magnitud absoluta, por efecto de la simple concentración; en otras, el aumento absoluto de capital va unido a la disminución absoluta del capital variable o de la fuerza de trabajo absorbida por él; en otras, el capital crece sobre su base técnica actual, asimilándose fuerza obrera sobrante en proporción a su crecimiento, o bien se opera en él un cambio orgánico que hace que el capital variable se reduzca. El crecimiento del capital variable, y, por tanto, el de la cifra de obreros en activo, va unido en todas las esferas de producción a violentas fluctuaciones y a la transformación transitoria de una población sobrante, ya revista ésta la forma ostensible de obreros que trabajan o la forma más o menos patente, pero no menos eficaz, que consiste en hacer más difícil la absorción de la población obrera sobrante por los canales de desagüe acostumbrados "  ( Subrayado en el original) [185].

El desarrollo desigual de las ramas, si bien es un fenómeno que se ha acentuado en la época del capitalismo monopolista, se verifica ya en la época de la libre competencia, como lo demuestran los datos que se dan a continuación, entregados por Marx en "El Capital":

" El censo de Inglaterra y Gales arroja, por ejemplo, las siguientes cifras: Total de personas que trabajan en la agricultura…en 1851, 2.011.447; en 1861, 1.924.110; retroceso : 87.337. Manufactura lanera : 1851, 102.714; 1861, 79.242. Fábricas de seda: 1851, 111.940; 1861, 101.678. Estampado de percales : 1851, 12.098; 1861, 12.556, ascenso que, con ser tan pequeño, a pesar de la enorme extensión de esta industria, determina un gran descenso proporcional en cuanto al número de obreros en activo. Fabricación de sombreros: 1851, 15.957; 1861, 13.814. Fabricación de sombreros de paja y adornos para la cabeza: 1851, 20.393; 1861, 18.176. Cerveceros: 1851, 10.566; 1861, 10.677. Fabricación de velas: 1851, 4.949; 1861, 4.686. Este retroceso se debe, entre otras causas, a los progresos del alumbrado de gas. Peineteros: 1851, 2.038; 1861, 1.478. Aserradores de madera: 1851, 30.552; 1861, 31.647, pequeño descenso debido a los avances de las sierras mecánicas. Fabricantes de clavos: 1851, 26.940; 1861, 26.130, retroceso determinado por la competencia de las máquinas. Minas de zinc y cobre: 1851, 31.360; 1861, 32.041. En cambio, industria de hilados de algodón y tejidos: 1851, 371.777; 1861, 456.646. Minas de hulla: 1851, 183.389; 1861, 246.613. "El aumento del número de obreros es mayor, en general, en aquellas ramas en que hasta ahora no se ha conseguido aplicar con éxito la maquinaria "(Census of England and Wales for 1861) "   ([186]).

Este fenómeno en Chile, por otra parte, ha motivado algunas interpretaciones, que suponen que las únicas ramas que han crecido son las que producen para la exportación.

Hay que decir que tal interpretación está influenciada, en algunos casos, por el prejuicio que Chile tiene un "mercado estrecho", y que el capitalismo no es capaz de desarrollar su propio mercado interno.

Un interesante trabajo publicado por José De Gregorio, investigador de CIEPLAN, muestra, por una parte, las tendencias de la recomposición industrial hasta 1980, y por otra, demuestra que, tal como lo señala la teoría, el principal factor que explica el crecimiento de la producción industrial es el mercado interno.

En el cuadro siguiente se reproduce el cuadro resumen del trabajo citado :

Cuadro Nº 18

Fuentes de Crecimiento de la Producción Bruta Industrial

Período 1974-75 a 80-81

(Porcentajes)

________________________________________________________________________

Agrupación Industrial                Demanda    Expansión   Sustituc    Variación     Variación

                                                    Interna         Export        Import         Total            VBP

________________________________________________________________________

Productos Alimenticios                          53,4                   19,0                 27,6              100,0                   35,0

Bebidas                                                        101,7                      2,0                  -3,7              100,0                   64,9

Tabaco                                                          138,3                         ,2               -38,5              100,0                   12,4

Fab, de Textiles                                       140,0                      2,3               -42,3              100,0                   10,5

Fab, Prendas de Vestir                       725,7                      3,3            -829,0              100,0                    -1,7

Industrias de Cuero                                     7,8                      3,4            -111,2             -100,0                 -14,4

Fab, de Calzado                                         17,8                    -3,8            -114,1             -100,0                 -10,4

Industrias de la Madera                           80,9                   19,0                    0,1              100,0                127,7

Fab, de Muebles y Acc,                      104,3                      0,5                  -4,8              100,0                161,5

Fab, de Papel                                           120,4                 -13,5                  -6,9              100,0                   33,0

Imprentas, Edit,  y Conexos                65,8                      1,5                 32,7              100,0                   20,2

Sust, Químicas Industriales               -86,4                   39,0               -52,5             -100,0                 -20,7

Otros Prod, Químicos                          125,3                      1,2               -26,5              100,0                   23,1

Refinación de Petróleo                        -71,4                      8,6              162,8              100,0                   11,2

Deriv, Petróleo y Carbón                    144,2                   11,6               -55,9              100,0                      7,0

Productos de Caucho                            54,4                      5,0                 40,7              100,0                   19,6

Objet, Barro, Loza, Porcelana         411,8                 -34,0            -477,8             -100,0                    -4,1

Vidrio, Prod de Vidrio                           120,7                      2,2               -22,9              100,0                   90,1

Minerales no metálicos                           53,3                    -0,8                 47,5              100,0                   19,7

Ind, Básicas Hierro y Acero                  79,4                 -19,4                 40,0              100,0                   15,6

Productos Metálicos                             121,2                   19,3               -40,4              100,0                      9,4

Maquin, no Eléctrica                               -26,3                      2,2               -75,8             -100,0                 -60,2

Const, Maq, Eléctrica                              81,6                      1,6                 16,8              100,0                   85,6

Mater, de Transporte                               76,3                   18,3                    5,3              100,0                   61,6

Fab, Equipos Prof, y Otros               126,7                   22,3            -249,0             -100,0                 -34,4

Otras Ind, Manufactureras                 122,7                      0,1               -22,8              100,0                166,1

Total                                             82,1              11,4              6,5           100,0              28,8

________________________________________________________________________

Fuente : De Gregorio, José, "Crecimiento del Sector Industrial : La Experiencia Chilena 1974-1982", Mimeo Encuentro Anual de Economistas 1985,

Las conclusiones del Cuadro anterior son de una relevancia extraordinaria.

Se aprecia que la producción industrial en su conjunto aumenta en cerca de un 30%, en el período analizado. Es cierto que el estudio de CIEPLAN analiza el desenvolvimiento de la industria transformadora entre 1974-75, período que incluye una crisis, y 1980-81, es decir, pleno auge. Con todo, dado que el propósito del estudio consiste en develar las tendencias de la producción industrial, así como las fuentes de su crecimiento, el período estudiado parece válido para ese objeto.

Los únicos sectores verdaderamente "desmantelados", durante ese período, son los de fabricación de maquinaria no eléctrica, equipos profesionales y sustancias químicas industriales. Otros sectores, en cambio, como la industria alimenticia, madera y vidrio, fabricación de maquinaria eléctrica y material de transporte, entre otros, aumentan significativamente su producción, llegando en algunos casos a duplicar o triplicar el valor de ésta.

Lo más significativo del estudio, sin embargo, es que el 82.2% del crecimiento de la producción industrial se explica por expansión de la demanda interna, el 6.5% por sustitución de importaciones, y sólo el 11.2% por la expansión de las exportaciones.

Aún cuando la importancia de los dos últimos conceptos seguramente ha aumentado en la recuperación que va de 1982 a 1988, la tendencia general expresada contundentemente en el período anterior no tendría porque haberse modificado sustancialmente.

El cuadro demuestra, por otra parte, que se aprecian incrementos de la producción en sectores muy disímiles de la industria transformadora, productores tanto de bienes de consumo como de medios de producción.

Este aspecto será analizado a continuación, cuando se critiquen las tesis de la "desarticulación interna" de la economía chilena, a causa del "modelo".

Desarticulación Productiva : Un Momento en el Proceso de Desarrollo del Mercado Interno

Las tendencias anteriormente señaladas del desarrollo del mercado interno, siendo evidentes en plazos muy largos, no se expresan siempre en forma directa. Por el contrario, opera permanentemente, y en períodos en forma más aguda, una dialéctica de desarticulación-rearticulación de los enlaces productivos internos.

Esto se verifica claramente en relación a viejos modos de producción.  Allí el mercado capitalista crece a costa de la destrucción de la vieja articulación productiva sustentada por la economía del latifundio o los pequeños productores.

Ello ocurre también, sin embargo, con ramas capitalistas que, bajo la presión de la competencia, sufren continuamente este proceso de desarticulación de sus viejos enlaces y de rearticulación de los mismos sobre una base productiva superior.

Lo que prima sin embargo, es la tendencia a la articulación creciente de la producción interna, en la que se manifiesta la ley del crecimiento del mercado interno capitalista .

Como se ha dicho, las tendencias anteriores son evidentes en plazos muy largos.

En efecto, en Chile hacia principios de siglo la producción interna capitalista fundamental, la minería, estaba destinada casi exclusivamente a la exportación, e importaba la mayoría de sus insumos.

A medida que se desarrolla el capitalismo, sin embargo, se desarrollan industrias de medios de producción al interior del país, precisamente para abastecer la minería.

Esto se puede apreciar en el gráfico siguiente, en que se demuestra que las principales ramas que constituyen el mercado de la  industria del carbón, a principios de siglo, son precisamente el salitre y, por otra parte, los ferrocarriles.

Gráfico Nº 53

Es decir, el entrelazamiento interno de la economía aumenta principalmente en el sector I.

Por otra parte, aumenta gradualmente el grado de elaboración interna de los minerales, aparecen las fundiciones nacionales, etc.

Más tarde, el desarrollo de la industria transformadora, unida al desarrollo minero, estimula el desarrollo de la siderurgia, la electrificación, etc. Nuevas ramas se desarrollan sucesivamente.

A lo largo de un siglo de desarrollo capitalista la producción interna se ha ido entrelazando crecientemente, desarrollándose de esta manera el mercado interno capitalista, principalmente en función del mercado de medios de producción.

Ello es claro, asimismo, cuando se observan paises en un grado más elevado de desarrollo capitalista, como Brasil por ejemplo, donde aún en condiciones de dependencia del imperialismo esta ley ha continuado manifestándose hasta el punto que hoy tienen una producción multirramal, con una importante presencia, además, de las ramas productoras de maquinarias. Estas ramas en Chile son incipientes.

Lo anterior no debe interpretarse en el sentido que necesariamente, en todos los paises, se desarrollen eventualmente todas las ramas. Ello ciertamente no es así, tampoco en paises muy altamente desarrollados.

La ley del desarrollo del mercado interno actúa, sin embargo en tal dirección, sin perjuicio que otras tendencias, como la internacionalización de la producción y las ventajas comparativas, sin contar con la acción de los monopolios transnacionales, determinen una estructura ramal dada.

Durante los últimos años, en Chile, el proceso de desarticulación y posterior rearticulación descrito se verifica de manera dramática.

En un primer momento, el aumento violento de la competencia, provocado por la apertura al exterior, impulsada por la dictadura, provoca una importante desarticulación productiva, y muchos insumos intermedios, así como productos de consumo, antes abastecidos por la industria nacional, pasan a ser importados. Ello ocasiona una fuerte recomposición ramal de la industria.

En un segundo momento, sin embargo, y una vez que la industria se recompone tecnológicamente para competir con las mercaderías importadas, el proceso se revierte, y los viejos enlaces se recomponen, con algunos cambios, sobre esta base productiva superior, y se establecen nuevos enlaces internos.

Las tendencias anteriores se pueden apreciar en la evolución de la proporción de compras nacionales sobre el total de compras de la industria manufacturera, la que primero baja, desde un 85% en 1967, a un 66% en 1979, para volver a recuperarse luego, hasta llegar a un 79% en 1984 y a un 80% en 1985. Esto se puede apreciar en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº  54

Lo anterior sin perjuicio que simultaneamente se incremente el comercio exterior.

El ejemplo más claro de lo anterior, es decir, del entrelazamiento creciente de la producción interna a partir de la producción para la exportación, lo constituye el desarrollo reciente de las ramas industriales que producen insumos intermedios para la agricultura.

Como es sabido, y se ha mencionado más arriba, la producción agrícola para el mercado externo se ha desarrollado ampliamente durante los últimos años, alcanzando en la actualidad un volumen de un orden de magnitud parecido al de la industria transformadora. Es así que el número de trabajadores de la agroindustria alcanza aproximadamente al medio millón en plena temporada, siendo el empleo de la industria manufacturera de alrededor de seis a setecientos mil.

Pues bien, el desarrollo de la agricultura y agroindustria ha creado un importante mercado industrial de insumos intermedios : fertilizantes, maquinaria agrícola, envases, etc.

Lo anterior se comprueba al observar el crecimiento espectacular de la ramas industriales que abastecen de insumos a la agricultura, en relación al resto de las ramas industriales. Ello se presenta en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 55

Como se aprecia en el gráfico, mientras la industria manufacturera en general ha crecido en un 20% entre 1980 y 1988, las ramas que abastecen de insumos intermedios a la silvoagricultura prácticamente se han duplicado en el período, creciendo en un 94%.

El ejemplo anterior ilustra elocuentemente el error que se comete cuando se tiende a oponer en forma absoluta el mercado externo con el mercado interno.

De hecho, una economía que exporta mucho, es decir, que desarrolla su mercado externo, es al mismo tiempo, y necesariamente, una economía que compra mucho, es decir, que desarrolla su mercado interno.

Nuevamente cabe hacer acá la precisión que en este trabajo se estudian primero las manifestaciones directas de las leyes más generales del modo de producción capitalista. Estas leyes, en su forma simple, no bastan para comprender las formas más desarrolladas y complejas en que las mismas se manifiestan, en toda su riqueza concreta, en cada momento.

En este caso, las transformaciones cualitativas que se han producido recientemente en la estructura ramal de la economía no pueden ser comprendidas a cabalidad sin considerar factores como la creciente internacionalización de la producción capitalista y su reestructuración en su crisis actual, el dominio de los monopolios transnacionales sobre este proceso, por una parte, y por otra la forma omnímoda en que los monopolios ejercen el poder en Chile, lo que les ha permitido realizar los ajustes ramales de manera más radical que en otras economías latinoamericanas, donde la resistencia de la burguesía afectada por los cambios, y del conjunto del pueblo, ha obligado a los monopolios a actuar de manera más pausada.

Por otra parte, el estudio del desarrollo del capitalismo en Chile, como en otros paises dependientes del imperialismo y de desarrollo tardío es, en este aspecto, extremadamente particular. Un estudio acabado de estas particularidades es sin duda indispensable, y se aborda en parte en capítulos posteriores.

Con todo, sin embargo, es importante establecer primero la dirección en que necesariamente se desenvolverá el proceso, lo que es posible sólo si se estudia éste en general, como se ha hecho acá.

Interesa dejar establecido,  finalmente, el necesario incremento del mercado interno, de medios de producción y de bienes de consumo, a raíz del incremento de los capitalistas agrarios y obreros agrícolas :

"Comparado con el campesino medio, …[y en nuestro caso comparado con los inquilinos]… el proletariado rural consume menos -y además emplea artículos de peor calidad, patatas en vez de pan, etc.-, pero compra más . La formación y el desarrollo de la burguesía campesina crea mercado por un camino doble : en primer término, y de manera principal, a cuenta de los medios de producción (mercado de consumo productivo), ……… En segundo término, el mercado se forma aquí también a cuenta del consumo personal, como resultado de la ampliación de las demandas de los campesinos más pudientes"  (los comentarios entre […] son nuestros) ([187]).

Es difícil exagerar la importancia de las transformaciones agrarias ocurridas en el último tiempo en cuanto al desarrollo del mercado interno.

En efecto es notorio, por una parte, el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas : es sensiblemente mayor el grado de penurias a que está sometido en su trabajo un trabajador temporero, por ejemplo, e inferior el nivel de su dieta alimentaria, comparados con la situación de un inquilino de las antiguas haciendas.

Es evidente sin embargo, por otra parte, que los actuales trabajadores agrícolas compran mucho más mercancías que los antiguos inquilinos : muchos temporeros viven de hecho en la ciudad, comprando todos sus víveres, ropa. etc., los trabajadores agrícolas que viven el campo hoy día compran también la mayor parte de sus medios de vida, utilizan preferentemente la bicicleta en lugar del antiguo caballo para transportarse, etc.; su situación no puede compararse, en este sentido, con la de los antiguos inquilinos, quienes producían directamente lo principal de sus víveres, y buena parte de sus ropas, habitaciones, medios de transporte, etc.

El impacto del fenómeno anterior, unido al significativo crecimiento de la población ocupada que se ha señalado antes, más que compensa el descenso experimentado por las remuneraciones medias, y puede afirmarse con seguridad que aquella parte del mercado interno de bienes de consumo constituido por las compras de los trabajadores ha crecido también en forma significativa durante los últimos años.

Dicho sea además, este es un fenómeno social progresivo en grado sumo, aunque significa, como se ha mencionado, que cientos de miles de personas viven hoy peor que antes, en el sentido que consumen menos.

En efecto, la incorporación al mercado capitalista, como vendedores de fuerza de trabajo y consumidores de mercancías, ha hecho de cientos de miles de trabajadores agrícolas ciudadanos que han roto para siempre las cadenas del aislamiento, la sumisión y la ignorancia que durante siglos apresaron a los campesinos al viejo régimen del latifundio.

Producción Capitalista en su Conjunto

El análisis del desarrollo reciente en la esfera de la producción capitalista en su conjunto incluye la formación de la tasa de ganancia, ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia, capital comercial, capital a interés, sistema de crédito y, finalmente, la renta del suelo.

En Chile, el desarrollo capitalista reciente en esta esfera ha sido importante, más aún que en las otras, y, siendo más evidente el desarrollo del sistema de crédito, no ha sido por ello menos importante, por ejemplo, el desarrollo del sistema de renta capitalista de la tierra.

Crisis Cíclicas Capitalistas

Las crisis cíclicas no son fenómenos aislados, sino están unidos a los demás momentos del ciclo capitalista : depresión, animación media, auge, y se dan en una sucesión histórica en el desarrollo general del capitalismo.

"En la crisis del mercado mundial estallan todas las contradicciones y los antagonismos de la producción burguesa"  [188], y en este sentido constituyen momentos cuyo análisis tiene un gran valor teórico, puesto que ponen en evidencia cuestiones que no se aprecian con claridad en los períodos más "pacíficos" del ciclo capitalista.

En el último tiempo,la agudización general de los ciclos capitalistas, unida a las condiciones particulares imperantes en Chile, ha significado que las últimas dos crisis cíclicas hayan alcanzado gran profundidad en el país, en 1975 y 1981. Ello ha quedado en evidencia en varios gráficos de este trabajo. El impacto de estos fenómenos, principalmente de la crisis de 1981,  sobre el desarrollo reciente de la teoría económica fue decisivo, en Chile y en el mundo. De hecho, incluso el proceso de elaboración teórica del presente trabajo se inicia precisamente con una polémica en torno a la interpretación de la crisis de 1981.

A nivel del capitalismo mundial, los últimos ciclos capitalistas han presentado características particulares que los hace destacarse en relación a los ciclos que, con la regularidad de una ley de la naturaleza, han tenido lugar durante los últimos cincuenta años.

Característicos de estos ciclos han sido su particular agudeza, la que ha producido lo que los economistas denominan "depresiones", como opuestas a las "recesiones", es decir bajas considerables en la producción, en lugar de disminuciones en sus ritmos de crecimiento, hecho que dio por tierra, en el fenómeno de "estagflación", con las esperanzas puestas por muchos en la capacidad de las políticas estatales de regulación "keynesianas", éstas en el capitalismo pueden condicionar, pero nunca determinar las alternativas del ciclo; Por otra parte se ha vuelto a imponer su carácter global,  sincronizado, que afecta a todos los paises del mundo capitalista.

Existen diversos enfoques para asumir la necesaria elaboración de nuevas categorías teóricas, de carácter más concreto, que permitan explicar el fenómeno descrito. Entre estas conceptos se pueden mencionar : Crisis estructural, Ciclos Largos o de Kondratiev, Patrón de Reproducción y Crisis de Regulación.

Un análisis más detallado de estas conceptualizaciones, y la crítica de algunas de ellas, parece indispensable para abordar el problema en su totalidad.  Sin embargo, la limitación del tratamiento que sigue es que en éste, "en un primer nivel de abstracción, las crisis son consideradas independientes unas de otras, y del proceso de desarrollo social" [189].  

Los Ciclos: Fenómeno Determinado por la Evolución de la Producción Capitalista.

Entre las explicaciones de la crisis reciente han sido dominantes aquellas que atribuyen sus causas a un fenómeno externo, radicado en la esfera del crédito.

Con variantes, que asignan mayor o menor responsabilidad a la política económica del gobierno, los economistas y el público chileno en general atribuyen la crisis de 1981 fundamentalmente a la interrupción del flujo de créditos externos que habría sustentado la recuperación de la economía a partir de 1975, y el "boom" de 1981.

Estos fenómenos, la entrada masiva de crédito externo, especialmente durante el auge 1980-81, y la interrupción del mismo durante la crisis posterior, efectivamente ocurrieron. En este sentido, las explicaciones comunes aluden más bien a una descripción de la apariencia del hecho y, desde este punto de vista, son muchas veces acertadas. Desde el punto de vista científico, sin embargo, el problema consiste en comprender el fenómeno en su esencia, por lo tanto en su necesidad, y, las explicaciones ofrecidas son insuficientes.

Cabe preguntarse, en primer lugar, cuales son los elementos generales que están detrás no sólo de este ciclo, sino de todos los que con regularidad cronométrica se han sucedido en la economía capitalista a partir de 1825.  En relación a la reciente crisis no queda claro, además, porqué el flujo de créditos  producido durante el período del auge se corta posteriormente.

Se han dado explicaciones sobre ciertos aspectos de este fenómeno, como la disponibilidad de petrodólares en el período, por ejemplo.  Sin embargo las mismas no responden el porqué dichos petrodólares quedan disponibles como capital de crédito excedente, en lugar de ser absorbidos por las demandas "normales" de dinero. Es claro que el alza de precios del petróleo transfirió una importante cantidad de recursos a inversionistas petroleros, quienes a su vez depositaron parte importante de los mismos en bancos internacionales. Pero dicha alza de precios difícilmente pudo significar creación de riquezas, por lo cual es probable que los mismos recursos hubiesen estado disponibles de todas maneras, sólo que la gente los habría llamado dólares en lugar de petrodólares. Ello sin desconocer la importancia que el alza de precios del petróleo tuvo en la crisis de 1975, y  en el desarrollo del ciclo siguiente. Tampoco se explica, porqué los petrodólares fluyen a la economía chilena, y porque dejan de fluir, en los momentos que lo hacen, puesto que su sola abundancia o escasez no basta para aclarar este fenómeno.

Para ir al fondo de los problemas señalados es indispensable partir de los elementos más generales de los ciclos económicos, y estos se encuentran en los fundamentos mismos de la producción capitalista.

"La crisis real sólo puede exponerse a base del movimiento real de la producción capitalista, de la competencia y el crédito en la medida en que nace de las determinaciones de forma del capital, que en cuanto tal capital le son peculiares "   (destacado en el original)   [190].

Las Formas de las Crisis

En su análisis de las crisis, Marx parte por las formas más generales de las mismas, por su posibilidad general. Esta viene dada ya por las características del dinero.

El hecho de que la venta y la compra con dinero se disocien en dos fases, a diferencia del simple trueque en que son una sola fase, hace posible que se pueda vender sin comprar de inmediato. Así se crea la posibilidad más general de la crisis, puesto que si algunos se abstienen de comprar luego de haber vendido, habrá otros que no pueden, a la vez, vender sus mercancías.

Por otra parte, en las ventas a plazo, si en el intervalo entre el momento en que se pactan el precio y el plazo y aquel en que efectivamente hay que pagar el compromiso adquirido, cambia el precio de la mercancía, o ésta se hace invendible, el comprador inicial no va a poder cumplir con la obligación adquirida. Como se establece además, una cadena de operaciones a plazo, el hecho de que en un punto ésta se interrumpa acarrea la insolvencia generalizada.

Esto, sin embargo, explica sólo la posibilidad de la crisis, no su necesidad:"La posibilidad general de la crisis es la metamorfosis formal del capital mismo, la disociación en el tiempo y en el espacio de la compra y la venta. Pero esto no es nunca la causa de la crisis. No es, en efecto, otra cosa que la forma más general de la crisis, por tanto, la crisis misma en su expresión más general. No se puede decir, sin embargo, que la forma abstracta de la crisis sea la  causa de ella. Cuando preguntamos por su causa, tratamos precisamente de saber por qué su forma abstracta, la forma de su posibilidad, se convierte en realidad "  (destacado en el original)   [191].

De lo anterior se deduce además que las expansiones y contracciones del crédito que, como se ha visto, son unánimemente presentadas como las causas de la última crisis, son en realidad un síntoma de ésta, y no su causa:

"Cuando se investiga por qué la posibilidad general de la crisis se convierte en realidad, cuando se investigan las condiciones de la crisis, resulta, pues, totalmente superfluo preocuparse de la forma de las crisis que surgen del desarrollo del dinero como medio de pago, Precisamente por eso gustan los economistas de dar preferencia a esta forma evidente por sí misma como causa de la crisis. (en la medida en que el desarrollo del dinero como medio de pago coincide con el desarrollo del crédito y del overcredit, hay que desarrollar, naturalmente, las causas de este último, lo que no tiene cabida aquí.) " (destacado en el original)   [192].

Marx define la crisis como :"el restablecimiento por la fuerza de la unidad entre momentos sustantivados y la sustantivación por la fuerza de momentos que escencialmente forman una unidad "  [193]. Ejemplifica lo primero en el caso de la disociación de ventas y compras, dos momentos que forman de hecho una unidad, puesto que para que unos puedan vender es necesario que otros que ya han vendido decidan comprar, pero cuando se "sustantivan", independizándose unos de otros, es decir, cuando se vende sin comprar de inmediato, se hace necesaria la crisis para restablecer la unidad de ambos momentos por la fuerza.

Otra manera de ejemplificar lo anterior es la siguiente : "El proceso total de reproducción del capital constituye la unidad de su fase de producción y su fase de circulación, un proceso que recorre ambos procesos como sus fases. En ello va implícita una posibilidad más desarrollada o forma abstracta de la crisis. Por eso los economistas que niegan la crisis se aferran a la unidad de estas dos fases. Si aparecieran disociadas sin entremezclarse en unidad, no sería posible, en efecto, restablecer su unidad por la fuerza, no podría darse la crisis. Si formasen una unidad, sin desglosarse, no sería posible desglosarlos por la fuerza, lo que, a su vez, es la crisis"  [194].

En otra parte, Marx define el lugar que ocupan las crisis en el proceso de reproducción del capital :"Las crisis son siempre soluciones violentas puramente momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen pasajeramente el equilibrio roto"  [195] . Es decir, las crisis son un momento necesario de la acumulación capitalista, un "remedio" transitorio por así decirlo, a las tensiones que periodicamente se acumulan con la reproducción capitalista.

En el nivel del proceso de producción del capital, tratado en el libro primero de El Capital, aunque la crisis "de por sí se contiene en él, puesto que el proceso de producción es apropiación y, por lo tanto, producción de plusvalía "  , ésta no se manifiesta, " ya que en él no se trata de la realización del valor simplemente reproducido, sino de la plusvalía. La cosa sólo puede ponerse de manifiesto en el proceso de circulación, que es al mismo tiempo, proceso de reproducción "   [196]. En el libro segundo de El Capital expone lo relacionado con el desarrollo capitalista del mercado interno y la rotación del capital variable desde el punto de vista social. Es en el libro tercero de El Capita, sin embargo, que trata "la unidad de su fase de producción y su fase de circulación" [197]donde Marx completa el tratamiento de las crisis.

La Crisis y el Mercado Capitalista : La Realización de la Plusvalía

Marx resuelve el problema de la realización de la plusvalía y el desarrollo del mercado interno capitalista a partir de la inversión de la plusvalía en medios de producción, es decir, en el llamado sector I de la economía. Esta solución de Marx refuta aquellas explicaciones de las crisis que se basan en la incapacidad del capitalismo para encontrar mercado donde realizar la plusvalía. Como dice Lenin, estas teorías explican las crisis en base a la contradicción entre la producción y el consumo de la clase obrera, mientras Marx explica las crisis en base a la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación, en el capitalismo, "la primera …[explicación]…encuentra pues las raices del fenómeno fuera de la producción; la segunda busca esas raíces precisamente en las condiciones de la producción. Dicho en términos más concisos, la primera teoría explica las crisis como efecto de un déficit de consumo, la segunda como obra de la anarquía en la producción "  (los comentarios entre […] son nuestros) [198].

Entre los argumentos con que  Lenin refuta la teoría que explica las crisis por déficit del consumo destaca el siguiente :  " es precisamente en los períodos que preceden a las crisis cuando aumenta el consumo de los obreros…el consumo insuficiente (con el que se pretende explicar las crisis) ha existido bajo los más diversos sistemas económicos, mientras que las crisis son características de un sistema solamente, del capitalismo "  (destacado en el original) [199].

Contradicción Entre Producción y Consumo.

Señala Lenin, finalmente, el lugar que ocupa la contradicción entre la producción y el consumo en el análisis marxista de las crisis :

"¿Pero es que la …[teoría de Marx]…contradice la existencia de una contradicción entre la producción y el consumo? Evidentemente, no. Reconoce este hecho, pero le asigna el lugar secundario que le corresponde, como u hecho que sólo se refiere a un sector de toda la producción capitalista. Nos dice que este hecho por sí solo no puede explicar las crisis, puesto que responde a una contradicción más profunda y fundamental del sistema económico vigente : a la contradicción existente entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación"  (destacado en el original, los comentarios entre […] son nuestros) [200].

El papel de la contradicción entre la tendencia capitalista a la producción ilimitada, por una parte, y a mantener dentro de límites estrechos el consumo de las masas, por otra, es complejo, y afecta diversos planos del análisis. Luego de afirmar el carácter secundario de esta contradicción en un plano determinado el de la causa inmediata de las crisis, Lenin amplía el marco de análisis del problema :

" …un cierto nivel de consumo de la sociedad constituye uno de los elementos determinantes de la proporcionalidad. En efecto, el análisis de la realización ha demostrado que la formación del mercado interior para el capitalismo no se realiza tanto a expensas de los medios de consumo como a expensas de los medios de producción. De donde se sigue que el primer sector de la producción social (la fabricación de medios de producción) puede y debe desarrollarse más rápidamente que el segundo ( la fabricación de medios de consumo). Lo que, naturalmente, no se sigue de aquí ni en lo más mínimo que la fabricación de los medios de producción pueda desarrollarse independientemente en absoluto de la fabricación de medios de consumo y sin la menor conexión con ella. Marx dice, refiriéndose a esto:  " Además, como hemos visto (Libro II, sección 3ª), se opera una circulación continua entre el capital constante y el capital variable (aun prescindiendo de la acumulación acelerada), la cual es, por el momento, independiente del consumo individual en el sentido que no se incorpora a él, pero se haya, sin embargo, definitivamente limitada por él, ya que la producción de capital constante no se realiza nunca en gracia a sí misma, sino solamente porque se emplea una mayor parte de ella en las ramas de producción cuyos productos se destinan al consumo individual" (El Capital, tomo III). Por tanto, en último resultado el consumo productivo (el consumo de medios de producción) se haya siempre vinculado con el consumo individual, depende siempre de él. Sin embargo, el capitalismo lleva siempre implícita, de una parte, la tendencia a la ampliación ilimitada del consumo productivo, a la ampliación ilimitada de la acumulación y la producción y, de otra parte, la tendencia a la proletarización de las masas del pueblo, que traza límites bastante estrechos a la ampliación del consumo individual. Es evidente que estamos ante una contradicción inherente a la producción capitalista, contradicción que Marx señala en el citado pasaje…Es exactamente en el mismo sentido que presenta…el siguiente pasaje sobre las crisis : " La causa última de toda verdadera crisis es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviera más límite que la capacidad absoluta del consumo de la sociedad "…De suyo se comprende que sería un burdo error querer deducir de esta contradicción del capitalismo (o de otras contradicciones inherentes a él) la imposibilidad o el carácter regresivo del régimen capitalista en comparación con otros sistemas económicos anteriores (como gustan de hacerlo nuestros populistas) El desarrollo del capitalismo sólo puede concebirse a través de una serie de contradicciones, y el señalamiento de estas contradicciones no hace sino esclarecernos el carácter histórico transitorio del capitalismo, las condiciones y las causas de su tendencia a tran­­­­sformarse en una forma superior "  (destacado en el original)[201].

Es frecuente encontrar en medios de izquierda la explicación de un supuesta inviabilidad del desarrollo capitalista en America Latina en una también supuesta particularidad del capitalismo de la región, que consistiría en que las desigualdades sociales serían en esta región de tal magnitud, que no habría posibilidad de encontrar mercado interno donde realizar la producción. Al respecto se puede argumentar que si bien la pobreza es efectivamente mucho mayor en la región latinoamericana que en los paises capitalistas centrales, no se puede afirmar otro tanto en relación a las desigualdades. Estas son mayores aún en los paises desarrollados que en los subdesarrollados, si se consideran las riquezas de que se apropian los mayores consorcios, en relación a los ingresos promedio de la población.

Las desigualdades sociales y la pobreza, si bien plantean una contradicción creciente en el capitalismo, no son obstáculo para que el sistema capitalista se desarrolle en medio de sus contradicciones, en general y también en la región.Son estas contradicciones, sin embargo, las que, al acumularse, estallan periodicamente, creando condiciones de gran inestabilidad social y política. Sobre ellas se abre paso la acción consciente de las masas que provoca las revoluciones sociales.

Evolución de la Balanza Comercial : Síntoma de las Alternativas del Ciclo Industrial

A nivel de la circulación del capital, Marx analiza otro aspecto del ciclo industrial que incide en las crisis: se trata de la influencia del período de rotación del capital variable sobre la oferta y demanda agregada de bienes.

En el caso de proyectos de largo período de rotación, como construcción de edificios o plantas industriales, se adelanta dinero a los obreros durante largo tiempo sin que se incorpore al mercado un producto equivalente: "Se sustraen, pues al mercado fuerza de trabajo, medios de subsistencia para esta fuerza de trabajo, capital fijo bajo la forma de los medios de trabajo empleados…y materiales de producción. Y para reponer todo esto se lanza al mercado un equivalente en dinero, pero no se lanza durante el…[período de rotación]… ningún producto para reponer los elementos materiales del capital productivo sustraídos al mercado…[debido a esto]…en la sociedad capitalista …pueden producirse y se producen necesariamente y sin cesar grandes perturbaciones…"  (los comentarios entre […] son nuestros) [202].

Este fenómeno puede producirse porque el período de rotación del capital se amplía, producto de la extensión del período de producción, como cuando se abordan proyectos de larga duración, o se extiende el período de circulación. En este caso es necesario considerar la distancia real entre el centro de producción y el mercado.

Una implicancia importante de lo anterior se deriva el incremento sostenido de las exportaciones en relación al producto global. En este caso, los productos exportados no se incorporan al mercado interior sino hasta que son vendidos en el exterior, se importan productos por un valor equivalente, y estos últimos ingresan al mercado interior. Durante todo el período en que esto no se completa, el efecto sobre el mercado interno es el adelanto de dinero sin un producto en contrapartida.

En una economía abierta, esto presiona al comercio exterior. De allí la tendencia creciente al déficit en la balanza comercial a medida que el ciclo se aproxima a su punto de auge. Dicha tendencia, debido a una serie de otros factores, no tiene porqué expresarse en un déficit absoluto de la balanza comercial ni siquiera en el punto más alto del auge, pero actúa en esa dirección. Usualmente, sin embargo, cuando el ciclo se acerca al auge, se genera un déficit creciente en el comercio exterior. En los hechos, ya en algunos meses de 1989 la balanza comercial ha mostrado déficit.

 

Gráfico Nº 56

 La crisis del comercio exterior no es nunca causa, sino por el contrario, consecuencia, de la evolución del ciclo que lleva además a la crisis general. Consecuencia que ciertamente actúa de vuelta sobre el ciclo y la crisis real, pero que no lo determina, sino que es determinada por éste.

Muchas teorías al respecto atribuyen precisamente al déficit del comercio exterior las causas de la crisis, cuando éste no es sino un síntoma, o consecuencia, de la acción de los mismos factores que provocan la crisis.

Crisis y Contradicciones de la Ley de la Ganancia

"El  verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital es el hecho de que, en ella, son el capital y su propia valorización lo que constituye el punto de partida y la meta, el motivo y el fin de la producción; el hecho de que aquí la producción sólo es producción para el capital y no, a la inversa, los medios de producción simples medios para ampliar cada vez más la estructura del proceso de vida de la sociedad de los productores. De aquí los límites dentro de los cuales tiene que moverse la conservación y la valorización del valor-capital, la cual descansa en la expropiación y depauperización de las grandes masas de los productores, choquen constantemente con los métodos de producción que el capital se ve obligado a emplear para conseguir sus fines y que tienden al aumento ilimitasdo de la producción, a la producción por la producción misma, al desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas del trabajo. El medio empleado - desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas - choca constantemente con el fin perseguido, que es un fin limitado: la valorización del capital existente, Por consiguiente, si el régimen capitalista constituye un medio histórico para desarrollar la capacidad productiva material y crear el mercado mundial correspondiente, envuelve al propio tiempo una contradicción constante entre esta misión histórica y las condiciones sociales de producción propias de este régi­­­men "   (destacado en el original) [203].

La contradicción central del capitalismo es que, por una parte, persigue un fin limitado, la valorización del capital, la producción de plusvalía y por otra, para alcanzar dicho fin utiliza como medio el desarrollo al máximo de la producción social. Este medio, sin embargo, choca constantemente con el fin perseguido.

Es decir, el propio desarrollo de la producción, deteriora de diversas maneras las condiciones de valorización del capital. Al llegarse a un determinado punto, se hace necesaria una crisis que restablezca los desequilibrios producidos. Así se crean nuevamente condiciones de valorización para el capital, con lo que se inicia un nuevo ciclo.

Ley de Tendencia Decreciente de la Tasa de Ganancia

Algunas de las formas en que el desarrollo de la producción  contradice la valorización son tendencias de largo plazo. La principal es la tendencia decreciente de la tasa de ganancia debida al incremento de la composición orgánica del capital.

La ley de incremento en la composición orgánica del capital hace que, a medida que se desarrolla la producción, aumente la cantidad de medios de producción que maneja cada obrero. Expresado en valor, es el aumento de la razón capital constante/capital variable.

Puesto que la tasa de ganancia, se define como la plusvalía dividida por todo el capital desembolsado, y la plusvalía por su parte depende sólo del capital variable, resulta que el capital total tiende a crecer más rápido que la plusvalía a medida que se desarrolla la producción capitalista, y la tasa de ganancia tiende, por ello, necesariamente, a disminuir.

Expresando lo anterior en fórmulas :

(1)               Tasa de ganancia = plusvalía / capital total

pero             (2)          capital total = capital variable +  capital constante

                      (3)          plusvalía = capital variable x tasa de explotación

                      (4)          capital constante  =  capital variable x composición orgánica

luego, reemplazando (2), (3), y (4) en (1), queda

Tasa de ganancia = tasa de explotación x capital variable /  capital variable  x (1+composición orgánica)

     Tasa de ganancia =  tasa de explotación x 1 / (1+ composición orgánica)

El factor 1/ (1+Composición Orgánica) tiene una tendencia decreciente a medida que crece la composición orgánica, como se aprecia en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 57

 

Si se supone que la tasa de explotación también crece, y que ambas, la composición orgánica y la tasa de explotación, tienen un comportamiento cíclico, el resultado es que la tasa de ganancia se mueve en ciclos, con tendencia a decrecer en el largo plazo. Esto se aprecia en el gráfico siguiente :

Gráfico Nº 58

El gráfico representa la función :

            Tasa de ganancia =  tasa de explotación x 1 / (1+ composición orgánica)

La tendencia inevitable a la caída de la tasa de ganancia, en el largo plazo, es amortiguada por una serie de factores, entre los que Marx destaca el aumento del grado de explotación del trabajo, la reducción del salario por bajo el valor de la fuerza de trabajo, el abaratamiento de los elementos que forman el capital constante, la superpoblación relativa, el comercio exterior y el aumento del capital-acciones.

La acción de los tres primeros elementos es clara, puesto que inciden directamente en el aumento de la tasa de ganancia, los dos primeros aumentando la tasa de explotación, y el tercero haciendo disminuir la composición orgánica del capital. La superpoblación relativa tiene incidencia en la baja de los salarios, y en el estímulo del desarrollo de ramas intensivas en mano de obra, es decir, de baja composición orgánica. De esta manera, aumenta la tasa de explotación, y disminuye la composición orgánica, en promedios. El comercio exterior, tiene efectos inmediatos sobre el abaratamiento de la fuerza de trabajo y de los elementos del capital constante, cuestiones ambas que inciden en aumentar la tasa de ganancia. Este factor tuvo gran incidencia en Chile, cuando se bajaron bruscamente los aranceles, en el período 1975-80. El aumento del capital por acciones saca importantes masas de capital, invertidos precisamente en las ramas de mayor composición orgánica y por lo tanto de menor tasa de ganancia, de la determinación media de ésta, evitando así una baja de este promedio. En otras palabras, las acciones permiten amasar capitales para operar bajo la tasa media de ganancia. Otras formas que cumplen el mismo objetivo, son los fondos previsionales de los trabajadores, cuando éstos se transforman en capital, en manos, por ejemplo de las AFP.

A pesar que la tendencia general decreciente de la cuota de ganancia debido al incremento de la composición orgánica del capital opera en el largo plazo, fija de todas maneras límites históricos del capitalismo. En palabras de Marx :"  …como …la cuota de ganancia constituye el acicate de la producción capitalista (que tiene como finalidad exclusiva la valorización del capital), su baja amortigua el ritmo de formación de nuevos capitales independientes, presentándose así como un factor peligroso para el desarrollo de la producción capitalista, alienta la superproducción, la especulación, las crisis, la existencia de capital sobrante junto a una población sobrante.…el régimen de producción capitalista tropieza en el desarrollo de las fuerzas productivas con un obstáculo que no guarda la menor relación con la producción de la riqueza en cuanto a tal. Este peculiar obstáculo acredita precisamente la limitación y el carácter puramente histórico, transitorio, del régimen capitalista de producción; atestigua que no se trata de un régimen absoluto de producción de riqueza, sino que, lejos de ello, choca al llegar a cierta etapa con su propio desarrollo ulterior " [204].

La baja tendencial de la cuota de ganancia, y la necesidad periódica de grandes transformaciones estructurales del capitalismo para recuperar el nivel de ésta, han sido relacionadas con la recurrencia en períodos largos, de crisis prolongadas, que abarcan dos o más ciclos normales. La ley descendiente de la tasa de ganancia estaría relacionada, de esta manera, con los llamados ciclos largos de Kondratiev, o crisis estructurales, cambios en patrones de reproducción o crisis de regulación.

Disminución de la Tasa de Ganancia a Corto Plazo

En el plazo más acotado de un ciclo económico "normal", es decir inferior a diez años, sin embargo, actúan una serie de factores de corto plazo que inciden en definitiva en la reducción de la tasa de ganancia, en la disminución de la inversión y por lo tanto, en la precipitación de las crisis periódicas.

 

Gráfico Nº 59 (*) 

La masa de ganancias medida es máxima hacia 1978, y baja en los años siguientes, hasta hacerse negativa en 1981, precisamente el año culminante del "boom" y cuando se inicia la crisis. Durante los dos años de la crisis la ganancia es fuertemente negativa, se recupera a partir de 1984 y sube espectacularmente en los dos últimos años.

Gráfico Nº 60

La actividad llega al máximo en 1981, en el mismo punto en que la masa de ganancias, que ya viene bajando desde 1978, se hace negativa. La recuperación de la actividad se inicia en 1984, una vez que las ganancias recuperan un nivel positivo y empiezan a crecer fuertemente.

La disminución de la inversión provocada por la baja de la tasa de ganancia es siempre causal de la crisis y su recuperación es siempre la base de recuperación de la actividad.

Crisis y Desembolso de los Capitalistas

Quienes atribuyen las crisis a la falta de capacidad de consumo de los trabajadores difícilmente pueden explicar, porqué las crisis se precipitan cuando las remuneraciones y el empleo son máximos, en el punto culminante del "boom". Más difícil de explicar aún resulta, desde ese punto de vista, el porqué las crisis terminan, y las recuperaciones se inician, precisamente cuando el consumo de los trabajadores es mínimo, los salarios son mínimos y la cesantía máxima, en plena crisis.

Ciertamente el consumo de las personas difícilmente explica tanto la precipitación como la recuperación de las crisis, que no pueden entenderse sin considerar el  consumo productivo, es decir, el desembolso o inversión realizados por los capitalistas

Al respecto es interesante verificar como, en la economía de los EEUU, el consumo baja poco durante las crisis, en cambio si lo hace fuertemente el gasto en bienes de capital.

Gráfico Nº 61

El consumo ni siquiera disminuye, sólo deja de crecer, en el promedio de las seis últimas crisis en los EEUU. El gasto en vivienda, sin embargo, que aunque aparece como inversión general es parte del consumo, baja ostensiblemente. Lo que baja significativamente en las crisis, en cambio, es el gasto en bienes de capital, que, en promedio, unido a la baja en los inventarios, da cuenta de 2/3 partes de la disminución total del PGB durante las últimas seis crisis en los EEUU[205].

El mecanismo general de precipitación y recuperación de la crisis es que las ganancias bajan, en los últimos años del ciclo, caen fuertemente durante la crisis, y se recuperan a la salida de ésta. Siguiendo éste indicador, la inversión, es decir el desembolso productivo de los capitalistas, cae fuertemente al llegar el auge a su climax, precipitando la crisis, y luego se recupera cuando la ganancias se recomponen, dando salida así a la crisis e inicio a un nuevo ciclo.

Respecto a la inversión, cabe señalar que este concepto se utiliza acá en una acepción diferente a la que está implícita en las cuentas nacionales.  En ellas se considera inversión el gasto en capital fijo, formando parte de este concepto en forma destacada el gasto en construcción, incluida la construcción de viviendas. No forman parte del concepto inversión utilizado en las cuentas nacionales, en cambio, el gasto en remuneraciones y capital circulante en general, es decir, no se considera inversión, por ejemplo, el gasto en materias primas.

Lo que determina la actividad, en realidad, no es el gasto en capital fijo por parte de los capitalistas y el estado, y vivienda por parte de las personas, que es lo que las cuentas nacionales consignan como inversión.  Es decisivo, en cambio el desembolso global de los capitalistas, cuya parte principal la constituyen remuneraciones y materias primas, es decir, el capital variable y la parte circulante del capital constante, rubros que no quedan registrados como inversión en las cuentas nacionales.

Lo anterior explica la paradoja, que ha desconcertado a no pocos economistas de que en Chile, la actividad económica haya crecido aceleradamente durante varios años, sin que la inversión consignada por las cuentas nacionales haya aumentado en forma significativa.

Ello no resta importancia al indicador inversión, tal como se registra en las cuentas nacionales, puesto que, tarde o temprano el desembolso de los capitalistas debe reflejarse, y de hecho se refleja, en la inversión registrada en las cuentas nacionales. Es importante considerar, sin embargo, las limitaciones del mismo, y consignar que existen indicadores mucho más significativos que éste para medir la actividad económica y predecir su comportamiento.

Causas de la Caída Periódica de la Tasa de Ganancia y de su Posterior Recuperación

Un elemento que incide en la baja cíclica de las ganancias, y su posterior recuperación cíclica, se refiere a las remuneraciones.A medida que el ciclo avanza hacia el auge, crece el empleo y las remuneraciones tienden a subir, haciéndose máximas en el punto previo a la crisis. Este factor incide sobre la tasa de ganancia, empujándola hacia la baja, puesto que, el efecto principal del alza de las remuneraciones no es un alza en los precios, como afirma la economía burguesa, sino una baja de las utilidades.

Si no hubiera ningún otro factor, sólo éste llevaría a un comportamiento cíclico, puesto que el mecanismo de freno capitalista actúa también acá: para aumentar sus ganancias los capitalistas aumentan sin cesar la producción, con ello incrementan el empleo y empujan las remuneraciones al alza, lo que retruca en una baja de las ganancias.  Al disminuir las ganancias se reduce el desembolso de capital, baja la contratación, disminuye el empleo, y las remuneraciones también tienden a bajar, con lo cual se recompone la tasa de ganancia y se abren posibilidades de aumentar nuevamente el desembolso de los capitalistas, e iniciar la recuperación de la crisis.

Otro mecanismo importante en la baja coyuntural de las ganancias y su posterior recuperación cíclica tiene que ver con los el alza de precios de las materias primas.  Esta implica un fuerte aumento en el valor del capital constante, sin cambios en la plusvalía producida, y por lo tanto una baja en la tasa de ganancia(*). Marx explica, por ejemplo, el efecto de una crisis algodonera originada en una mala cosecha en los EEUU ocurrida hacia 1860, que se tradujo en un alza importante en los precios del algodón, y derivó en la crisis de la industria textil inglesa, lo que arrastró a la economía de este país en su conjunto a una crisis. La explicación de aquella crisis servirá para explicar también la crisis del petróleo de 1975, por ejemplo.

Aparte de la incidencia recién mencionada, que es más bien fortuita y no cíclica, los precios de las materias primas tienden a subir en los momentos previos a las crisis, simplemente por un problema de demanda; ésta sube en los últimos períodos del auge más rápido que lo que la oferta puede atender. En términos técnicos, se produce un aumento de la "cuasi renta", es decir de la renta transitoria debido a aumentos de demanda sobre recursos que, aunque son flexibles a largo plazo, se mantienen fijos a corto plazo.  Así, la mayor parte de las crisis cíclicas de la historia del capitalismo registran este fenómeno de incremento de precios de materias primas en los momentos finales del auge [206].

Dicho sea de paso, ello ocurre sólo porque la plusvalía depende exclusivamente del capital variable, es decir, del trabajo vivo que agrega valor en el proceso productivo. Si, como afirma la economía vulgar, la ganancia dependiera indistintamente de todos los factores productivos, un alza en el precio de uno de ellos no incidiría para nada en la tasa de ganancia.El efecto de esta alza de precios sobre la tasa de ganancia es que puesto que la producción de plusvalía sólo depende del trabajo vivo, un alza del capital constante se traduce en un aumento del capital total sin el correspondiente incremento de la plusvalía producida y, luego, en una baja de la tasa de ganancia.

Un efecto similar al anterior se debe al incremento de la renta de la tierra - tierra agrícola, tierra urbana, agua de riego, recursos marinos - en los momentos finales del auge, debido al incremento general de la demanda. Este aumento incide en un alza de precios en los elementos del capital constante y produce una baja en la tasa de ganancia hacia el término del auge.

Las alzas de precios de elementos del capital constante, anotadas, se revierten, por las mismas causas, en bajas de precios de estos mismos elementos, y por lo tanto en alzas en la tasa de ganancia, una vez que la crisis se ha producido.

Sobreproducción Capitalista

El mecanismo principal que precipita la crisis cíclicas es, sin embargo, el fenómeno cíclico de la sobreproducción capitalista.  Al respecto es necesario recordar que ésta es siempre relativa, es decir, es sobreproducción en relación a las necesidades del capital, no en lo que se refiere a las necesidades reales de las masas. El absurdo de la sobreproducción capitalista es que coincide una sobreproducción de mercancías destinadas al consumo, con la pobreza de la mayoría de la población, y la sobreproducción de capital con la existencia de un enorme contingente de población a la cual el capitalismo no da posibilidades de trabajo.

La causa de la sobreproducción es que los capitalistas basan sus decisiones en la necesidad de maximizar sus ganancias individuales, y el mecanismo que utilizan para ello consiste en el aumento incesante de la producción y la productividad.

El fenómeno producido se asemeja al del atochamiento en general.  Dicho en términos técnicos, existen externalidades negativas vinculadas con el aumento de la producción de cada capitalista, en relación a la tasa de ganancia del conjunto. Es decir, cada individuo se preocupa sólo de la ganancia media que él obtiene, pero no toma en cuenta el efecto que su incremento de producción tiene sobre la ganancia de todo el conjunto, es decir, no considera su ganancia marginal.

En términos comunes, el fenómeno guarda algunas similitudes con aquel que cualquier productor de verduras conoce, y que conduce a la sobreproducción y subproducción sucesiva, año tras año, de las diferentes variedades de productos de chacarería. Esta analogía, sin embargo, sólo formal, puesto que es sabido que los productores de verduras no son, en general, capitalistas, sino pequeños productores mercantiles, y el fenómeno de las crisis es exclusivo de la producción capitalista. Es especificamente la producción de plusvalía, es decir, la apropiación máxima del trabajo de otros, lo que constituye la base que hace necesarias las crisis.

Para muchos es difícil aceptar que la base de las crisis es precisamente la sobreproducción generalizada. En parte, es necesario advertirlo, esta aprensión se explica por aquella visión existente en ciertos sectores, que niega al capitalismo posibilidades de producir desarrollo en general, menos aún de generar sobreproducción. En estos sectores no es raro encontrar la explicación de las crisis en la falta de inversión. Esta produciría determinados "cuellos de botella"que ahogarían el desarrollo subsecuente de la producción capitalista. Dicha visión es profundamente errada pues lo que ocurre es precisamente lo contrario. El exceso de desembolso de los capitalistas, hacia el auge del ciclo, en busca de maximizar sus ganancias, en determinadas ramas y en todas ellas conduce a la sobreproducción parcial y general, al exceso de producción de bienes de consumo y de capital, en relación a las necesidades del capital, no de la población. Esto hace disminuir la ganancias a partir de cierto punto, y luego precipita las crisis, aún en el momento de máximo consumo de la población en general, debido a que los capitalistas dejan de desembolsar capital.  La causa inmediata de las crisis no es, entonces, la falta de inversión, sino la sobreinversión, o, más bien, el excesivo desembolso productivo de los capitalistas hacia el final del auge.

Por otra parte, se menciona a menudo, y con razón, que la sobreproducción es ante todo contradictoria con las condiciones de pobreza en que el capitalismo mantiene a la mayoría de la población. Ello es así, en el largo plazo.   En el corto plazo, sin embargo, que es el relevante para las crisis cíclicas, la sobreproducción es perfectamente general, es decir, se puede dar  tanto en aquellas ramas que producen medios de producción, como en las que producen bienes de consumo final.  Basta, además, con que exista sobreproducción en una o dos ramas importante, para que las mismas arrastren al conjunto de la economía a la crisis. En el caso de Chile, por ejemplo, la crisis de 1981 tuvo entre sus causas inmediatas la sobreproducción en la rama de la construcción, entre otras. La próxima crisis, en cambio, probablemente se desencadenará a partir de la sobreproducción en las ramas frutícolas, que producen medios de consumo, y de cobre, que produce medios de producción. Ambas ramas fijan, además, sus condiciones de acuerdo al mercado mundial.

Como en los casos anteriores, también en el caso de la sobreproducción la crisis viene a recomponer la tasa de ganancia y así posibilita la recuperación e iniciación del ciclo siguiente. En este caso, el mecanismo de la crisis consiste en desvalorizar el capital constante: maquinarias, instalaciones, materias primas y mercancías excedentes en general, de modo de recomponer la tasa de ganancia y resolver los atochamientos de mercancías invendidas. De esta manera posibilita nuevamente el reinicio de un nuevo ciclo capitalista.

La sobreproducción es el caso general, y no excluye aquellos casos en que las crisis se producen por el fenómeno inverso, es decir, por subproducción que incide sobre los precios de las materias primas.

Marx resume este fenómeno en su análisis del capítulo 15 del libro tercero de "El Capital", denominado "Desarrollo de las contradicciones de la ley (de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia) ":" …todas las objeciones que se hacen contra los fenómenos tangibles de la sobreproducción (fenómenos que no se preocupan en lo más mínimo de tales objeciones) tienden a sostener que los límites de la producción  capitalista no son límites de la  producción en general, ni por tanto de esta forma específica, capitalista, de producción. Pero la contradicción inherente a este régimen de producción capitalista consiste precisamente en su tendencia a desarrollar de un modo absoluto las fuerzas productivas, tendencia que choca constantemente con las  condiciones específicas de producción dentro de las que se mueve y tiene necesariamente que moverse el capital. No es que se produzcan demasiados medios de subsistencia en proporción a la población existente. Al revés. Lo que realmente ocurre es que se producen pocos para sostener decorosa y humanamente a la población.

No es que se produzcan demasiados medios de producción para dar ocupación a la parte de la población capaz de trabajar. Al revés. En primer lugar, se produce una parte excesivamente grande de población que en realidad no se haya en condiciones de trabajar y que tiene que vivir de explotar el trabajo de otros o de trabajos que sólo pueden considerarse como tales dentro de un mísero sistema de producción. En segundo lugar, no se producen bastantes medios de producción para que toda la población capaz de trabajar trabaje en las condiciones más productivas, es decir, para que su tiempo absoluto de trabajo se acorte por la masa y la efectividad del capital constante que durante ese tiempo de trabajo se emplea.

Lo que sí ocurre es que se producen periodicamente demasiados medios de trabajo y demasiados medios de subsistencia para poder emplearlos como medios de explotación de los obreros a base de una determinada cuota de ganancia. Se producen demasiadas mercancías para poder realizar y convertir en nuevo capital, en las condiciones de distribución y de consumo trazadas por la producción capitalista, el valor y la plusvalía contenidos en ellas, es decir, para llevar a cabo este proceso sin explosiones constantemente reiteradas.

No es que se produzca demasiada riqueza. Lo que ocurre es que se produce periodicamente demasiada riqueza bajo sus formas capitalistas, antagónicas.

El límite con que tropieza el régimen capitalista de producción se manifiesta en lo siguiente :

    En que el desarrollo de la capacidad productiva del trabajo engendra, con la baja de la cuota de ganancia, una ley que, al llegar a un cierto punto se opone del modo más hostil a su propio desarrollo y que, por tanto, tiene que ser constantemente superada por medios de crisis.

    En que la apropiación de trabajo no retribuido y la proporción entre este trabajo no retribuido y el trabajo materializado en general o, dicho en términos capitalistas, en que la ganancia y la proporción entre esta ganancia y el capital empleado, es decir, un cierto nivel de la cuota de ganancia sobre la extensión o la restricción de la producción es lo que decide, no la proporción y las necesidades de los hombres socialmente progresivos. Por eso, tropieza con límites al llegar a un grado de expansión de la producciónque en otras condiciones sería, por el contrario, absolutamente insuficiente. Se paraliza, no donde lo exige la satisfacción de las necesidades, sino allí donde lo impone la producción y la realización de la ganancia" (destacado en el original) [207].

Renta de la Tierra

La renta de la tierra se refiere a aquella parte de la plusvalía que se apropian los propietarios de la tierra, entendida esta en un sentido amplio como tierra agrícola o forestal, yacimientos mineros, mar territorial, aguas de riego, tierras urbanas o recorridos de transporte, en virtud de que poseen el monopolio sobre ellas.

Existe la renta absoluta, que es aquella que reciben aún los propietarios de las tierras menos productivas, y la renta diferencial, que es la que perciben además los propietarios de tierras, yacimientos o concesiones pesqueras, relativamente más productivos.

La renta es una suerte de sobreganancia que reciben los propietarios de la tierra por sobre la ganancia normal de los capitales invertidos en su negocio, exceptuando el "valor" de la tierra[208]. Si dos yacimientos se explotan exactamente con la misma tecnología y nivel de inversiones, el de mayor ley producirá más que el otro. Esa diferencia, que corresponde exclusivamente a las características naturales del yacimiento, constituye la renta diferencial de éste en relación al otro. Todos los yacimientos, excepto el menos productivo, que es el que fija el precio, obtienen renta diferencial.

En el caso de otros recursos como el mar, por ejemplo, la renta puede ser disipada debido a la sobre explotación y atochamiento, lo que ocurre necesariamente si, a partir de cierto nivel de desarrollo de la industria pesquera, se permite acceso libre. La solución para evitar el atochamiento, la sobreexplotación y la sobreinversión,  consiste en regular el ingreso mediante algun mecanismo. La regulación del acceso inmediatamente genera una renta, puesto que elimina los problemas señalados sobre los recorridos de transporte urbano se puede establecer una analogía con lo señalado en relación a la pesca.

El problema de la renta de la tierra adquiere en Chile una importancia particular, puesto que incide sobre la propiedad minera, agrícola, pesquera, en una región del mundo privilegiada en muchos aspectos, puesto que la ley de sus yacimientos, su clima y dotación de recursos pesqueros, entre otros factores, permite que el país obtenga una abundante renta diferencial en relación a otros paises del mundo en productos cuyo valor se determina en el mercado internacional.  Esta renta constituye, en esencia, plusvalía transferida desde otros paises del mundo, competidores del nuestro en estos rubros, pero con productividades naturales más bajas, hacia Chile.

El asunto de quien se apropia de la renta es, entonces, una cuestión de la mayor importancia. La situación actual al respecto es vergonzosa. La ley minera, al no estar acompañada de una ley tributaria rigurosa, permite que las empresas extranjeras que adquieren la concesión de minerales no paguen impuestos, ni siquiera los normales al capital, ni menos los que corresponderían sobre la renta que obtienen. La ley de fomento forestal exime de impuestos a este sector. La tributación por renta presunta permite que la agricultura tribute muy poco. Finalmente la ley pesquera actualmente en discusión asigna cuotas, con lo cual resuelve el problema del atochamiento, pero no cobra por ellas.

 

Cuadro Nº 19

CONCENTRACION ECONOMICA EN EL SECTOR FORESTAL CHILENO, 1988

(%)

GRUPOS                                         Propiedad                        Control                            Control                        Control

DOMINANTES                           Plantaciones                 Producción               Exportaciones               Valores

                                                               Forestales                     Forestales                     Forestales                Promedios

ANGELINI                                              22,2                                 27,0                                38,9                                    30

MATTE                                                   17,4                                 36,3                                30,1                                    28

OTROS NUEVE GRUPOS            8,7                                 18,2                                13,1                                    13

(EXTRANJEROS)

TOTAL CONTROL                            48,3                       81,5                       82,1                         71

GRUPOS ECONOMICOS

RESTO DE LOS                               51,1                                 18,5                                17,9                                    29

EMPRESARIOS

TOTAL                                                     100%                              100%                             100%                             100%

Fuente : Contreras, Rodolfo, "Más Allá del Bosque", Amerinda, pg. 187

Incorporar la recuperación de la renta de la tierra para todos los chilenos es una reforma democrática necesaria.

La renta de la tierra da origen a la tercera clase fundamental del capitalismo: los terratenientes. Las otras dos clases fundamentales de dicho modo de producción son los capitalistas y los obreros.

Los terratenientes no deben ser confundidos con la clase de los latifundistas. Estos eran a su vez terratenientes de la mayor parte de la propiedad agrícola de chile hasta antes de la reforma agraria, pero integraban una clase superviviente del viejo modo de producción precapiltalista, en descomposición, del latifundio-inquilinaje.En la formación social de Chile otras clases, como los pequeños productores mercantiles o comuneros indígenas provienen también de viejos modos de producción precapitalistas.

Las clases propiamente capitalistas, sin embargo, consideran sólo a capitalista, obreros y terratenientes. Esta última clase está conformada por decenas de miles de personas que viven principalmente de una renta asociada a la tierra. Son los miles de propietarios de inmuebles urbanos, agrícolas o mineros, que viven del arriendo de los mismos y su importancia política, como clase no es menor.

En los casos principales, sin embargo, los rentistas se funden con los capitalistas. Es el caso de los propietarios de grandes minerales, tierras agrícolas, forestales, que a la vez explotan como empresas capitalistas.

La renta de la tierra en Chile ha sido abordada desde el punto de vista científico y existen estudios muy completos que abordan este problema, particularmente en el caso de la propiedad minera y pesquera. Dichas investigaciones han sido elaboradas por economistas y centros de estudios de inspiración democrática, que consideran el problema de la recuperación de la renta de la tierra para todos los chilenos como una de las reformas principales al sistema económico del país para hacerlo menos injusto que en la actualidad.

 

Desarrollo Reciente del Imperialismo en Chile

La evidencia del desarrollo reciente del capitalismo en Chile, país extremadamente dependiente del imperialismo, confirma la vigencia de la concepción leninista del imperialismo como un fenómeno contradictorio, que, muchas veces "repercute en el desarrollo capitalista de estos paises… acelerándolo extraordinariamente"  [209], mientras, al mismo tiempo,  actúa como freno deformador del mismo. Entre ambos aspectos contradictorios predomina, sin embargo, el primero.

La forma principal en que se expresa la explotación imperialista es a través del condicionamiento y control, en su beneficio, del desarrollo capitalista en el país.  En este sentido, ejerce una permanente influencia económica, y despliega su intervención extraeconómica, incluso militar, con el objetivo de mantener al capitalismo en el país.

El Imperialismo y los monopolios transnacionales explotan fundamentalmente a la clase obrera chilena y, en mayor o menor medida al resto del país. Su propósito principal ha sido y es la producción de plusvalía, y además de que se apropian de plusvalía producida para otros capitalistas, saquean también las riquezas producidas bajo otros modos de producción.  Ello está en la esencia del Imperialismo, que basa su dominio sobre otros pueblos en la exportación de capital, es decir, en la exportación de las relaciones capitalistas de producción.

"Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo, debería decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo…sin olvidar lo convencional y relativo de todas las definiciones en general, que jamás pueden abarcar en todos sus aspectos los múltiples vínculos de un fenómeno en pleno desarrollo, conviene dar una definición que contenga los cinco rasgos fundamentales siguientes: 1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado que ha creado los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este capital "financiero" ,de la oligarquía financiera; 3)la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías adquiere una importancia particularmente grande; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo… "   [210].

Por otra parte, sin embargo, y ello es bien sabido, el Imperialismo actúa como un freno al desarrollo capitalista interno de los paises dependientes, a través de múltiples mecanismos.

Si, en algún momento, sus intereses directos son amenazados por la burguesía nacional - lo que ocurrió, por ejemplo, cuando el presidente Balmaceda quiso recuperar el salitre a fines del siglo pasado - el Imperialismo no vacila en aliarse con los latifundistas mercantilistas y otros sectores reaccionarios, para defender sus intereses directos, aunque ello signifique perpetuar el latifundio, y retrasar el desarrollo capitalista del país.

El Imperialismo se lleva la mayor parte de la plusvalía que obtiene de los obreros que explota directamente, o la que obtiene de otros capitalistas, así como del valor que arrebata a otros productores. En la actualidad lo hace principalmente imponiendo el pago de intereses expropiatorios por la deuda externa y  promoviendo la fuga de capitales.

El imperialismo siempre ha mirado "con indiferencia cuando no con hostilidad el desarrollo de la industria"  [211]en el país dependiente. La presencia imperialista deforma el desarrollo en su beneficio, inhibiendo las ramas de punta, sobredesarrollando otras en desmedro del desarrollo armónico y, muchas veces, deteriorando el medio ambiente.

Acentúa la dependencia tecnológica, de la cual el Imperialismo obtiene cuantiosos beneficios mediante el pago de "royalties"[212] y otras formas, reservándose las industrias cerebro intensivas, promoviendo la fuga de cerebros y los proyectos "llave en mano".  Además se beneficia del carácter no equitativo de la división internacional del trabajo capitalista, mediante el cual logra que los términos de intercambio[213] evolucionen a su favor.

Sometido a la influencia contradictoria del Imperialismo y condicionado por su evolución histórica  el movimiento de las relaciones de producción capitalistas internas, que afecta a millones de chilenos, se desenvuelve sin embargo, inexorablemente, de no mediar el cambio revolucionario, en dirección del desarrollo capitalista.

La economía ora entra en crisis, ora avanza aceleradamente; en períodos se estanca relativamente, en otros se desarrolla más aceleradamente que el resto de los paises. Las diferentes ramas económicas se destruyen, se  reconstruyen, nacen nuevas, otras se amplian; se desarticulan viejos enlaces productivos, y se rearticulan luego sobre una base productiva superior. Se desarrolla el mercado interno, principalmente el del sector que produce medios de producción y sigue la dialéctica del desarrollo desigual.

El desarrollo capitalista de estos paises, sin embargo, en lugar de atenuar  sus contradicciones internas, las agudiza, y  lejos de eliminar  la dependencia y la explotación imperialista, las acentúa. Es el desarrollo capitalista y no la carencia del mismo, es la acumulación capitalista y no la falta de ésta, lo que produce el fortalecimiento  de la clase obrera, y al mismo tiempo la creciente explotación de ésta. En esencia es el desarrollo capitalista, y no la falta de éste, en nuestros paises, lo que agrava la situación de dependencia y agudiza sus contradicciones con el Imperialismo.

Desde este punto de vista, por ejemplo, son precisamente Brasil y México, los paises capitalistas más desarrollados de América Latina, los más explotados por el Imperialismo en la región. Como contrapartida son también estos paises los que presentan más contradicciones nacionales con el Imperialismo.

Deuda Externa

En parte, este carácter contradictorio del imperialismo en cuanto incide sobre el desarrollo capitalista de un país dependiente, se aprecia durante los últimos años en Chile, al analizar la principal manifestación del imperialismo en el período : la deuda externa.

La deuda externa del país supera hoy los veinte mil millones de dólares, y entre 1974 y 1985, antes de iniciarse las operaciones de conversión de deuda en capital, ésta se multiplicó por cuatro, en términos nominales. En 1985, una deuda de 19.757 millones de dólares, equivalía a 5.3 veces las exportaciones y 1.2 veces el valor nominal del PGB de ese año. 25 años antes, en 1960, la deuda externa total alcanzaba a 746 millones de dólares de esa época, cifra que era equivalente a 1.6 veces el valor de las exportaciones y 0,2 veces el PGB nominal de ese año.

Mientras tanto el flujo real neto de recursos hacia el país, restando los pagos de intereses, es casi nulo, sólo 416 millones de dólares de 1985, para todo el período  1974 - 1985. En los últimos tres años, salieron por este concepto, en forma neta, 2,714 millones de dólares de 1985. En 1986, la salida neta fue de 1,074  millones de dólares de ese año.

El monto de intereses pagados por la deuda externa, en 1985 correspondió, en forma gruesa, a alrededor de una sexta parte de toda la plusvalía producida ese año[214].  Esto da una idea de la magnitud del tributo que impone el capital imperialista extranjero a los capitalistas chilenos, y de las gigantescas contradicciones que genera entre ellos la deuda externa.

Los pagos de intereses alcanzan grandes magnitudes si se considera el tamaño de la economía chilena. En 1985 se pagaron sólo por este concepto 1,943 millones de dólares de ese año. En 1986 y 1987 el pago de intereses ascendió a 1,772 y 1,372 millones, respectivamente. Entre 1970 y 1985, los pagos totales por deuda de mediano y largo plazo casi triplicaron las importaciones de maquinaria y equipos efectuadas en el período.

Entre enero y septiembre de 1989, los pagos totales por intereses y amortizaciones de la deuda externa alcanzaron la increíble suma de 2,300 millones de pesos de 1989 ! al día ! . Dicha cifra equivales aproximadamente al total lo que gastan en su vida cotidiana los diez millones de chilenos de menores ingresos, quienes podrían duplicar su nivel de vida si dispusieran del tributo que se paga al capital imperialista.

Estos antecedentes dejan de manifiesto que el imperialismo, en este caso a través del capital dinero de préstamo, exige un drenaje de recursos, que alcanza a duras penas a ser compensado por el ingreso de nuevos préstamos, y en el último tiempo ni siquiera eso, mientras el monto de la deuda sube sin cesar.

Sin embargo, dicho análisis presenta sólo un aspecto del fenómeno, y oculta un elemento relevante: los créditos nuevos, en su gran mayoría, no se utilizan directamente en pagar amortizaciones o intereses de créditos viejos y tampoco se utilizan directamente, por ejemplo, en importaciones, sino en una proporción menor.

Tal aseveración puede parecer extraña a más de alguien, puesto que ha sido común durante este tiempo establecer comparaciones entre el monto de la deuda contraída y varias magnitudes, por ejemplo, las importaciones de suntuarios o las inversiones de capitalistas chilenos en el exterior.

A partir de tales comparaciones se ha concluido, que el endeudamiento habría sido destinado a tales fines.  Pero tal criterio no toma en cuenta el carácter de capital que tienen los préstamos internacionales. El grueso de tales préstamos son entregados a los capitalistas, para ser valorizados. Y en última instancia, el capital sólo puede ser valorizado recorriendo su ciclo, es decir, a través de la producción capitalista como eslabón principal. 

Sólo después de recorrer el ciclo del capital, o en el medio de éste, el grueso del capital dinero prestado por los bancos imperialistas puede retornar a estos, incrementado o no en los intereses. De esta manera, el grueso del capital extranjero prestado atraviesa por todos sus intersticios el tejido de la economía del país, transformándolo significativamente en el proceso, antes de retornar al extranjero.

Esto permite comprender que parte del dinero prestado puede efectivamente haber sido destinado a la compra de suntuarios, por ejemplo, pero sólo luego de haber sido desembolsado previamente como capital, para valorizarse como tal. Un crédito externo contraído para ampliar una planta de cemento, se desembolsa, en parte, en salarios de ejecutivos, especialistas, y estas personas pueden gastar, y de hecho gastan, parte de sus salarios en importaciones suntuarias.

Es importante considerar entonces, la magnitud de los flujos, y no sólo el balance neto de los mismos, para apreciar debidamente el impacto de los préstamos externos en la economía nacional.  En este sentido, basta observar la enorme magnitud de estos flujos - alrededor de 30,000 millones de dólares nominales entre 1975 y 1987 - para constatar que el capital imperialista, también en su forma de créditos, tiene un impacto importante en la aceleración del desarrollo capitalista en el país.

Desnacionalización del Patrimonio Productivo

En los últimos tres años, la penetración del capital imperialista está sufriendo cambios cualitativos. La capitalización de la deuda se ha traducido aceleradamente en control extranjero sobre empresas chilenas y a esto se suma la creciente inversión extranjera directa.

Por el mecanismo consiste en que los acreedores originales chilenos del fisco y privados, prepagan al 100% de su valor los pagarés de deuda externa, con la condición de que dicho pago se reiinvierta en el país.  Puesto que los pagarés se pueden comprar a más o menos el 60% de su valor, hay muchos interesados en dicho negocio.

Los propios acreedores originales privados, que hasta fines de 1988 habían prepagado 3,000 millones de dólares, compran los pagarés, obteniendo el beneficio directo del diferencial de precio, además del beneficio indirecto de rebajar su deuda.

Cuando el acreedor original es el fisco, - que hasta fines de 1988 había prepagado otros 3,000 millones de dólares - no obtiene ningún beneficio directo con el prepago. Sólo rebaja de sus cuentas una deuda que se sabe impagable.

Los pagarés de deuda externa, han beneficiado tanto al capital imperialista y a los grupos económicos internos. Ello ha impedido que se exprese la contradicción entre estos sectores expresada en la deuda externa. Aunque obviamente en este negocio el capital imperialista ha llevado las de ganar.  El beneficio directo obtenido por este concepto es de aproximadamente 4,440  millones de dólares hacia fines de 1988, un 74% de la operación total.

Grandes beneficiados con las operaciones realizadas con estos pagarés son los  bancos extranjeros, que se han cobrado alrededor de 3,600 millones de dólares de una deuda impagable, los que han capitalizados en activos de empresas chilenas, por quienes realizaron la operación. Además se cobraron alrededor de 100 millones de dólares por comisiones de la operación.

Los inversionistas extranjeros, a veces los mismos bancos acreedores, que completaron la operación canjeando pagarés por activos han obtenido el beneficio del diferencial de precio de los pagarés. En el caso de pagarés capitalizados por extranjeros, por el capítulo 19, DFL 600 y otros, este diferencial de precios suma 800 millones de dólares, aproximadamente.

Por otra parte, los grupos económicos chilenos que controlan los bancos y empresas nacionales que han capitalizado pagarés o reducido deuda,  se han beneficiado directamente en 1,200 millones[215].

Como incentivo adicional, la dictadura ha incluido en dicho mecanismo la privatización de empresas públicas con un valor superior a 1,500 millones de dólares. Ello a cambio de pagarés cuyo valor nominal era inferior a los 500 millones de dólares, que entonces se transaban en menos de 300 millones de dólares y que, como todo el mundo lo sabe, en el largo plazo no tendrían valor alguno.

En sólo dos de estos negocios, PROVIDA y Pilmaiquén, una institución de previsión y una central hidroeléctrica, bancos norteamericanos obtuvieron en un año una utilidad adicional del 100%, reconocida en sus libros, por el sólo aumento de valor de mercado de los activos adquiridos con pagarés.

" trece de las diecinueve empresas sometidas al proceso privatizador son actualmente controladas por grupos económicos extranjeros; en cuatro de estas trece, el porcentaje de control accionario es superior al 50%; y en ocho de las trece empresas entregadas al capital foráneo, los grupos económicos extranjeros tienen en su poder más del 50% de las acciones controladas por los 10 mayores accionistas privados " [216].

El gran perdedor de este negocio, el país, no ha logrado tampoco reducir en absoluto su deuda externa, puesto que se ha vuelto a endeudar en una cantidad similar a la capitalizada, pero en el proceso ha perdido parte importante de su patrimonio, por el cual prontamente empezará a pagar tributos al extranjero en forma de utilidades.

El ritmo de estas operaciones se ha ido acelerando, y es así como, mientras, desde mediados de 1985 hasta fines de 1987, alcanzaron un total aproximado de 3,000 millones de dólares, en 1988 se incrementaron en otros 3,000 millones de dólares.  Sólo en Diciembre de 1987, se entregaron al capital extranjero la Compañía de Teléfonos de Chile, el 20% de la compañía que genera la electricidad para Santiago, y la central hidroeléctrica Pullinque, entre otras empresas productivas.

Mediante este proceso, el capital extranjero está recomponiendo rápidamente el control directo de las empresas nacionales que detentara en el pasado, y que hacia 1965 alcanzaba a alrededor del 50% del patrimonio productivo del país.  En 1973 dicho control se había reducido casi a cero, luego de la nacionalización del cobre y demás riquezas básicas, así como de las principales industrias y servicios en manos extranjeras, realizada por el Gobierno Popular.

Durante la dictadura de Pinochet, a pesar de los denodados esfuerzos realizados por el gobierno para atraer inversiones extranjeras directas, hasta muy recientemente, éstas no se concretaron en forma masiva. Hacia 1979, las inversiones norteamericanas directas en Chile no sobrepasaban los US$300 millones.  Entre 1985 y 1988, en cambio, la entrega de patrimonio nacional al capital extranjero bordea los US$2.000 millones, sólo considerando los mecanismos de conversión de deuda.

Esta cifra sin precedentes,  equivale aproximadamente a 2/5 del patrimonio de las 50 mayores sociedades anónimas del país, o a poco menos del patrimonio de CODELCO, la compañía estatal del cobre.  A lo anterior hay que agregar la inversión extranjera directa. Entre 1986 y 1988, la inversión extranjera total materializada por el DFL 600 alcanza a 1,426 millones de dólares.  Y el total de inversión extranjera ingresada entre 1986 y 1988, considerando capitalizaciones de pagarés vía capítulo 19, y operaciones DFL 600, alcanza a 3,481 millones de dólares.

Para formarse una idea de la magnitud de esta cifra, cabe señalar que los principales componentes del patrimonio productivo total de Chile son CODELCO, con un patrimonio de 2,157 millones de dólares, las empresas públicas como FFCC, ENAP, etc, que suman 2,139 millones de dólares, y las 51 mayores sociedades anónimas, que en conjunto tienen un patrimonio de 4,600 millones de dólares[217].

De las cifras anteriores, y considerando que el patrimonio de todas las restantes empresas del país probablemente no excede los tres a cuatro mil millones de dólares, puede concluirse que el patrimonio productivo total del país es del orden de los doce mil millones de dólares.

Pues bien, como se ha visto, en los últimos tres años, el capital extranjero se ha apropiado de aproximadamente una cuarta parte del total del patrimonio productivo nacional.

Mientras en 1978 entre los 6 mayores grupos económicos del país no había ningún grupo extranjero, en 1986 ya 2 de los principales grupos eran extranjeros, y a fines de 1987, al menos cuatro grupos extranjeros, CCT (Tabacos), Bin Mahfouz, Carter Holt, y ahora Bond, han alcanzado un control patrimonial suficiente como para ser incluidos entre los seis mayores grupos de 1986.

El Capital Monopolista Interno

A fines de 1986, los dos principales grupos internos, Angelini y Matte, controlaban patrimonios de 600 y casi 1,000 millones de dólares, respectivamente.

Las privatizaciones de empresas realizadas por la dictadura, las crisis y los créditos externos, entre otros factores y sobre la base del desarrollo capitalista, han sido determinantes en el brusco desarrollo de los grupos internos, y de los cambios en los mismos. Al respecto cabe señalar que la crisis de 1982 liquidó a los dos principales grupos de entonces, Cruzat-Larrain y Vial.

El velocidad del desarrollo de los grupos económicos y el paso interno al capitalismo monopolista necesariamente debería generar en estos grupos algunos rasgos imperialistas.  Así, en sentido directo, el fenómeno imperialista sería un fenómeno externo e interno, que se expresaría crecientemente en los grupos económicos nacionales.

En otros paises dependientes de mayor desarrollo capitalista, estos rasgos empiezan a aparecer, siendo el más claro, el caso de Brasil, ello no se manifiesta en los grupos económicos nacionales, excepto en la no despreciable inversión en forma de capital dinero de préstamo que efectúan en el extranjero, y que según bancos norteamericanos es de alrededor de 2,000 millones de dólares.

En Chile, aunque la mayoría de las nuevas inversiones extranjeras son norteamericanas, una parte no despreciable de ellas corresponde a grupos imperialistas australianos, neozelandeses y sudafricanos.

Lo anterior debería producir contradicciones crecientes entre los grupos económicos internos y el capital imperialista internacional. En el caso de América Latina, pareciera también que son los paises de mayor desarrollo capitalista interno, como Brasil, los que presentan, en un grado superior, contradicciones nacionales con el Imperialismo.

Esto, sin embargo, no puede llevarnos a abrigar ilusión alguna respecto a que se produzcan trizaduras en la alianza de los clanes internos con la burguesía imperialista, en particular la norteamericana, para enfrentar cualquier alternativa de poder popular. Tampoco es posible que la burguesía nacional, por poderosa que se torne, encabece un proceso de liberación nacional frente al imperialismo.

Sólo el pueblo, encabezado por la clase obrera, es capaz de resolver las crecientes contradicciones que el propio desarrollo capitalista, estimulado por el imperialismo, genera crecientemente con éste.

Burguesía Nacional

La literatura de izquierda suele negar el carácter nacional de  de la gran burguesía chilena. Pero a  la luz de lo vivido en los últimos veinte años, este criterio debe ser revisado en profundidad.  Es frecuente también encontrar en ella una notable confusión entre la contradicción burguesía nacional-burguesía extranjera, y la contradicción burguesía no monopólica-burguesía monopólica.

Utilizando alegorías geométricas  podría decirse que las clases del país están cortadas por planos horizontales, y de arriba hacia abajo por planos verticales.  Este entrecruzamiento de planos horizontales y verticales se verifica, en diversos espacios : en la armazón de las relaciones económicas y en otros espacios más difusos, determinados, pero igualmente independientes y condicionantes, de la ideología, la política o la cultura.

Además de las clases principales, otras sobreviven y gozan de buena salud. Principalmente lo que en el espacio de la estructura económica constituyen las pequeñas producciones, latifundistas e inquilinos. Si bien en este espacio estas clases están muertas, sus sombras se siguen proyectando en los espacios de la ideología y la estructura política.

Los dos dilemas planteados, nación-imperio y democracia-dictadura, se resuelven solo si se recorren de arriba abajo, las direcciones verticales y de parte a parte, las horizontales.

Nuestra nación burguesa, tal como la conocemos hoy, es fundamentalmente el resultado, del proyecto nacional de la gran burguesía chilena.  Esta fracción dirigente ha sabido conducir al conjunto de la burguesía y a las demás clases sociales, en la construcción de la nación chilena burguesa moderna.

La gran burguesía, ha desarrollado su proyecto nacional, y ha sabido mantener a raya al único proyecto alternativo que existe: el que le opone la clase obrera. Supo también derrotarlo por la fuerza, en un momento decisivo, en virtud, precisamente, de las limitaciones históricas de este otro proyecto.

El proyecto nacional del conjunto de la burguesía se ha desarrollado en alianza, unidad y lucha, y mantiene una relación contradictoria, con el imperialismo.  Esta se agudiza en la medida en que el conjunto de la burguesía nacional, y en primer lugar su fracción dirigente, la gran burguesía financiera chilena, desarrolla su proyecto, lo que equivale exactamente a desarrollarse a si misma.

La contradicción entre la nación chilena burguesa y el imperialismo es, en primer lugar, la contradicción entre la gran burguesía financiera local y el capital imperialista.

En las maniobras necesarias de construcción de su proyecto nacional, la gran burguesía maniobra, estrechando a su alianza con el imperialismo y en otras oportunidades, llegando a enfrentarlo. A nivel latinoamericano el grado más alto de confrontación se vivió durante la guerra de las Malvinas.

La gran burguesía descarga permanentemente duros golpes sobre otras fracciones burguesas, abusa de la pequeño-burguesía, y explota a la clase obrera, pero sin perder de vista su interés hegemónico sobre el conjunto de las clases de la sociedad, en la perspectiva de su proyecto nacional.

Esta clase aprendió su capacidad de alianza y maniobra, y la ejercitó desde su nacimiento, de otra maestra en absorciones: la vieja clase latifundista.

Los latifundistas fueron capaces de impedir, y con el apoyo del imperialismo de derrotar en su momento, el intento burgués de levantar un proyecto capitalista puro, - hasta donde pudieron- absorbieron, corrompieron, entrabaron, mediatizaron y controlaron a la gran burguesía, y terminaron sufriendo exactamente el mismo trato, al diluirse lentamente como clase en la vieja oligarquía latifundista-burguesa, luego burguesa-latifundista.

El proyecto burgués nacional puro se diluyó así en el otro más reaccionario y subdesarrollado, que sobrevivió durante todo este siglo y hasta 1964.

Hoy la vieja clase latifundista no existe. Fue aventada principalmente por la clase obrera, y la reforma agraria rápida, drástica y masiva, del Gobierno Popular. En parte también por la propia burguesía y el imperialismo, en un momento en que la vieja alianza reaccionaria ponía en peligro el proyecto burgués en su conjunto. Este entró en su crisis general local, luego de la revolución cubana.  Así la vieja oligarquía ya no existe más, excepto en la cabeza de algunos, y en otros espacios donde los fantasmas gozan de buena salud.

La gran burguesía nacional no es homogénea, ni tiene un proyecto único. Nació laica y revolucionaria. En sus primeros diez años de vida pública, en los años cincuenta del siglo pasado, hizo dos revoluciones. Luego, se lanzó al asalto del cielo burgués con Balmaceda. Derrotada en sus intentos juveniles, se desarrolló atenazada, entrelazada, con los viejos latifundistas y el imperialismo, maniobrando y siendo objeto de maniobras, por parte de estos.

A medida que la burguesía se desarrollaba, también se desarrollaban en su seno diferentes proyectos. Uno, liberal-conservador, dominante por muchos años y más entrelazado con los latifundistas. Pero junto a él la descendencia del viejo proyecto laico, el que luego de dar lo mejor de sí en los tiempos del Frente Popular, terminó en la figura maloliente de González Videla.  Junto a estos, a su vez, se desarrolló el proyecto burgués DC.

Hoy en día, el desarrollo capitalista pujante del último período, en el espacio de las relaciones económicas, ha permitido que se desarrollen, en el espacio de las relaciones políticas, al menos tres correlatos internos de al menos tres de las grandes fracciones de la burguesía mundial.

Del viejo tronco oligárquico, brotó la fracción hoy día dominante, la Chicaguiana, Pinochetista, Buchista.

Ante la evidencia de la forma facista de dominación a que dicha fracción recurrió durante los últimos años, hoy en día se perfila en ella una profunda división, entre aquellos que comienzan a abandonar con decisión el modelo facista y a recuperar su tradición democrática buscando alianzas con la fracción DC, y quienes persisten en la defensa del sistema de dominación ya empleado.

Presenciamos por primera vez en la historia de nuestro país la puesta en práctica de un proyecto nacional, puramente burgués en lo interno y, aunque todavía maniobrado y maniobrando con el imperialismo, lo suficientemente fuerte en lo externo como para augurar a corto plazo una posición más independiente.

Junto a esta fracción, se recompuso hace unos años, la alternativa DC, con su proyecto, global, atractivo y factible.

Finalmente está la fracción más joven, de mayor bagaje intelectual, la más desprejuiciada, la de mayor audacia, que se compone con importante apoyo externo y de gran proyección interna, representada por el PPD y ciertas fracciones DC.

Como alternativa para iniciar la transición a la democracia, se ha consolidado la alianza de estas dos últimas fracciones, que conforman el núcleo fundamental de la Concertación de Partidos por la Democracia.

Todos estos proyectos son más o menos democráticos, porque la gran burguesía chilena, golpe y todo, constitución y todo, Pinochet y todo, ha sido y sigue siendo, democrática, hasta donde este concepto tiene sentido burgués. La fuerza ha sido para ella sólo resorte transitorio. Sabe que sólo la hegemonía es segura. Y si, para asegurar ésta es necesario cierto grado de democracia, bienvenida sea.

Todos esos proyectos, de una u otra manera, incluyen a la burguesía en su conjunto, con mayor o menor participación en su dirección, de la burguesía media y pequeña.  Todos involucran a sectores como los llamados "marginales".  Todos ellos incluyen también, con un no despreciable grado de participación en la dirección, en el caso de los proyectos más a la izquierda, a la clase obrera.

¡ Resulta fácil -en el discurso- destrozar una gran burguesía yanacona, parasitaria, incapaz de reformular un proyecto nacional al que renunció hace un siglo, fundida hoy inextrincablemente con los monopolios transnacionales y arrastrada por éstos a las esferas donde tales fuerzas se conciertan para "transnacionalizar" la economía de nuestro país. Es decir, para impedir que éste se desarrolle "a la capitalista" !

Hay quienes sostienen que quedan algunas reservas nacionales en la burguesía media, única posible burguesía nacional, la que además podría tener ciertas reservas democráticas, a pesar de sus Jarpas, Fantuzis o Rodríguez.  Sin embargo, los porfiados hechos nos indican que, no hay más burguesía nacional que la gran burguesía. No hay proyecto nacional históricamente posible de la burguesía media.

La burguesía media no es más nacional, ni menos, que la gran burguesía. Sus contradicciones con lo no nacional, probablemente son menores que las de la gran burguesía, y ciertamente no tienen, ninguna posibilidad de desarrollarse hasta conformar un proyecto nacional propio.

Por otra parte nos parece relevante descartar de plano la supuesta contradicción entre la burguesía que produce para el "mercado interno", supuestamente más nacional, y la que produce para el mercado externo, supuestamente más "transnacionalizada".  Esta no tiene más realidad que la contradicción entre mercado interno y mercado externo.

El mercado externo y el mercado interno, siendo diferentes, forman una sola unidad, el mercado capitalista del país. La producción para el mercado externo genera mercado interno en la misma medida en que la producción para el mercado interno genera demanda sobre el mercado externo. En este sentido, resulta inadecuado pretender definir a la burguesía nacional a partir de quienes son sus clientes.

En condiciones históricas muy particulares, y ciertamente sólo ante la certeza de su desaparición como clase, puede la burguesía media alinearse con el único proyecto nacional alternativo al de la gran burguesía: el proyecto nacional de la clase obrera.  Ello sería producto, de otras contradicciones, que operan sobre el plano horizontal, y que la pueden enfrentar al conjunto de la oligarquía financiera, nacional y extranjera. Es posible que dichas contradicciones se agudicen en determinados momentos, producto de las maniobras de la gran burguesía aliada con el imperialismo, en el desarrollo de su proyecto nacional.

El avance del proyecto de la clase obrera se sustenta sobre las tensiones que se agudizan en las grietas verticales, que enfrentan en forma creciente a todas las clases del país, con el capital extranjero. También sobre aquellas que se profundizan en las grietas horizontales, que separan a la gran burguesía financiera, nacional y extranjera, del resto de las clases en Chile.

Portando los intereses de las clases explotadas por el capital financiero, y aprovechando las concesiones de la gran burguesía al imperialismo, la clase obrera conforma su proyecto nacional.  Este se plantea no en alianza sino en oposición al imperialismo, y no discurre sobre las zigzagueantes y espinosas vías del desarrollo capitalista, sino por los rieles, no perfectos pero más progresivos, de la vía nacional, no capitalista, de desarrollo.

 

Desarrollo Reciente de la Economía Mundial

Muchas de las transformaciones anotadas no son exclusivas de Chile, y se aprecian a nivel mundial. En ellas inciden en forma determinante no sólo las transformaciones que se desarrollan en los paises capitalistas desarrollados, sino también la presencia y vitalidad del campo socialista.

Por otra parte la economía capitalista mundial forma un sistema único, "una totalidad que se autodesarrolla" compuesta por diversas economías concatenadas unas a otras por los mismos elementos generales, emparentadas en su esencia "en virtud de la unidad de génesis, en virtud de que todos tienen un mismo antepasado común, en virtud de que surgieron en calidad de modificaciones variadas de una misma sustancia, que tiene carácter completamente material (es decir, que es independiente del pensamiento y de la palabra) "  [218] : las relaciones de producción capitalistas.

En el sistema, algunos paises ocupan el papel dominante y otros lugares subordinados, pero esto no invalida el hecho de que en cada uno de ellos se desarrollan en forma particular los mismos elementos generales en su conjunto.

La evolución actual de la economía capitalista mundial es altamente compleja y presenta una acumulación de contradicciones sin precedentes.  Las últimas dos últimas crisis cíclicas del capitalismo, en 1975 y 1982, así como la que probablemente sobrevendrá a corto plazo, tienen una dimensión mundial, extraordinariamente profunda.

Las convulsiones que sacuden en la actualidad al sistema capitalista se originan en la aceleración de la revolución científico técnica y la creciente internacionalización de las fuerzas productivas en la recomposición de la estructura ramal de la economía producto de la multitudinaria reubicación del trabajo social. También en las violentas transformaciones que  sufre el capital a nivel internacional, en su centralización a niveles sin precedentes, la transnacionalización y la renovada competencia antimperialista y las consecuencias dramáticas del proceso para la clase obrera a nivel internacional, son las más agudas que haya experimentado en su historia y superan incluso a la crisis de 1930.

"En la economía mundial se está dando un profundo proceso de reestructuración, que se expresa tanto en el sistema capitalista mundial como en el sistema socialista. Ambas reestructuraciones tienen, en común, el elemento de que están siendo pensadas desde el punto de vista del funcionamiento cada vez más universal de la economía mundial, lo que representa una nueva etapa de desarrollo de la sociedad humana. Eso se debe a que el desarrollo de las fuerzas productivas adquiere cada vez más un carácter universal, por encima de las fronteras. Me refiero al desarrollo de la ciencia, de la tecnología, de las ciencias básicas, de la informática, de las comunicaciones. Entonces, es ese desarrollo de las fuerzas productivas el que exige que las relaciones sociales de producción, que se definen más a nivel de las economías nacionales y en el seno de los dos sistemas, se adapten, digamos, a esta situación, a esta tendencia"   dice Orlando Caputo[219].

Para definir el actual período de la economía capitalista mundial se han desarrollado diversas categorías, entre éstas :

a) Crisis estructural: Se utiliza para describir aquellas crisis que se prolongan por más de un ciclo capitalista y que se denominan estructurales porque son consecuencia del dominio monopólico. De allí que se considera crisis estructural, por ejemplo, la crisis energética.

También se utiliza el concepto para designar un momento de cambio cualitativo en las relaciones de producción, una etapa determinada de profundización de las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción capitalistas.

La crisis estructural, así entendida, se expresa en las formas predominantes que adquiere la contradicción principal, entre el imperialismo y el capital financiero local, por una parte, y el resto de la sociedad chilena, por otra. Estas formas predominantes son la deuda externa y las relaciones de intercambio.

También se utiliza la categoría "estructura económica", no en el sentido del " conjunto de la  relaciones de producción"  [220], sino para describir fenómenos de composición ramal de la economía. CEPAL por su parte le da a la crisis estructural una connotación de atraso-progreso, de la industrialización o modernización y toca poco las contradicciones sociales.

b) Cambio del Patrón de Reproducción: Se acerca a la interpretación de la crisis estructural, como un momento de cambio cualitativo en las relaciones de producción, dentro del capitalismo en que se acentúa la concentración de capital y de poder.

c) Ciclos Largos o de Kondratiev: Alude al economista soviético Nicolai Kondrátiev(*) y , se relaciona con el de crisis estructural, porque según Menshikov identifica "períodos de desarrollo prolongados, que abarcan alrededor de dos decenios y en los que algunos de los más importantes sectores de la economía se encuentran en situación de crisis o estancamiento. Y aunque en esos momentos pueden aparecer nuevos sectores en rápido desarrollo, todavia no alcanzan dimensiones suficientes para determinar las tasas generales de crecimiento económico"   [221], con la particularidad de que remarca la recurrencia cíclica de estos períodos de crisis estructurales, cada 40 ó 50 años.

d) Crisis de Regulación: Tiene también varias acepciones, que van desde las que enfatizan los aspectos no puramente económicos de regulación, como los mecanismos estatales, hasta aquellos que definen la regulación como la acción del conjunto de las leyes económicas capitalistas. En todos los casos, sin embargo, caracterizan las grandes crisis estructurales como crisis de regulación.

"Nosotros coincidimos bastante con la caracterización de ,crisis estructural,, ligada a crisis cíclicas, que se define fundamentalmente como una crisis de largo alcance, y que está exigiendo modificaciones de las bases técnicas en que ha venido funcionando el sistema. Es decir, ya no se trata, como en las crisis anteriores o de más corta duración, de mejorar los equipos y maquinarias sobre la misma base técnica, sino de crear equipos y maquinarias sobre una base técnica nueva, que el desarrollo de las fuerzas productivas ya está en condiciones de permitir"  [222].

La crisis actual abre a la economía capitalista mundial, la posibilidad que la reestructuración esté ya completa en lo fundamental, o que se encuentre en pleno proceso, y proporciona elementos decisivos para el debate actual:

"Tomando un período bastante largo, es decir, desde el 70 hacia acá, son 18 años de crecimiento lento, con dos crisis cíclicas profundas y un ascenso en el último período. Todo lleva a pensar que las modificaciones que la crisis estructural estaba exigiendo ya se están produciendo y tienen un cierto nivel de desarrollo. Se han dado profundas modificaciones en los procesos de producción, en las estructuras productivas del capitalismo, principalmente a través de la incorporación de nueva tecnología. Pero, además, toda la reestructuración del capitalismo en la economía mundial se realiza ahora sobre la base<de pensar, precisamente, en escala mundial. Las empresas ya no se crean para participar en el mercado interno de un país, sino para participar en el mercado mundial. Su mercado interno es ahora solo una esfera de la competencia global. Esta es una situación de una calidad nueva y es un proceso masivo"   [223].

Las formas en que esto afecta a la economía chilena son múltiples, y de efectos a menudo contradictorios. Su acción está determinada no sólo por el grado de interrelación de la economía chilena con la economía mundial, sino por la propia estructura interna de la economía local.

Desde este punto de vista, las particularidades de la actual coyuntura económica mundial, como la violencia de las últimas crisis cíclicas, la reestructuración de la producción, el crecimiento acelerado de la composición orgánica del capital, el aumento general del ejército industrial de reserva, el grado cualitativamente más alto de centralización de capitales o el incremento de la presencia del capital transnacional, se manifiestan también en nuestro país.

En este sentido, puede afirmarse que las tendencias generales que afectan al capitalismo a escala global, y, a la economía mundial en su conjunto, son las mismas que se han evidenciado en Chile, provocando una profunda reestructuración económica.

La transnacionalización de economía determinada por el rol preponderante que han adquirido las corporaciones capitalistas transnacionales, es un rasgo fundamental de la actual economía capitalista mundial.

Algunas visiones han interpretado que el proceso de transnacionalización haría que las economías de paises capitalistas subdesarrollados vean disminuidas, relativamente, su capacidad productiva, cobrando más importancia relativa en estos paises la realización de plusvalía ya generada que la producción de la misma. Tal parece una interpretación equivocada. No es posible concluir que los obreros de los paises subdesarrollados, dejarían de estar sometidos a la explotación capitalista, y pasarían a disfrutar de la participación en el reparto internacional del valor ya generado ……por los obreros Japoneses,  Norteamericanos o Alemanes. 

Según esta interpretación, si se la analiza con detención, en  la inmensa mayoría de los paises, el capitalismo dejaría de ser tal, puesto que su ley fundamental  ya no sería la producción de plusvalía.  Al respecto parecen oportunas las siguientes palabras de Marx : "…La producción de plusvalía, la obtención de lucro; tal es la ley absoluta de este sistema de producción".(subrayado en el original).[224]

Las conclusiones de este modelo serían inexorablemente, las siguientes:

a) Si no rige la ley fundamental del capitalismo en estos paises, es decir, si en ellos ya no se produce plusvalía, la contradicción fundamental dejaría de ser la apropiación por parte de la  la clase capitalista del producto del trabajo de la clase obrera.

b) Las clase fundamentales en pugna dejarían de ser la burguesía y la clase obrera. Esta perdería su rol protagónico en la revolución, y

c)  La tendencia histórica del devenir de la sociedad ya no sería el socialismo.

La pérdida del rol protagónico de la clase obrera no es la única implicancia política de la concepción aludida, entendida como desmantelamiento de los sectores productivos.

Al respecto es interesante mencionar la siguiente advertencia del PC de Uruguay  : "…no debemos afiliarnos a la tesis… que algunos paises (los dominantes) pueden expandirse y autoimpulsarse en tanto que otros (los dependientes) solo lo pueden hacer como reflejo de esta expansión…No podemos negar el relativo aunque deforme desarrollo capitalista de nuestros paises…… trabado por el imperialismo y el monopolio privado de la tierra…El relativo desarrollo capitalista, más allá de la explotación rapaz de los imperialistas, ha determinado la posibilidad de la existencia de sectores de la gran burguesía -no hablamos ya de los típicos sectores de la burguesía media o propiamente nacional- sino de la gran burguesía nacional reformista que sin romper con el imperialismo, que con conexiones con la oligarquía financiera, tienen determinadas contradicciones con el imperialismo, no son propiamente burguesía entreguista, aunque sus proyectos puedan conducir a una mayor dependencia "  [225].

Sin sobrevalorar "determinadas contradicciones" de la gran burguesía de estos paises, con el imperialismo; que se producen a raíz del "relativo desarrollo capitalista" de los mismos, éstas deben ser tenidas en cuenta y aprovechadas para mejorar la correlación de fuerzas a favor del movimiento popular, en estos paises.

El modelo referido, tal como es sostenido por algunos autores, puede vincularse a una visión unilateral del desarrollo capitalista, en Chile y otros paises subdesarrollados.

Esta concepción parte de algunos elementos que condicionan de manera decisiva el desarrollo del capitalismo en Chile y otros paises subdesarrollados. Particularmente del desarrollo actual del capital monopolista transnacional sobre la base de la acentuación de la internacionalización de la producción capitalista y  producto de un salto cualitativo en el desarrollo de las fuerzas productivas.

La absolutización de estos rasgos valederos conduce, sin embargo, en algunos casos, a considerar en forma mecánica la influencia del capital transnacional,  y, a negar la esencia capitalista del modo de producción dominante en estos paises. El capital transnacional aparece, según estas concepciones, determinando, "desde afuera",  los fenómenos internos de estos paises, y en los hechos, impidiendo que se exprese en ellos la ley fundamental del capitalismo.

Esto significa que el capitalismo en Chile se desenvuelve  a partir de sus contradicciones internas, regido por las leyes generales del modo de producción,  pero condicionado por las particularidades de la época actual de crisis general del capitalismo. Entre éstas, la ubicación del país en el sistema mundial del imperialismo, su situación de país dependiente y el dominio de los monopolios transnacionales.

La explotación imperialista del país solo es posible porque internamente predominan y se desarrollan las relaciones  capitalistas de producción. Expresado en estos términos, la principal expresión de la explotación imperialista de nuestro país es su intervención permanente con el objetivo de mantener el capitalismo en Chile, para favorecer al capital transnacional.

 

Elementos Históricos

Ninguna de las transformaciones ocurridas en el último tiempo habría sido tan profunda de no mediar el gran salto adelante que implicó para nuestro país el período de transformaciones progresivas, nacionales y democráticas que culminó en el gobierno del presidente Salvador Allende.  Al respecto cabe mencionar la reforma agraria, que barrió de una plumada con el viejo latifundio que entrababa por décadas el desarrollo agrario, y la nacionalización de las riquezas básicas, que recuperó para Chile sus principales industrias.

Con todo, parece indiscutible que profundas transformaciones han sido también empujadas con violencia en el último período, por la dictadura de Pinochet. Por su intermedio los grandes clanes económicos nacionales y extranjeros han buscado con coherencia despiadada, generar condiciones favorables al desarrollo del capitalismo en el país.

La política de la tiranía ha lanzado a cientos de miles de chilenos, desposeidos de medios de producción, al "mercado" del trabajo asalariado. Simultáneamente ha reprimido desde todos los ángulos a los obreros ocupados y ha impulsado el fortalecimiento de la clase propietaria, especialmente la vinculada al gran capital nacional y al extranjero, que han disfrutado de todas las ventajas imaginables.

Se abrieron de par en par las puertas a la competencia externa, forzando de esta manera la transformación de la producción interna y amputando, varios miembros del viejo organismo económico, para permitir así su regeneración. Sin embargo en la actualidad, la dictadura facista se ha transformado en un escollo para el desenvolvimiento capitalista del país.

El odio del pueblo y de sectores de la propia burguesía hacia el tirano, puso en jaque a la dictadura durante el período de las protestas nacionales y dificulta la aplicación de cualquier política favorable al desarrollo capitalista, debido a la resistencia que despierta por provenir de Pinochet.

Esto quedó demostrado por primera vez en 1987, cuando la unanimidad de la comunidad universitaria se levantó contra las reformas capitalistas que la dictadura quiso introducir en la Universidad de Chile, infringiendo al dictador una derrota histórica.

Posteriormente la crisis dictatorial se ha acentuado, especialmente después del plebiscito de 1988, hasta el punto que hoy, en sus postrimerías, el Régimen ya no es capaz de impulsar como lo hizo en el pasado, las transformaciones que el propio desarrollo capitalista exige.

Breve Reseña Histórica [226]

Desde el punto de vista de la economía política, y su ligazón con la historia, parecieran existir determinados momentos del desarrollo lógico que no aparecen con un correlato histórico de manera adecuada.

Momentos como el equivalente a la abolición de la servidumbre, la acumulación originaria, la transformación del capital mercantil en capital comercial, la supervivencia y transformación del latifundio, no aparecen recogidos en forma precisa por los análisis históricos.

Desde otro punto de vista, llama la atención en la historia económica una cierta tendencia a considerar más aspectos relacionados con la esfera de la circulación que aquellos que dicen relación con la producción. Es así, por ejemplo, la historia económica, y eventos tan relevantes como el proceso de independencia aparecen periodizados por aspectos relacionados con la esfera de la circulación: monopolio colonial, desarrollo hacia adentro o desarrollo hacia afuera, entre otros.

Al respecto cabe señalar que en la interpretación de la historia de Chile parecieran estarse acumulando antecedentes capaces de producir en el curso de los próximos años síntesis nuevas que alteraran ciertas visiones hoy más o menos extendidas acerca del tema.

 

Orígenes, Transplante del Feudalismo y Nacimiento del Capitalismo

Se ha calculado que, a la llegada de los conquistadores españoles habitaban el territorio más de un millón de personas, que formaban parte de comunidades con diferente grado de desarrollo en su vida económica y social. Las más importantes se dedicaban a la agricultura y estaban asentadas desde los valles nortinos hasta el reloncaví.

En las más desarrolladas; que estaban ubicadas hacia el norte, y poseían instrumentos de trabajo más avanzados incluso de bronce, aparentemente el régimen comunitario se haberse encontraba en proceso de desintegración. Lo sugiere el nivel alcanzado por la división social del trabajo, la especialización, comercio externo y la existencia del patriarcado y del cacicazgo hereditario, instituciones que corresponden al último período de la comunidad primitiva.

Según Alejandro Lipschutz, al encontrarse en desintegración, estas comunidades estaban de alguna manera maduras para recibir el "traslado exitoso del feudalismo decadente europeo a las tierras conquistadas '"  [227].

Conquista y Colonia

La conquista española se implantó de esta manera, por una parte, con el sometimiento violento de la población indígena, que significó la muerte por las armas, el trabajo forzado y las enfermedades, de 800 mil personas; pero también, y principalmente, por el dinamismo económico de las instituciones semifeudales que, como la encomienda, se adecuaban de alguna manera, tanto a las condiciones preexistentes entre los aborígenes, como a las que imperaban entonces en la metrópoli española.

Sin ser el único, este factor desempeñó un papel importante en el sometimiento de los pueblos más avanzados de América, y las comunidades más avanzadas de Chile al dominio español. No ocurrió así con las tribus de más al sur, entre las cuales el régimen de comunidad primitiva estaba aún en plena vigencia, los vínculos entre sus miembros eran más fuertes, la desigualdad económica menos acentuada y la conciencia del interés común más arraigada. Estas virtudes se dieron con especial fuerza entre los araucanos. Después de resistir 300 años de guerra, y otro siglo de presiones económicas, legales, y de todo tipo para su desintegración, este pueblo heroico aún conserva elementos de régimen comunitario, de propiedad colectiva.

El trabajo de los indios y mestizos fue la fuente de la riqueza inicial de la sociedad chilena. Su labor, principalmente en la extracción de metales preciosos, contribuyó a la expansión del capitalismo y al progreso de los estados de Europa Occidental, sin compensación alguna por los inmensos sacrificios realizados. En los lavaderos de oro de Andacollo, cerca de Concepción, por ejemplo, pasaban de 20 mil los indios, hombres mujeres y niños, que trabajaban para sus encomenderos. Junto a los encomendados, eran "contratados" indios, mulatos y mestizos.

Sobre esta base se desarrollaron las fuerzas productivas del país durante la colonia. Junto con el aumento de la población trabajadora, la mayor disponibilidad de medios de producción importados de Europa y el aprovechamiento de los recursos naturales del país, permitieron el desarrollo de la minería, la agricultura y la ganadería, y la instalación de diversas manufacturas. A este crecimiento contribuyó el activo comercio con el Perú, luego el intercambio directo con la Metrópoli y, finalmente, la demanda de las colonias de Buenos Aires.

En la cúspide de la sociedad colonial se hallaban los terratenientes, criollos o españoles, y los funcionarios coloniales. Los comerciantes enriquecidos pronto adquirían tierras. La Iglesia fue en Chile un gran terrateniente y algunas congregaciones, como los jesuitas, alcanzaron fuerte poder económico con sus explotaciones ganaderas, obrajes y talleres artesanales.

Entre explotadores y explotados continuó la lucha de clases. Las formas de protesta eran el pillaje, el robo, la sublevación y las incursiones guerreras de los araucanos.

Independencia

A pesar de las contradicciones entre las clases nacionales que se formaron en la colonia, el conflicto principal, determinante de los rumbos que tomó el desarrollo del país, se planteó entre la nación en su conjunto y la metrópolis imperial.

En el mundo, el avance del capitalismo, las revoluciones burguesas y las guerras napoleónicas sacudían entonces el viejo orden feudal.

En Chile, luego de más de dos siglos de régimen colonial, y alcanzado un determinado nivel de desarrollo, la economía del país se encontraba ahogada por las reglamentaciones y prohibiciones impuestas por parte de la Metrópoli. A pesar que se habían adoptado medidas para liberalizar el comercio, la monarquía continuaba detentando el monopolio del comercio exterior chileno. Para proteger la industria española estaba prohibido manufacturar los productos propios. Los comerciantes y armadores que llegaban a las costas chilenas vendían caros y compraban baratos nuestros productos.

Entre los dirigentes de la emancipación se encontraban hombres de negocios, como Mateo de Toro y Zambrano y terratenientes de formación burguesa, como O"Higgins. No es posible, sin embargo, referirse a una "poderosa burguesía" que se rebelaba contra los españoles, puesto que ella era sólo incipiente. Los terratenientes constituían aún la clase principal.

La guerra de la independencia fue una lucha popular y nacional liberadora que conmovió a la sociedad chilena. La masa del pueblo, desde la reconquista, se incorporó al lado de los patriotas. Apoyó a las guerrillas de Manuel Rodriguez, se enroló en el ejército libertador, trabajó en la reconstrucción y contribuyó a la consolidación de la independencia.

Las medidas adoptadas por los primeros gobernantes se encaminaron a la organización del Estado y al fomento de la economía y la cultura nacionales. Se organizaron el ejército y la marina. Se estableció el comercio con todas las naciones. Se estipuló el cobro de derechos de aduana. se autorizó el cultivo del tabaco y se prohibió la importación de vinos y licores. Se suspendieron los impuestos excesivos sobre la producción agropecuaria. Fueron abolidos los títulos de nobleza y confiscados los bienes de los contrarrevolucionarios. La esclavitud fue abolida completamente. Se fundaron la Biblioteca y la Escuela Secundaria Nacionales.

La independencia no removió la estructura semifeudal del agro, aunque sí la sometió a un cambio profundo : "el tremendo hecho de que en el siglo de la independencia de las repúblicas latinoamericanas se produjo en grandísima escala, como no lo hubo nunca antes desde México hasta Chile, la inquilinización del campesinado indígena porque se "repartieron" las tierras de las comunidades indígenas. De la división y subdivisión de las tierras de las comunidades indígenas, resultó no la propiedad particular del indio campesino, sino resultó el latifundio "   [228].

La jefatura de los terratenientes criollos, antiguos encomenderos, ahora convertidos en latifundistas. imprimió un carácter oligárquico al proceso liberador y mantuvo intacta la explotación del pueblo y el monopolio de la riqueza por una minoría.

Nacimiento de la Burguesía y del Proletariado

La consolidación del nuevo Estado, permitió una expansión sin precedentes de la economía chilena, cuya producción se triplicó en menos de 40 años. El descubrimiento de Chañarcillo abrió la ruta al auge de la minería. La producción y exportación de plata se elevó vertiginosamente. Se descubrieron yacimientos de oro y otros minerales. Copiapó se convirtió en un gran emporio. Se levantaron trapiches, pequeños molinos para refinación del oro, aparecieron las fundiciones de cobre, surgieron las ruedas hidráulicas y, en Lota, la explotación del carbón. California se convirtió en un gran mercado para las exportaciones de trigo chileno. Valparaíso adquirió la categoría de primer puerto del Pacífico y centro comercial.

La política despejó el camino al capitalismo. En 1852 fueron abolidos los mayorazgos y, al año siguiente, el diezmo eclesiástico. Rengifo estableció la protección del cabotaje para los barcos nacionales. Se otorgaron subvenciones para la instalación de diversas industrias y en la construcción de ferrocarriles el Estado aportó capitales junto a los particulares.

La minería del norte y el auge económico nutrieron a la burguesía. Se amasaron fortunas como las de los Cousiño, Urmeneta, Ossa, Edwards y Matte. Un artículo del diario "El Mercurio" de 1882, afirmaba que la mitad de éstas provenían de la minería, de los negocios ferroviarios, marítimos y del comercio exterior, es decir, ramas predominantemente capitalistas, y el resto de la agricultura, donde predominaba el régimen de latifundio semifeudal.

Los capitalistas comenzaron a dominar la producción, en calidad de comerciantes mayoristas, sometiendo a los trabajadores de las minas al régimen de trabajo asalariado. Los hombres que trabajaban en las minas eran campesinos arruinados, antiguos inquilinos o artesanos que emigraban hacia la zona minera sin poseer elementos de trabajo. Estos eran provistos por los "aviadores" y "habilitadores", comerciantes mayoristas que, en la misma medida que los pequeños mineros se proletarizaban, se transformaban en capitalistas industriales. Este fue el comienzo del capitalismo en Chile.

Los primeros núcleos obreros se formaron en las minas, en las construcciones ferroviarias y en las fundiciones del norte. Se trabajaba doce y más horas. Era frecuente el empleo de mujeres y niños. El pago se hacía con fichas que permitían el abuso en las pulperías. La violencia y el castigo eran parte del trato habitual. La clase obrera no se resignaba y manifestaba su protesta en múltiples formas, desde la "cangalla" o robo de metales preciosos, asonadas con saqueos de almacenes y tiendas, huelgas y paros.

Las condiciones favorables al desarrollo del país fueron, ante todo, la consecuencia de la derrota del régimen colonial. El acceso libre al mercado mundial dominado por el capitalismo en expansión dio impulso al desarrollo capitalista interno. Los gobiernos de la época crearon un sistema ajustado a los intereses de los terratenientes, pero que contemplaba también las conveniencias de la burguesía en expansión.

La dominación de los terratenientes fue, sin embargo, muy sólida. La mayoría de la población vivía en el campo, bajo un régimen semifeudal que, aguijoneado principalmente por el comercio, mostraba rasgos de deterioro y transformación gradual en capitalismo. Este proceso fue, sin embargo, tan largo que se necesitó, más de un siglo después, la Reforma Agraria, para que liquidara violentamente el viejo régimen cuya persistencia constituyó la principal traba interna para el desarrollo capitalista del país.

El régimen semifeudal predominó en Chile durante los tres siglos de la colonia, bajo las formas de encomienda y otras. Luego, transformado en latifundio-inquilinaje resistió durante más de un siglo de vida independiente. Esto se puede explicar, por su adecuación económica a las condiciones históricas creadas por la conquista, y luego la independencia, y la incapacidad de la burguesía industrial de liquidar oportunamente al viejo régimen no puede entenderse sin considerar al gran aliado que tuvo la vieja oligarquía terrateniente chilena en el otro factor determinante del atraso del país : el dominio imperialista.

Imperialismo y Desarrollo Capitalista Hasta 1964

La penetración del capitalismo inglés en Chile fue creciente a partir de la independencia. En su época pre-imperialista, durante la mayor parte del siglo pasado, se caracterizó por controlar al comercio más que a la producción que, no realizaba todavía mayoritariamente sobre bases capitalistas. En el decenio de 1820-30 se instalaron -en Chile- numerosos ciudadanos británicos. En 1849, más de 50 firmas comerciales británicas operaban en el comercio exterior. Entre los años 1860 y 1875, Gran Bretaña recibía el 56-58% de nuestras exportaciones, mientras nos abastecía con el 34-41% de las importaciones.

A mediados del siglo pasado, ya integrado al mercado capitalista mundial, Chile empezó a sentir los efectos de uno de los grandes e inevitables males del capitalismo : las crisis económicas.

A fines de la década del 50, vinculada al cierre de los mercados de California y Australia, la primera crisis mundial repercutió en todas las actividades nacionales. En el campo, el hambre apareció entre los pequeños propietarios, e incluso en algunos inquilinos de las haciendas. De esta manera, también las crisis jugaron un papel en cuanto a la esencia de la acumulación originaria capitalista, es decir, a la expropiación masiva de propietarios quienes se vieron forzados a vender su fuerza de trabajo y transformarse en proletarios. La segunda crisis importante comenzó en 1873 y marcó en Inglaterra, el comienzo del tránsito desde el capitalismo premonopolista al monopolista.

La penetración del capitalismo extranjero, principalmente inglés, que en sus inicios se tradujo en un fuerte incremento del intercambio mercantil, impulsó poderosamente la descomposición del viejo régimen, y el nacimiento de la producción capitalista verificados durante el siglo pasado en el país.

Por otra parte, junto al efecto económico, que impulsa inevitablemente el desarrollo de la producción capitalista en el país, también el gobierno inglés, a instancias de algunos capitalistas de esa nacionalidad, contribuyó a frenar dicho desarrollo.

Es así como los fundidores británicos se movilizaron durante largo tiempo para impedir que capitalistas chilenos establecieran fundiciones de cobre. No lograron completamente su objetivo ya que, debido a las ventajas económicas que ello significaba, finalmente las fundiciones se establecieron en el territorio nacional, pero pusieron todas las dificultades posibles a ello. Se conocen varios casos de intervención concertada entre los negocios ingleses y el Foreign Office en los asuntos internos de Chile. Así fue como la Pacific Steam Navigation Co. obtuvo, con la mediación de su gobierno, el monopolio de la navegación en nuestras costas. Otro tanto sucedió con la oposición inglesa al impuesto al carbón importado, establecido para proteger la naciente industria carbonífera nacional.

Hacia fines del siglo pasado, y coincidiendo con la transformación del capitalismo Inglés en Imperialismo, éste pasó a controlar la producción, allí donde ésta había adquirido en Chile un carácter predominantemente capitalista, principalmente en la minería del salitre.

La incorporación de la riqueza salitrera a territorio nacional, luego de la guerra del Pacífico, tuvo lugar simultáneamente con paso de la industria a control británico. Los capitalistas ingleses adquirieron a precio insignificante los certificados de los antiguos propietarios peruanos de las oficinas. Estos fueron pronto reconocidos por el gobierno chileno. También se sabe que los capitales iniciales empleados provinieron en gran medida de empréstitos de bancos chilenos.  Realizaron nuevas inversiones, muchas de ellas con las ganancias obtenidas, que se extendieron al negocio bancario, a los ferrocarriles, plantas de agua potable, abastecimiento de todo tipo a las oficinas y adquisición de acciones y propiedades. En 1878, los capitales británicos representaban el 13%; en 1884 el 34%, y en 1901 el 55% de los capitales invertidos en la minería chilena.

La presencia imperialista en Chile ejerce, en el plano económico, un impulso al desarrollo capitalista del país. Desde luego la producción misma de salitre, dominada por el capital imperialista, adquirió en breve tiempo características de gran industria capitalista.

Por otra parte, aunque la evolución de las industrias dominadas por el Imperialismo fue hasta tal punto desarticulada del resto de la economía, que éstas se denominaron "enclaves", no es menos cierto que el resto del desarrollo industrial del país se gestó en parte importante en torno a éstas. Es así como durante la primera década de este siglo, por ejemplo, el salitre, controlado mayoritariamente por el capital imperialista, constituia el principal mercado de la minería del carbón, dominado por capitalistas chilenos, y consumía 1/3 de su producción[229].

Similar efecto se produjo sobre el desarrollo de los transportes e insumos en general, así como respecto al abastecimiento de mercancías para un número de obreros en rápido crecimiento. Es decir, se aceleró también el desarrollo del mercado interno, principalmente de medios de producción, pero también de artículos de consumo. La formación del proletariado industrial, que se venía gestando desde mediados del siglo pasado, se aceleró durante la expansión del salitre.

La clase obrera se forjó en lucha; por su derecho a la vida, por la limitación de la jornada de trabajo, contra los abusos de las pulperías, por el derecho a constituir sus propias organizaciones, contra la desvalorización monetaria, exigiendo que sus salarios se fijaran en monedas de oro y plata; principalmente contra el capital británico, que dominaba la industria salitrera, que lo sometía a una brutal explotación. Las huelgas generales del año 1890, iniciadas en el norte y extendidas a todo el territorio, y en medio del conflicto de Balmaceda contra la oligarquía y el Imperialismo, demostraron la presencia de una "tercera fuerza", consciente de sus derechos y de su papel en la vida social.

Los obreros concientes se daban cuenta que su suerte no mejoraría con el progreso y el aumento de la riqueza social en un régimen que los excluia de sus beneficios. "hay progresos evidentes en el siglo transcurrido, ello no puede negarse", decía Recabarren, al enjuiciar el primer centenario de la República. Pero agregaba a continuación: "…de todos los progresos de que el país se ha beneficiado, al proletariado no le ha correspondido sino contribuir a él pero para que lo gocen sus adversarios".[230]

Junto al inevitable efecto económico de acelerar el desarrollo capitalista interno, el Imperialismo inglés jugó un fuerte papel en el sentido inverso.  Por una parte, se enviaban a la metrópoli imperialista enormes capitales, que bien podrían haberse invertido en el país si la producción hubiese correspondido a capitalistas nacionales. Se estima que más del 60% del valor del nitrato chileno, por ejemplo, quedaba en Inglaterra. Por otra parte, se deformó el desarrollo interno en función de los intereses del capital extranjero, al estimularse principalmente la producción de materias primas para la exportación, e inhibirse el desarrollo de las ramas industriales que de alguna manera compitiesen con la producción de los paises imperialistas.

Este efecto fue, por una parte, el resultado de la acción de las leyes económicas. Por otra parte, jugó también un importante papel la acción extraeconómica, la defensa de sus intereses mediante una u otra expresión de fuerza, ejercida por el estado imperialista. Nunca esta acción imperialista aparece más clara, y relevante para el entrabamiento del desarrollo del capitalismo en Chile, que durante la guerra civil de 1891.

Balmaceda y la Contrarrevolución del 91

A fines del siglo, junto a la burguesía comercial, vinculada a los intereses británicos, se había formado una importante burguesía industrial. Ligada a la minería, a la elaboración del cobre y salitre, a las plantas concentradoras y fundiciones, maestranzas, industrias derivadas de la agricultura y la ganadería. Se había constituido la Sociedad de Fomento Fabril. El capitalismo penetraba en la agricultura. Se habían introducido en algunas partes modernas herramientas y roturado e incorporado nuevas tierras, como las de la antigua araucanía. La ganadería ovejuna se iniciaba en las estepas magallánicas.

Esta burguesía nacional era representada en sus intereses por el presidente Balmaceda, si bien en los momentos decisivos no lo apoyó en bloque. Su programa correspondía a una posición patriótica contraria al Imperialismo inglés. En su mensaje al congreso del año 1889, se declaró partidario de reservar los mejores terrenos salitreros para sociedades formadas exclusivamente por chilenos, rechazó el clericalismo y defendió la industrialización y extensión de la educación a las masas. Era, en suma, una línea progresista.

El Imperialismo inglés consideraba una amenaza la presencia de Balmaceda en el poder. El apoyo de los británicos fue decisivo en el éxito de los golpistas del 91, que expresaban principalmente los intereses de los terratenientes y la burguesía comercial. La campaña contra Balmaceda se dirigía desde la propia City. Está comprobado que los ingleses constituyeron un fondo de soborno de políticos chilenos y prestaron toda clase de medios materiales a los sublevados.

Ciertamente hubiera sido otra la evolución del capitalismo chileno de no mediar en este conflicto la intervención imperialista, que determinó un desenlace del mismo que retrasó probablemente por décadas la liquidación del latifundio y consecuentemente el desarrollo capitalista del país.

Rivalidad Interimperialista y Supremacía del Imperialismo Norteamericano

Junto al capital británico, comenzaron a operar en Chile los capitales alemán, francés y norteamericano.

Los banqueros alemanes colocaron el primer empréstito en 1889. Luego invirtieron capitales en la producción salitrera, llegando a tener una importante participación en ella. Aparte de sus inversiones en el salitre, los alemanes instalaron filiales de sus empresas eléctricas, fundando los primeros servicios tranviarios electrificados, La Siemenns y otros consorcios industriales levantaron talleres mecánicos y agencias comerciales para la comercialización de sus productos en el país. El comercio alemán se especializó en maquinarias y materias primas industriales, comprendiendo que éste sería un rubro de importancia creciente. También abrieron sucursales de bancos, compañías navieras y de seguros, y se dedicaron a explotar algunas minas de cobre. En las vísperas de la guerra del 14, Alemania se había colocado en el segundo lugar entre los estados que mantenían relaciones mercantiles con Chile.

El Imperialismo francés se adjudicó importantes proyectos de construcción, como el viaducto del Malleco, inició la explotación del mineral de hierro de El Tofo, trató de establecer la siderurgia en Corral, y mantuvieron hasta 1970 minerales de cobre como Disputada de las Condes.

El capitalismo norteamericano, entonces en su fase pre-monopolista, mostró su codicia ya en los albores de la independencia de Chile. Las primeras generaciones de chilenos sentían desconfianza hacia Estados Unidos. Este recelo se acentuó al proclamarse la doctrina Monroe; Washington quiso intervenir durante la guerra del pacífico y más tarde aprovechar el conflicto de Balmaceda con los ingleses.

Convertido en potencia imperialista hacia fines de siglo, Estados Unidos inventó el panamericanismo como medio de intervención en los asuntos del continente. El recelo de las clases gobernantes demoró el ingreso de Chile a la Unión Panamericana, pero cuando la oligarquía vio acrecentarse el poderío norteamericano, sobre todo después de la guerra del 14, se rindió y le abrió las puertas de par en par.

Hacia 1880, EEUU absorbía el 5% de  nuestras transacciones con el exterior. En 1913 se acercaban al 20%. Entre 1900 y 1914 se opera una gran expansión de capitales norteamericanos. En ese período se apoderan de los principales minerales de cobre, y la Braden Copper, y la Anaconda se instalan en El Teniente y Chuquicamata. A partir de 1929, los capitales norteamericanos, personificados en los hermanos Guggenheim y la Cía. Anglo-Lautaro, pasan a controlar el salitre. En el hierro, la Bethlehem Steel pasa a controlar el mineral El Tofo, y la Minera Santa Fe. En 1927, la ITT adquiere la Compañía de Teléfonos de Chile. La Electric Bond and Share controla la Compañía Chilena de Electricidad.

La Crisis de 1929

Las crisis económicas mundiales, que empezaron a mediados del siglo pasado, continuaron afectando regularmente a la economía chilena. Es así como luego de las primeras crisis de 1857 y 1873, el fenómeno se repitió los años 1882 y 1890. Posteriormente en 1900, 1907, 1920, 1929, 1937, 1948, 1953, 1959 , 1963, 1969, 1975 y 1981 la economía volvió a ser afectada por la crisis cíclica capitalista.

La crisis de 1929 marcó, sin embargo, un momento de profunda transformación del capitalismo, que bajo el impacto de profundos cambios en las fuerzas productivas, aparece la producción en serie, sufrió un período de grandes modificaciones en sus relaciones de producción. Por una parte se acentuó violentamente la tendencia a la monopolización cada vez mayor del capital, y por otra, se abrió un período en que el monopolio estatal, y la regulación estatal monopolista pasaron a tener un gran relevancia. Los trabajadores sufrieron a través de todo el mundo los embates de la crisis.

En Chile, dicha crisis tuvo un impacto profundo. Las exportaciones bajaron en un 84% en pocos años. Las reservas metálicas del banco central disminuyeron de 448 millones de pesos oro en 1929 a 166 millones en 1932. Vino una ola de quiebras y liquidaciones. Disminuyeron las ventas del comercio y la producción fabril. Se produjo una cesantía como no había conocido el país en su historia.

La crisis de 1929 demostró la extrema vulnerabilidad de la economía chilena por su dependencia del mercado capitalista mundial. La industria del salitre que venía afrontando desde hace algunos años la competencia del salitre sintético recibió su golpe de gracia. Chile experimentaba una vez más en carne propia las consecuencias de una economía mundial regulada por la sed de lucro de los consorcios internacionales y las luchas entabladas entre ellos. Se demostró como en la economía capitalista, un progreso técnico, el salitre sintético, en vez de traducirse en bienestar material, provocaba ruina y miseria.

Desde el punto de vista del desarrollo capitalista del país, la crisis de 1929 cumplió, sin embargo, un papel importante. Estimuló el desarrollo de la industria transformadora, en el proceso de "sustitución de importaciones". La restricción de importaciones; unida al avance de las relaciones capitalistas internas, en el cual no deja de tener importancia el abrupto incremento del ejército industrial de reserva y, con ello la cantidad de obreros disponibles para la explotación capitalista, a un nivel salarial que aseguraba elevadas ganancias; estimuló el desarrollo de la industria nacional en ramas de artículos de consumo como textiles, cuero, papel y vidrios. A partir de 1938, se crearon las industrias siderúrgicas, petrolífera y metalúrgica. La composición de las importaciones cambió sustancialmente, reduciéndose la importación de artículos de consumo, y aumentando, en cambio, la importación de materias primas y productos semimanufacturados.

Capitalismo de Estado y Desarrollo de la Industria Tranformadora

El Estado comenzó a jugar una función activa en el desarrollo del capitalismo industrial   después de la crisis del 29, pero particularmente después de la ascensión del Frente Popular. Se había producido un cambio en la correlación de fuerzas dentro de la sociedad chilena. La burguesía industrial, al acceder al poder en 1938 en alianza con la clase obrera y otros sectores populares, adquirió importancia por sobre los terratenientes y la burguesía puramente mercantil.

Se puso en práctica una política proteccionista. Se creó la empresa Nacional de Minería, que actuó como poder comprador de los capitalistas medianos y pequeños productores. El Estado intervino en la construcción, constituyéndose en el principal poder comprador de viviendas, edificios urbanos y obras de infraestructura.

A partir de 1938 cobró importancia el Estado como organismo financiero del capitalismo industrial. En la Corporación de Fomento se crea fondos que se utilizaron en la creación de nuevas ramas de la industria. En su conjunto, el aparato estatal pasó a tener un peso preponderante en el financiamiento de las inversiones nacionales. Al Estado se le asignó la tarea de desarrollar, sobre la base de los recursos naturales del país, ramas básicas de la industria, siderurgia, energía y combustibles. Fue importante  para que esta tarea se realizara sobre la base de empresas estatales, la composición de fuerzas sociales componentes del Frente Popular.

Las empresas industriales del Estado se construyeron, generalmente, en medio de una tenaz oposición del gran capital extranjero y sus agentes dentro del país. Rockefeller y otros consorcios petrolíferos no se conformaron con que existiese una empresa estatal que tuviese la exclusividad de la extracción y refinación del petróleo. La Electric Bond & Share veía con malos ojos la competencia de una empresa como ENDESA, que amenazaba su monopolio en el suministro de energía eléctrica. Grace y otros dueños de refinerías de azúcar de caña tampoco aceptaron tranquilamente la construcción por IANSA de refinerías de azúcar de betarraga.

Para la burguesía monopolista, en cambio, sólo a través del Estado se podían reunir los capitales necesarios para  construir industrias que permitiesen disponer de las materias primas que necesitaban. La crisis de divisas que les dificultaba la importación, los estimulaba adicionalmente.  Para el proletariado que formaba parte del frente popular, las empresas estatales implicaban una oportunidad de impulsar el desarrollo industrial independiente del país, el aprovechamiento de los recursos naturales, la creación de fuentes de trabajo estables y la deformación de la economía por parte del capital extranjero.

Una vez concluidas estas empresas, los consorcios privados nacionales e internacionales optaron por utilizarlas en su provecho. La ENDESA fue convertida en abastecedora de la Cía. Chilena de Electricidad, en condiciones muy convenientes para ella. La ENAP fue obligada a entregar a compañías particulares la distribución de los combustibles. La CAP fue traspasada a accionistas privados. Sectores de la burguesía monopolista, junto con elementos allegados a las esferas gobernantes, se adueñaron de las empresas estatales que resultaron lucrativas. Este objetivo se operó mediante el traspaso de las acciones en poder de CORFO a los socios particulares de estas empresas. Junto con poner a su servicio las empresas estatales, los monopolios nacionales orientaron los recursos de CORFO y el Banco del Estado al financiamiento de sus propios negocios. Entre los consorcios favorecidos se encuentran la CMPC, que obtuvo un préstamo de 20 millones de dólares. También han obtenido avales y créditos  las compañias Lota y Schwager, Cementos Bío-Bío, Industrias Forestales, Said, Madeco, Mademsa y Minera Mantos Blancos, entre otras.

En definitiva, el Estado cumplió en este período un importante papel en la centralización de capitales, dando un fuerte impulso al capitalismo nacional.

Gran Capital Extranjero y Nacional

Los monopolios norteamericanos se opusieron al desarrollo del capitalismo industrial por el Estado, mientras lo consideraron una amenaza en su contra. Sin embargo, tan pronto las clases gobernantes cedieron a las exigencias norteamericanas, Wall Street empezó a intervenir activamente en el planeamiento, administración y beneficios de las nuevas empresas. Un banco del gobierno de EEUU, el Eximbank, ha cumplido un papel decisivo en estas actividades. Ha tenido un papel destacado en el desarrollo de CAP y otras empresas mixtas, otorgó préstamos y CORFO avales en beneficio de firmas norteamericanas como Bethlehem, Anglo-Lautaro y American Power, para que extendiesen sus negocios en Chile. Junto al Eximbank intervinieron en la política industrial la Agencia Internacional de Desarrollo (AID) y el Banco Mundial. Así los consorcios norteamericanos lograron convertir la CORFO en un colaborador para el desarrollo de negocios norteamericanos en Chile, financiando empresas mixtas como RCA, INSA, Electromat, y otras.

Aún cuando las inversiones extranjeras estuvieron orientadas principalmente a la minería y a los servicios productivos, crecientemente se orientaron también hacia la industria transformadora especialmente a partir de la crisis de 1929. La casa Grace, por ejemplo, controlaba hacia 1960 el 20% de las telas de algodón, el 25% de las pinturas, el 15% del azúcar refinado y el 25% del aceite de linaza. Controlaba además un 33% de la principal fábrica de bujías eléctricas.

El control extranjero sobre la industria se tradujo en la explotación directa de sus trabajadores.  También se apropiaron, en el caso de la industria extractiva, de la enorme renta de la tierra que se originó en la mayor ley de los minerales chilenos en relación al promedio mundial.

En el caso del cobre, por ejemplo, durante la primera mitad de este siglo, las empresas norteamericanas remesaron a la metrópoli alrededor de US$4,000 millones, mientras el valor de sus inversiones en chile, durante el mismo período, no superaba los US$ 800 millones. En otras palabras, el capital imperialista norteamericano dejó en el país apenas una quinta parte de lo que se llevó a Estados Unidos. Se calcula que alrededor del 40% del valor del cobre exportado no retornaba al país.

Además del control directo de empresas productivas, comienzan a desarrollarse una serie de mecanismos de control indirecto, principalmente a través de la dependencia tecnológica.

Junto al desarrollo del capital extranjero en la producción nacional se conformaron poderosos capitales chilenos. Hacia 1954, el 5% superior de las empresas de las principales ramas de la industria transformadora controlaba el 45% de las ventas. En 1957, las empresas con más de 200 trabajadores concentraban el 46% de la producción de la industria transformadora. Hacia 1963, sólo 12 unidades industriales controlaban el 40% de la producción de la industria de más de 200 personas, y el 20% del total de la producción fabril.

Hacia 1960, los principales clanes capitalistas, Edwards y Matte, controlaban las mayores empresas privadas del país, a través de su control de CCU y la Cía Manufacturera de Papeles y Cartones. Otros clanes importantes en la época eran Yarur, Gildemeister, Said y Bulnes. Los grandes capitalistas industriales monopolizaron la mayor parte de la producción en estrecha unión con el capital extranjero, que ocupaba una posición estratégica en la estructura industrial. Los grandes capitalistas nacionales integraron sus negocios industriales, comerciales y bancarios. Se avanzó así hacia la conformación del capital financiero, fusión del capital industrial y bancario.

Hacia la década de 1960, el patrimonio total de las empresas industriales se dividía más o menos por igual entre el capital extranjero y el gran capital nacional, predominando el primero en la minería y el segundo en la industria transformadora.

Cuadro Nº 20

CAPITAL EN LA INDUSTRIA, 1963

(En millones de dólares de la época)

                                                        Extranjero                    Nacional                     Total

Industria Extractiva                              700                                     15                        715

Industria Transformadora                                       45                                                    705                                  750

Total Industria                                       745                                   720                      1465

Fuente: J. Cademártori; La Economía Chilena, Pg. 139,Ed. Universitaria, 1972.

Burguesía Media y Pequeña

Junto al capital imperialista y los grandes capitales nacionales, y en la base de estos últimos, se desarrolló la producción capitalista pequeña y mediana. Hacia 1963, el 38% de la producción de la industria manufacturera fue generado por empresas capitalistas medianas y pequeñas, que ocupaban entre 20 y 200 trabajadores. Dichas empresas empleaban entonces alrededor del 40% de los trabajadores de la industria transformadora, pero constituían, en cambio, el 90% de las empresas capitalistas del sector.

Clase Obrera Industrial

Con el desarrollo de la industria transformadora, se desarrolla la clase obrera en este sector.

Como se ha visto, el proletariado se desarrolló primero junto a la gran industria minera. Hacia 1928, en el auge máximo, sólo la minería del salitre contaba con alrededor de 40.000 trabajadores. En 1940, alrededor del 25% del proletariado industrial se concentraba todavía en las minas. Hacia 1960, en cambio, esa proporción había bajado a menos de un 15%, y aumentaba la proporción de la industria transformadora.

La construcción, que ocupaba 30,000 personas en 1940, adquirió un auge importante hacia la década del 60 llegando a emplear a 140,000 personas.

La composición del proletariado industrial, en 1960, era aproximadamente la que se señala en el cuadro siguiente :

Cuadro Nº 21

OBREROS Y EMPLEADOS EN LA INDUSTRIA Y CONSTRUCCION, 1960

Industria Manufacturera                                                                354,000

Fábricas                                                                                                                           224,000

Grandes y Medianas                           180,000

Pequeñas                                                    44,000

Talleres Semiartesanales                                                                                      130,000

Industria Extractiva                                     87,500

Cobre                                                                                                                                  28,000

gran minería                                              17,000

mediana                                                          7,000

pequeña                                                        4,000

Carbón                                                                                                                                20,000

Salitre                                                                                                                                  19,000

Hierro                                                                                                                                      6,000

Petróleo                                                                                                                                2,000

Otros                                                                                                                                    12,500

Construcción                                                                                            130,000

TOTAL                                                                                                             581,500

Fuente : J. Cademártori, "La Economía Chilena", Pg. 153, E.Universitaria,1972.

En la industria transformadora, las ramas que primero se desarrollaron fueron las de bienes de consumo. Hacia 1960, la rama principal fue la textil, seguida de alimentos, industria metalmecánica, vestuario y calzado.

Ya en esa época, más del 20% de los trabajadores fabriles eran mujeres, que ganaban salarios un 40% inferiores a los de los varones.

Pequeña Producción Mercantil, Latifundio y Comunidad Indígena

Al margen de la producción capitalista, pero en la base de la misma, se desarrolló la pequeña producción mercantil. En la industria manufacturera, en 1963, se produjo sobre la base de pequeña producción mercantil[231] el 13% del valor producido en el sector, y estaba sujeto a este modo de producción el 16% de los trabajadores de esa rama. Mucho más importante era la pequeña producción mercantil en el campo, donde hacia 1955 al menos un 42% de los trabajadores, y un 20% del producto pertenecían a ese modo de producción. Muy importante fue también la pequeña producción mercantil, en cuanto al número de trabajadores, en el transporte, la pesca, la minería, el comercio y los servicios profesionales.

La descomposición de la pequeña producción mercantil, que, por otra parte, se reproducía constantemente, proveyó al capitalismo de obreros que, expropiados de sus medios de producción, se vieron forzados a vender su fuerza de trabajo a los patrones capitalistas. Este proceso de acumulación originaria, que se reprodujo constantemente, y en forma masiva durante las periódicas crisis capitalistas, junto al medio principal de reproducción de obreros, que es la propia reproducción ampliada capitalista, proveyó a este régimen con su materia prima fundamental: los obreros.

En el campo, la antigua hacienda continuó hacia mediados del siglo su lenta transformación en empresa agrícola capitalista. Este proceso fue tan lento, sin embargo, que hacia 1955, el 79% de las tierras, y el 58% del valor de la producción agrícola pertenecían a las haciendas tradicionales.

Estas relaciones de producción, el inquilinaje y el capital extranjero, se han transformado desde mediados de siglo en las principales trabas al continuado desarrollo de las fuerzas productivas del país.

El desarrollo de estas contradicciones, y las tensiones económicas que empiezan a sacudir al sistema capitalista mundial y que se expresarán plenamente en las grandes crisis mundiales de los años 70 y 80;  junto a los profundos cambios en la correlación de fuerzas entre los dos sistemas sociales predominantes en el mundo, -el capitalismo y el socialismo- que en América Latina se expresan en el triunfo de la Revolución Cubana; originaron las transformaciones sociales que sacudieron al país a partir de 1964.

El desarrollo capitalista del país generó también a su contrario, la clase obrera, que se ha constituido en la principal fuerza social progresiva chilena. Esta encabezó entonces un potente movimiento popular que se propuso introducir profundos cambios democráticos y antiimperialistas. Dice Ramírez Necochea:

"Las fuerzas populares……llegaron a la conclusión de que el insuficiente y precario desarrollo de Chile, el retraso de sus estructuras económicas…, son -en medida decisiva- consecuencia directa de la nefasta sujeción imperialista que se ha hecho sentir crecientemente en el país por cerca de cien años y que en los últimos tiempos se ha intensificado considerablemente"   [232].

Reformas Democráticas y Gobierno Popular

En 1960, América Latina se estremeció con la Revolución Cubana que expresó en América la Crisis General del Capitalismo. Fue la comprobación de que en nuestra época ya no es el capitalismo la verdadera fuerza de progreso. Un país mucho más atrasado que Chile demostró que era posible  una vía no capitalista de desarrollo. Y, lo que es más importante, que era posible a pocos kilómetros de Estados Unidos.

A pesar de la importancia que pueden tener las influencias externas en la sociedad, lo determinante en su desarrollo parece ser, sin embargo, el conjunto de contradicciones que se van generando al interior de esta sociedad.  En Chile, por ejemplo, en esos años, se conformaba un cuadro de auge de las luchas del pueblo, que, encabezado por la clase obrera, se perfilaba como una alternativa a las distintas fracciones burguesas.

Este parece haber sido el factor determinante, para que en 1964, con ocasión de la elección presidencial, se concretara la "Alianza para el Progreso", promovida por el Imperialismo para detener la revolución en América Latina. De esta nueva alianza, destinada a acelerar el desarrollo capitalista en el continente , se excluyó a los latifundistas, principal traba interna para este proceso.

En el país, ello tuvo su expresión en el gobierno de Eduardo Frei. Su gestión significó un progreso para Chile, en muchos aspectos. Se inició la reforma agraria, se planteó la recuperación del cobre, se dio un fuerte impulso a la industrialización del país, se realizaron reformas en la educación y la salud, se creó ODEPLAN, y se efectuaron numerosas modernizaciones.

Sin embargo, como decían entonces los representantes de los latifundistas y las facciones más reaccionarias del capital financiero, para los capitalistas es peligroso atentar contra la propiedad privada. Si la burguesía cuestionaba el monopolio de los latifundistas sobre la tierra, y los inquilinos, ¿porqué no podía cuestionarse después el pueblo el monopolio de la burguesía sobre los medios de producción?

El experimento progresista que, ante la presión de las masas, quiso hacer la clase burguesa en el país, tropezó con el hecho de que el pueblo quiso llevarlo consecuentemente hasta el final. La burguesía trató de detener la revolución ofreciendo otra revolución "en libertad", es decir, una revolución burguesa. La ciudadanía la apoyó, pero luego el pueblo buscó transformarla en una revolución de verdad.

Frente a esta situación, revelando su esencia reaccionaria, la burguesía, impulsó inicialmente el movimiento democrático, se volvió rápidamente contra él.  Este culminó con la conquista del Gobierno que realizó en pocos meses las transformaciones nacionales y democráticas fundamentales.

Nacionalizó las riquezas básicas, culminó la reforma agraria, nacionalizó la banca y las industrias estratégicas, realizó avances sin precedentes en la satisfacción de las necesidades básicas de la población, haciendo hacer realidad el derecho  al pan, al trabajo, al abrigo, a la educación y a la salud.

Desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas, se dio un impulso sin precedentes a la investigación científica, a la industrialización, a la mecanización de la agricultura, a la planificación económica. La producción conoció un auge que no ha alcanzado posteriormente en más de una década. Todos estos son hechos indiscutibles demuestran el carácter profundamente progresivo de aquel proceso revolucionario.

La burguesía, sin embargo, luchó con todas sus fuerzas, como clase, contra dicho movimiento progresista y consiguió derrotarlo. Conspiraron para ello tanto el apoyo del Imperialismo, como los graves errores del movimiento popular y principalmente, las debilidades de su estrategia para la toma del poder.

La burguesía consiguió aislar a la clase obrera, principal sostén del Gobierno, de sus aliados naturales: los campesinos, y principalmente la pequeña-burguesía urbana. Estos sectores, e incluso algunas capas obreras, fueron neutralizados o se volcaron en contra del gobierno, en los momentos decisivos. El golpe militar reveló también que todo pueblo que hace una revolución debe estar preparado para defenderla, con las armas en la mano.

Antes de su derrota, el Gobierno Popular había alcanzado a remover los grandes obstáculos internos que enfrentaba el desarrollo del país: el latifundio y el dominio del capital extranjero sobre las principales industrias.

De estas conquistas históricas, una de ellas, la liquidación del latifundio, demostró ser irreversible. El desarrollo capitalista posterior en el campo, del cual se vanagloria la dictadura, es fruto, en primer lugar, de este proceso, empezado en el gobierno de Eduardo Frei, y culminado durante la administración de Salvador Allende.

La segunda conquista histórica de la Unidad Popular, la nacionalización de las principales industrias en poder del capital extranjero, parcialmente sigue aún en pie, puesto que la principal industria, el cobre, aún es chilena.

Fue necesaria una década de renovada penetración imperialista, apoyada por una dictadura servil, para que esta última traba al desarrollo, ahora en forma de deuda externa, nuevamente adquiriera la preponderancia que tenía antes de la nacionalización del cobre.

Recién en 1987, quince años después de la derrota del gobierno popular, mediante la desnacionalización del patrimonio chileno que significa el reconocimiento de la deuda externa, y su pago en activos de empresas, el capital extranjero está recuperando el control sobre los medios de producción del país.

El golpe entregó el poder a los representantes de los grandes monopolios capitalistas, aliados estrechos del Imperialismo. Y ellos, representantes genuinos del capitalismo de nuestra época, implantaron la política económica más favorable al desarrollo de este régimen de producción.

La contrarrevolución triunfante contra un Gobierno Popular que culminó con éxito la remoción de importantes trabas al desarrollo del país: el latifundio y el control extranjero sobre las principales industrias, llevó al poder a la gran burguesía financiera interna, aliada del Imperialismo, que estableció una dictadura terrorista; en un momento de profunda crisis estructural del capitalismo a nivel mundial.

Tal es el marco en que el capitalismo y la clase obrera se han desarrollado en Chile, durante los últimos años.

La agudización de sus contradicciones, en este período, ha llevado a algunas personas a concluir que el desarrollo capitalista se habría estancado en Chile, y que el deterioro sufrido por los trabajadores en este tiempo sería precisamente en razón de dicho estancamiento.Los aspectos de la realidad estudiados en este trabajo apuntan  hacia conclusiones diferentes.

Análisis de la Coyuntura Económica

Entre los aspectos generales de la coyuntura económica se considera en primer lugar la evolución del ciclo económico interno, cuyo período general se estima, en este momento, aproximadamente en ocho años. Se caracteriza el momento del ciclo actual como iniciando su fase de auge.

Las tendencias generales, que corresponden a la fase del ciclo, deberían impulsar el crecimiento de la actividad, el empleo y las remuneraciones, mostrar cierta normalidad en las ganancias y tendencia al incremento de los precios, al déficit en el comercio exterior, el alza gradual de los intereses y el incremento rápido del dinero y el crédito.  Estas tendencias anotadas se manifiestan en forma directa en la actividad y el empleo, que crecen con fuerza.

En las remuneraciones, el incremento es menor que el esperado, y éstas aún se mantienen por debajo del nivel del último auge, las ganancias se aprecian elevadas, el comercio exterior manteniendo un superávit a pesar de una fuerte presión de las importaciones, que suben muy rápido. El resto de las variables se comporta en forma normal.

Las particularidades económicas principales de la coyuntura se refieren a los cambios estructurales de la economía capitalista mundial, a la deuda externa y a la evolución del ciclo económico de los principales paises capitalistas.

Existe una alta probabilidad de que la próxima crisis cíclica capitalista  mundial se desencadene en el curso de pocos meses, y que la misma sea extremadamente profunda. El primer impacto de ésta será un aumento del flujo de capitales hacia el país, y consecuentemente un estímulo a la aceleración del ciclo interno, acercando así también la crisis interna.

Las particularidades extraeconómicas de la coyuntura se refieren al dominio imperialista, orientado principalmente a cobrar por la fuerza una deuda externa económicamente impagable, a la dictadura facista, cuya política económica es expresión fiel dicho imperialismo.

La particularidad extraeconómica mencionada se expresa principalmente en el bajo nivel de remuneraciones, que no corresponde a la tendencia general de las mismas en la fase actual del ciclo. Las remuneraciones se mantienen bajas para impedir una presión mayor sobre las importaciones, y mantener de esa manera un superávit comercial que permita servir la deuda.

Algunas particularidades extraeconómicas importantes consisten en las políticas de privatizaciones y capitalizaciones de deuda, en marcha. Estas son, por una parte, intentos de resolver la contradicción entre el capital imperialista y el gran capital local a costa del patrimonio fiscal. Por otra,  estímulos a la centralización de capitales.

Otra característica extraeconómica se refiere a la deuda interna de la burguesía no monopólica y capas medias, producto de la imposición de los bancos nacionales de cobrarse una deuda económicamente imposible de pagar, luego de la crisis con la consecuente ruina de empresarios y baja de las remuneraciones, fenómenos derivados de la última crisis cíclica.

También la campaña electoral, es un elemento que crea importantes distorsiones frente a la evidencia del cambio de gobierno.

Entre las contradicciones principales de la coyuntura, producto de la evolución ascendente de la economía, destaca, como principal, la contradicción entre remuneraciones y empleo, expresión a su vez de la contradicción imperialismo-monopolios internos. También la deuda interna, que enfrenta al gran capital interno con la burguesía no monopólica y las capas medias.

Como consecuencia de las anteriores cobra importancia la contradicción entre las ganancias y la actividad, puesto que el desusado nivel de las primeras empuja a los empresarios a desembolsar capital, constituyendo éste a su vez el principal motor de la actividad. El auge de ésta presiona a su vez sobre el empleo y éste de vuelta sobre los salarios, agudizándose el problema.

La deuda externa, como contradicción entre imperialismo y monopolios internos, puede activarse en la medida en que la lucha reivindicativa de trabajadores y capas medias logre subir los salarios y repudiar la deuda interna, lo cual, al afectar las importaciones, crearía ciertas condiciones para una eventual moratoria.

Las tensiones que generarán inevitablemente una nueva fase recesiva o de crisis de la economía, principalmente la sobreproducción generalizada que incide ya en una cierta estabilización y aún disminución de la tasa de ganancia, están acumulándose también de manera sostenida.

Aspectos Generales : La Fase del Ciclo Económico

El elemento más general de la coyuntura económica,  es la fase por la que atraviesa, el ciclo económico capitalista. La economía capitalista se mueve en ciclos, que últimamente han durado aproximadamente seis a ocho años, y que se inician con la crisis.  A ésta sigue un período de depresión, otro de animación media, y uno de producción a todo vapor, luego del cual se da, inevitablemente, una nueva crisis.

En la actualidad, la economía chilena está en los primeros momentos de la fase de auge. De acuerdo a estos elementos, que son sólo los más generales, cabría esperar que, la economía entre en una crisis cuya probabilidad de ocurrencia se haría máxima durante 1990.

Los elementos más generales de la fase actual del ciclo son los siguientes:

Tendencia General de la Actividad :

La tendencia general apunta a que la actividad económica, la producción y el intercambio, deberían seguir aumentando fuertemente en el curso de los próximos meses, con velocidad creciente, hasta entrar en crisis. Esta se producirá precisamente por los desequilibrios generados en el auge, en primer lugar por la superproducción relativa.

Entre el punto mínimo del ciclo anterior, 1975, y el punto máximo, 1981, la actividad se recuperó en un 52%.  Esta tendencia parece estar imponiéndose claramente también en la actualidad. Entre el cuarto trimestre de 1982, punto mínimo del último ciclo, y el cuarto trimestre de 1988, la actividad creció un 36 % [233]. Ya durante el primer trimestre de 1987, se alcanzó el máximo de actividad del ciclo anterior, alcanzada el tercer trimestre de 1981, el que a su vez superó en alrededor de un 20% el máximo anterior de 1972.

La base de lo anterior es el crecimiento de la actividad productora de valor y plusvalía [234] : entre el tercer trimestre de 1982 y el tercer trimestre de 1988, mientras el PGB se recuperó en 32%, el transporte lo hizo en   49%, la construcción 45%, la industria transformadora 42%, la electricidad en 39%, la agricultura en 24%, la minería en un  7%, y la pesca en -9%. Todos los sectores productivos superaron sus máximos niveles históricos. [235]

Tendencia General del Empleo :

La tendencia general del empleo es a aumentar al máximo en el momento anterior a la crisis. Lo principal es el crecimiento del empleo productivo capitalista que está en la base, y es el sostén principal, del crecimiento de la producción de valor, que se refleja aproximadamente en el crecimiento del PGB; la plusvalía y las ganancias. También crece el empleo capitalista no productivo, finanzas y comercio.

Junto al crecimiento del empleo capitalista, aumentan también el empleo en la pequeña producción el pequeño comercio y los servicios personales. El énfasis sobre el aumento del empleo en estos últimos sectores que hacen algunos economistas, sin embargo, tiende a minimizar el rol creciente que debe jugar la clase obrera, en primer lugar la clase obrera ocupada productivamente, en el proceso.

En el curso del ciclo anterior, la ocupación total, excluido PEM y POJH, se recuperó en 18%, entre 1975 y 1981.  En el actual, la ocupación total alcanzó en marzo de 1989 a 4,298,100 personas. Se trata del mayor nivel histórico de ocupación, que supera los máximos de los ciclos anteriores, en un 39% a los 3.100.000 ocupados, excluyendo el empleo mínimo, en diciembre de 1981, y en un 48% a las 2.900.000 ocupados en Junio de 1972.[236]

Entre el punto mínimo del ciclo, en septiembre de 1982, y septiembre de 1988, la ocupación total se recuperó en 1,123,000 de personas, un 38%, correspondiendo a la industria manufacturera 355 mil ocupaciones adicionales, una recuperación de 88%, a la agricultura y pesca 143 mil ocupaciones adicionales, una recuperación de 26%, a la construcción 150 mil ocupaciones adicionales, una recuperación de 126%, al transporte 67 mil, una recuperación de 34%. Todos los sectores productivos sobrepasaron los niveles de ocupación máximos de 1981.[237]

Tendencia General de las Remuneraciones :

La tendencia normal, "puramente económica", es que las remuneraciones reales crezcan a medida que el ciclo se aproxima al auge, y se hagan máximas, al igual que el empleo, en el momento previo a la crisis.

Entre el mínimo del ciclo anterior y su punto máximo, los salarios reales se recuperaron en un 55%. Cabe recordar que entonces estaba en vigencia legal el reajuste automático, por lo que, en condiciones de inflación decreciente, los salarios reales tendían a subir solo por este efecto. De esta manera, la legislación se adecuaba, entonces, a la tendencia "puramente económica" de alza de salarios en el ascenso del ciclo.

En el presente, sin embargo, esta tendencia está siendo obstruida, y los salarios reales, aunque últimamente han comenzado a recuperarse se han mantenido bajos, siendo en la actualidad un 10% inferiores a 1981, auge anterior. La importancia de esta particularidad del actual ciclo será analizada en detalle más abajo.[238]

Tendencia General de las Ganancias

El principal motor de actividad son las ganancias de los capitalistas que, como trasfondo, tienen la plusvalía producida. En cuanto a masa, las ganancias siguen creciendo hasta la crisis, en cuanto a tasa, las utilidades son máximas precisamente en esta fase del ciclo. La tasa de ganancia presenta una tendencia decreciente en el ciclo. Mientras más elevadas son las tasas de ganancia en  esta fase, más se acelera la actividad, y por lo tanto, más se acerca la crisis.

La ganancia depende, por otra parte, dado un nivel de actividad, del nivel de las remuneraciones reales. Su fluctuación de los salarios reales lo que explica en parte la fluctuación de las ganancias a nivel de un ciclo económico. Como es sabido, el alza de remuneraciones a medida que avanza el ciclo, se traduce en una disminución de las ganancias. Por el contrario, en la medida que las remuneraciones reales se mantienen bajas, éstas tienden a mantenerse elevadas.

Tendencia General de los Precios, Comercio Exterior, Tasa de Interés, Dinero y Crédito:

Conforme aumenta la actividad, se da una tendencia al alza de los precios reales. Es decir, descontada la desvalorización del signo monetario, en los bienes "no transables"; tendencia creciente al déficit del comercio exterior por alza de importaciones mayor que exportaciones, en lo cual juega un rol principal el alza de salarios; tendencia al aumento gradual de la tasa de interés, que se hace explosivo en la crisis; tendencia al aumento en el dinero y principalmente en el crédito, que se interrumpe bruscamente como consecuencia de la crisis.

El aumento de la actividad, la mayor demanda interna, de medios de producción, pero también de medios de vida, por el mayor empleo y mayores salarios reales, presiona sobre los precios, generando, independientemente de la política monetaria o fiscal, es decir, aparte de la inflación propiamente tal o desvalorización del signo de valor, una tendencia al alza de precios. En condiciones de apertura al exterior, esto genera, por una parte, una tendencia al aumento de los precios "no transables" en relación a los "transables", y una presión sobre las importaciones.

A lo anterior hay que agregar el hecho de que el desembolso creciente de capital, particularmente en salarios, se produce crecientemente antes de la entrada, por el otro extremo, del producto resultante al mercado. Aumenta además el tiempo de rotación del capital, a medida que los capitalistas emprenden obras que demoran más en terminarse, grandes edificios, obras públicas. Ello origina que se vaya produciendo un desequilibrio entre un poder de compra que crece más rápido que la oferta interna, lo que se traduce en una tendencia a aumentar crecientemente las importaciones, y a crear un déficit en la balanza comercial.

Por lo tanto, la tendencia "puramente económica" más general es que las importaciones crezcan más rápidamente que las exportaciones, a medida que el ciclo se acerca al auge, lo que se acelera en la medida en que aumentan los salarios reales.

Tal tendencia se manifestó con entera claridad en el ciclo anterior, donde, si bien las exportaciones crecieron en un 59% entre 1975 y 1980, las importaciones crecieron un 282% en el mismo período, culminando esta situación en 1981, con un déficit comercial de 2.700 millones de dólares.

En el ciclo actual, dicha tendencia recién se está manifestando durante 1989. Hasta 1988, aún cuando las importaciones habían subido de 2,700 a 4,800 millones de dólares entre 1983 y 1988, es decir, un 78%, las exportaciones habían pasado de 3,800 a 7,000 millones de dólares, es decir un un 84%, en el mismo período. si se comparan los primeros semestres de 1988 y 1989, mientras las exportaciones crecen un 20%, de 3,397 a 4,064 millones de dólares,  las importaciones crecen un 36%, de 2,221 a 3,031 millones de dólares. Con esto el superávit baja de 1,176 a 1,033 millones de dólares.

Han influido en la mantención del superávit el elevado precio del cobre durante los últimos dos años, y por otra parte, las medidas de fomento a las exportaciones adoptadas en virtud de la necesidad de pagar la deuda externa.

Durante la depresión que sigue a la crisis, el capital dinero es abundante, y la tasa de interés baja. A medida que el ciclo se desenvuelve, la tasa de interés tiende a crecer, primero lentamente, y luego más rápido, hasta hacerse máxima durante la crisis misma, por la crisis de dinero que la acompaña.

El dinero real tiende a aumentar, a medida que aumentan las transacciones con el ascenso del ciclo. Más rápidamente aumenta el crédito, que tiende progresivamente a dominar todas las transacciones a medida que el ciclo llega a su cima. Al desencadenarse la crisis, se rompe la cadena de pagos, y se produce una crisis al aumentar bruscamente las necesidades de dinero como medio de pagos, lo que, siendo consecuencia de la crisis, la agudiza.

En Chile este fenómeno se apreció con gran fuerza en el ciclo anterior, hasta el punto que prácticamente los economistas achacaron unánimemente en 1982 a la ruptura del crédito la causa de la crisis. El total de activos financieros, que incluye el dinero propiamente tal y los diversos instrumentos del crédito, aumentó desde un 18% del PGB en 1970, hasta un 49% en 1982, y los instrumentos de crédito excluyendo el dinero, que eran un 50% del total de activos financieros, llegaron a un 86% del total.

Luego de una brusca baja con motivo de la crisis, actualmente el dinero y crédito están creciendo fuertemente. Sólo en 1988 el dinero privado (M1A) creció en un 46,6%, pasando de 347 a 427 miles de millones de pesos. Las colocaciones efectivas del sistema financiero, por su parte, aumentaron en un 44% en 1984, en un 42% en 1985, en un 13,7% en 1986, en un 26,3% en 1987, y en un 25,5% en 1988, alcanzando en este último año los dos billones de pesos, como promedio mensual.[239]

Particularidades Económicas Principales de la Coyuntura

Entre las particularidades del ciclo actual están las "puramente económicas", que se derivan del grado de desarrollo de la estructura económica chilena, de la evolución actual de la economía capitalista en su conjunto, de la coyuntura por la que ésta atraviesa, y del papel subordinado de la economía chilena en la economía capitalista mundial.

Cambios Estructurales de la Economía Capitalista Mundial

La evolución actual de la economía capitalista mundial es altamente compleja y presenta una acumulación de contradicciones sin precedentes. En el trasfondo de la agudización actual de las contradicciones se encuentran los profundos cambios cualitativos que tienen lugar en la producción capitalista, los cambios tecnológicos que aceleran el desarrollo de las fuerzas productivas, y los cambios en las relaciones de producción y de cambio, caracterizados por la centralización de capitales, fusiones de empresas y privatización de monopolios estatales, por un rol preponderante de los monopolios transnacionales, así como un incremento de la competencia interimperialista. Todo lo anterior en una escala y agudeza sin precedentes.

La forma en que lo anterior afecta a la economía chilena es múltiple, sus efectos son a menudo contradictorios, y su acción está determinada no sólo por el grado de interrelación de la economía chilena con la economía mundial, sino por la propia estructura interna de la economía chilena. Desde este punto de vista, especificidades de la actual coyuntura económica mundial, como la reestructuración de la industria, el aumento acelerado de la composición orgánica del capital, el aumento general del ejército industrial de reserva, el grado cualitativamente más alto de centralización de capitales, y el incremento de la presencia del capital transnacional, se manifiestan también en nuestro país.

Algunos resultados de estos cambios estructurales, que afectan directamente a Chile, se refieren, por ejemplo, al uso más eficiente de las materias primas en las economías desarrolladas, en particular de cobre que ha disminuido su consumo unitario de 1.800 a 1.200 toneladas por cada millón de dólares de producto bruto norteamericano, entre 1973 y 1984. Esto se traduce en una disminución de la demanda del metal, y tendencia a la baja sostenida de los precios. En el caso chileno, esta particularidad está detrás del deterioro de los términos de intercambio, ya que, mientras la producción de minerales, por ejemplo, se ha incrementado en un 50% entre 1974 y 1985, y el valor real de los embarques mineros ha disminuido en un 33%, en el mismo período.[240] Dicha tendencia al deterioro de los términos de intercambio se ha revertido, sin embargo, durante los dos últimos años, a raíz del fuerte incremento del precio del cobre, estimulado por el comportamiento del ciclo mundial, que será analizado a continuación.

Por otra parte, el dominio económico del monopolio en la economía capitalista mundial y en Chile, generan una serie de distorsiones y desequilibrios de todo orden, que no alcanzan a ser resueltos por las crisis cíclicas "normales", y se arrastran a lo largo de varios ciclos.  La principal es en la actualidad, la deuda externa.  Esta se origina en fenómenos económicos, propios del capitalismo monopolista, del capital imperialista. Es una forma de la exportación del excedente de capital de los paises imperialistas, fenómeno que se agudiza en determinadas fases del ciclo económico de los paises más poderosos, particularmente en el período 1980-81.

Las características de la deuda externa chilena, canalizada  fundamentalmente hacia el capital financiero local, que desde sus bancos la orienta principalmente hacia sus empresas productivas relacionadas, a otros capitales productivos más pequeños y que también, en medida menor la presta como capital usurario a particulares para financiar consumo, se deriva también de la estructura económica interna, en que domina el monopolio .

Se ha apreciado cierta tendencia a atribuir a la deuda externa un carácter puramente usurario, es decir precapitalista, al afirmar, por ejemplo, que ésta se habría empleado principalmente en compra de suntuarios u otros. Dicha afirmación no se compadece con el carácter capitalista de la economía del país. En efecto, el grueso de la deuda sigue el curso ciclo del capital dinero, es decir, se presta a los capitalistas, quienes la contraen con la finalidad de producir plusvalía, no para consumirla. La plusvalía se produce sólo si el dinero se desembolsa en comprar fuerza de trabajo y los medios de producción necesarios para hacerlo producir mercancías. Ello se confirma al analizar el destino de la deuda externa, que no es otro que la deuda interna, de la cual solo un 2.9% corresponde a préstamos de consumo y un 9.3% a préstamos hipotecarios, mientras que el 87.8% restante corresponde a deuda de sectores productivos, industria, agricultura, minería y comercio[241]. Lo anterior no contradice el hecho de que parte importante de la deuda pudiera haberse efectivamente traducido en importación de suntuarios, pero sólo mediatizada por la producción, es decir, luego de su desembolso en salarios, los que, a su vez, se gastaron en importaciones. La magnitud de los intereses cobrados, ciertamente tiene relación también con el dominio del monopolio, extranjero y local.

El Ciclo Económico Mundial y el Ciclo en Chile :

La evolución del ciclo económico interno está subordinado a través de múltiples lazos, a la evolución de la economía mundial, particularmente a la norteamericana, y la de los principales paises capitalistas.

Entre los canales principales de transmisión del impacto del ciclo de los paises principales sobre el chileno, se cuentan el comercio exterior, el flujo de capitales, la tasa de interés. El impacto del ciclo externo es a menudo contradictorio. Por ejemplo, al entrar en fase de recesión el ciclo externo, se produce un incremento del excedente de capitales, con lo cual se acelera su transferencia hacia paises como el nuestro. Su impacto en nuestro país, bien puede ser, en un primer momento, acelerar la fase de auge del ciclo interno, para caer luego en la inevitable crisis. En cuanto al comercio exterior, el impacto es directo, ya que disminuye la demanda por exportaciones chilenas, a la vez que aumenta la oferta de excedentes exportables. En general, sin embargo, la crisis de las economías desarrolladas arrastra inevitablemente a la economía chilena, si bien puede haber un período de rezago.

Durante los últimos años, el movimiento de la economía mundial ha sido altamente inestable y contradictorio:"Según nuestros estudios, el capitalismo estuvo muy cerca de una posible crisis cíclica en 1986. Sabemos que hubo una crisis de 1980 a 1982. La recuperación de esta crisis llegó a un nivel máximo en 1984. En 1985 todavía crece el producto, pero es bastante inferior a 1984. En el 86 hay un descenso neto con respecto al 85. Ese año 1986, la producción industrial permaneció estancada varios trimestres en los principales paises capitalistas desarrollados. La tasa de ganancia, que venía recuperándose, dejó de recuperarse. Este fue el momento en que se pensó que venía una nueva crisis cíclica.

Para el capitalismo, la situación era extremadamente grave a comienzos de 1987. Esa situación grave llevó a reuniones especiales urgentes, de coordinación de las políticas económicas internacionales, del grupo de los siete, constituido por los principales paises desarrollados. A través de estas medidas subjetivas el capitalismo logró producir cambios en elementos objetivos, como por ejemplo el aumento de la tasa de ganancia en los principales paises capitalistas desarrollados… que estuvo determinado por la reducción del precio del petróleo y también por la disminución, que se registró hacia el 86, de los precios de las materias primas. En la economía norteamericana, la recuperación de la tasa de ganancia fue favorecida adicionalmente por la devaluación del dólar. Esto permitió un aumento de la capacidad competitiva de las empresas norteamericanas que exportan, y también de las que compiten con las importaciones que la economía de EEUU hace de Japón y otros paises.

Estos factores empezaron a dar pie al crecimiento de la producción real. Ya en el segundo semestre de 1987 empiezan a crecer estos indicadores y a fines de año, la economía del mundo capitalista desarrollado se encuentra ya en un nivel de actividad bastante elevado.

En ese momento y en esas condiciones llega el crack, la caída de los valores , en la bolsa de Nueva York…Bien, en aquel momento todos los economistas, creo, y los organismos económicos internacionales, pensaron en la posibilidad cierta de una recesión y del desarrollo de una nueva crisis cíclica, que podía llegar a ser crisis monetaria…pero las cosas no sucedieron así. Todos los indicadores demuestran que a fines de 1987 y a lo largo de 1988, el capitalismo ha funcionado en forma bastante dinámica"  [242].

De acuerdo a muchos analistas, que siguen la evolución del ciclo económico a nivel de los principales paises capitalistas, existe una alta probabilidad de que en ellos la próxima crisis se desencadene en el curso de pocos meses, se menciona, en muchos casos, al año 1990 como momento probable para que ello ocurra, y se pronostica que ésta será extremadamente profunda.

La consecuencia directa de lo anterior, para Chile, es que, si bien es probable que en las fases iniciales de la crisis externa aumente el flujo de capitales hacia el país, muy pronto la crisis externa arrastrará a la economía interna a la crisis, y que ésta empezará por las ramas exportadoras.

Particularidades Extraeconómicas de la Coyuntura

Entre las particularidades extraeconómicas de la coyuntura, se pueden mencionar aquellas que se originan en la acción del estado y las políticas económicas. En general, estos factores corresponden a la acción económica de la superestructura y, en esencia, constituyen la imposición por la violencia, de determinadas acciones económicas.  Los elementos extraeconómicos juegan, en general, el papel de aceleradores de las transformaciones económicas, pero pueden actuar también como freno de las mismas.

Un elemento fundamental de la acción extraeconómica lo constituye la regulación[243] capitalista sobre la evolución del ciclo económico y la economía en general. En nuestro país, son preponderantes la acción del imperialismo, en particular a través de organismos como el FMI, y la política económica y social de la dictadura.

Dominio Imperialista

La principal particularidad extraeconómica que afecta la coyuntura actual se deriva del carácter de país dependiente de Chile, respecto del imperialismo, particularmente el Norteamericano, y toma cuerpo principalmente en el tratamiento de la Deuda Externa.

Ciertamente la deuda externa se origina, en fenómenos económicos, principalmente en la acción del monopolio. Sin embargo, la evolución posterior de la misma, la crisis que ha significado que la deuda se ha hipertrofiado hasta un punto en que no puede ser pagada, no puede ser comprendida a partir de fenómenos estrictamente económicos. Se explica, principalmente, por factores extraeconómicos, principalmente por la presión violenta del imperialismo para obtener el cobro de esta deuda impagable .

En este sentido, la evolución "normal", "puramente económica", de los préstamos en dinero en el capitalismo, consiste en que los mismos corran la misma suerte que los acreedores, y si, por las alternativas del ciclo, en particular de la crisis, una proporción del capital de éstos se desvaloriza, entonces se desvaloriza también el capital dinero que los mismos han tomado a préstamo. La ganancia del capital dinero proviene de la producción de plusvalía, y si -como ocurre durante las crisis- no hay valorización del capital, sino desvalorización del mismo, cualquier intento por cobrar íntegramente, no ya los intereses de los préstamos, sino también de recuperar el capital prestado, se transforma en un intento expropiatorio, por parte del dueño del capital dinero, respecto de sus acreedores.

En el caso de la deuda externa, todo el poder del imperialismo se ha movilizado con la finalidad de obtener el pago íntegro de la deuda, es decir, la expropiación de los paises dependientes. En tal sentido se movilizan las "recomendaciones" del FMI y las presiones de las embajadas.  El tributo neto que significó para Chile, entre 1982 y 1986 el servicio de la deuda externa, intereses y amortizaciones, fue superior a los 1,800 millones de pesos diarios, suma equivalente a la que gasta para vivir el 70% de los chilenos menores ingresos.Entre enero y septiembre de 1989, los pagos totales por intereses y amortizaciones de la deuda externa alcanzaron la increíble suma de 2,300 millones de pesos de 1989 ! al día ! . Dicha cifra equivale aproximadamente al total lo que gastan en su vida cotidiana los diez millones de chilenos de menores ingresos, quienes podrían duplicar su nivel de vida si dispusieran del tributo que se paga al capital imperialista.

Al presionar por el pago de la deuda externa, el imperialismo entra en contradicción directa con el gran capital local, con el capital financiero[244]  de los paises deudores. Esto es evidente en el caso Argentina, México, y otros paises, y particularmente en los casos de Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia, donde el gran capital local ha optado por la moratoria en los pagos.

En nuestro país, esto es también evidente en aquellos casos en que el capital financiero local debe negociar directamente con el capital imperialista el pago de su deuda externa particular. En estos casos, la negociación del capital financiero local ha sido firme, obteniendo generalmente la condonación de la mayor parte, alrededor del 70%, de la deuda. Sucede con INDUS, CCU y, principalmente, INFORSA. En este último caso, el grupo Matte declaró la moratoria en las deudas de PASUR, filial INFORSA, al Banco Exterior de España. Entre los argumentos esgrimidos, se arguyó el "riesgo político" del país y actualmente está planteado un conflicto abierto entre ambos monopolios financieros.

En la deuda en su conjunto, sin embargo, el conflicto entre el gran capital local y el capital imperialista no se ha desatado por circunstancias particulares, las que, en general, se refieren a la acción de la dictadura, que ha establecido mecanismos de mediación de este conflicto, descargando el peso del mismo sobre los trabajadores, sobre la burguesía mediana y pequeña, sobre la pequeña burguesía, y sobre el patrimonio del estado, representado por las empresas públicas, las de la llamada "área rara", y por el erario fiscal.

Dictadura Fascista

La dirección económica fundamental de la tiranía es dictada por el imperialismo, y consiste, en lo fundamental, en crear las condiciones internas para lograr el pago de la deuda externa.

Sin embargo, puesto que, en lo fundamental, el imperialismo pretende alterar lo que es la evolución "normal", "puramente económica" de la situación, su intento por imponerla deriva en un cúmulo de contradicciones extraordinariamente agudas, que crean, en la hipótesis de este trabajo, condiciones favorables para el desarrollo de la lucha de masas.

Las Remuneraciones

La primera particularidad extraeconómica de la coyuntura actual, y la más importante, la constituye el nivel de remuneraciones. En lugar de haber subido de acuerdo a lo que establece su movimiento más general para esta fase del ciclo, los salarios reales están actualmente un 10% más abajo que el punto más alto del ciclo anterior, punto que ha sido superado con creces por la actividad general.

El nivel actual de remuneraciones no puede explicarse, sino por razones extraeconómicas. La política económica dictatorial se ha orientado principalmente a mantener bajos los salarios, siguiendo los dictados del FMI. Esta orientación de la política económica ha sido confesada públicamente en innumerables oportunidades por el "equipo económico" de Buchi.

El país debe generar un excedente de aproximadamente US$ 1.000 millones en su balanza comercial, anualmente, para cubrir el servicio neto de la deuda externa. El excedente comercial, por otra parte no es sino un préstamo de bienes, con valor real, de Chile al resto del mundo, a cambio de signos de valor, dólares, que no tienen valor en sí.

Como se ha visto también, a medida que el ciclo avanza, las importaciones tienden a subir más rápidamente que las exportaciones, y ello depende principalmente de las remuneraciones reales. Por lo tanto, la mantención de las remuneraciones a un bajo nivel es la condición esencial de la economía para servir la deuda externa.

La reducción de los salarios es el contenido principal de la política de devaluaciones que ha aplicado sistemáticamente el gobierno desde 1982. Estos alteran radicalmente la proporción entre los precios "transables" y los "no transables", en perjuicio de estos últimos. El principal, entre los "no transables", es el precio de la fuerza de trabajo, que se redujo violentamente en 1982, para seguir bajando, con pequeñas fluctuaciones, en los años siguientes e iniciar una leve recuperación a partir de 1987.

Simultáneamente, el gobierno derogó las disposiciones vigentes desde 1974, que establecían el reajuste automático de remuneraciones. Cuando no rebajó las remuneraciones nominales, las reajustó menos que el IPC, y reforzó las medidas coercitivas que frenaban la lucha reivindicativa de los trabajadores, de las cuales la más importante es el plan laboral.

En la actualidad, las devaluaciones continúan efectuándose en forma automática, respecto del dólar, y a ello hay que agregar la fuerte devaluación de esta moneda respecto al marco y al yen.

Esta es una de las principales causas de la inflación actual, la que a su vez, es el mecanismo principal de rebaja sostenida de las remuneraciones reales y, de mantención del superávit en la balanza comercial que requiere el imperialismo para pagarse de la deuda externa.

Intervenciones, Privatizaciones y Pagarés

Otra particularidad, de importancia decisiva, es la política seguida por la dictadura en relación a la intervención de los monopolios en quiebra, y las subsecuentes privatizaciones de empresas y recompra de pagarés de deuda externa.

En su conjunto, estas políticas han tendido a resolver la contradicción de la deuda, entre el imperialismo y la gran burguesía local, a costa de algunos de los principales grupos internos, cuyo patrimonio fue expropiado, y del patrimonio del estado, representado principalmente por las empresas estatales, y los fondos del presupuesto destinados a "salvar" bancos y empresas en quiebra, y a recomprar pagarés de la deuda externa.

Por otra parte, estas medidas se han orientado a recomponer la propiedad capitalista, concentrándola a un nivel superior, en manos de los grupos económicos locales sobrevivientes, y del capital extranjero.

La tendencia general es hacia la solución de la crisis mediante la quiebra de empresas, con la consecuente desvalorización del capital y recomposición de la tasa de ganancia, por una parte, y la centralización de capitales en manos de los capitalistas sobrevivientes, por otra. Tal tendencia habría sido la causa de que, en 1982, hayan quebrado masivamente los burgueses medianos y pequeños endeudados, y algunos de los grupos económicos, con las evidentes pérdidas para sus acreedores, principalmente el capital imperialista.

La intervención de los bancos, implicó la nacionalización de los mayores grupos económicos de entonces; significó, además de otros programas de ayuda financiera a los monopolios el desembolso de alrededor de US$ 5.600 millones[245] por parte del Banco Central entre 1982 y 1986 y evitó la pérdida por parte del capital imperialista.

Sin embargo, como toda intervención extraeconómica aplicada en contra de tendencias "puramente económicas", tal política terminó generando nuevas contradicciones. En este caso, nada menos que la crisis de la deuda externa.

Para resolver esta nueva contradicción, además de reducir los salarios, se implementaron, a partir de 1985, durante 1986 y con velocidad creciente en 1987, las privatizaciones y, simultáneamente, los mecanismos de los capítulos 18 y 19 de la ley de cambios, para la recompra de pagarés de la deuda externa.

Estas políticas han permitido, al margen de la cosmética del llamado "capitalismo popular", que el gran capital local resuelva sus contradicciones con el capital imperialista.

Operaciones con Pagarés de Deuda Externa

Mediante diversos mecanismos, alrededor de un 30% de la deuda externa chilena ha sido convertida, en el curso de los últimos tres años. Los mecanismos han sido básicamente dos: recompra de pagarés de deuda externa, y renegociaciones directas con los acreedores.

La recompra de los pagarés se ha efectuado a través de los capítulos 18 y 19 del compendio de normas de cambios, promulgada en 1985 especialmente para este efecto, y el decreto con fuerza de ley 600, que regula la inversión extranjera en general.

El capítulo 18 ha sido utilizado casi exclusivamente por capitalistas nacionales, mientras el capítulo 19 y el DFL 600 han canalizado principalmente inversión extranjera.

Las negociaciones directas, por su parte, han consistido principalmente en condonaciones de deudas y nuevas condiciones de pago obtenidas por las empresas de sus acreedores. El caso más destacado es CCU, que logró de éstos una condonación de US$ 60 millones.

Las operaciones realizadas alcanzaban, a fines de 1988, aproximadamente los 6,000 millones de dólares. A mediados de 1989, dicha cifra alcanzaba ya a los 7,000 millones de dólares.

Cuadro Nº 22

   Deuda Externa Convertida a 1988

(US$ Millones)

Mecanismo                           Monto                                     %

Recompra de Pagarés                    4,142                                                       71%

Capítulo 18                            2,087                                                    36%

Capít. 19 y DFL 600         2,055                                                    35%

Negociación Directa                         1,700                                                       29%

TOTAL                                                     5,842                                                    100%

Fuente:Bco.Central

Como se aprecia en el cuadro, el 35% de las operaciones totales, y cerca de la mitad de las operaciones con pagarés, se han realizado mediante el capitulo 19 y DFL 600, mecanismos de uso exclusivo de los capitales extranjeros.

En todos los casos de recompra de pagarés, se requiere que el deudor original, o su garante, esté dispuesto a cancelarlos de inmediato al comprador del pagaré. Dicha cancelación puede ser en pesos, al contado, en nuevos pagarés en UF, o directamente en acciones. A su vez, los pesos o pagarés en UF así obtenidos pueden ser invertidos, y en el caso del Cap. 19 deben serlo, en acciones u otras inversiones.

Como se puede apreciar en el cuadro que sigue, en parte importante ha sido el Estado quien ha prepagado su deuda externa, habiendo alcanzado este desembolso público, en mayo último, a alrededor de US$ 550 millones. Estos fondos han sido utilizados luego, principalmente, en la compra de empresas privatizadas.

 

Cuadro Nº 23

Origen de Pagarés Cancelados a 1988

(US$ Millones)

Mecanismo                    Monto                                     %

Públicos                                                $2.960                                            51%

Privados                                                $2.882                                            49%

Total Recompra Pagarés             $5.842                                         100%

Fuente: Bco. Central   

El resto de los prepagos efectuados han sido hechos por bancos y empresas que, utilizando intermediarios, transformaron su propia deuda externa en patrimonio, o en deuda en pesos en mejores condiciones.

Los pagarés han sido recomprados en el extranjero por intermediarios, inicialmente en alrededor de un 70% de su valor original, porcentaje que bajó a 60% luego de que los bancos norteamericanos, encabezados por el Citybank, entraron masivamente a este mercado, en 1987.

En todos los casos de recompra de pagarés, la deuda ha sido pre-pagada por el deudor original al intermediario, en valores cercanos al 100% de su valor, incluyendo intereses. Este, a su vez, ha destinado los fondos así obtenidos, en la generalidad de los casos, a adquirir o capitalizar empresas.

Sólo a fines de 1988 el gobierno de chile realizó una operación de prepago de la deuda, por alrededor de 300 millones de dólares, en la cual el diferencial de precio quedó a su favor.  Las mayores transacciones hasta ahora efectuadas han sido destinadas a la adquisición o capitalización de empresas de la llamada "área rara", o de empresas estatales.

Cuadro Nº 24

 Principales Casos de Recompra de Deuda

Adquirente                         Deudor Original                           Destino Inversión          Monto (US$ Mill.)

Carter Holt                        COPEC, Bco. Central, Lan Ch., Var. Bcs.                COPEC                                      160

Bankers Trust                 Bco. Central, Corfo, Varios Bcs.                     PROVIDA/Pilmaiquén                         60

Security Pacific              Corfo, Endesa, Bcos.                                                   Sec Pacif Chile                                 65

Banesto                             Bco. Central, Bcs.                                                                    INDUS                                          48

Fuente: Bco. Central

El procedimiento de recompra de pagarés de deuda externa (Cap. 18, 19, DFL 600), consiste, desde el punto de vista del deudor original, en el prepago de su deuda y, en la transformación de la misma en deuda en UF, o en capital. Desde el punto de vista del intermediario, un beneficio por la diferencia entre el precio de compra y cobro del pagaré; y desde el punto de vista del acreedor original, en la recuperación de un 60-70% del valor prestado.

El mecanismo tendría cierta lógica sólo si, como suponen los que lo impulsan, la deuda externa debiera pagarse íntegramente. En este caso, se beneficia el acreedor original, quien recibe el 60-70% de su préstamo, lo que sumado a los intereses ya cobrados constituye un excelente negocio, especialmente si ha habido una crisis de por medio. También el deudor original, quien puede pre-pagar su deuda mediante la emisión de acciones, transformándola así en capital, o mediante nuevos pagarés en UF a mayor plazo. Finalmente el intermediario, que obtiene un beneficio que va desde el 3% en el Cap. 18, al 25% en las operaciones del Cap. 19 y DFL 600.

Desde el punto de vista del país, el principal beneficio consiste en disminuir su deuda externa, pero puesto que ésta, en muchos casos, se transforma en propiedad extranjera sobre las empresas, la ventaja inicial por no pago de intereses se transforma a corto plazo en pago de utilidades, las que usualmente son mayores que los intereses. En otros casos, la deuda externa se convierte en deuda interna en UF, o en patrimonio de los capitalistas nacionales que han comprado los pagarés.

La gravedad del asunto es que la deuda externa es impagable, y que, por lo tanto, tarde o temprano, los pagarés que hoy se reconocen por su valor íntegro, perderán parte importante, sino todo su valor. Según cálculos del propio Banco Central, la capacidad de pago de Chile respecto de su deuda externa, con recursos propios, no alcanza al 40%

Por otra parte, la privatización de empresas se realiza a precios muy bajos. Solamente en lo que concierne empresas del Estado, el Comité de Defensa del Patrimonio, que preside Raúl Sáez, estima que los adquirente, principalmente grupos económicos, obtuvieron utilidades adicionales por alrededor de US$ 1.000 millones.

Como resultado de lo anterior, que redunda en una gigantesca centralización de capitales, se obtiene, además, el fortalecimiento sin precedentes de los grupos económicos locales, así como la penetración, sin precedentes, del capital extranjero en la propiedad de empresas, en Chile.  Mediante este mecanismo, dado que beneficia simultaneamente a los monopolios nacionales y transnacionales, la contradicción entre ellos se resuelve sin enfrentamientos mayores.  ¡ Tal es la "genialidad" de Buchi, y su mentor, José Piñera : poner de acuerdo al gran capital local y al capital imperialista, a costa de los trabajadores chilenos y del patrimonio nacional !

Sin embargo, el mecanismo tiene límites, puesto que es evidente que no se puede capitalizar la totalidad de la deuda, dado que ello significaría expropiar la totalidad de las empresas del país. Para dar una idea del problema, el patrimonio de las 50 mayores sociedades anónimas a diciembre de 1986 era de algo más de US$ 4,600 millones, es decir, aproximadamente la cuarta parte de la deuda externa total.

Por otra parte, las "inversiones" con pagarés de deuda no significan la entrada de divisa alguna al país, y sólo afectan la balanza de pagos a futuro, reduciendo los pagos de intereses y amortizaciones que los pagarés recomprados habrían generado más adelante. Este mecanismo reduce la cantidad de inversión extranjera real, puesto que dificilmente un capitalista invertirá en dinero, cuando al hacerlo mediante la recompra de pagarés puede obtener ganancias de hasta 30%. Consecuencia de lo anterior es que el mecanismo puede operar en la medida que el excedente de la balanza comercial permita pagar los intereses de la deuda aún no capitalizada.

La Deuda Interna de la Burguesía no Monopólica y Capas Medias

Otra particularidad importante la constituye el tratamiento de la deuda interna de la burguesía no monopólica, y de los llamados "sectores medios", (en este caso, pequeña burguesía y sectores asalariados altos).

Parte menor de la deuda externa fue canalizada por  los bancos hacia la burguesía no monopólica, fundamentalmente hacia la burguesía agraria. Ya en 1983, la crisis tenía a estos sectores al borde de la quiebra. Esta habría sido la solución "normal", "puramente económica" de la crisis, con la consecuente centralización masiva de capitales, puesto que miles de medianas empresas capitalistas habrían cambiado de manos, principalmente hacia las de los monopolios.

Otra parte, cerca de un 10% de la deuda, fue canalizada fuera del ciclo del capital, como préstamos personales propiamente usuarios. Muchos pequeño burgueses, principalmente campesinos, transportistas o comerciantes, contrajeron importantes deudas, tanto para la adquisición de medios de producción, tierra, camiones, taxis, como para consumo, principalmente compra de vivienda. En esta situación se encuentran asalariados de estratos superiores  y trabajadores. Al verse los pequeño burgueses arruinados por la crisis y bajar sus remuneraciones o perder su empleo los asalariados, parte importante de esta deuda se transformó en incobrable. En el caso de la pequeño burguesía, su ruina ha sido mecanismo de descomposición y paso al capitalismo. Tal fue el método "puramente económico" de solución al problema.

Esta situación económica estaba detrás de la participación masiva de estos sectores en las protestas nacionales, en 1983, y ante la debilidad a que se vio enfrentada entonces, la dictadura optó por aliviar transitoriamente la situación de estos sectores para recuperar su adhesión. Tal fue, en esencia, el papel del gabinete Escobar-Jarpa. Se reprogramaron sus deudas  y se inició un programa de reactivación masiva en el campo, mediante el establecimiento de bandas de precios.

Con todo, la intervención extraeconómica sólo logró diferir el problema, generando nuevas contradicciones, principalmente con el imperialismo, a raíz de la crisis de balanza de pagos de 1984, lo que llevó al cambio de gabinete, esta vez por el de Buchi.

En la actualidad, la deuda que pesa sobre estos sectores, principalmente sobre los agricultores, que deben unos mil millones de dólares, es tal que, de ser cobrada, los llevaría a la quiebra. "Las deudas superan la capacidad de pago del sector agrícola"  [246], como declaró recientemente el presidente del Consorcio de Sociedades Agrícolas del Sur, Miguel Loayza. En cuanto a los préstamos hipotecarios vencidos, éstos se elevan actualmente a $6.296 millones, un 26% más que hace un año.[247]

Los monopolios, sintiéndose más fuertes, presionan por el fin de las facilidades dadas a estos sectores, principalmente por el término de las bandas de precios en la agricultura.

Campaña Electoral

Otras particularidades extraeconómicas relevantes se refieren a las políticas de corto plazo monetarias y fiscales, que aplica el "equipo económico" . En general, la política económica ha estado orientada, hasta ahora, a mantener las condiciones que permitan pagar la deuda externa, es decir, las cuentas externas equilibradas.

Estos factores, así como las expectativas de los agentes económicos, están siendo influenciados en forma importante por la posibilidad cierta de que a fines de 1989 se produzca un cambio de gobierno. Por lo pronto, dicho factor está influyendo para que las importaciones, el aumento de las cuales "no sólo puede atribuirse a la expansión económica que se está experimentando, ya que en un grado no despreciable están siendo influidas por la incógnita en cuanto a lo que podría ser la política de comercio exterior en el evento que triunfara el candidato de la concertación "  [248].

Contradicciones Principales de la Coyuntura

Las principales contradicciones de la coyuntura se derivan precisamente de la evolución particularmente acelerada del ciclo actual, producto de la necesidad de mantener bajos los salarios a raíz de la imposición imperialista del pago de la deuda. La consecuencia de ello no sólo es que tiende a  acortarse el período que media antes de la próxima crisis "momento en que -según Marx- estallan todas las contradicciones del sistema", sino que también se están generando tensiones que pueden constituir condiciones favorables para el desarrollo de la lucha de masas.

Remuneraciones y Empleo

Una importante contradicción pareciera ser, en la actualidad, la desproporción acumulada entre la evolución de la actividad y el empleo, por una parte, y las remuneraciones reales, por otra.  Esta desproporción entre la tendencia general, representada por el crecimiento de la actividad, del empleo, y de los salarios, es tal,  que sólo para adecuar las remuneraciones al aumento de la actividad, éstas deberían reajustarse en alrededor de un 20%. Si se considera que la ocupación ha aumentado en un 38% desde 1982 a la fecha, se puede suponer que hay condiciones "puramente económicas" para un reajuste de remuneraciones mayor aún.

Esta es una contradicción real, entre una tendencia "puramente económica", que tiende a impulsar hacia arriba los salarios simplemente por oferta y demanda, a medida que crece el empleo, y la necesidad, extraeconómica, de mantener bajos los salarios para disponer de una balanza comercial excedentaria, que permita el pago de la deuda externa.

Las condiciones "puramente económicas" para el despliegue de una lucha sindical masiva que sobrepase el plan laboral y cualquier otro obstáculo que intente oponerle la dictadura, hoy parecen favorables. Los factores subjetivos determinarán si esta posibilidad se transforma en realidad. Está aún demasiado fresco en los trabajadores el pasado reciente para que hayan perdido el temor a perder el trabajo, si despliegan la lucha. En ello también ha sido decisiva la propia concepción de un sector de la oposición, acerca de las supuestas inviabilidad de desarrollo capitalista en Chile, destrucción de la producción, disminución de la clase obrera y artificialidad del aumento del empleo.

En la medida en que los trabajadores comprendan la parcialidad de tales aseveraciones; se convenzan que realmente, como fruto del desarrollo capitalista, su importancia cuantitativa y cualitativa es hoy día mayor; de que en la presente coyuntura, como fruto del crecimiento, esperable para la etapa actual del capitalismo acelerado por las particularidades del presente ciclo, existen condiciones para lograr importantes aumentos salariales; en la medida en que ello ocurra, ciertamente se facilitará el despliegue abierto de sus luchas.

Si todo ello es superado, y efectivamente se despliega una lucha sindical reivindicativa masiva y exitosa, la misma podría desencadenar el conjunto de las tensiones hoy día presentes en la economía.

Ganancias y Actividad

La contradicción anterior, genera a su vez otra, que consiste en que, bajo el acicate de ganancias extraordinarias, creadas precisamente por el bajo nivel de los salarios reales, los capitalistas desembolsan capital, de tal manera que están una acelerando la actividad más de lo esperable en la fase actual del ciclo.

En la actualidad, las ganancias, en tasa y en masa, se mantienen a un nivel sin precedentes.

 

Cuadro Nº 25

Utilidades de los Principales Grupos Empresariales

1988

(Millones de Pesos por Día)

Empresas                       Monto             % de aumento 87/88

55 Mayores S.A.                                  1.100                                            62%

Grupo Angelini                               238                                                       25%

Grupo Matte                                     197                                                       36%

Grupo Luksic                                   149                                                    554%

Grupo Bin Mafhous                         48                                                          7%

Grupo Claro                                         47                                                       85%

Grupo Bond                                        44                                                       77%

Fuente: Superintendencia Sociedades Anónimas. Nota : el 30% de menores ingresos de la población chilena, cuatro millones doscientas mil personas, gastan en conjunto para vivir 450 millones de pesos al día.    

Considerando que el principal motor del crecimiento, en el capitalismo, lo constituye el mercado generado por el desembolso de capital de los capitalistas, lo principal de dicho desembolso lo constituyen el capital circulante, las materias primas y las remuneraciones,. Sólo en último lugar están los rubros que usualmente se denominan inversión en capital fijo.

Durante el primer trimestre de 1989, la economía creció a una tasa anual de 9 % y las contradicciones que genera un crecimiento demasiado rápido son evidentes. En primer lugar, se crean problemas con la balanza comercial, por lo que el equipo económico, preocupado ante todo de satisfacer los dictados del FMI, ha procedido recientemente a aplicar varios "miniajustes", tendientes a disminuir la actividad por la vía de subir los intereses.

Todo indica, sin embargo, que a pesar del esfuerzo de la dictadura por frenar el crecimiento, éste se acelera.  No es extraño que sea así, puesto que las posibilidades de regulación estatal son siempre limitadas, y más aún en las condiciones de agudas contradicciones económicas actuales.  En este sentido, la actividad debería crecer sustancialmente durante el presente año y las proyecciones oficiales suben la marca a un 8%.

La principal contradicción generada por el crecimiento acelerado es la superproducción relativa, y esta es precisamente la razón de base de las crisis periódicas del capitalismo.

Existen indicios de sobreproducción en varios rubros, algunos externos como la fruta, que se dan en el mercado norteamericano, principalmente, pero también en algunos internos como la construcción. Cabe esperar que éstos se hagan más patentes durante los próximos meses.

En toda crisis, el nivel de consumo de las masas, restringido en el capitalismo, es una contradicción siempre presente. Obviamente no es ciertamente esta contradicción la que precipita la crisis y el consumo de las masas es máximo precisamente en el momento previo a las crisis. Esta se precipita principalmente porque los capitalistas dejan de desembolsar capital, y por lo tanto dejan de consumir productivamente.

No obstante, es necesario considerar que en la actual coyuntura, lo señalado, en relación a las remuneraciones deprimidas, agudiza la contradicción entre la producción y el consumo y es probable que, si no se produce un alza importante en la lucha sindical, que conduzca a ubicar las remuneraciones en su nivel "normal", se presenten problemas de mercado en algunas ramas industriales productoras de medios de vida. Cabe recordar también que el sector II, productor de medios de vida, constituye en Chile alrededor del 40%, de la economía en su conjunto, y de la industria en particular. El 60% restante corresponde al sector I, productor de medios de producción.

Es necesario destacar asimismo, que en la medida en que el crecimiento es más rápido, el empleo también tiende a aumentar, y con ello se incrementa la contradicción, entre el empleo creciente y las remuneraciones estancadas.

Esta contradicción acumulada en el período de auge capitalista se expresa en la disminución de la tasa de ganancia. La contradicción entre el objetivo capitalista - aumentar la ganancia - y las formas empleadas para lograr dicho objetivo  - el aumento incesante de la producción y la productividad - es lo que en definitiva genera las crisis cíclicas capitalistas.

La tasa de ganancia, luego de crecer en forma desmesurada en los últimos años, y mantenerse desusadamente elevada para esta fase del ciclo, presenta ya, algunos síntomas de que su crecimiento habría alcanzado un máximo, y que empezaría a disminuir.

Deuda Externa

En la medida en que la lucha sindical lleve las remuneraciones a su nivel, necesariamente se desencadenará la contradicción entre el país en su conjunto y el imperialismo. Chile no podrá pagar la deuda externa, y el próximo gobierno se verá obligado a declarar la moratoria. Ello significa, ni más ni menos, que al llevar la situación de remuneraciones a su nivel "normal", también la deuda será llevada a su nivel "normal", es decir, será repudiada. Esto ha ocurrido ya en Brasil, Argentina, México, y otros paises.

En esta perspectiva, pasa a primer plano la lucha contra la privatización de las empresas estatales, y contra la capitalización de pagarés de deuda externa. Esto permitirá que la contradicción entre la gran burguesía local y el imperialismo implícita en la crisis de la deuda, se exprese en toda su magnitud.

Ciertamente a este respecto la gran burguesía no constituye un bloque homogéneo y, mientras más se ahonda su contradicción con el imperialismo, más se agudizan las contradicciones en su seno, y  entre ella y un gobierno, servil a los intereses extranjeros.

Deuda Interna

Es importante también la contradicción entre el gran capital y la burguesía no monopólica, así como su contradicción con la pequeño burguesía, y el conjunto de los llamados "sectores medios".

En la medida en que la lucha de la clase obrera por mejores salarios desencadene la contradicción de la gran burguesía con el imperialismo, es dable esperar que ésta intente resolver la misma descargando el problema sobre la burguesía no monopólica, y los sectores medios. Su principal expresión des, en la actualidad, la deuda interna de estos sectores.

Es importante destacar, que la mayor actividad económica, junto con generar otro tipo de contradicciones, como la contaminación ambiental, que la gran burguesía trata de resolver a costa de los sectores medios, genera también, condiciones nuevas y mejores para el despliegue de la lucha de estos mismos sectores. Ello quedó de manifiesto, en el paro reciente de la movilización colectiva, en Santiago.

Desarrollo del Capitalismo en Chile y Lucha Popular

El marco en que el capitalismo se ha desarrollado aceleradamente en Chile, durante los últimos años, es el de la contrarrevolución triunfante contra un Gobierno Popular que culminó con éxito la remoción de las principales trabas al desarrollo del país, que ningún gobierno burgués fue capaz de enfrentar: el latifundio y el control extranjero sobre las principales industrias; que llevó al poder a la oligarquía financiera interna, aliada del Imperialismo, quienes establecieron una dictadura terrorista; en un momento de profunda crisis estructural del capitalismo a nivel mundial.

        El carácter contradictorio del desarrollo capitalista por las particularidades anotadas, se agudizó en este período, en el país. Creció el número de trabajadores y la producción de valor. Se ha desarrollado la gran industria maquinizada e incrementado la productividad del trabajo y la tasa de explotación. Aumentó la composición orgánica del capital y éste se ha centralizado y concentrado y la economía ha acentuado su forma cíclica de movimiento. Como consecuencia de todo ello ha crecido el ejército industrial de reserva y se han deteriorado en forma absoluta y relativa las condiciones de vida de las masas.

        Siguiendo la dialéctica del desarrollo desigual, las diferentes ramas económicas sucesivamente se destruyen, se  reconstruyen, nacen nuevas, otras se amplian, se desarticulan viejos enlaces productivos, y se rearticulan luego sobre una base productiva superior, creciendo el mercado interno, principalmente del sector que produce medios de producción, se produce también una rápida integración al mercado capitalista mundial.

        La clase obrera en su conjunto, ocupados y cesantes, ha crecido numéricamente, modificando su composición y dislocación según los profundos cambios ocurridos. El grado de explotación ha crecido hasta alcanzar límites inauditos. La lucha por la jornada de ocho horas, por una intensidad normal del trabajo, por salarios justos, por condiciones ambientales adecuadas, se desenvuelve sobre la base de problemas que son, hoy día, mucho más agudos que antes. La apropiación capitalista del producto del trabajo de los obreros: la contradicción fundamental de la sociedad capitalista; es hoy día más aguda que nunca, especialmente en condiciones de que la economía remonta la última crisis, y las utilidades de los capitalistas son fabulosas, mientras los salarios reales de los obreros se mantienen en su nivel más bajo.

        Como consecuencia del desarrollo del capitalismo en Chile, fenómeno que se ha acelerado en el último tiempo, la clase obrera chilena ha emergido, se ha fortalecido, y constituye crecientemente la principal fuerza revolucionaria y de progreso en el país.

        Aparte del impacto que tiene sobre la clase obrera, más arriba detallado, el desarrollo del capitalismo en Chile, durante los últimos años, ha significado la ruina o la expoliación de cientos de miles de pequeños productores, así como de miles de burgueses pequeños y medios, a manos de los monopolios;  acentuando de esta manera, más que nunca, la contradicción principal de la sociedad Chilena : la que enfrenta a la oligarquía financiera, aliada al Imperialismo, con el resto del país

        A pesar de su derrota, el Gobierno Popular removió los grandes obstáculos internos que enfrentaba el desarrollo del país : el latifundio y el dominio del capital extranjero sobre las principales industrias. De estas conquistas históricas, una de ellas, la liquidación del latifundio, demostró ser irreversible. El desarrollo capitalista posterior en el campo, del cual se vanagloria la dictadura, es fruto, en primer lugar, de la liquidación del latifundio, empezada bajo el gobierno de Eduardo Frei, y culminada bajo el gobierno de Salvador Allende.

        En cuanto a la segunda conquista histórica del Gobierno Popular, la nacionalización de las principales industrias en poder del capital extranjero, ella parcialmente sigue aún en pie, puesto que la principal industria, el cobre, aún sigue en poder del país. Luego de una década de renovada penetración imperialista, apoyada por una dictadura servil, esta traba al desarrollo, ahora en forma de deuda externa, nuevamente adquirió la preponderancia que tenía antes de la nacionalización del cobre. Recién en 1987, quince años después de la derrota del Gobierno Popular, mediante la desnacionalización del patrimonio chileno que significa el reconocimiento de la deuda externa, y su pago en activos de empresas, el capital extranjero está recuperando el control sobre los medios de producción del país que antes detentó, con lo cual se agravará la traba estructural anotada.

        Por otra parte parece razonable concluir que las tensiones actuales de la economía capitalista mundial, presentes en sus rasgos más profundos en la economía chilena, que necesariamente deberán desembocar en el corto plazo en una crisis , y que requieren en todo caso un período más o menos prolongado de convulsiones para resolverse, apuntan también hacia una barrera estructural que, unida a la renovada presencia imperialista, abre un período de condiciones favorables al cambio social en el país.

        Ello se agudiza hoy frente a la vitalidad renovada que exhibe el socialismo que, habiendo demostrado su superioridad frente al capitalismo, al abolir para siempre  la explotación, la miseria, las crisis, y lograr un crecimiento rápido y estable en beneficio del pueblo, está impulsando profundas transformaciones, que le permitirán enmendar parte de sus problemas económicos específicos, y avanzar hasta equiparar y superar al viejo capitalismo en todos los terrenos.

        Las tensiones económicas inmediatas generadas por la evolución de la coyuntura que pueden servir de apoyo a la evolución del accionar político de las masas, y que son diferentes en el auge o en la crisis, señalan en la actualidad condiciones favorables para la lucha reivindicativa de amplios sectores, especialmente de la clase obrera ocupada.

        El movimiento de las masas, sobre el cual se desenvuelve la acción consciente de los partidos y organizaciones, que interactúan dialécticamente con éste, ha demostrado seguir la misma trayectoria que múltiples dinámicas de la naturaleza, es decir, una trayectoria cíclica en el curso de su ascenso. Desde este punto de vista, luego del salto cualitativo experimentado a partir del 2 y 3 de Julio de 1986, y superado el reflujo subsecuente, el movimiento objetivo de las masas, por el sólo influjo de su propio desarrollo, ascendió aceleradamente en los meses siguientes que culminaron en la victoria plebiscitaria del 5 de Octubre de 1988. Dicha movilización evidenció algunos rasgos nuevos en relación al período anterior. Entre ellos la actividad desplegada de la clase obrera en su núcleo principal, la clase obrera ocupada, y particularmente la de la gran industria. Cabe esperar que al calor del auge económico y la campaña presidencial y parlamentaria en curso, dichas características se acentúen durante 1989.

        La dictadura facista, luego de ser la tabla de salvación del capitalismo en Chile, y un estímulo poderoso para su desarrollo, se ha transformado en una traba, puesto que el odio de las masas hacia Pinochet asume la forma resistencia creciente frente a cualquier medida del Gobierno.

        Las condiciones anteriores configuran el cuadro de las principales condicionantes objetivas de la lucha de clases en Chile, es decir aquellas que van más allá del control consciente de clases o de partidos. Determinada en última instancia por dicho cuadro objetivo, pero con un grado creciente  de influencia sobre el mismo, se desenvuelve activamente, en todos los planos y utilizando las formas de combate, la lucha consciente de los partidos y clases existentes en el país.

Esta lucha consciente decidirá el curso de los acontecimientos en la medida en que las condiciones objetivas vayan madurando hasta posibilitar puntos de ruptura. De las dos clases principales, será aquella que despliegue mayor habilidad y organización en el curso de la lucha desplegada la que se asegure la victoria. La comprensión científica de la evolución del capitalismo en el país constituye un elemento más para mejorar la capacidad de combate de la clase obrera.

        La cadena de paises del sistema mundial del imperialismo se encuentra sometida a grandes tensiones. Hay abundantes razones para pensar que Chile puede ser uno de sus eslabones más débiles. La clave para que estas condiciones objetivas se transformen en posibilidad real de cambios está en la lucha que sea capaz de desplegar la clase obrera, consciente que el capitalismo, por grandes que sean las contradicciones que genera su desarrollo, "no caerá si no se lo hace caer".

Una Economía Democrática para la Transición y Después

El desarrollo del presente trabajo hasta este punto puede haber sorprendido a más de un lector, puesto que en el mismo se cuestionan una serie de concepciones del sentido común izquierdista tradicional de nuestras latitudes subdesarrolladas.

El trabajo afirma categóricamente, por ejemplo, la posibilidad del desarrollo del capitalismo y la burguesía nacional en un país subdesarrollado y crecientemente dependiente del imperialismo, como es Chile.

Tales concepciones, por otra parte, no son sino el reflejo teórico de la evidencia del desarrollo capitalista del país en el período reciente.

El impacto teórico de estas concepciones, sin embargo, aunque polémico y novedoso en un país subdesarrollado, no contiene novedad especial en relación  a la teoría del desarrollo capitalista en general, la que sí se ha enriquecido en el ultimo tiempo, en cambio, con los desarrollos teóricos relacionados con las crisis de largo período, por ejemplo, reflejo teórico, a su vez, de la evolución reciente del capitalismo a escala mundial.

La mayor revolución teórica reciente en el campo de la economía política, sin embargo, está inspirada en un proceso que trasciende las fronteras de la sociedad capitalista : la perestroika del campo socialista.

La asimilación consecuente de las profundas implicancias teóricas de dicho proceso revolucionario en curso en los paises socialistas, junto a la asimilación igualmente consecuente de las transformaciones recientes en la estructura económica de Chile a las cuales está dedicado el presente trabajo,  constituyen un punto de partida indispensable para plantearse el estudio de las formulaciones programáticas que la izquierda propone al pueblo de Chile.

En lo que sigue se presentan algunos elementos que parecen relevantes para iniciar dicho análisis.

Mercado y Propiedad en el Socialismo

Los cambios revolucionarios que tienen lugar en la actualidad en los paises socialistas no pueden ser abordados cientificamente, desde el punto de vista del marxismo, sin referirse a las bases económicas que los sustentan.  A su vez, el estudio de la Perestroika no puede sino partir de las relaciones económicas básicas de toda sociedad, que son las relaciones de propiedad.

Sin embargo, este proceso es un fenómeno concreto, que abarca todos los aspectos de la vida social, principalmente la política, y no puede, de manera alguna, ser reducido a estos aspectos , por determinantes que sean. Desde el punto de vista de los objetivos de este trabajo, sin embargo, dicho plano de análisis, puramente económico, parece suficiente.

Esencia de la sociedad Mercantil en general

Las relaciones de propiedad en el socialismo están determinadas por un rasgo esencial relativamente desdibujado hasta ahora en el análisis teórico de este modo de producción y que la perestroika ha puesto de relieve de manera dramática: el carácter mercantil del socialismo.

Un rasgo esencial de la sociedad mercantil en general es que en la misma el carácter social de la producción se impone de manera indirecta a los productores.

Como es sabido, en toda sociedad la producción tiene carácter social, es decir, los hombres no producen para sí mismos, sino para otros. Este hecho, sin embargo, no es evidente para los productores mercantiles en general. Ellos no producen para otros directamente, sino que producen para el mercado. No saben para quien producen. Simplemente lo hacen para la venta y el mercado les señala si su producción fue útil, según se venda o no se venda.

Los límites de las sociedades primitivas estaban restringidos a la tribu.  En esas micro-sociedades la producción era directamente social, es decir, los productores sabían para quien producían y conocían con exactitud, hasta qué punto se requerían sus  productos.

En dichos sistemas no existían mercancías, simplemente productos. No se transferían valor ni dinero. Aunque se producía para otros, las cosas no se vendían ni se intercambiaban. Simplemente se producían y distribuían colectivamente. En las tribus predominaba el comunismo primitivo.

En la sociedad feudal, por su parte, "precisamente por tratarse de una sociedad basada en los vínculos personales de sujeción, no es necesario que los trabajos y los productos revistan en ella una forma fantástica …[es decir, la forma de mercancías]…distinta de su realidad. Aquí, los trabajos y los productos se incorporan al engranaje como servicios y prestaciones. Lo que constituye la forma directamente social del trabajo es la forma natural de éste, su carácter concreto, y no su carácter general, como en el régimen de producción de mercancías "  (los comentarios entre […] son nuestros) [249].

Otro ejemplo dado por Marx acerca de la producción no mercantil, es decir, directamente social, se refiere a la economía campesina : " Para estudiar el trabajo común, es decir, directamente socializado, no necesitamos remontarnos a la forma primitiva del trabajo colectivo que se alza en los umbrales históricos de todos los pueblos civilizados. La industria rural y patriarcal de una familia campesina, de esas que producen trigo, ganado, hilados, lienzo, prendas de vestir, etc., para sus propias necesidades, nos brinda un ejemplo mucho más al alcance de la mano. Todos esos artículos producidos por ella representan para la familia otros tantos productos de su trabajo familiar, pero no guardan entre sí relación de mercancías"   [250].

Algo parecido ocurre hoy cotidianamente con los productos y servicios que diferentes miembros de una familia, principalmente las mujeres, producen para el consumo de los demás miembros. La esposa no vende al marido ni a los hijos los alimentos que produce, ni tampoco el aseo o el ornato que realiza. El hecho de que se contrate a una empleada doméstica para estos menesteres no cambia la cosa, puesto que a ésta se le compra su fuerza de trabajo, y no los productos que cocina o los servicios que desempeña. El marido o los hijos tampoco venden a los restantes miembros de la familia los escasos trabajos hogareños que realizan.

Estos productos y servicios por lo tanto no tienen valor, no son mercancías, aunque no se diferencien físicamente en nada de otros similares que se adquieren en el mercado, en un restaurant o en un hotel, por ejemplo, que son mercancías con todas las de la ley.

La razón es que como en la tribu, al interior de la micro-sociedad "familia", la producción es "social": se sabe para quien se produce y las necesidades se imponen directamente al productor. La esposa sabe exactamente que el aseo que realiza o la comida que prepara atienden necesidades "sociales" al interior de la micro-sociedad "familia", y produce para satisfacer esas necesidades precisas, no para vender en el mercado.

Marx señala que la producción mercantil se inicia, en la historia, no al interior de las comunidades primitivas, sino con el intercambio entre comunidades lejanas.  Es decir, el nacimiento de las mercancías, y del valor está asociado precisamente al momento en que la producción se hace indirectamente social, es decir, cuando los productores dejan de conocer el destino preciso de su producto.  El mercado es el mecanismo mediante el cual la sociedad mercantil, es decir, aquella donde la producción es indirectamente social, afirma al productor, en forma positiva o negativa, el carácter social de su producción.

Cuando el productor puede vender en el mercado su producto a buen precio, está recibiendo del resto de la sociedad la señal de que dicho producto es socialmente útil. Si, por el contrario, no puede venderlo, o sólo lo hace a un precio inconveniente para él, quiere decir que su producto no es socialmente útil. Esto ocurre por mala calidad, alto costo del producto o producción en exceso, entre otras razones.

La base de la producción mercantil es, entonces, en general, la división social del trabajo : "condición de vida de la producción de mercancías, aunque ésta no lo sea, a su vez de la división del trabajo. Así, por ejemplo, la comunidad de la India antigua, supone una división social del trabajo, a pesar de lo cual los productos no se convierten allí en mercancías. O para poner otro ejemplo más cercano a nosotros : en toda fábrica reina una división sistemática del trabajo, pero esta división no se basa en el hecho de que los obreros cambien entre sí sus productos individuales" (destacado en el original)[251].

Condición indispensable para la existencia de la producción mercantil, es lo que Marx formula de la siguiente manera: "Sólo los productos de trabajos privados independientes los unos de los otros pueden revestir en sus relaciones mutuas el carácter de mercancías "  (destacado en el original) [252].

Desarrollo de la sociedad mercantil

Mucha gente identifica la producción mercantil en general con la forma particular de producción mercantil predominante en la actualidad : la producción mercantil capitalista. Grandes responsables de este error son los economistas burgueses, para quienes en la historia sólo ha existido y existirá este tipo de producción. No es raro que así piensen, puesto que para ellos es difícil aceptar que la producción capitalista no ha sido ni será eterna, sino muy efímera.

Por ello su propaganda insiste sobre este punto, y permanentemente confunde las cosas presentando cualquier producción mercantil como producción capitalista. Para ellos es tan capitalista un campesino independiente que trabaja con sus familiares como un empresario agrícola que ocupa cientos de trabajadores, un propietario de taxi y un enorme grupo económico que ocupa a miles de asalariados.

Por otra parte, frente a la evidencia de que una mitad de la humanidad produce al modo socialista, niegan el carácter mercantil de dicho modo de producción, hablando de "economías centralmente dirigidas".  Cuando estas economías reafirman su carácter mercantil, las acusan de estar regresando al capitalismo.

Independientemente de la propaganda burguesa,  no es raro que se encuentre muy difundida la idea de que sólo existe la producción mercantil bajo el capitalismo, puesto que tal es hoy la forma predominante en muchas sociedades.

Además, el carácter mercantil de la sociedad socialista ha sido confusamente velado por las formas concretas que, hasta ahora, habían adoptado estas sociedades, así como también en el reflejo teórico de dichas realidades en las concepciones predominantes hasta ahora en la economía política del socialismo.

Marx dilucidó, hace tiempo , el enigma teórico de la producción capitalista. Develó las diferencias entre la producción mercantil en general y la producción mercantil capitalista, demostró como, en la historia, la producción mercantil existió, por muchos siglos antes de la aparición histórica de la producción mercantil capitalista, bajo la forma de producción mercantil simple. Esta última se mantiene como tal también en los poros de la producción mercantil capitalista de nuestros días.

Fin de la Sociedad Mercantil y Paso al Comunismo

Marx sentó también las bases teóricas de la desaparición de la producción mercantil en general en la sociedad comunista, donde están creadas las bases materiales para que la producción recupere su carácter directamente social.  Por ello en el comunismo la humanidad se liberará para siempre del fetichismo de la mercancía, es decir, de la necesidad de atribuir a las cosas un valor, que en el fondo representa el trabajo de sus productores, quienes no los intercambian directamente, sino sólo a través del mercado.

En la sociedad comunista  - porque en ella la producción volverá a ser directamente social -  desaparecerá el mercado porque ya no será necesario. Desaparecerá también el valor de las mercancías y el oro, por sus características técnicas, se utilizará probablemente, como dice Lenin, para fabricar urinarios.  Se tratará de"una asociación de hombres libres que trabajen con medios colectivos de producción y que desplieguen sus numerosas fuerzas individuales de trabajo , con plena conciencia de que lo hacen, como  una gran fuerza de trabajo social…La forma del proceso …material de producción, sólo se despojará de su halo místico cuando ese proceso sea obra de hombres libremente socializados y puesta bajo su mando consciente y racional. "  (destacado en el original) [253]

Habrá llegado entonces la hora final de la producción mercantil en general, " Más, para ello, la sociedad necesitará contar con una base material o con una serie de condiciones materiales de existencia, que son, a su vez fruto natural de una larga y penosa evolución "  [254].

Ha sido frecuente identificar las bases materiales del comunismo exclusivamente con una productividad del trabajo extremadamente elevada, que permitirá a los hombres satisfacer sus necesidades materiales con muy poco trabajo. Gracias a ésta habrá terminado el reino de la necesidad para dejar paso al reino de la libertad, la distribución dejará de regirse por el principio de "a cada cual según su trabajo"  y se guiará por la consigna de "a cada cual según su necesidad".

Es difícil imaginar la desaparición del mercado, es decir, el imperio a escala nacional y mundial de la producción directamente social, sin un inmenso desarrollo de las fuerzas productivas, y por lo tanto sin que la productividad del trabajo sea extremadamente elevada. Pero la esencia del mercado, y por lo tanto de su desaparición, no está ligada directamente a la productividad del trabajo. Lo que ocurre, en cambio, con los principios distributivos en el socialismo. En el caso del mercado, su nacimiento y desaparición están determinados por la forma indirecta o directa en que el carácter social de la producción se impone a los productores.

Es así como han existido y existen sociedades no mercantiles allí donde la productividad del trabajo es extremadamente baja, como son los ejemplos señalados, de la sociedad comunista primitiva, la sociedad feudal o la economía campesina.

Nadie puede sostener que el mercado desaparecerá antes que el "reino de la necesidad", pero sí se puede afirmar que son momentos de naturaleza diferente, uno ligado al carácter directamente social de la producción y el otro a la productividad del trabajo. Si lo primero es requisito para lo segundo, es decir, si la desaparición del mercado es condición para el comunismo, no ocurre lo contrario, es decir, el comunismo no es condición para la desaparición del mercado.

Puede afirmarse, incluso en relación al mercado y al socialismo algo análogo a la teoría leninista de la extinción del Estado: en el socialismo, a raíz de la socialización de los principales medios de producción, el mercado comienza a extinguirse en un proceso que puede durar un largo período.

Es interesante hacer notar que uno de los aspectos más relevantes de la revolución tecnológica actual dice relación con el manejo de la información. Los sistemas computacionales permiten hoy, por ejemplo, la coordinación estrecha de gigantescos complejos productivos, de manera que cada componente de éstos se programa para atender demandas específicas de los demás, en lugar de producir a ciegas, para el mercado.

Un cliente de cualquier parte del mundo que coloca un pedido por un computador a IBM, por ejemplo, pone en acción todo el proceso requerido para que dicho computador sea producido y sus componentes adquiridos o producidos en forma directamente social, en el ámbito "restringido" de la gigantesca compañía IBM. Todo el proceso se realiza a sabiendas de que dicho computador está destinado al cliente que ingresó el pedido referido.

Es perfectamente concebible que en un tiempo relativamente breve la economía entera esté coordinada mediante un gigantesco sistema de información, que permitirá ligar crecientemente la producción de cada sección, de cada empresa, de cada complejo industrial, directamente con las de otros, y todas ellas con la demanda final.   De esta manera, las bases materiales para una producción directamente social, y por lo tanto para la desaparición del mercado, se desarrollan aceleradamente en el mundo actual.  Sin embargo, también es cierto que este carácter crecientemente social de la producción enfrenta una complejidad cada vez mayor de la misma.

Esta se debe, por una parte, a la variedad cada vez mayor de los productos y, por otra , a la tendencia a la miniaturización y flexibilización de la unidades productivas. En otras palabras, es mucho más complejo programar la producción de cientos de miles de artículos diferentes la que de unos pocos, y es más complejo también, programar un centro de manufactura flexible que una empresa con una línea de producción y montaje rígida.

La mayor complejidad de la producción actúa como contratendencia frente a los avances en la capacidad de planificación directa de la producción, y esta contratendencia, en ocasiones, por períodos, y en determinados planos, se impone a la tendencia principal.

En otras palabras, el avance tecnológico en cuanto a la capacidad de planificar la producción social, en la creación de las condiciones para una producción directamente social, o hacia la creación de la base material para la desaparición del mercado, no es un proceso lineal. Por el contrario, se desarrolla, como la mayoría de los procesos, en medio de un juego de tendencias y contratendencia, de avances y retrocesos.

Evidentemente es más difícil planificar una sociedad compleja como la actual, que lo que era planificar la economía en la primera mitad del siglo, donde predominaba la rigidez de la producción en serie, era poca la variedad de productos, y se requería concentrar recursos relativamente escasos en la habilitación de grandes proyectos de infraestructura, represas, carreteras e industrias básicas.

En aquel período  la participación del estado en grandes proyectos, la capacidad de fijar precios y establecer cuotas, en una palabra, las posibilidades de dirección central de la economía, tanto en el socialismo como en el capitalismo, eran mayores que lo que son en la actualidad, en muchos aspectos.

La reestructuración general de la economía mundial, producto de los cambios tecnológicos que están teniendo lugar, los cambios en la productividad del trabajo, que exigen redislocaciones mundiales de ejércitos de trabajadores, entre las diferentes ramas productivas y al interior de cada rama, la flexibilización de las unidades productivas y la multiplicación de la variedad de los productos son factores que tornan extremadamente complejo el momento actual, desde el punto de vista de la capacidad de planificar directamente el mismo.

Todo esto se encuentra en la base de la tendencia actual a la reafirmación del mercado en todo el mundo. Esta, tanto en la economía capitalista como en la socialista, no es sino el reflejo del juego de tendencias y contratendencias.  No cabe confundirse, sin embargo, en lo que respecta a la tendencia general que consiste en la socialización creciente de las fuerzas productivas, cuestión que también se impone en la actualidad, en el sentido del entrelazamiento creciente de la producción a nivel local y mundial.

A consecuencia de lo anterior, la tendencia general es, también, hacia una producción cada vez más directamente social. es decir, no sólo la producción es cada vez más entrelazada, sino que también cada vez más se impone la posibilidad, y la necesidad, de que dicho entrelazamiento sea  consciente, y no se imponga ciegamente por medio del mercado.

Apuntan en la dirección de la producción social, los gigantescos avances en las técnicas de manejo de información y de planificación, así como en las capacidades de comunicación.  Estos avances están imponiendo, principalmente cambios en los métodos de planificación al interior de las grandes corporaciones capitalistas, o en los grandes complejos socialistas. Al mismo tiempo el mercado se impone al exterior de dichos conglomerados, así como para todo el resto de la producción mercantil a escala menor, la que, a su vez, adquiere un renovado estímulo mientras los grandes conglomerados crecen hasta alcanzar magnitudes sin precedentes,

A través de este proceso lleno de sinuosidades y que se mueve en oleadas, se va imponiendo el carácter directamente social de la producción..

Este, por una parte, y la posibilidad de hacer de la producción algo directa o conscientemente social  - que es una consecuencia, aunque no mecánica, de lo anterior - chocan con el carácter privado de la apropiación capitalista, aunque ello ocurre también en diversos grados en los diferentes momentos del proceso.

Forma y Esencia del Socialismo Real

Como consecuencia de lo anterior, mucho antes de que llegue la hora final de la sociedad mercantil en general, es decir, antes que se crearan las condiciones para que la producción sea consciente o directamente social, en diferentes momentos y para diferentes sociedades, a partir de la revolución de Octubre, ha ido llegando su hora al modo mercantil capitalista de producción.  En su reemplazo se ha instalado, adoptando formas históricas concretas, la sociedad mercantil socialista.  Su nacimiento se produce en un momento en que son elevadas las posibilidades de la producción directamente social.

La guerra mundial y la movilización militar de la sociedad, por ejemplo, crearon momentos de gran centralización de la producción, la que, por lo mismo, se simpificaba al máximo. La escasa variedad de productos y el predominio de formas productivas relativamente rígidas, como la producción en serie, la tecnología de las grandes plantas, de la industria pesada o las grandes obras de infraestructura, contribuyen durante un largo período a facilitar la dirección consciente, centralizada, directamente social, de la economía.

Todo ello crea bases materiales para que las formas históricas que adopta inicialmente la sociedad socialista, desde su nacimiento mismo como comunismo de guerra, encubran casi completamente el carácter necesariamente mercantil de dicha forma de producción.

Junto a ello, la novedad del socialismo, los ensayos iniciales del comunismo de guerra, la brevedad de los reacomodos posteriores del período de la NEP, y sobretodo las condiciones políticas de la etapa estalinista, hicieron que, durante un largo período, también en la teoría económica del socialismo su carácter mercantil quedase relegado a un segundo plano, y aún cuando es siempre reconocido formalmente, no se saquen consecuentemente todas las conclusiones teóricas de tal afirmación.

Se hace necesaria la crisis actual de la economía socialista para que el carácter escencialmente  mercantil  de este modo de producción(*)  se abra paso con nitidez hacia la superficie, rompiendo las envolturas que, habiendo sido adecuadas a un período histórico, no lo eran más.

Las viejas formas económicas de la sociedad socialista, cuyo valor no puede ser menospreciado, considerando que abrieron paso a la sobrevivencia y desarrollo de esa sociedad , representaban su contenido esencial de manera transfigurada, como su contrario.

La teoría económica del socialismo en su versión oficial, - y en esto tal vez es justa la opinión de quienes cuestionan su carácter científico hasta ahora - no pareciera haber sido capaz de develar la esencia oculta tras estas formas, limitándose a la descripción del fenómeno concreto, tal como éste se representaba en la mente de sus conductores y no a desentrañar sus leyes esenciales.

Desde el punto de vista de los observadores lejanos y menos informados del socialismo, su esencia se confundió inevitablemente en alto grado con la forma histórica concreta que el socialismo adquirió, y las leyes que aparecían rigiendo las sociedades socialistas concretas y reales se confundieron inevitablemente con las leyes generales, es decir esenciales, del socialismo.

La necesidad de que la sociedad socialista actual sea una sociedad mercantil, deriva directamente de que aún falta mucho trecho al desarrollo de las fuerzas productivas para que se alcance el punto en que la producción pueda ser directamente o conscientemente social.

En este sentido, el que el socialismo sea una sociedad mercantil, a diferencia del comunismo que inevitablemente le seguirá, es fruto del relativo retraso en que aún se desenvuelven las fuerzas productivas las que, a pesar de todo su inmenso desarrollo y socialización, aún no permiten a los productores saber exactamente para quien producen.

La reiteración de las bondades del socialismo real no sirve para que éste demuestre su superioridad sobre el capitalismo mediante la única forma posible: superándolo efectivamente.  Tampoco es suficiente para plantear a la sociedad chilena un camino hacia el socialismo que sea capaz de conquistar la hegemonía, es decir, la dirección por la razón además de la fuerza, de los vastos sectores sociales, intelectuales y políticos que necesariamente deberán concurrir para hacer realidad dicho proyecto.

Tampoco basta la reiteración de las conquistas históricas del socialismo real para salir al paso a las "lecturas" de derecha de los procesos que hoy tienen lugar en esas sociedades.

Sólo es posible extraer lecciones "de izquierda" de la Perestroika, es decir conclusiones que no renieguen teoricamente de la necesidad de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, en la medida que se profundice sin temor hasta la esencia de los fenómenos que hoy sacuden el socialismo.

Sólo así será posible argumentar con fuerza acerca de la superficialidad de determinados enfoques, parciales e interesados, de estos fenómenos, que pretenden utilizar alguna evidencia de los mismos para justificar posiciones políticas reformistas.

Son, precisamente el cariño y la admiración por la audacia histórica del pueblo soviético que se lanzó sólo y exitosamente a la conquista del cielo, por sus sacrificios y sus logros en favor de toda la humanidad, lo que nos exige mirar con respeto la profundidad con que ellos mismos enfrentan hoy, llenos de renovado espíritu revolucionario, la lucha de lo viejo contra lo nuevo, también en la sociedad socialista.

Rasgos de la Sociedad Mercantil

Algunas conclusiones evidentes sobre el carácter mercantil del socialismo apuntan a la revalorización del rol que deben jugar en dicha sociedad los rasgos esenciales de la sociedad mercantil en general, como la ley del valor, la competencia, el intercambio o el mercado como mecanismo de asignación de recursos.

En cuanto a la ley del valor, lo más significativo desde el punto de vista de la forma es, tal vez, el rol de los precios. En efecto, la necesidad que éstos reflejen efectivamente el valor de las mercancías  - más bien sus precios de producción -   aparece como una conclusión evidente. Ello cuestiona en su base misma las concepciones tradicionales que identificaban la sociedad socialista con la fijación arbitraria de los precios.

Todo lo relacionado con el dinero, la vigencia reiterada de las leyes cuantitativas del mismo, tanto en su esencia como en su forma de papel moneda o dinero crédito, lo que en lenguaje cotidiano se expresa como la vigencia de los llamados equilibrios macroeconómicos, recobra el nivel teórico que corresponde. Aunque dichas formulaciones han sido respetadas en general rigurosamente en el socialismo real, no aparecen fijadas de manera muy firme en la conciencia del sentido común izquierdista de estas latitudes.

El rol de la competencia, como sano mecanismo de la sociedad mercantil en general, y por lo tanto de la sociedad socialista, se abre paso rompiendo toda una serie de esquemas mentales más propios del socialismo utópico que del socialismo científico.

La vigencia real de los principios de distribución propios de la sociedad mercantil en general, basados en el intercambio de equivalentes, adquiere su nivel adecuado en la nueva concepción del socialismo que se abre paso.  La abolición de las formas capitalistas que adopta la distribución basada en el intercambio de equivalentes, en que es el capitalista quien se apropia del equivalente del valor creado por sus obreros, dejando para estos sólo el equivalente al valor de su fuerza de trabajo, no significa el reemplazo de estas formas por otras basadas en el igualitarismo.

Por el contrario, la vigencia real, y no formal, del principio socialista de distribución basado en el intercambio de equivalentes: en la forma de las consignas marxistas ahora subrayadas de modo especial por la Perestroika ¡A cada cual según su trabajo ! ¡El que no trabaja no come! adquiere toda su vigencia y justicia en una sociedad en que todavía reina la desigualdad, pero no la desigualdad capitalista, basada en la explotación, sino la que se basa en la desigualdad de los trabajos.

Estas cuestiones, son relevantes y extraordinariamente clarificadoras para el pensamiento socialista, cuando llega el momento de proponer un modelo de sociedad.  Todo es insuficiente, sin embargo, si no se va al fondo del asunto. Y éste no puede ser otro que la relación económica básica, que es la relación de propiedad.

La Propiedad Adecuada  a la Producción Mercantil

La forma de propiedad adecuada a la producción mercantil en general es la propiedad privada de los poseedores de las mercancías: "Las mercancías no pueden acudir ellas solas al mercado, ni cambiarse por sí mismas. Debemos pues volver la vista a sus guardianes, a los poseedores de mercancías…para que éstas…se relacionen las unas con las otras como mercancías, es necesario que sus guardianes se relacionen entre sí como personas cuyas voluntades moran en aquellos objetos, de tal modo que cada poseedor de una mercancía sólo puede apoderarse de la de otro por voluntad de éste y desprendiéndose de la suya propia; es decir, por medio de un acto de voluntad común a ambos. Es necesario, por consiguiente, que ambas personas se reconozcan como propietarios privados " (destacado en el original)[255].

La afirmación anterior ha sido repetida por décadas en todos los cursos de economía política del mundo, y corresponde a la sección primera de El Capital. Sin embargo, ha sido necesaria la Perestroika,  para parar mientes en que dicha afirmación de Marx es válida para la producción mercantil en general. Esto significa, ni más ni menos, que la forma de propiedad adecuada a la producción mercantil simple y a la producción mercantil capitalista es también la adecuada a la producción mercantil socialista, y esta no es otra que la  propiedad privada de los productores de mercancías.

Tal afirmación contradice en forma flagrante lo que hasta ahora el sentido común ha considerado la esencia de la economía socialista: la propiedad estatal de los medios de producción.  Esta no es tal esencia, sino la forma histórica predominante adoptada por la propiedad privada de los productores de mercancías, bajo el socialismo.

Además, como ocurre con otras formas en relación al contenido,  bajo la forma "propiedad estatal de los medios de producción" , la esencia mercantil "propiedad privada de los poseedores de las mercancías" aparece ante la conciencia de miles de teóricos y millones de personas precisamente como su contrario, es decir, como la ausencia de propiedad privada sobre los medios de producción.

Es conocido el clásico texto en que Marx presenta el desarrollo histórico de la propiedad en la sociedad mercantil, bajo el impulso de la socialización creciente de las fuerzas productivas :

"…[El régimen de pequeña producción mercantil]…supone la diseminación de la tierra y de los demás medios de producción. Excluye la concentración de éstos, y excluye también la cooperación, la división del trabajo dentro de los mismos procesos de producción, la conquista y regulación social de la naturaleza, el libre desarrollo de las fuerzas sociales productivas. Sólo es compatible con los estrechos límites elementales, primitivos, de la producción y la sociedad. Querer eternizarlo equivaldría…a 'decretar la mediocridad general'. Al llegar a cierto grado de progreso, él mismo alumbra los medios materiales de su destrucción…Su destrucción, la transformación de los medios de producción individuales y desperdigados en medios sociales y concentrados de producción, y, por lo tanto, de la propiedad raquítica de muchos en propiedad gigantesca de pocos…esta espantosa y difícil expropiación de la masa del pueblo, forma la prehistoria del capital…Una vez que el régimen capitalista de producción se mueve ya por sus propios medios, el rumbo ulterior de la socialización del trabajo…y por lo tanto la marcha ulterior de la expropiación de propietarios privados, cobra una forma nueva. Ahora, ya no se trata de expropiar al trabajador independiente, sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos trabajadores…Esta expropiación la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista, la centralización de los capitales…Paralelamente con esta centralización del capital se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso de trabajo, la aplicación técnica consciente de la ciencia, la explotación sistemática y organizada de la tierra, la transformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente, la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social, la absorción de todos los paises por la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional  del régimen capitalista. Conforme disminuye el número de magnates que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, cada vez más numerosa y mas disciplinada, más unida y más organizada por el mecanismo del mismo proceso capitalista de producción. El  monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatible con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados " (subrayado en el original, los comentarios entre […] son nuestros) [256].

Sin embargo, hasta ahora no parecen haberse sacado a fondo las conclusiones necesarias del hecho de que, los trabajadores no hayan esperado, y seguirán negándose a esperar, la hora final de la sociedad mercantil, para hacer sonar la hora final de la propiedad privada capitalista. Marx aparentemente sí lo previó, y por ello concluye su desarrollo histórico de la propiedad mercantil de la manera siguiente :

"El sistema de apropiación capitalista que brota del régimen capitalista de producción, y por lo tanto la propiedad privada capitalista, es la primera negación de la propiedad privada individual, basada en el propio trabajo. Pero la producción capitalista engendra, con la fuerza inexorable de un proceso natural, su primera negación. Es la negación de la negación. Esta no restaura la propiedad privada ya destruida, sino una propiedad individual que recoge los progresos de la era capitalista : una propiedad individual basada en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y los medios de producción producidos por el propio trabajo"  (subrayado en el original) [257].

Es esta propiedad individual basada en la posesión colectiva la que Marx define como propiedad social.  Basada en la cooperación esta es la forma que históricamente adoptó, hasta ahora, en el socialismo, predominantemente la forma de propiedad estatal, erróneamente confundida por muchos con la esencia del socialismo.

 Es esta propiedad individual la que ahora impone su necesidad también en la sociedad mercantil socialista cuando, al definir la esencia de la perestroika, M. Gorbachov recuerda que: "…la propiedad socialista tiene un rico contenido, incluye un polifacético sistema de relaciones en la utilización de los medios y resultados de la producción y en la distribución de los frutos entre los hombres, las colectividades, las ramas y regiones del país, todo un abanico de intereses económicos. Este complicado conjunto de relaciones exige una combinación determinada y una regulación permanente, tanto más por cuanto se haya en movimiento. Sin comprender en profundidad dichos cambios en el plano teórico, tampoco podremos encontrar soluciones prácticas acertadas y, por consiguiente, elaborar a tiempo medidas para formar la actitud de dueño auténtico respecto a la propiedad socialista" [258] .

Cabe preguntarse entonces:  Si no son ni la propiedad estatal de los medios de producción ni la ausencia del mercado, rasgos esenciales del socialismo, ¿ en que consiste entonces la esencia del socialismo, desde el punto de vista económico?  La respuesta es conocida, pero no está de más reafirmarla: el socialismo es una sociedad en que los expropiadores han sido expropiados, donde no hay burguesía, no existe una clase que se apropia del trabajo de otra en virtud del monopolio que ejerce sobre la propiedad de los medios de producción, no existe otra clase obigada a vender su fuerza de trabajo porque ha sido expropiada de medios de producción.

El socialismo es económicamente, aquella sociedad donde, precisamente en virtud de la expropiación de los expropiadores, los trabajadores han recuperado la propiedad privada individual sobre los medios de producción, sólo que en una forma adecuada a su explotación en cooperación.

Plan y Mercado

La producción mercantil será predominante mientras la humanidad esté condenada a que el carácter social de su producción se le imponga  de manera indirecta a los productores. Por eso mismo éstos serán durante todo ese período histórico productores privados que actúan en forma independiente.

El paso de la producción indirectamente social a la directamente social no se produce en un instante, sino que abarca un largo período histórico. Gradualmente, y no en forma lineal, sino de manera sinuosa, con avances y retrocesos, cambiando de calidad por acumulación de cambios de  cantidad, la producción se va haciendo cada vez más directamente social y la sociedad mercantil se va extinguiendo.

Dicho proceso está determinado por el desarrollo de las fuerzas productivas, y en este sentido es hasta cierto punto independiente del régimen social imperante, pero choca constantemente con las viejas relaciones de producción capitalistas, y es impulsado por la revolución socialista, sin perjuicio de que determinadas formas de las relaciones socialistas de producción se hayan transformado, en cierto momento en un freno a este mismo desarrollo.

El grado objetivo en que la producción es directamente social en que objetivamente deja de ser mercantil, determina el dominio del plan sobre el mercado, o viceversa, y también el que la propiedad estatal sea dominante sobre la privada de los productores, es decir de los trabajadores.

Tal grado variará de una a otra rama de la economía, de uno a otro momento en el desarrollo de las fuerzas productivas, siguiendo en general un curso ascendente.  Como se ha dicho, éste no excluye retrocesos más o menos pronunciados y si se quiere, tiene relación con el desarrollo del grado de monopolio.

Desde el punto de vista concreto, además, debe tenerse siempre presente que la política, como " expresión concentrada de la economía", es en definitiva determinante para definir las formas que adquiere la propiedad en cada proceso revolucionario concreto.

La necesidad de afirmación del poder proletario, la desesperada resistencia que la burguesía, opone a la revolución y la actitud del imperialismo ante el proceso revolucionario, son factores que muchas veces han determinado, y determinarán en el futuro que el grado de propiedad estatal sobre los medios de producción sea elevado, especialmente durante el período de consolidación del nuevo régimen.

Frente a tal necesidad histórica, ninguna teoría mercantil puede oponerse. El movimiento de las leyes esenciales del socialismo, sin embargo, determinará necesariamente que, tarde o temprano, las formas históricas deban adecuarse a sus exigencias generales.

Reformas Democráticas en el Capitalismo y Avance hacia la Revolución Socialista

La nueva comprensión de las leyes económicas del socialismo, y del rol de la propiedad en dicha sociedad, abren campo a las fuerzas populares en sus luchas por la conquista de reformas democráticas en el capitalismo que permitan avanzar hacia la revolución socialista.

En general, el carácter de la revolución en nuestro país, está determinado por la contradicción económica principal de esta sociedad, que es la que se da entre el gran capital financiero, nacional y extranjero, y el resto de la sociedad.

A partir de dicha contradicción, la revolución chilena tiene un carácter democrático, antiimperialista y antioligárquico, entendida la oligarquía en su acepción puramente capitalista, es decir, oligarquía financiera.[259]

La contradicción democracia-dictadura, expresa el conflicto entre la base económica y una superestructura no adecuada a ella. Esto se ha acentuado en la medida en que la dictadura se ha prolongado mucho más allá del tiempo en que esta fue la forma de dominio útil a los intereses del imperialismo y la oligarquía.

De allí que a la alianza antidictatorial concurran hoy, junto a las fuerzas antiimperialistas fracciones del imperialismo, y junto a las fuerzas antioligárquicas, incluso algunas fracciones del propio capital financiero, que comprenden que la dictadura facista, como forma de gobierno, ya no es adecuada para el propio desarrollo capitalista.  Por eso, las posibilidades de transitar en un proceso único desde la revolución antifascista a la revolución antiimperialista y antioligárquica estarán determinadas por el grado de conducción que las fuerzas populares alcancen sobre el movimiento antifascista.

Parte importante de la táctica para avanzar en la dirección del movimiento corresponderá al programa que impulsan las fuerzas populares. Dicho programa debe ser lo suficientemente amplio como para abarcar a todas las fuerzas antifascista, y a la vez lo suficientemente avanzado como para plantear reformas que permitan profundizar el proceso en la dirección de la revolución antiimperialista y antioligárquica.

Democratización de la Economía

El análisis del mercado y de la propiedad en el socialismo ha mostrado que, en esencia, ésta es una sociedad mercantil en que los productores directos, es decir los obreros, luego de expropiar a los capitalistas, han recuperado la propiedad individual sobre sus medios de producción, sólo que bajo formas adecuadas a su explotación colectiva.

La propiedad social, definida como propiedad individual basada en la posesión colectiva y en la cooperación, aparece como un concepto muchísimo más rico y multifacético que la pura propiedad estatal, que aparecía hasta hace poco como su forma única.  Tal concepción de la propiedad social, unida a la idea de que la sociedad socialista es, cabalmente, una sociedad mercantil no capitalista, ofrece una gama muy amplia de posibilidades para el planteamiento de reformas económicas al capitalismo que avancen en la perspectiva de la sociedad socialista.

Incluso posible concebir que gérmenes de propiedad social aparezcan ya en el seno del capitalismo. Algunas formas cooperativas, o de amplia participación de los trabajadores en la propiedad de las empresas donde laboran se dan en el capitalismo, pero constituyen diferentes alternativas de propiedad social.

En la actualidad, en el seno del propio capitalismo se reconoce la necesidad de avanzar hacia formas que involucren una amplia participación de los trabajadores en la gestión de sus empresas, tanto a nivel de sus grupos de trabajo, como a nivel de departamentos y de la empresa en general.

Los salarios también está sufriendo transformaciones bajo el capitalismo, y en la actualidad se promueven formas salariales que contemplan partes asociadas a la productividad del grupo de trabajo y a la rentabilidad de la empresa.  Estos tipos de participación tienen su correlato en los intentos capitalistas de hacer participar a los trabajadores en la propiedad de las empresas, mediante la venta de acciones a sus empleados a cambio de sus fondos de retiro acumulados por éstos.

En el caso de EEUU en la actualidad, tales formas involucran a una cantidad de trabajadores que ha crecido de cuatro a doce millones de trabajadores entre 1982 y 1989, y a un número de empresas que ha aumentado de 6,000 a 10,000, aproximadamente, en el mismo período. Algunas de estas empresas son tan importantes como AVIS, Procter &Gamble, TEXACO, Polaroid. Los patrimonios en poder de trabajadores llegan a los 1,750 millones de dólares en el caso de AVIS, que pertenece en un 100% a sus trabajadores.

Es importante también, el grado de participación formal que tienen que los trabajadores en el patrimonio de las empresas a través de inversiones realizadas por las administradoras de sus fondos de pensiones. En paises desarrollados tales fondos manejan grandes paquetes accionarios. En Chile alrededor de un 7% de la cartera de inversiones de las AFP - varios cientos de millones de dólares -  corresponde a acciones de las empresas.

Ciertamente esta no es la tendencia predominante en el capitalismo, pues, paralelamente al proceso arriba señalado, se ha verificado en estos años un proceso de fusiones de grandes conglomerados jamás experimentado antes por el capitalismo.

Aún así, la propiedad de los trabajadores sobre sus empresas alcanza cifras no despreciables en algunos casos. Por ejemplo, en la compañía de aceros CAP, los trabajadores-accionistas poseen más del 20% de la propiedad de la empresa.

En Chile, el "capitalismo popular", que con justa razón ha merecido el rechazo de los trabajadores, ha sido una gran pantalla para la entrega de importantes empresas y bancos que estaban en poder del estado a los grandes grupos económicos, nacionales y extranjeros.

La forma misma de participación en la propiedad que este sistema ofrece, la tenencia de acciones, oculta además el carácter diferente que tiene la propiedad de un trabajador sobre su empresa en relación a otra empresa, o a otro accionista cualquiera.  Mal puede ser "capitalista" un trabajador  puesto que se estaría explotando a sí mismo.

Es lícito pensar, en cambio, en formas diferentes de participación en la propiedad, por ejemplo, a través del colectivo de trabajadores, en cuanto tales, en la propiedad de su empresa, mientras trabajen en ella. Al ingresar, los trabajadores podrían acceder gradualmente a la propiedad, simplemente mediante sus años de servicio y al retirarse, lograr que la empresa le cancelara su cuota de propiedad, que equivaldría, más o menos, a los actuales fondos de desahucio.  Tales formas de participación podrían transformarse en consignas importantes de las fuerzas populares en el futuro inmediato.

La exigencia de una amplia participación democrática, así entendida, de los trabajadores, en la propiedad, en los resultados y en la gestión de sus empresas, en los diferentes niveles de la misma, recogería las tendencias económicas actuales, y a la vez prepararía el cambio de sociedad.  Este paso implicaría un cambio de calidad, pero para que el mismo se produjese a nivel de toda la sociedad sería necesaria la revolución socialista y la toma del poder por parte de los trabajadores.

Sin embargo, no es posible imaginar que el tránsito del capitalismo al socialismo se realizara de manera gradual, mediante la simple acumulación cuantitativa de grados crecientes de participación de los trabajadores en la propiedad de sus empresas.

De todos modos la incorporación de los trabajadores a la propiedad de sus empresas y su participación en la gestión de la misma, irá dejando cada vez más en claro el carácter parasitario de la burguesía, su inutilidad como clase, y que los trabajadores son perfectamente capaces de dar una dirección eficiente y democrática a las empresas.

Además, el hecho que los trabajadores se acostumbren a la competencia mercantil y que adquieran crecientes responsabilidades en relación a los éxitos o fracasos comerciales de sus empresas, lejos de ser un factor negativo  - como tiempo atrás bajo la influencia de una concepción estrecha del socialismo pudo haberse considerado -  constituye un factor importante en relación a la educación de la clase obrera y a su formación como clase dirigente.

Respecto a las privatizaciones de empresas, la participación de los trabajadores ofrece también perspectivas interesantes en cuanto a diseñar fórmulas alternativas no obstante su justo rechazo al actual programa de privatizaciones.

Esta corriente privatizadora constituye la respuesta capitalista a un momento de intensa reestructuración económica en el cual se hace necesario rescatar el rol del mercado y la competencia.  Las privatizaciones planteadas aparecen como el correlato capitalista al programa de descentralización y autogestión de empresas impulsado en los paises socialistas.

Aunque teoricamente no existen grandes contradicciones entre los intereses de los trabajadores y una mayor autonomía mercantil de sus empresas, o una racionalización administrativa y tecnológica de las mismas, estas se perfilan con nitidez cuando el programa privatizador burgués, descarga todo el peso de la racionalización sobre los trabajadores. 

Si el proceso de privatización redundara en mayores ingresos para los trabajadores que permaneciesen en la empresa, y en compensaciones adecuadas, económicas, de capacitación o de garantía de empleo alternativo en nuevas filiales, para los que no pudiesen mantenerse en la empresa una vez racionalizada, entonces el proceso de privatización en sí mismo no atentaría contra los intereses de los trabajadores.

Exigir la participación de los trabajadores no como accionistas populares, sino en cuanto tales, en la propiedad, gestión y resultados de las empresas privatizadas, podría ser una forma de garantizar sus intereses.

Si éstos participan, digamos, en un tercio de la propiedad, gestión y resultados, de las empresas privatizadas, el estado mantiene en representación de la comunidad toda, digamos, otro tercio de participación, y se abre al capital privado el restante, podría impulsarse un proceso de privatización de empresas estatales que no atentara contra los intereses de los trabajadores, cumpliendo al mismo tiempo su finalidad de racionalización y competitividad.

En cuanto a las empresas ya privatizadas, el proceso de revisión propuesto podría conducir a que el mayor valor que se exigiera por las empresas, en relación a aquel por el cual fueron vendidas, se capitalizara en forma de que los trabajadores pudieran acceder, en cuanto tales, a parte de su propiedad, gestión y resultados.

En el caso de las empresas que fueron adquiridas mediante capitalización de pagarés de deuda externa, bien pudiera exigirse que la diferencia entre el 100% del valor nominal de los pagarés, que fue reconocido en su oportunidad por la dictadura, y el valor de mercado de dichos pagarés, pudiera también capitalizarse para dar a los trabajadores acceso a parte de la propiedad gestión y resultados de dichas empresas.

Posibilidades similares ofrecen en los bancos, las AFP o las ISAPRES, de modo que cotizantes y trabajadores puedan acceder a la propiedad, gestión y resultados de este tipo de empresas.

En el caso de las que serán afectadas por la ley pesquera, pudiera también exigirse participación de los trabajadores para garantizar que dichos procesos en vez de perjudicarlos los beneficien.

En otras instituciones cuya racionalización parece urgente, la autogestión de sus trabajadores puede resolver el problema de la racionalización.  Tal pudiera ser, el caso de la Universidad de Chile. Esta Universidad, la principal del país, aparece sumida en una profunda crisis, de la cual dan cuenta los prolongados conflictos que ha sufrido últimamente, así como sus múltiples problemas de funcionamiento.

Quizás la propuesta, por parte de las fuerzas de izquierda, de racionalizar la universidad, traspasándola a la autogestión económica de académicos y funcionarios, manteniendo el aporte fiscal a partir de subsidios directos de matrículas para aquellos alumnos que no puedan pagarlas, y mediante la contratación de proyectos de investigación, entre otros mecanismos, pudiera dar una respuesta a la crisis de esta Casa de Estudios.

En resumen, pareciera que las nuevas formulaciones teóricas respecto del mercado y de la propiedad en el socialismo constituyen una fuente riquísima de proposiciones de reformas también para el movimiento popular que lucha en el seno de la sociedad capitalista.  Tales propuestas le permiten a éste y a la clase obrera la posibilidad de tomar la iniciativa frente a la solución de los graves problemas que se originan en la reestructuración capitalista del momento presente, impulsando alternativas progresistas que cautelen al mismo tiempo los intereses de los trabajadores.

Cabe señalar que los trabajadores han respaldado con decisión la democratización del acceso al crédito, el control de las prácticas de mercado monopólicas, o monopsónicas, es decir, monopolios de compra, y otras reformas democráticas, dirigidas a proteger a los capitalistas medianos y pequeños, y a los productores independientes, frente a los abusos de los grandes grupos económicos.

Otras Reformas Económicas Nacionales y Democráticas

Otras reformas nacionales y democráticas que parecen se refieren a la recuperación de la soberanía nacional, la distribución de la renta de la tierra y el pago de la deuda social.

Recuperación de la Soberanía Nacional

La recuperación de la dignidad y soberanía nacional es frente a la agresión del imperialismo significa en primer lugar una cambio radical en el tratamiento de la deuda externa.

La crisis de la deuda externa se origina en el intento del imperialismo de imponer por la fuerza un pago una deuda que económicamente es inaceptable, puesto que gran parte de los capitales prestados no se valorizaron, se desvalorizaron, durante la última crisis económica.

Es evidente que los pagos de amortizaciones e intereses ya efectuados superan con creces el valor de la deuda. Desde el punto de vista económico, y desde el punto de vista moral, continuar pagándola constituye un atropello a la dignidad y soberanía del país.

Los programas económicos de la Concertación de Partidos por la Democracia, de la Izquierda Unida,  del partido PAIS, y del programa de la Central Unitaria de Trabajadores, recogen esta justa reivindicación nacional.

En ellos se propone renegociar la deuda sobre la base de reducir su valor. El programa del PAIS plantea explícitamente que Chile debe reservarse la posibilidad de suspender los pagos como herramienta de renegociación, si ello es necesario.

Capítulo especial merecen las operaciones de prepago de la deuda mediante la transformación de ésta en capital, a través de los pagarés de deuda externa.

Por la magnitud de las cifras involucradas; prepagos totales por más de siete mil millones de dólares, de los cuales el fisco ha prepagado el 50%, y más de dos mil millones de dólares se han transformado en control extranjero sobre patrimonio productivo nacional parece indispensable exigir una revisión de las operaciones realizadas con el objeto de cautelar el interés nacional.

Un planteamiento justo al respecto podría ser que se reconociese por los pagarés canjeados no el 100% de su valor, como ha sido hasta el momento, sino algo parecido a su valor de mercado, que ha fluctuado alrededor del 60% para las operaciones realizadas hasta ahora.

En el futuro los programas aludidos exigen aportes frescos en divisas, tecnología y mercados, para aprobar este tipo de operaciones. Se podría agregar que el valor a reconocer por los pagarés nunca podría exceder su valor de mercado.

El problema de la soberanía nacional no termina, sin embargo, con el problema de la deuda, aunque este es el principal.

En relación a este tema cabe hacer mención, por ejemplo, al caso de las patentes farmacéuticas, en el cual los industriales chilenos han denunciado una "agresión económica" de parte del gobierno norteamericano que, actuando en representación de los grandes monopolios farmacéuticos, pretende imponer a Chile el pago de patentes.

Para dar una idea del impacto de esta medida sobre la población, cabe mencionar que el precio promedio de los medicamentos sujetos al pago de patentes es actualmente en Chile de US$2,40, mientras los mismos medicamentos son vendidos por laboratorios nacionales, que no pagan patentes, a un precio promedio de US$1,07. En otros paises en que no existe esta competencia, el precio promedio de los medicamentos alcanza a US$5-7.

 

Rescate de la Renta de la Tierra  [260]

La renta es una suerte de sobreganancia que perciben los propietarios de la tierra por sobre la ganancia normal de los capitales invertidos en su negocio, exceptuando el "valor" de la tierra[261].

En el caso de dos yacimientos, por ejemplo, que se exploten exactamente con la misma tecnología y nivel de inversiones, el de mayor ley producirá más que el otro. Esa diferencia, que corresponde exclusivamente a las características naturales del yacimiento, constituye la renta diferencial de éste en relación al otro. Todos los yacimientos, excepto el menos productivo, que es el que fija el precio, obtienen renta diferencial [262].

El problema de la renta de la tierra adquiere en Chile una importancia particular, puesto que incide sobre la propiedad minera, agrícola, pesquera, etc. en una región del mundo privilegiada en muchos aspectos, puesto que la ley de sus yacimientos, su clima y dotación de recursos pesqueros, entre otros factores, permite que el país obtenga una abundante renta diferencial en relación a otros paises del mundo en productos cuyo valor se determina en el mercado internacional.

Esta renta constituye, en esencia, plusvalía transferida desde otros paises del mundo, competidores del nuestro en estos rubros, pero con productividades naturales más bajas, hacia Chile.

El asunto de quien se apropia de la renta es, entonces, una cuestión de la mayor importancia.

La situación actual al respecto es vergonzosa. La ley minera, al no estar acompañada de una ley tributaria rigurosa, permite que las empresas extranjeras que adquieren la concesión de minerales en la práctica no paguen impuestos, ni siquiera los normales al capital, menos sobre la renta que obtienen. La ley de fomento forestal exime de impuestos a este sector. La tributación por renta presunta permite que la agricultura tribute muy poco. Finalmente la ley pesquera actualmente en discusión asigna cuotas, con lo cual resuelve el problema del atochamiento, pero no cobra por ellas.

La reforma democrática al respecto consiste en exigir que la renta de la tierra quede en manos de los legítimos propietarios del país, es decir, de todos los chilenos.

Es necesario destacar que esta reforma democrática es recogida audazmente por el programa de gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia. El exigir que estos aspectos de este programa se hagan realidad, contra las presiones de los grandes intereses involucrados, parece ser una consigna democrática importante.

Pago de la Deuda Social

Finalmente, cabe hacer mención a la reforma democrática más básica: una necesaria redistribución de ingresos, que se traduzca en un aumento de las remuneraciones de los trabajadores y en mejoras significativas de áreas como la salud, educación, vivienda, etc.

En este aspecto cabe hacer mención, también, a las deudas que agobian a deudores hipotecarios de escasos recursos, a productores independientes, campesinos, transportistas, pescadores, jóvenes profesionales etc., y también a empresarios capitalistas pequeños y medianos, principalmente agricultores.

Tales cuestiones son abordadas en profundidad por los programas aludidos, de la Concertación, y de la Izquierda, así como el programa de la Central Unitaria de Trabajadores.

Cabe hacer mención en este aspecto, sin embargo, al problema principal. Este se refiere al nivel de las remuneraciones.

Este problema atañe principalmente no al gobierno, sino que a empresarios y trabajadores.

Consiste en la forma más o menos injusta en que se reparte el valor producido por los obreros y del que se apropian los capitalistas. Será redefinido en la lucha que libren ambos sectores en condiciones nuevas de democracia, que favorecerán relativamente a los trabajadores en relación a la situación actual.

El punto de partida es una situación en extremo injusta, e que, mientras las utilidades de las empresas son más elevadas que nunca, las remuneraciones de los trabajadores se mantienen por debajo de las de 1981, y casi un tercio por bajo las de 1972.

Al respecto, sin embargo, se aprecia una actitud en extremo conservadora de parte de algunos economistas de la Concertación de Partidos por la Democracia.

Ellos, con justa razón, intentan por todos los medios evitar que en democracia la economía pueda derivar hacia una situación de desorden, inflación, etc. , como la que asolado a otros paises latinoamericanos que han transitado de dictaduras a la democracia.

Sin embargo, en relación a los salarios, adhieren a las teorías más conservadoras, que atribuyen principalmente al alza de estos la causa principal de los males mencionados. Sugieren de esta manera optar por una alza gradual, correlacionada con el aumento en la productividad del trabajo.

En verdad, pareciera enteramente justo, y económicamente viable plantear una redistribución de ingresos más o menos importante que se base principalmente en un reajuste de salarios escalonado, que siendo muy significativo, del orden del 100% en los sueldos mínimos, se escalone hacia arriba, pero siempre partiendo de la base de la necesidad de recuperar rápidamente el nivel de salarios promedio de 1981.

Tal redistribución debería afectar exclusivamente a las utilidades de las empresas, si es acompañado de medidas fiscales sanas, que signifiquen que los mayores gastos estatales derivados de un alza en las remuneraciones de sus empleados sea adecuadamente financiada.

En relación a los precios, como es sabido, estos no dependen del nivel de salarios, sino del valor de las mercancía, es decir, de la cantidad de trabajo que estas tienen incorporado.

Reformas y Revolución: Cambios de Cantidad y Saltos de Calidad

Parece importante finalmente, al abordar las reformas económicas, recordar una vez más la relación que existe entre la lucha de los partidos revolucionarios por las reformas democráticas en el capitalismo, y su lucha por la revolución socialista.

Lenin aborda este problema, refiriéndose a la relación entre la lucha por la democracia y su transformación en revolución socialista, principalmente desde el punto de vista político.

"La democracia tiene una enorme importancia en la lucha de la clase obrera por su liberación contra los capitalistas. Pero la democracia no es, en modo alguno, un límite insuperable, sino sólo una de las etapas en el camino del feudalismo al capitalismo y del capitalismo al comunismo…La democracia es una forma de estado, una de las variedades del estado. Y, por consiguiente, representa, como todo estado, la aplicación organizada y sistemática de la violencia sobre los hombres. Eso, de una parte. Pero, de otra, la democracia implica el reconocimiento formal de la igualdad entre los ciudadanos, el derecho igual de todos a determinar la estructura del estado y gobernarlo. Y esto, a su vez, se haya relacionado con que, al llegar a un cierto grado de desarrollo de la democracia, ésta, en primer lugar, cohesiona al proletariado, la clase  revolucionaria frente al capitalismo, y le da la posibilidad de destruir, de hacer añicos, de barrer de la faz de la tierra la máquina del estado burgués, incluso la del estado burgués republicano, el ejército permanente, la policía y la burocracia, y de sustituirlos por una máquina más democrática, pero todavía estatal…Aquí la "cantidad se transforma en calidad"; este grado de democracia rebasa ya el marco de la sociedad burguesa, es el comienzo de su reestructuración socialista"   [263].

En lo que antecede se proponen determinadas reformas democráticas en el terreno económico-social, principalmente la participación de los trabajadores.

Dichas reformas económicas, están planteadas como avances en la dirección del socialismo, tanto desde el punto de vista de su contenido mismo, como también en el sentido que "cohesionan al proletariado, la clase revolucionaria frente al capitalismo", pero en modo alguno suponen que el tránsito del capitalismo al socialismo pudiera darse en forma gradual.

Por el contrario, para que dicho paso sea posible es necesario "que la cantidad se transforme en calidad", lo cual supone la revolución socialista y la instalación del poder de los trabajadores, o dictadura del proletariado, la que podrá adquirir formas más o menos democráticas, dependiendo de las circunstancias históricas.

Tal momento, además, y la experiencia histórica del derrocamiento del gobierno popular lo ha grabado de manera indeleble en la conciencia del pueblo chileno, es un momento de grandes y violentas convulsiones, que cada pueblo deberá estar preparado para asumir con responsabilidad plena si quiere alcanzar la victoria.

Reflexiones Finales en Relación a la Democracia

Al culminar este análisis en relación a las reformas democráticas en la economía, parece pertinente hacer algunas reflexiones acerca de la democracia misma y su relación con el trabajo científico.

El trabajo precedente es el fruto de varios años de elaboración colectiva, de los académicos que más o menos se ha nucleados alrededor del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz.

Dicha experiencia comprobó una vez más que el conocimiento se abre paso a través de la polémica, la que alcanza a veces grados de extrema agudeza y pasión.  También que no es infrecuente que, en tal clima, se pretenda resolver una determinada polémica por métodos administrativos, es decir, mediante el simple expediente de acallar una de las posiciones en pugna.

Tales métodos, de lograr imponerse, son capaces ciertamente de frenar el desarrollo del conocimiento, puesto que lo común es que quienes son capaces de aplicar métodos administrativos para dilucidar cuestiones teóricas son, usualmente, quienes sustentan las posiciones más establecidas, que suelen ser también, cuando se presentan estas situaciones, las cuestionadas.

El ambiente creado en el Instituto Alejandro Lipschutz permitió abrir paso a opiniones y posiciones que, en su momento, fueron consideradas verdaderas herejías pero que, más tarde, a la luz de la experiencia concreta, fueron encontrando mayor aceptación.

En un segundo momento, sin embargo, y cuando ya las posiciones que antes fueron novedosas pasan a ser lo establecido, se aprecia también la posibilidad, ahora por parte de diferentes actores, de proceder en contra de quienes persisten en posiciones conservadoras, utilizando los mismos métodos que antes fueron empleados en contra suya.

Tal actitud, aún cuando sea esgrimida en nombre de la consolidación de lo nuevo, y a veces sea necesaria, pierde de vista, el hecho que lo nuevo, para ser efectivamente una síntesis completa, debe ser capaz de dejar atrás la necesaria unilateralidad de los momentos más álgidos de la polémica, y recoger en su seno, negado, superado, reformulado y en un contexto diferente, también a lo viejo.

Las reflexiones anteriores, apuntan en realidad hacia la necesidad de la democracia en el quehacer científico, y en la vida en general.

Democracia que permita expresarse, desarrollarse y consolidarse a lo nuevo, pero que también asegure expresión a lo viejo, puesto que sólo así lo nuevo puede llegar a ser una síntesis completa.

Si hay algo nuevo en la actualidad en la ideología revolucionaria, es su revalorización de la democracia.

Es dolorosa la reciente evidencia de como la falta de democracia formal, aún cuando ésta sea impuesta por los revolucionarios, puede conducir a los excesos más grotescos, así como al esclerosamiento de la teoría y de la vida misma.

Ello no puede ciertamente conducir al reblandecimiento de la voluntad de los revolucionarios de cumplir con su deber, hacer la revolución.

Pero sí debe llevar a una profunda reflexión acerca de las formas en que deberá expresarse el poder de los trabajadores. Y tales formas, aún siendo futuro, son también presente, puesto que el comportamiento de mañana estará determinado por el quehacer de hoy.

Y esto, que a alguno le pudiera parecer exclusivamente un problema moral,  es también un asunto político de primera importancia, puesto que la gente sencilla, que es la que en definitiva realiza las grandes transformaciones históricas, se mueve no sólo porque su situación actual se torna insoportable, sino también porque está convencida que de haciéndolo contribuye a construir una sociedad mejor.

 

Santiago, 4 de Noviembre de 1989.

 

 



[1]          Lenin,V.I.,V Congreso POSD de R, O.C., Bs Aires, T12,Pg.424.

[2]          Mancilla, Anastasio. "Tesis sobre el tema : Premisas socioeconómicas para las transformaciones antiimperialistas, democráticas y revolucionarias en América Latina y el Caribe". Mimeo ICS Moscú, 1986.

[3]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs. 379 y 408.

[4]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs 390-391.

[5]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pg.391.

[6]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs.391-392.

[7]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs. 382-383-393.

[8]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs. 394-395.

[9]          Iliénkov, E., "Lógica Dialéctica", Progreso 1977, Pgs. 390-392.

[10]        Mancilla, Anastasio. "Tesis sobre el tema : Premisas socioeconómicas para las transformaciones antiimperialistas, democráticas y revolucionarias en América Latina y el Caribe". Mimeo ICS Moscú, 1986.

[11]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 1.Citas de Marx  son de su "Contribución a la crítica de la economía política".

[12]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 1.Citas de Marx  son de su "Contribución a la crítica de la economía política".

[13]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 1.

[14]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 3-4-5.

[15]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 30.

[16]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg. 56.

[17]        Mancilla, Anastasio. "Tesis sobre el tema : Premisas socioeconómicas para las transformaciones antiimperialistas, democráticas y revolucionarias en América Latina y el Caribe". Mimeo ICS Moscú, 1986.

[18]        Marx, C., "El Capital", L1, S7, C22, Edic. FCE, Pg. 511.

[19]        Meller,P.  y otros."Revisión del milagro económico".Estudios Cieplan Nº15, pg. 33-44.

[20]        Lenin,V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", C1, &6, OOCC, T3, pg. 48.

[21]        Marx, C., "El Capital", L1, S7, C23, Edic. FCE, Pg. 518.

[22]        Ante la gravedad de la cesantía, la dictadura militar estableció a partir de 1975 programas de empleo denominados Programa de Empleo Mínimo (PEM) y Programa Ocupacional para Jefes de Hogar (POJH), éste último a partir de 1982. Hacia mediados de 1983 la suma de ambos programas alcanzaba una masa de aproximadamente 530.000 personas. En esa época la remuneración de un obrero del PEM alcanzaba a $ 2.000, unos US$ 30, por mes. A medida que el último ciclo económico se alejó de la fase de crisis, la cantidad de trabajadores adscritos al PEM y POJH se fue reduciendo hasta desaparecer a fines de 1988. Ultimamanete se creó un nuevo plan, denominado PIMO, acerca del cual no se dispone de estadísticas.

[23]        Las series estadísticas de ocupación disponibles no son de calidad homogenea. Las acá utiilizadas no son estrictamente comparables entre sí. Una de ellas (ODEPLAN,Indic. Ec. Sc.60-82 Bco. Central, Pgs. 206-207), que abarca el período 1960-1981, mide la ocupación al 30 de Junio de cada año, mientras que la segunda ,(U de Chile,IES60-85, Boletín B.Central) que cubre los últimos años, mide la ocupación en el período Marzo de cada año. Las muestras son también, aparentemente, disímiles. La serie elaborada por Cieplan, por su parte, coiincide aproximadamente con los valores presentados acá, en los años 70-85.(Jadresic, Esteban, "Evolución del empleo…"Estudios Cieplan Nº20.

[24]        Lavín, Joaquín. "La Revolución Silenciosa".L.Cochrane, 1988.Pg.13

[25]        Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg.67.

[26]        Martinez,Javier  y León,Arturo. "Clases y Clasificaciones Sociales" . CED,1987

[27]        Petras, James. "The new class basis of chilean politics". Mimeo, Stgo, 1988.Pg.20.

[28]        Petras, James. "The new class basis of chilean politics". Mimeo, Stgo, 1988.Pg.21

[29]        Marx, C., "El Capital", L1, S1, C1, Edic. FCE, Pg.3.

[30]        Marx, C., "El Capital", L1, S1, C1, Edic. FCE, Pg.3

[31]        Marx, C., "El Capital", L1, S1, C1, Edic. FCE, Pgs.5-6.

[32]        Marx, C., "El Capital", L1, S1, C1, Edic. FCE, P4.(subrayado en el original)

[33]        Marx, C.. "Historia crítica de la teoría de la plusvalía, vol I,p223.

[34]        Marx, C., "El Capital", L2, S1, C6, Edic. FCE, Pg.133.

[35]        Marx, C., "El Capital", L1, S5, C14, Edic. FCE, Pgs. 425-426.

[36]        Fuente: Censos y Encuestas Industriales INE.

*           Las series estadísticas de ocupación disponibles no son estrictamente comparables entre sí. Una de ellas (Indic. Ec. Sc. Bco. Central, Pgs. 206-207), que abarca el período 1960-1981, mide la ocupación al 30 de Junio de cada año, mientras que la segunda (Síntesis Estadística Bco. Central), que cubre los últimos años, mide la ocupación en el período Oct-Dic de cada año. Las muestras son también, aparentemente, disímiles.

[37]        Marx, C., "El Capital", L3, C2.

[38]        Marx, C., "El Capital", L1, S2,C4. Edic. FCE, Pg122.

[39]        Marx, C., "El Capital", L1, S7,C24. Edic. FCE, Pgs. 607-608.

[40]        Marx, C., "El Capital", L1, S7,C24. Edic. FCE, Pgs. 246-247.

[41]        Lavín, Joaquín. "La Revolución Silenciosa".L.Cochrane, 1988.Pg.144.

[42]        A lo largo del trabajo, el término "modo de producción" se aplica  indistintamente a la producción capitalista, la pequeña producción, la producción latifundiaria, comunal, etc. Usualmente, el término se aplica a los modos de producción principales: comunista primitivo, esclavista, feudal, capitalista, comunista, pero parece lícito utilizarlo asimismo para describir estas otras relaciones de producción mencionadas, que sin haberse constituido nunca como sistema global, o siendo regímenes de transición, etc., constituyen sin embargo sistemas derelaciones de producción característicos.

[43]        Marx, C. "Crítica de la Economía Política", Ed. El Quijote, Bs. As., 1946, pp. 35-36. Citado por  Ramos, Sergio, en "Chile ¿Una Economía de Transición? " PLA, p.24.

[44]        Titular diario "La Epoca", citado por Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg.35.

[45]        Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg.68.

[46]        Fazio, Hugo. "Vigencia y actualidad de Carlos Marx". 1983. pg.34.

[47]        Marx, C., "El Capital", L1, S7,C23. Edic. FCE, Pg.518 (nota).

[48]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.95.

[49]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.95.

[50]        Marx, C., "El Capital", L3, S4,C17. Edic. FCE, Pg.294.

[51]        Fazio, Hugo. "Vigencia y actualidad de Carlos Marx". 1983. Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº59, pg.35.

[52]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.97.

[53]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.97.

[54]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.95.

[55]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.95.

[56]        Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.96.

[57]        Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg.88.

*           En este capítulo se recurre abundantemente al trabajo del investigador José Bengoa: "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria ". Se ha estimado que dicho trabajo resume en forma precisa y con el respaldo de su autor, destacado agrarista, los principales tópicos que interesan a este trabajo. Se ha recurrido también al libro de Bengoa, J., puesto que junto con describir los fenómenos ocurridos en el campo en forma precisa, interpreta los mismos de una determinada manera, que corresponde en general a las posiciones cuya crítica se aborda en el curso de este trabajo.

             El material revisado incluye además trabajos de James Petras, J. Crispi, M. E. Cruz, Cecilia Leiva, Gabriel Salazar , y Carlos Ortúzar, entre otros.

[58]        "El Proletariado Agrícola : Antecedentes y Reflexiones",  Principios Nº 40, Abr-May-Jun 1986, Pg. 56.

[59]        Petras, James. "The new class basis of chilean politics". Mimeo, Stgo, 1988.Pg.9.

[60]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pg.163.

[61]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pg.5.

[62]        Ramirez Necochea, H. "Historia del Movimiento Obrero en Chile". LAR. pg. 51.

[63]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pg.162.

[64]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pg.162.

[65]        Ramirez Necochea, H. "Historia del Movimiento Obrero en Chile". LAR. pg. 51.

[66]        Lenin, V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", OOCC, T3, Pg190.

[67]        Ramirez Necochea, H. "Historia del Movimiento Obrero en Chile". LAR. pgs. 66 y 76.

[68]        Foxley, Alejandro. "Chile y su futuro", Alfabeta impresores, 1988, pg.163. SOFOFA es la sigla de la Sociedad de Fomento Fabril, principal asociación de industriales de Chile.

[69]        Lenin, V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", OOCC, T3, Pg190.

[70]        Lenin, V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", OOCC, T3, Pg192.

[71]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.163-164.

[72]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.164-165.

[73]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.164-165.

[74]        Ortuzar, Carlos. "Una aproximación al sentido común campesino". CIDE, 1988, pg. 18.

[75]        Ortuzar, Carlos. "Una aproximación al sentido común campesino". CIDE, 1988, pg. 20.

(*)        Corporación de la Reforma Agraria, organismo estatal encargado del proceso.

[76]        Ortuzar, Carlos. "Una aproximación al sentido común campesino". CIDE, 1988, pg. 25.

[77]        Ortuzar, Carlos. "Una aproximación al sentido común campesino". CIDE, 1988, pg. 25.

[78]        Iliénkov, E., "Elevarse de lo abstracto a lo concreto", Progreso 1977, Pg.26 .

[79]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.164-165.

[80]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.9-10.

[81]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.9-10.

[82]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.9-10.

[83]        Foxley, Alejandro. "Chile y su Futuro". Alfabeta Impresores, 1988, pg. 167.

[84]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.48y52.

[85]        Cruz, M. Elena. "La experiencia neoliberal en la agricultura chilena sus éxitos y su pobreza". GIA, 1988, pgs 21-22.

[86]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.70-78-83.

[87]        Lenin, V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", OOCC, T3, Pgs.177-178.

[88]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.70.

[89]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.70-78-83.

[90]        Foxley, Alejandro. "Chile y su Futuro". Alfabeta Impresores, 1988, pg. 167.

[91]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.70-78-83.

[92]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pgs.70-78-83.

[93]        Bengoa, J.; "El Campesinado Chileno Después de la Reforma Agraria " ; Sur, Pg. 40.

[94]        Foxley, Alejandro. "Chile y su Futuro". Alfabeta Impresores, 1988, pg. 169.

[95]        Cruz, M. Elena. "La experiencia neoliberal en la agricultura chilena sus éxitos y su pobreza". GIA, 1988, pgs 24.

*           Cabe precisar que  en rigor debería hablarse de industria transformadora, y no manufacturera, dado que este último concepto no se refiere a una rama de la economía, sino a una de las etapas de desarrollo que atraviesa la producción capitalista en general, en cualquier rama, entre la cooperación simple y la gran industria maquinizada. Considerando lo común del término, sin embargo, se habará acá indistintamente industria "manufacturera" y "transformadora".

[96]        Marini, Ruy Mauro. "Dialéctica de la dependencia". ERA, México,1982. Pg.63.

[97]        Sociedad de Fomento Fabril, asociación de industriales.

*           Las series estadísticas de ocupación disponibles no son estrictamente comparables entre sí. Una de ellas (Indic. Ec. Sc. Bco. Central, Pgs. 206-207), que abarca el período 1960-1981, mide la ocupación al 30 de Junio de cada año, mientras que la segunda (Síntesis Estadística Bco. Central), que cubre los últimos años, mide la ocupación en el período Oct-Dic de cada año. Las muestras son también, aparentemente, disímiles.

*           Cabe hacer acá un alcance  acerca de la teoría de las ventajas comparativas, que se ha prestado para innumerables discusiones durante los últimos años. Esta ley de la economía política, descubierta por D. Ricardo, y reivindicada  por Marx, C. (El Capital, S2; "Discurso sobre el Librecambio", etc.), cuya importancia  - es nada menos que la base del comercio internacional - la ubica al mismo nivel de otras leyes fundamentales, como la ley de la división del trabajo, descubierta por A. Smith.

             Muchas personas, incluidos algunos economistas de oposición, desconocen esta ley, por lo mismo, no pueden comprender como es posible que un país pueda desarrollar su producción, compitiendo con países más adelantados. Esta incomprensión los lleva, a veces, a adoptar posiciones que pueden interpretarse como partidarias del autarquismo económico, las que ciertamente ofrecen un flanco inagotable para que los ideólogos-economistas del régimen enfilen por allí su ofensiva que acusa a los opositores de anacronismo, ineficiencia, etc.

             En palabras de Marx "A, que vende vino y compra trigo, produce acaso más vino del que podría producir trabajando el mismo tiempo el agricultor B, y éste, a su vez, más trigo del que, trabajando el mismo tiempo, podría producir el cosechero de vino A. Por el mismo valor de cambio, A obtendrá, pues, más trigo y B más vino que si ambos hubieran de producir trigo y vino respectivamente para sus necesidades, sin recurrir al intercambio"  (subrayado en el original)(1). 

             La ley de ventajas comparativas tiene un sentido relativo, y establece que a un país le conviene exportar aquellos productos que, en su relación de valor con otros productos al interior del país, aparecen favorecidos en  comparación  con la  relación que se da entre los valores de estos mismos productos en el mercado internacional.  Es decir, si la  relación de valor de los productos A y B, es A/B, al interior del país, y dicha  relación de valor es comparativamente mayor que la  relación de los valores de los mismos productos en el mercado internacional, Ai/Bi; en otras palabras si A/B > Ai/Bi; entonces al país le conviene exportar B e importar A,  aún cuando los valores de ambos productos sean mayores al interior del país que en el mercado internacional; es decir, aún que A > Ai y B > Bi.

             Lo anterior no puede llevar a concluir, en modo alguno, que la libertad de comercio sea siempre positiva para un país, aún cuando en general lo es.       En particular, por ejemplo, es sabido que la política del  imperialismo ha sido siempre la de "fomentar la producción de materias primas y acoger "con indiferencia cuando no con hostilidad" el desarrollo de la industria", (2) en los países dependientes. Por este motivo, muchas veces estos países se ven en la obligación de recurrir al proteccionismo como forma de defensa, a pesar del elevado costo económico que ello entraña.

             (1) Marx, C.; "El Capital", L1, S2, C4; Edic. FCE, México, Pg. 112.

             (2) Lenin, V.I.; "Cuadernos Sobre el Imperialismo"; O.C., T39, Pg. 98.

 

(*)        En rigor, puesto que el precio de los productos, considerado como promedio por encima de las fluctuaciones de oferta y demanda, no coiincide con el valor de los mismos sino en aquellas ramas industriales de composición orgánica media, el valor agregado no corresponde exactamente con el valor creado sino en estas industrias. En las restantes puede ser mayor o menor que el valor creado, siendo el saldo redistribuido entre las diferentes ramas de la economía, desde aquellas que tienen composición orgánica inferior a la media hacia aquellas donde dicha composición orgánica es superior a la media. El concepto de composición orgánica se estudia más adelante.

[98]        Lenin, V.I.. "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia". Cap. 7.

[99]        Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &5, pg. 549. Edic. FCE, México, 1973.

[100]     Cieplan, "Balance económico-social del régimen militar", Stgo, abril 1988. Citado por Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pgs .65-66.

[101]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &3, pg. 532. Edic. FCE, México, 1973.

*           La tasa de desempleo sigue en general las alternativas de los ciclos, y la tendencia creciente de la ley general de la acumulación, pero sufre sin embargo alteraciones cualitativas en su movimiento, en algunos momentos. En 1971-73, a raíz del advenimiento del gobierno popular el desempleo baja a su nivel mínimo. Luego en 1974-75 sube violentamente, luego que se consolida la dictadura y su modelo económico. En 1982, a raíz de la última crisis, se produce un nuevo salto cualitativo, aumentando nuevamente el nivel de desempleo.

[102]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 15.

[103]     R. Luders, ex-ministro de hacienda de Pinochet, declaraciones a "El Mercurio", 10 de Octubre 1986.

[104]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .11.

[105]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pgs. 10 y 19.

[106]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &1, pg. 517. Edic. FCE, México, 1973.

[107]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 546. Edic. FCE, México, 1973.

[108]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

[109]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &1, pg. 518. Edic. FCE, México, 1973.

[110]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &1, pg. 521. Edic. FCE, México, 1973.

[111]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &1, pg. 521. Edic. FCE, México, 1973.

[112]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &1, pg. 517. Edic. FCE, México, 1973.

[113]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 525. Edic. FCE, México, 1973.

[114]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 201.

[115]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 527. Edic. FCE, México, 1973.

[116]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 527. Edic. FCE, México, 1973.

[117]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

(*)        La evolución en la composición orgánica del capital en los últimos años ha estado condicionada asimismo por diversos factores particulares, entre los cuales parece indispensable estudiar el efecto de lo que algunos autores denominan el "cambio en el patrón de acumulación", impuesto a partir de 1973 por los monopolios desde el dominio absoluto sobre un estado terrorista, y que contó entre sus instrumentos principales el incremento de la competencia, a través de una apertura externa, libertad de precios, etc..

             En relación a la composición orgánica del capital, ello pareciera haberse traducido en una recomposición violenta de la composición orgánica del capital en aquellas ramas antes altamente protegidas por aranceles, y en aquellas otras beneficiadas por el cambio de precios relativos, como la minería y la agricultura.

             Las condiciones de dictadura incidieron ciertamente en una disminución relativa del capital variable simplemente por vía de reducción violenta de personal no directamente productivo, y por la vía de disminución de salarios y aumento de la jornada, sin necesariamente recurrir a un cambio en la composición orgánica del capital, lo que requiere un cambio en la composición técnica.

             Parece importante, asimismo, estudiar el impacto de la separación de diversos servicios o procesos y su entrega a contratistas. Ello incide, nuevamente, en la disminución relativa del capital variable, tal como éste fue estimado arriba.

             Los rasgos de capitalismo monopolista que aparecen en la estructura económica, que se expresan en  la exportación de capitales y la acentuación de sus rasgos parasitarios, por parte de la burguesía chilena, entre otras cosas, deberían actuar en el sentido de restar recursos a la inversión productiva, frenando con ello el aumento de la composición orgánica del capital.

             La incidencia del dominio imperialista debería condicionar la evolución de la composición orgánica del capital, por una parte acelerándola en aquellas ramas donde el capital imperialista efectúa explotación directa (minería, cemento, por ejemplo), y frenándola en general, debido a la extracción de recursos vía deuda externa.

[118]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 205.

[119]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 11-13.

[120]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 11-13.

[121]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 11-13.

[122]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 11-13.

[123]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[124]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[125]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[126]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[127]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[128]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[129]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &2, pg. 528. Edic. FCE, México, 1973.

[130]     Schumacher, E.F., "Small is Beautiful, Economics as if People Mattered". Perennial Library,1975, pg. 154.

[131]     El fenómeno de la centralización y concentración de capitales, ocurrido en Chile durante los últimos años, está reseñado en innumerables publicaciones de prensa y diversos trabajos, entre los que destacan el trabajo de O. Garretón y J. Cisternas(*), el libro de Fernando Dahse "El Mapa de la Extrema Riqueza", y trabajos de H. Facio(**), entre otros(***). Labor destacada en la investigación de este proceso ha cabido al investigador Patricio Rozas, quien, junto a Gustavo Marín, ha publicado trabajos(****) que se utilizan ampliamente más adelante, en la sección relativa a la penetración imperialista.

             Parece oportuno subrayar el valor del trabajo de Dahse, ya que a pesar de ubicarse su autor en el campo burgués, el rigor científico de su investigación devela con gran precisión los rasgos principales del movimiento de la acumulación y concentración del capital en Chile, en los últimos años.

             (*)                  O. Garretón y J. Cisternas, "Algunas Características del Proceso de Toma de Decisiones en la Gran Empresa : la dinámica de la Concentración", SERCOTEC, 1970.

             (**)                H. Facio, "El Mapa de los Grupos se ha Modificado, Mimeo, Enero 1985.

             (***)              Taller Economía ICAL, "Grupos Económicos en Chile", Mimeo, 1985. "La privatización de las Empresas Públicas". Durán, H. "Análisis de la Privatización de las Empresas Públicas".ARCIS, "El Actual Proceso Privatizador en Chile", etc.

             (****)            Rozas, P y  Marín, G, "1988: El Mapa de la Extrema Riqueza 10 Años Después"; "Estado Autoritario deuda Externa y Grupos Económicos".

[132]     N.Eyzaguirre; "La Deuda Interna Chilena 1975-85", Mimeo, 1986.

[133]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 207.

[134]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg.23.

[135]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg.23.

[136]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg.146.

[137]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pgs. 150-156-159-165-193.

[138]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 199-200.

[139]     Ver capítulo referente a los pagarés de la deuda externa.

[140]     Rozas, Patricio-Marín, Gustavo, "El Mapa de la Extrema Riqueza Diez Años Después"              , CESOC/PRIES-CONO SUR, Pg. 66.

[141]     F. Dahse, "El Mapa de la extrema riqueza", Edit. Aconcagua, Pg. 205.

[142]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &3, pgs. 532-533. Edic. FCE, México, 1973.

[143]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 546. Edic. FCE, México, 1973.

[144]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &3, pg. 535. Edic. FCE, México, 1973.

[145]     Cortázar, R. "Chile, Resultados redistributivos 1973-82", CIEPLAN, Junio 1983, Pg.34.

[146]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .17.

[147]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .40.

[148]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .10.

[149]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.100.

[150]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.98.

[151]     Martinez,Javier  y León,Arturo. "Clases y Clasificaciones Sociales" . CED,1987.

[152]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.98.

[153]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.99.

[154]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.99.

[155]     Fazio, Cristian. "La Clase Obrera en Chile : Elementos para una discusión". Partido Comunista de Chile, Boletín del Exterior, Nº, p.98.

[156]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &3, pg. 536. Edic. FCE, México, 1973.

[157]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 546. Edic. FCE, México, 1973.

[158]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 546. Edic. FCE, México, 1973.

[159]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

[160]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

[161]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

[162]     Rosenberg, D.I., "Comentarios a los Tres Tomos de El Capital", La Habana, 1979, pg. 440.

[163]     Rosenberg, D.I., "Comentarios a los Tres Tomos de El Capital", La Habana, 1979, pg. 434.

[164]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec2, Cap4, &3, pg. 124. Edic. FCE, México, 1973.

[165]     Rosenberg, D.I., "Comentarios a los Tres Tomos de El Capital", La Habana, 1979, pg. 434.

[166]     Varga, E. "Economía Política del Capitalismo". Edic. Cultura Popular, México, 1977, pg. 121.

[167]     Varga, E. "Economía Política del Capitalismo". Edic. Cultura Popular, México, 1977, pg. 134.

[168]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

[169]     Varga, E. "Economía Política del Capitalismo". Edic. Cultura Popular, México, 1977, pgs. 124-131-132.

*           Alvaro Vial y su mentor,  tocayo y correligionario del "Centro Democrático Libre", Alvaro Bardón, desempeñan muy a gusto el "honorable" papel de provocadores a sueldo (…público, naturalmente), que les ha sido asignado por sus jefes, en la división interna del trabajo de los "chicago boys".Este segundo, y principal, provocador-profesional es un economista , bastante vulgar, que usualmente identifica a todos los opositores a la dictadura con el "populismo", que para él es lo mismo que "socialismo", y luego de así "destruirlos", se permite adoptar la pose de "progresista".

[170]     El Mercurio, 11 de enero de 1986.

[171]     El Mercurio, 25 de septiembre de 1986.

[172]     Mariana Schkolnik, "Sobrevivir en la Población José M. Caro y en Lo Hermida ", Pet, Pgs. 41, 44, 115.

*           Es sabido que el IPC fué distorsionado en Octubre de 1973, por los economistas del facismo, que en esta primera actuación oficial escamotearon a los trabajadores chilenos cerca de la mitad de sus remuneraciones reales. Ello implica también que al comparar cualquier precio o salario anterior a 1973 deflactado por el IPC Oficial, con precios o salarios posteriores, los primeros aparecen artificialmente reducidos al 50% de su valor real. De esta manera se trata de ocultar, en las estadísticas oficiales, el deterioro de las remuneraciones en el período facista. Esta distorsión es tan evidente, sin embargo, que aparte de los folletos de propaganda del régimen,  en todos los cálculos económicos se emplea el IPC Corregido por economistas de oposición (+). Este índice corrige también distorsiones del IPC oficial posteriores a 1974, y hasta 1978. Para 1972 y los primeros meses de 1973, este índice corregido considera precios de mercado negro, por lo que es también superior al IPC Oficial de entonces. En este trabajo, sin embargo, se ha utilizado la inflación oficial hasta 1972, y el índice corregido de ahí en adelante. Esto conduce a que las remuneraciones reales estimadas en este trabajo para 1972 son superiores a las estimadas por CIEPLAN. Se ha considerado que esta estimación aproxima mejor la situación vivida por los trabajadores durante aquel año.

             (+) R. Cortázar, J. Marshall, "Indice de Precios al Consumidor", Estudios CIEPLAN Nº 4.

[173]     R. Cortázar, "Chile: Resultados redistributivos 1973-82", Notas Técnicas Nº 57, CIEPLAN, Pg.5.

[174]     J. Ruiz-Tagle. "El Poder de Compra de las Familias Populares", Coyuntura Económica Nº 11, Pet, pg. 67.

[175]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .31. Cita como fuente a  Mariana Scholnik y Berta Teitelboim "Pobreza y Desempleo en Poblaciones…".

[176]     A. Varela, M. Alvarado "Proletariado : Nuevas Realidades ", Cuadernos ICAL, Nº 5.

[177]     Gonzalo Martner "¿Porqué hay Hambre en Chile", citado en La Epoca, 14/07/87.

[178]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .31. Cita como fuente a  Humberto Vega "La macroeconomía de la pobreza en Chile".

[179]     Chateau, H. Pozo; "Los Pobladores en el Area Metropolitana y sus Características"; Notas Técnicas CIEPLAN Nº 71, Pg.29.

[180]     Instituto Alejandro Lipschutz, Area de Vivienda y Urbanismo. "El Cohecho con el Techo" , Marzo 1988, pgs. 1-3.

[181]     Instituto Alejandro Lipschutz, Area de Vivienda y Urbanismo. "El drama de los allegados en Chile" , Marzo 1988, pgs. 2-3.

[182]     Tironi, Eugenio. "Los Silencios de la Revolución". Edit. Pta Abierta, 1988, pg .32. Cita como fuente a  Alfredo Rodríguez, "Hogares allegados y viviendas populares".

[183]     Cálculo del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, en base a balances de sociedades anónimas.

[184]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap23, &4, pg. 547. Edic. FCE, México, 1973.

*           Las diferentes ramas fueron ponderados de acuerdo a pesos de la antigua clasificación, por no estar disponible la información acerca del peso exacto de cada sector  en la nueva clasificación. Ello puede indiccar un sesgo, pero no se considera importante, ya que se aplica la misma ponderación a todos los años.

(*)        Sociedad de Fomento Fabril, asociación de industriales.

[185]     Marx, C.. "El Capital"; L1, S7, C23, 3; Edic FCE, México, 1973, Pg. 533.

[186]     Marx, C.. "El Capital"; L1, S7, C23, 3; Edic FCE, México, 1973, Pg. 533.

[187]     Lenin, V.I., "El Desarrollo del Capitalismo en Rusia", OOCC, T3, Pg.180.

[188]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 8; Edic FCE, México, 1980, Pg. 461.

[189]     Kocka, Jurgen y Rànki, György, "Economic Theory and history", Akademia Kiado, Budapest, 1985.

[190]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 474.

[191]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 474.

[192]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 473.

[193]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 472.

[194]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 472.

[195]     Marx, C.. "El Capital"; L3, S3, C15, 2; Edic FCE, México, 1973, Pg. 247.

[196]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 472.

[197]     Marx, C.. "Teorías sobre la plusvalía"; L2, C17, 11; Edic FCE, México, 1980, Pg. 472.

[198]     Lenin, V.I. "Sobre la caracterización del romanticismo económico", fragmento incluido en el libro II de El Capital, Edic. FCE, México, 1973, Pgs. 488-489.

[199]     Lenin, V.I. "Sobre la caracterización del romanticismo económico", fragmento incluido en el libro II de El Capital, Edic. FCE, México, 1973, Pgs. 488-489.

[200]     Lenin, V.I. "Sobre la caracterización del romanticismo económico", fragmento incluido en el libro II de El Capital, Edic. FCE, México, 1973, Pgs. 488-489.

[201]     Lenin, V.I. "Sobre la caracterización del romanticismo económico", fragmento incluido en el libro II de El Capital, Edic. FCE, México, 1973, Pgs. 488-489.

[202]     Marx, C.. "El Capital"; L2, S2, C16, 3; Edic FCE, México, 1973, Pg. 281-282.

[203]     Marx, C.. "El Capital"; L3, S3, C15, 2; Edic FCE, México, 1973, Pg. 248.

[204]     Marx, C.. "El Capital"; L3, S3, C15, 2; Edic FCE, México, 1973, Pg. 240.

(*)        Cabe consignar que las utilidades de estas empresas no son sino un indicador de la masa total de ganancias, porque la muestra es limitada a las 50 mayores empresas no bancarias. No aparecen en la muestra las grandes empresas estatales ni una gran cantidad de empresas menores, pero, más importante aún, no aparecen los bancos, y por lo tanto las ganancias del capital a interés, el que se descuenta de las utilidades de las empresas no bancarias. El comportamiento de este conjuntop de empresas no consideradas, sin embargo, es similar al de la muestra, por lo que ésta puede ser considerada un buen indicador del conjunto de las ganancias.

[205]     Fuente : Business Week, Mar 27, 1989, pg.61.

(*)        La  fórmula general de la tasa de ganancia es, como se recuerda, g'= p / (v+p ), en que g' es la tasa de ganancia, p es la plusvalía, v es el capital variable y c es el capital constante, que incluye, principalmente, las materias primas.

[206]     Kocka, Jurgen y Rànki, György, "Economic Theory and history", Akademia Kiado, Budapest, 1985.

[207]     Marx, C.. "El Capital"; L3, S3, C15, 2; Edic FCE, México, 1973, Pgs. 254-256.

[208]     La tierra en sí , un yacimiento virgen por ejemplo, no tiene valor, puesto que no es producto del trabajo humano. La economía capitalista le asigna un precio, sin embargo, precisamente en virtud desu capacidad de producir renta, es decir, de apropiarse de plusvalía.

[209]     Lenin,V.I., "El Imperialismo, Fase superior del Capitalismo", O.C. T22,Pg. 256, Edit. Cartago.

[210]     Lenin,V.I.; "El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo". OOCC,T22,Pgs. 280-281; Edit Cartago.

[211]     Lenin,V.I.; "Cuadernos sobre el imperialismo". OOCC,T39,Pg. 98; Edit Cartago.

[212]     Pago por uso de Patentes.

[213]     Relación entre los precios de los productos importados y los exportados por el país.

[214]     Estimando la plusvalía anual como el producto geográfico bruto menos el consumo de capital fijo y menos la mitad de las remuneraciones totales.

[215]     Corresponde al diferencial de precio de los pagarés capitalizados por chilenos, o a deudas condonadas, más comisiones y beneficios de especuladores en dólar paralelo

[216]     Rozas, Patricio- Marín, Gustavo : "1988: El Mapa de la Extrema Riqueza diez años depués". CESOC/PRIES-Cono Sur; pg.66.

[217]     Cifras de diciembre 1986, en dólares de ese año.

[218]     Iliénkov, E., "Lógica dialéctica", Progreso 1977, Pgs. 390-391.

[219]     Caputo, Orlando. "La Perestroika del Capitalismo Mundial". Pluma y Pincel #61,Feb89, pg.10-11.

[220]     Marx, C.; "Prólogo a Contribución a la Crítica de la Economía Política"; O.Es. 2T, T1, Pg. 348.

(*)        " Nicolai Kondrátiev tuvo una vida compleja. Nacido en el seno de una sencilla familia campesina, terminó sus estudios en la Universidad. Siendo muy joven, después de la Revolución de Febrero, fue nombrado adjunto del ministro de abastecimientos del Gobierno Provisional ( en representación del partido de los socialistas revolucionarios). Después de la Revolución de Octubre se apartó de las actividades políticas y se consagró  a la ciencia. Fue profesor de la Academia de Aricultura, director de un instituto de investigaciones científicas y autor de nuerosos trabajos sobre economía de la agricultura, planificación socialista y economía mundial. En los años 20 se produjeron en los medios científicos enconados debates, centrados muchas veces en el propio Kondrátiev y en las concepciones avanzadas por él.

        Esta actividad creadora tuvo un fin trágico. En 1930, el eminente hombre de ciencia fue detenido y acusado infundadamente de haber organizado un inexistente "Partido Campesino del Trabajo" (PCT). En 1938, a la edad de 46 años, sucumbió en el lugar de reclusión. En los años 60 fue rehabilitado "por ausencia de delito". Pero en la URSS siguieron silenciando su nombre y sus trabajos. Tan sólo en 1984, Kommunist, órgano teórico del PCUS, recordó elogiosamente al científico por vez primera.Después de la rehabilitación de A. Chaiánov (1888-1939, eminente científico soviético, especializado en economía de la agricultura. Detenido bajo la falsa acusación de pertenecer al PCT, fue fusilado en 1939) y de otros compañeros de Kondrátiev de la Academia de Agricultura, su nombre comenzó a aparecer libremente en la prensa soviética en un sentido positivo…Si hubiese vivido hasta hoy, habría podido conmemorar el 60 aniversario de su celebridad mundial, no como economista agrario, sino como descubridor de las "ondas largas" en la economía, a cuyo estudio consagró gran parte de su energía creadora basándose en el ejemplo de la economía de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia y otros países…Desde 1930 hasta estos últimos tiempos, las ideas de Kondrátiev  fueron consideradas en su patria como "nocivas" y sus ondas largas como "una invención burguesa". Durante largos decenios, el análisis de este fenómeno estuvo de hecho prohibido…La ciencia Marxista abandonó así sin combate u importante campo de la investigación".

             Menshikov, Stanislav , "La teoría de las Ondas largas y los Destinos del Capitalismo". Revista Internacional, Agosto 1988, pg. 56.

[221]     Menshikov, Stanislav , "La teoría de las Ondas largas y los Destinos del Capitalismo". Revista Internacional, Agosto 1988, pg. 56.

[222]     Caputo, Orlando. "La Perestroika del Capitalismo Mundial". Pluma y Pincel #61,Feb89, pg.10-11.

[223]     Caputo, Orlando. "La Perestroika del Capitalismo Mundial". Pluma y Pincel #61,Feb89, pg.10-11.

[224]     Marx, C., "El Capital", L1, S7, C23, Edic. FCE, Pg. 522.

[225]     E. Viera, Intervención en el simposium "Transnacionalización y Dependencia en A. Latina", Montevideo, Nov. 1986.

[226]     Esta sección está tomada principalmente, a veces en forma textual, y exceptuando en los casos que se señala, de los capítulos correspondientes de  "La Economía Chilena" , de J.Cademartori; Cormorán, 1972.

[227]     A. Lipschutz; "El Problema Racial en la Conquista de América y el Mestizaje", pg.191, citado por J. Cademártori, Op. Cit.

[228]     A. Lipschutz; "El Movimiento Indigenista y la Reestructuración Cultural Americana";América Indígena, Vol XIII, Nº4, Octubre 1953.

[229]     A. Sutulov"La Minería en Chile"

[230]     Luis Emilio Recabarren; "Ricos y Pobres, Obras Escogidas, pgs. 92 y 93, Citado por J. Cademártori, Op. Cit.

[231]     Si se considera que en las empresas de menos de 20 trabajadores predomina la pequeña producción mercantil, puesto que la mayor parte de ellas aún no reune la suficiente cantidad de asalariados como para que se produzca el cambio de calidad, que transforma la pequeña producción mercantil  en producción capitalista, al maestro o pequeño patrón en empresario capitalista y a sus ayudantes en obreros.

[232]     Hernán Ramirez Necochea, "Historia del Imperialismo en Chile", Austral, 1970, pg.327.

[233]     Bco. Central Indice de actividad económica.Boletín Mensual BC, #730, pg. 3450

[234]     Como se ha visto más arriba, la producción de valor se lleva a cabo en cualquier actividad productora de mercancías, y muchas actividades de "servicios", de hecho producen mercancías. Los llamados "sectores productivos", no son, por lo tanto, los únicos donde se produce valor, sin embargo, son los fundamentales. Por otra parte, no toda la producción de valor se hace bajo el régimen capitalista. Parte importante, aunque decreciente, de la producción de valor la efectúa el régimen, precapitalista, de la pequeña producción. En Chile, alrededor del 30% de la producción de valor es realizada por pequeños productores mercantiles precapitalistas : campesinos medios, transportistas, pescadores artesanales, profesionales independientes, etc

[235]     Fuente : Boletines Banco Central.

[236]     Fuente : Boletines Banco Central, INE.

[237]     Fuente : Boletines Banco Central. U.Chile.

[238]     Fuente : Boletines Banco Central.

[239]     N. Eyzaguirre : La Deuda Interna, Mimeo 1986.

[240]     Fuente : Boletines Banco Central.

[241]     "El Mercurio", 25.05.84

[242]     Caputo, Orlando. "La Perestroika del Capitalismo Mundial". Pluma y Pincel #61,Feb89, pgs.11-12.

[243]     Entendido acá el concepto no como una "hipótesis general del funcionamiento del capitalismo", como lo plantean autores como de Bernis, sino en el sentido más modesto de regulación estatal, que le dan los textos de economía política contemporáneos.

[244]     Recordamos que el capital financiero es la fusión del capital industrial y bancario.

[245]     "La Epoca", 02.06.87

[246]     "El Mercurio", 28.05.87.

[247]     "El Mercurio" 21.05.87.

[248]     El Mercurio, Julio 1989, pg.4.Economía y Negocios,'

[249]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

[250]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

[251]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

[252]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

[253]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

[254]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap2, pgs. 43-44. Edic. FCE, México, 1973.

(*)        Se suele plantear, hasta ahora, que el socialismo no es sino una fase del modo comunista de producción. Acá el término "modo de producción" se utiliza en forma más libre.

[255]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec1, Cap1, &4, pg.48. Edic. FCE, México, 1973.

[256]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap24, &7, pgs. 647-648-649. Edic. FCE, México, 1973.

[257]     Marx, C., "El Capital", Lb1, Sec7, Cap24, &7, pgs. 647-648-649. Edic. FCE, México, 1973.

[258]     Gorbachov, Mijail. Informe al XXV Congreso del PCUS.Pgs.54-55.Nóvosti, 1986.

[259]     En el pasado se utilizó el concepto de oligarquia para referirse a la alianza de grandes clanes capitalistas y los viejos latifundistas, estos últimos hoy inexistentes.

[260]     La renta de la tierra se refiere a aquella parte de la plusvalía que se apropian los propietarios de la tierra, entendida esta en un sentido amplio como tierra agrícola o forestal, yacimientos mineros, mar territorial, aguas de riego, tierras urbanas, recorridos de transporte, etc., en virtud que poseen el monopolio sobre ellas.

             Existe la renta absoluta, que es aquella que perciben aún los propietarios de las tierras menos productivas, y la renta diferencial, que es aquella que perciben además los propietarios de tierras, yacimientos, concesiones pesqueras, etc., relativamente más productivos.

[261]     La tierra en sí , un yacimiento virgen por ejemplo, no tiene valor, puesto que no es producto del trabajo humano. La economía capitalista le asigna un precio, sin embargo, precisamente en virtud desu capacidad de producir renta, es decir, de apropiarse de plusvalía.

[262]     En el caso de otros recursos como el mar, por ejemplo, la renta puede ser disipada debido a la sobre explotación y atochamiento, lo que ocurre necesariamente si, a partir de cierto nivel de desarrollo de la industria pesquera, se permite acceso libre.En el caso de estos recursos, la solución para evitar el atochamiento, la sobreexplotación y la sobreinversión,  consiste en regular el ingreso mediante algun mecanismo. La regulación del acceso inmediatamente genera una renta, puesto que elimina los problemas señalados.El caso de los recorridos de transporte urbano se puede establecer una analogía con lo señalado arriba en relación a la pesca

[263]     Lenin, V.I. El Estado y la Revolución. Quimantú, pgs. 120-122.

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